viernes, 17 de julio de 2009

FRED, EL MANIPULADOR


Llovía. Cuando el hombre atractivo entró en la sala fue toda una conmoción. El pianista dejó de tocar, los dos borrachos que estaban cantando callaron y toda la gente con cócteles en sus manos lo recibió con entusiasmo y admiración.
-¡Hola, Peter!
-¡Es Peter!
-¡Peter!
-¡Hola a todos! - gritó Peter- ¡Esta es una gran noche!
La gente se arremolinó en torno a Peter. Cuando se puso un cigarrillo en la boca un bosque de encendedores flameó ante él. Abrió los brazos y exclamó:
-¡Oídme todos, por favor! ¡Hemos hecho un gran espectáculo! Al patrocinador le ha encantado y…¡ha firmado por seis meses!!!
-¡Hurra!
-¡Magnífico!
Después de aplausos y ruidos de satisfacción hombres y mujeres comenzaron a rodear a Peter. Todos trataban de estrecharle la mano, abrazarle, hablarle al oído… la fiesta se estaba disponiendo a su alrededor y cuando Peter contó el chiste de la viuda y el lechero lo celebraron con un estallido de risas. Peter gritó por encima de todas las voces:
-Bueno, ahora un poco de silencio. Todo esto no hubiera podido hacerlo solo y como veo que hay por aquí algunos miembros de la prensa quiero presentarles a esta gente maravillosa… En primer lugar aquí está George –dijo rodeando con un brazo los hombros de un invitado con chaqueta de terciopelo-, el director de orquesta. Nadie es capaz de manejar un montón de músicos con resaca como él lo hace.
Peter se dirigió a una rubia con un vestido de noche rojo que mostraba sus luminosos hombros desnudos.
-¡La protagonista! ¡Ruthie! Has sido lo más grande, preciosa -.La rubia lo abrazó y besó con su gran boca roja abierta.
Lentamente la sala se tranquilizó un poco con la gente enrojecida por la euforia. Entonces Peter, el hombre atractivo anunció:
-Y ahora quiero que conozcáis a mi Manipulador
Un sobrecogedor silencio se produjo cuando Peter dejó de moverse y respirar. El smoking se abrió por la parte de atrás y del interior salió un hombrecillo. Tenía el rostro sudoroso bajo una mata de hirsuto pelo negro. Peter quedó inmóvil e inerte en medio de la sala.
El hombrecillo era diminuto, casi un enano, iba vestido con una camiseta muy sudada y llevaba pantalones cortos. Algunos lo saludaron cortésmente:
-Hola, Fred… buenas noches.
La gente que había en la parte más alejada de la multitud comenzó a darse la vuelta. El hombrecillo se acercó a la barra:
-¡Uf, qué calor hace ahí dentro! Me tomaría una cerveza…
Ahora había mucha gente sentada y algunos se dirigían hacia la puerta. El hombrecillo saludó a Ruthie:
-¡Hola, preciosa! ¿Qué te pareció el último chiste?
Pero la rubia simuló no haberlo oído y pidió un vodka con hielo en la barra. El hombrecillo dejó el centro de la sala y se sentó. El director de orquesta y un músico eran los únicos sentados junto a él.
-Bueno, otro espectáculo más –suspiró el hombrecillo apurando la cerveza-. Me parece chicos que deberíamos pensar en algo para la televisión o… Broadway ¿No?
De pronto el director de orquesta inclinándose hacia delante para ponerle una mano sobre el hombro dijo con seriedad:
-Oye, Fred… ¿Por qué no vuelves a meterte dentro?
El hombrecillo bajó la cabeza y tragó saliva mientras se ponía en pie y dijo:
-Bueno… - acercó una silla al hombre atractivo y abrió cuidadosamente la espalda del smoking- Creí que valía la pena que descansase un poco.
Se oyó un chasquido. Peter, el hombre atractivo, miró a su alrededor y empezó a sonreír.
-¡Eh, vosotros! ¿Qué pasa con esa fiesta? ¡Qué se oiga la música!
Los rostros se estaban iluminando a su alrededor. El director y el músico se dirigieron hacia la orquesta para reanudar la música.
-No tengo nada en contra de Fred –dijo el director- Quiero decir que parece un buen tipo…
-Sí – respondió el músico- Entiendo que quieres decir.
-Pero lo peor de todo…es esa camiseta sudada.
La fiesta se prolongó hasta altas horas de la noche; fuera seguía lloviendo.