jueves, 26 de febrero de 2015

LA INCORRUPTA HAMBURGUESA DE ISLANDIA

En el 2009, cuando el crack financiero islandés, McDonald´s decidió cerrar su única hamburguesería en Islandia,  que se unía a Albania, y Bosnia en el grupito de países europeos que no cuentan con ningún local de Ronald McDonald.
Sin necesidad de nevera ni otros medios especiales de conservación, uno de los McMenú vendidos el día del cierre, con patatas fritas incluidas, sigue intacto más de seis años después, sin haberse podrido ni apenas deteriorado. 
 Hjörtur Smárason es un joven islandés que compró el último McMenú vendido en Reikiavik el 31 de octubre del 2009. El lote contenía la típica cheeseburger, compuesta de queso y carne, y un paquete de patatas fritas.
La dejó olvidada en un rincón de su casa, dentro de una bolsa de plástico. No fue hasta al cabo de tres años cuando, con motivo de un traslado, encontró de nuevo la hamburguesa y pudo comprobar que seguía tal cual. El pan se había secado, pero, por lo demás, ni olía mal ni nada hacía pensar que el producto estuviera en proceso de descomposición. Smárason decidió donarla al Museo Nacional de su país pero fue rechazada, así que Smárason la entregó al Bus Hostel, en el centro de Reikiavik. El McMenú tiene tan buen estado que algunos clientes han comido de sus patatas fritas... Ecs.
De momento, ya le estoy dando vueltas a un relato en el que descubren en una cámara frigorífica del abandonado McDonald´s islandés el cadáver incorrupto del payaso Ronald McDonald (foto izquierda) 
Un tema muy candente: las apariciones de Jesucristo en la comida. No sé muy bien por qué motivo, el Mesías  tiene una especial afición a mostrarse de repente en alimentos y objetos relacionados con los mismos:
 Este señor de Brisbane (Australia) asegura que se quedó peligrosamente dormido dejando una sartén en el fuego y una voz profunda le despertó: "Despierta, soy tu ángel guardián". Al retirar el bacon carbonizado descubrió esta imagen. Poco después se descubrió que se trataba de un foto-montaje
Claro que esas apariciones pueden mostrarse de muchas formas. ¿Les suena este rostro en un pastelito japonés?
Y, ahora, marchando algunas chorraditas:
FINAL FELIZ
Rómulo decidió entrar en unos de esos locales orientales que anuncian masajes con final feliz.
Se quitó la ropa en un reservado y se cubrió con una sucinta toalla. Pasó a una sala donde sonaba música de  koto, el arpa japonesa, y allí le recibió una preciosa chica asiática vestida con un kimono de seda y largo cabello negro recogido en la nuca. Se la veía deliciosa, fulgurante, en contraste con la ascética habitación que olía a incienso.
La experta masajista tántrica trabajaba  con su cuerpo potenciando y estimulando toda su energía sexual. Le indicó a Rómulo que se pusiera boca arriba. Parecía que, bajo su toalla, alguien levantaba una tienda de campaña. El momento culminante se acercaba. La tensión se sentía como un calor excesivo, insoportable. La muchacha sacó un libro y leyó:
“Cuando Cenicienta se presentó en la boda, dejó a todos admirados de su extraordinaria belleza; el príncipe que la estaba aguardando le cogió la mano y bailó toda la noche con ella. Después se fueron al palacio donde vivieron muy felices rodeados de hermosos niños de dorados cabellos. FIN.”
 -Zài-Jiàn! – (Adiós) dijo cerrando el libro. Saludó con un movimiento de cabeza y se marchó.
HORARIO DE VERANO
El otro día adelantaron los relojes una hora y el sol se confundió. Salió dos veces. Ahora todo tiene dos sombras.
(Foto: El perseguido, de Antoni Arissa)
LAS PAREDES HABLAN
"Ya los oigo otra vez" -,pensó Montresor mientras se servía una copa de amontillado con la seguridad de alguien que ha bebido muchas en su vida. "Fortunato y Berenice... siempre cuchicheando, susurrando... hasta los oigo haciendo el amor apasionadamente toda la noche, con testaruda energía."
Montresor se sirvió un segundo vaso y murmuró:
"Tendría que haberlos emparedado por separado."

martes, 17 de febrero de 2015

¡HE SOBREVIVIDO A LA COMIDA DEL HOSPITAL!

 Aquí estoy de nuevo dispuesto a seguir dando la brasa después de tres días en el hospital (había de pasar sólo una noche, pero pillé uno de esos virus que pululan por los quirófanos)  Nada, una sencilla operación de menisco -artroscopia-, tres grapitas, una muleta y a la calle.
El personal, excelente y afectuoso, pero la comida... el caldo agrio, la carne reseca, y el pescado sabía a rayos. No pensaba más que en hacer un plato -Spaghetti con salsa de coñac- del que incluyo la receta al final de la entrada.
Ah, para matar el tiempo también he escrito alguna que otra chorradilla:



LOS TEMIBLES PIRATAS (A medias con Daniel Zbel)
Cuando los piratas irrumpieron sable en mano en los aposentos de la hija del virrey ella se había situado frente a la ventana que daba al alcantilado. Las olas rugian contra los peñascos y su cabello se agitaba como alas atrofiadas. El capitán pirata la señaló con un dedo ensortijado.
-¡Tú! ¡Te vienes al barco con nosotros!
-¡Me niego a ser ultrajada por unos viles piratas! -respondió altiva
El capitán recibió sus palabras con aguda risa de falsete.
-Tranquila, milady. Yo y mi tripulación somos todos homosexuales. Te queremos  para cocinar, fregar la cubierta, zurcir velas y hacer el dobladillo de nuestras casacas.
La hija del virrey miró por la ventana y volvió a considerar lo de arrojarse por el alcantilado.
THE LAST CHANCE SALOON


Acodado en la barra el dueño del Saloon contempló al recién llegado que se acercaba haciendo resonar sus espuelas sobre las tablas.
-¿Qué le sirvo, forastero?
-No soy forastero –respondió el recién llegado.
El dueño del Saloon decidió que hoy cerraría pronto; ya le habían chafado el día.
UN BUEN MUCHACHO


En la ciudad de Tebas, en Grecia, vivía un chico que quería mucho a su madre, la adoraba; de hecho, estaba enamorado de ella… pero ya no podía hacerle el amor.
Le incomodaba que su padre estuviera en la habitación mirándoles.
Al pasar por delante de la habitación de sus padres oyó un susurro: “Edipito…” Era su madre que le llamaba desde la cama vestida con un sugerente camisón. El joven se acercó a la puerta y vio a su padre detrás de la cortina mirándole con una expresión entre interrogadora y lasciva. Ni hablar.
A Edipo no le gustaban esas fantasías.

HE HECHO HABLAR EN CATALÁN A WOODY ALLEN
También he pasado por el estudio para una prueba, esta tórrida escena entre Allen y Charlize Theron. Traduzco el diálogo que no tiene desperdicio:
CHARLIZE: -¿Qué hace en mi armario ropero?
ALLEN: -Vaya... hola.
CH: -Usted es uno de esos detectives babosos¿no? Un sabueso, un rastreador...
A: -No, soy un investigador de seguros baboso. Los detectives son románticos, yo soy sólo baboso.
CH: -¿Se excita acariciando zapatos de mujer?
A: -A veces acarício a la mujer entera.
CH: -No me gusta usted.
A: -Es que a la gente le entro despacio. Podríamos quedar usted y yo más tarde y vamos entrando...
(La maldición del Escorpión  de Jade. 2001)
 
SPAGHETTI CON SALSA DE TOMATES Y COÑAC
La receta preferida de Sofía Loren. Miren lo hermosa que se puso de tanto comerlos.
Cocinar en una sartén con aceite cebolla picada hasta que tome color. Subir el fuego y verter un vasito de coñac. dejar evaporar unos 30 segundos y añadir tomates pelados y cortados en dados.
Sazonzr con sal y pimienta mientras la pasta cuece en abundante agua salada. En 15 minutos los tomates se habrán reducido, escurrir la pasta al dente, echarla en la sartén y mezclar bien con la salsa.
Servir con unas hojas de albahaca y pimienta negra recién molida.

miércoles, 4 de febrero de 2015

CUANDO SALTA EL TIBURÓN

Saltar sobre el tiburón (Jumping the Shark) es una expresión que se usa cuando a los guionistas de una serie de TV se les va la olla e introducen situaciones absurdas o enrevesadas para recuperar audiencia. Normalmente eso anuncia el declive de la serie. El origen de esta expresión está en una escena de la serie Happy Days (Días felices) en la que el personaje de Fonzie salta sobre un escualo:

Aquí, algunos ejemplos:
LOS COLBY (1985-1987)

Puede que el mayor salto sobre el tiburón de la historia. ¿Alguien recuerda esa Spin-Off de Dinastía? Solo duró dos temporadas. Al ver que la audiencia no remontaba los guionistas decidieron que el  personaje de  Emma Samms (Fallon Colby) se encontrara  en mitad de una carretera desierta con un Ovni, con marciano incluido, que baja del cielo para llevársela, con un patidifuso Charlton Heston contemplando la abducción.
EXPEDIENTE –X (1993- 2002)

La serie perdió mucho al descuidar los casos paranormales de las primeras temporadas y acentuar los problemas personales de los protagonistas. Al final de la 7ª temporada, la más floja, en un capítulo titulado Jumping The Shark (el guiño estaba claro) Fox Mulder (David Duchovny)  resulta abducido por extraterrestres y abandona la serie. Robert Patrick -  T-1000, el cyborg que cambia de forma en la película de James Cameron Terminator 2: El juicio final- se sumó al elenco acompañando a Scully (Guillian Anderson) y recuperando el tono de anteriores capítulos – a eso los guionistas lo llaman Huida hacia atrás- lo que fue un acierto, pero la mítica Expediente –X sólo duró otras dos temporadas.
LOST (2004-2010)

En mi opinión, a esta magnífica serie le sobraban las tres últimas temporadas. Los guionistas la embrollaron hasta casi convertirla en una parodia de si misma con nuevas propuestas narrativas que no acabaron de funcionar. Demasiados flashbacks, historias paralelas, viajes temporales…  LOST fue decayendo hasta su famoso final que desconcertó a sus seguidores. ¿Qué pasó realmente? ¿Todo fue un sueño? ¿Estaban muertos? ¿una realidad alternativa a lo Phillip K. Dick? Se formaron dos bandos, los que opinaban: “El final de LOST me pareció una estafa” y los que respondían: “Eso es que no lo entendiste”. Durante una cena en casa de unos amigos asistí a una de esas discusiones que se prolongó hasta la madrugada.
PRISON BREAK (2005-2009)

Inicialmente Prison Break solo tenía que durar una temporada, pero su éxito motivó que se prolongara con una pasable segunda temporada con tramas y personajes adicionales. Posteriormente se realizó una tercera con una trama muy forzada, recluyendo de nuevo a todos los protagonistas –incluidos Bellick y Mahone- en una cárcel panameña (Sona). La cuarta temporada (que no he visto) no debió resultar mucho mejor pues su capítulo final fue estrenado directamente en DVD.
LOS SERRANO (2003-2008)

También hay una serie española en la que saltó el tiburón. Los Serrano, la costumbrista serie con mayor audiencia de Tele-5 acabó su octava y final temporada dejando alucinados a sus seguidores: todo había sido un sueño.
 Diego Serrano (Antonio Resines) se tira por un puente. Cuando abre los ojos aparece el rostro de Lucía (Belén Rueda) que anteriormente había muerto atropellada. Diego la mira alucinado: "¿Qué haces aquí?". "¿Y tú?", sonríe ella incorporándose de la cama. "Te recuerdo que nos casamos ayer".
Diego y Lucía bajan a la cocina y se encuentran con una escena muy similar a la que da inicio al primer capítulo de la serie.

¿Qué opinan? ¿Ya han empezado a ver una amenazante aleta de tiburón merodeando por su serie favorita? Parece que eso está pasando ya con The Walking Dead. ¿Saltará el escualo en Juego de tronos? Espero que no, por favor…
EL MONSTRUO DE HAWKLINE
Recomiendo esta divertidísima novela  -aquí publicada por Blackie Books- de la que acabo de hacer esta portada para Inglaterra: El monstruo de Hawkline. Un western gótico. Su autor, Richard Brautigan (1935-1984) fue todo un personaje. Era adicto al sexo (incluía su número de teléfono en algunas ediciones para que sus lectoras contactaran con él) y decía que su máximo deseo era escribir un libro que finalizara con la palabra mayonesa.

Me despido con un relato corto -FUNDIDO EN NEGRO-  que se incluirá en una selección de cuentos en catalán: Mai és massa (Nunca es demasiado) de la editorial El Call:

El rayo de luz matutina que traspasa las cortinas despierta a Eustaquio Épsilon de un confuso sueño con aviones que bombardean la ciudad con bombonas de butano.
Al incorporarse, luchadores de sumo se embisten en el interior de su cabeza y su estómago comprimido envía acidez a su garganta. La típica resaca de fin de semana. No reconoce la habitación. Está claro que es un hotel, sencillo pero agradable, con madera reluciente y tabiques con paneles color aguacate. Ya había pasado antes por esta experiencia.
Pero cuando Eustaquio mira hacia el otro lado de la cama no puede creer lo que ve: una chica preciosa, muy joven, durmiendo con expresión satisfecha y dejando escapar aire con suaves bocanadas. La sábana le tapa la mitad inferior del cuerpo dejando a la vista una espalda firme y bronceada. Eustaquio acerca la nariz a la cascada de rizos castaños y percibe olor a champú con aroma de melocotón.
Pero la habitación también alberga ese olor de marea baja propio de la actividad sexual. En el suelo Eustaquio distingue unas braguitas blancas con el dibujo de Hello Kitty y también un condón color fucsia evidentemente usado.
Confuso y tambaleante Eustaquio se dirige al lavabo.  Frente al espejo inclina la cabeza en ángulo oblicuo para examinarse: ojos vidriosos, nariz que parece una masa esponjosa y prominente barriga que asoma por encima de la pica. Se sienta en la taza del inodoro. “¿Cómo puedo haberme llevado a la cama a una belleza que no aparenta más de dieciocho?” –piensa- “Y más me vale que tenga dieciocho años…” Intenta recordar algo de la noche anterior pero sólo acuden ráfagas intermitentes, como una escena rodada por David Lynch.
 Había ido al bar Belladona como todos los viernes, eso seguro, ¿pero qué más?
Eustaquio Épsilon no sabe –y de haberlo sabido ya lo habría olvidado- que la chica que ahora duerme plácidamente en la habitación del hotel irrumpió la pasada noche del viernes en el Belladona y se confirmaron sus sospechas al descubrir en la zona más oscura del bar a su novio magreando apasionadamente a una compañera de la facultad. “¡Ahora vas a ver –le grito furiosa- como me voy a la cama con el primer tío que se me ponga a tiro!” Giró sobre sus talones y chocó de bruces con Eustaquio que le volcó en la camiseta la mitad del vaso de Jack Daniels con cola que sostenía en la mano.
-Ooops… lo siento -.Balbuceó Eustaquio.
Fin del flashback.
Fundido en negro.



miércoles, 28 de enero de 2015

¡NOS VEMOS EL MIÉRCOLES, JOHN LANDIS!

 He adquirido una edición en DVD con extras de una de mis películas preferidas de los ochenta: Un hombre lobo americano en Londres (John Landis. 1981) Nunca olvidaré la descacharrante escena en la que el licántropo -David Naughton, ¿qué se habrá hecho de ese actor?- se reune con sus resucitadas víctimas en un sórdido cine del Soho donde proyectan una cutre película porno.
  Esa película existe de verdad, fue rodada expresamente para esa secuencia y se titula SEE YOU NEXT WEDNESDAY (Nos vemos el próximo miércoles) Una frase fetiche para Landis, algo similar a los cameos de Hitchcock, o en el caso de Berlanga y Álex de la Iglesia la inclusión en todas sus películas de las palabras -respectivamente-: Austrohúngaro y Esto no es un juego.
La sentencia See You Next Wednesday suele aparecer en las películas de Landis de manera muy anecdótica; a menudo es el título de una película visible en la marquesina de un cine o la escuchamos en labios de algún personaje. En este curioso vídeo lo podemos comprobar en escenas de Hellboy II, Kentucky Fried Movie, The Blues Brothers... y hasta en el vídeo Thriller con Michael Jackson.  
Y ahora les dejo con más de mir relatos muy, muy cortos. Esos que yo llamo Chorraditas:
BURLESQUE AUSTRAL
De repente, una pregunta aguijoneó a Emilio Mapamundi.
En el aeropuerto pidió un billete para el primer avión que saliera a cualquier parte del hemisferio sur, le dieron un pasaje para Buenos Aires.
Al llegar al aeropuerto de Ezeiza se dejó llevar por el tropel de pasajeros soñolientos hasta tomar un taxi que le dejó en un local nocturno del barrio de Pompeya.

Cuando la primera bailarina apareció en el escenario se disipó la incógnita que ofuscaba a Mapamundi: en el hemisferio sur las borlas de los pezones de las bailarinas giran en la misma dirección que en el resto del planeta.
EL EGOISTA

Era casi la una de la madrugada cuando sonó el teléfono. Su voz parecía pasada por un tamiz de alcohol: “Eres un egoísta indeseable que no piensa más que en sí mismo. Adiós para siempre”. Clic.
Se acercó hacia la mesa preparada desde las nueve para una cena de reconciliación con velas. Abrió una botella de vino, encendió una vela y acercó un cigarrillo a la llama. Permaneció en silencio observando una ascendente espiral de humo azulado. “Egoísta indeseable…” –chasqueó la lengua-. Observó la mesa dispuesta y pensó en voz alta:

-Ahora me tendré que calentar la cena.
ENTRE SÁBANAS
Ella le abraza con fuerza. Ansía pasar la noche con él, pero algo la hace sentirse incómoda.
-Espero que no te importe… creo que aún tengo un poco de regla.
Él le besa los entrecerrados labios y le dice que no se preocupe: “No pasa nada por un poquito de sangre”.
Por la mañana, ella se despierta al notar un rayo de sol que calienta sus parpados. Él, parece dormir profundamente, con un leve ronquido como el de los gatos cuando les rascan detrás de la oreja.
Aparta un poco la colcha y descubre con disgusto una pequeña mancha rojiza sobre la funda del colchón. Cuando mira hacia abajo aparece más sangre, mucha sangre. Una ligera sensación de pánico se apodera de ella al ver las sábanas empapadas. Enciende la lamparita de la mesilla y levanta la colcha.  Desde los pies de la cama unos ojos entornados e inmóviles parecen mirarla. Ahora siente un rápido alivio. No ha sido el periodo. La sangre procede de una cabeza de caballo seccionada.
CÓCTEL "ENTRE SÁBANAS"
 Preparar en coctelera: hielo, 1/3 Ron blanco, 1/3 Cointreau, 1/3 Brandy
Añadir una cucharadita de zumo de limón
Agitar bien y servir en copa de cóctel.

sábado, 17 de enero de 2015

UNA MALDICIÓN EN EL DESAYUNO (Relato y más cosas)


Hugo se había aficionado a desayunar porras cuando era estudiante en Madrid. Su sabor le recuerda su juventud, algo así como la magdalena de Proust pero en porra. Todas las mañanas antes de ir al trabajo acude a la misma cafetería; el dueño es madrileño y es la única del barrio en la que sirven porras.
Desayuna un café con leche y dos porras, cada día. Hugo echa azúcar en el café y remueve con una porra a modo de cucharilla. De repente, una pestilencia de alcohol barato le invade como una nube pesada y alguien tiende una sucia mano  bajo su nariz.
-Domnul
Es un mendigo. Sucio, con barba de días y nariz colorada con gruesas venas marrones. Susurra con acento de Europa del Este:
-Domnul (Señor), llevo tres días sin comer…
-No se ha perdido nada, amigo. Todo sigue sabiendo igual –responde Hugo y suelta una carcajada.
El mendigo le mira con ojos llameantes. Su brazo se proyecta en dirección a Hugo con una sacudida galvánica de descarga eléctrica. Masculla: “Vrai Te Blestemo!” y se aleja arrastrando lentamente los pies. Si Hugo entendiera el rumano sabría que le habían echado una maldición.
 Hugo dirige la porra hacia su boca. No se ha dado cuenta de que durante el incidente con el mendigo la porra ha quedado sumergida y ahora su punta empapada se desprende. Al caer en la taza salpica de café con leche su corbata de seda Bill Blass y su camisa de algodón blanco Canali Milano. Hugo exclama algo que queda ahogado por el estruendo de fichas de dominó que caen sobre una mesa de mármol. Busca con la cucharilla el trozo de porra que ha quedado en la taza pero no lo encuentra, tampoco cuando apura su café, como si se hubiera desintegrado. “Curioso”, piensa.
Consulta su reloj. No tiene tiempo de cambiarse. Pronto está en su trabajo, rodeado  de burócratas severamente vestidos, en un entorno de sillones de piel, mesas de cristal ahumado y plantas tropicales. A mediodía acude a una comida de negocios en un restaurante de fusión con grandes platos octogonales donde, en un mar de chile poblano, nada un langostino que parece un brillante insecto empalado.
Después de salir de la oficina, Hugo se machaca en el gimnasio haciendo flexiones y distensiones abdominales.  En el vestuario se quita con alivio la camiseta y los shorts de lycra negra y se dirige hacia las duchas.
Gira la manivela y ésta deja fluir el agua con un jadeo. El vapor empaña las baldosas mientras Hugo empieza a enjabonarse y es en ese momento cuando le invade una extraña sensación, como si los huesos de su cuerpo decidieran no encajar, fluir cada uno por su lado. Un tirón misterioso recorre su piel.
Las duchas están iluminadas por tubos de luz fluorescente, y en medio de aquella claridad acuática Hugo contempla horrorizado sus pies que se esparcen informes por el suelo de la ducha. Está perdiendo altura y su cuerpo se deshace a gran velocidad, como una aspirina efervescente. Se desintegra como la porra del desayuno disuelta en la taza.  Su cara es una larga máscara agonizante que mira a su alrededor como buscando cómplices en una situación incómoda, pero no hay nadie más en las duchas.

Hugo siente una reacción espasmódica, ácida, gástrica, cuando es absorbido hacia el desagüe por donde gira veloz y vertiginosamente como en el tobogán de un parque acuático. Se está yendo, literalmente, a la porra.
ANITA EKBERG ENTRE VAMPIROS
Mientras escribía este relato me enteré del fallecimiento de Anita Ekberg, inolvidable bañándose en la Fontana di Trevi, pero Anita también rodó en España una película: Malenka (1969), dirigida por Amando de Ossorio -famoso por sus películas con templarios resucitados- donde era acosada por sedientas vampiras.
OSSOBUCO DI CARDINALE

Una buena amiga -¡Gracias, Laia!- me ha pasado una excelente receta de ossobuco que quiero compartir:
Salar y pasar las rodajas por harina. Rehogarlas en aceite y añadir cebolla, zanahoria, y un vaso de vino blanco.
Cuando la carne tome color se pasa la salsa a un cuenco de batidora, añadir una anchoa y una cucharada sopera de perjil y triturar.
Tirar la salsa por encima del ossobuco, espolvorear con perejil picado y terminar de cocer unos diez minutos.
Recomiendo acompañarlo con arroz blanco salteado, champiñones o judias verdes.

viernes, 9 de enero de 2015

LA TEORÍA DE LA HAMBURGUESA

La semana pasada fui a uno de esos locales que preparan hamburguesas en plan gourmet. Fue una tarde provechosa, pues además de comer una suculenta Kansas Burguer (hamburguesa de carne de caballo poco hecha, en pan de centeno, con salsa de reducción de vino y champiñones) recordé una divertida anécdota con hamburguesas y hasta se me ocurrió un microrrelato:
DEMASIADA SAL
 Ruibarbo ha invitado a Valeriana a su primera cena romántica con velas incluidas en un agradable restaurante del centro. Valeriana habla pero Ruibarbo no la escucha, la mira fijamente a los ojos ensayando mentalmente frases de entrada. Ella introduce en la boca una cucharada de crema de espárragos y en sus labios se dibuja una mueca.
 -Uf… Está muy fuerte de sal.
 -Oh, vaya -…se lamenta Ruibarbo que esperaba una velada perfecta. Busca con la mirada al camarero pero Valeriana sigue hablando como quitándole importancia:
 -Es curioso, pero cuando la crema de espárragos está salada sabe a… -adopta la expresión de una persona cegada por el sol buscando la palabra exacta- … sabe parecido a…
 -A semen –dice Ruibarbo.
En un segundo, Valeriana pasa del desconcierto al estupor. Mira fijamente a Ruibarbo con los ojos desorbitados y la cuchara que sostiene en su mano se ladea derramando unas gotas de salada crema de espárragos sobre el mantel.
Ruibarbo se inclina sobre su plato, avergonzado por habérsele escapado un comentario tan inapropiado para una primera cita. Vaya metedura de pata… pero lo peor está aún por llegar; cuando Valeriana, bruscamente, le espeta:

 - ¿Y tú cómo sabes eso?
TEORÍA DE LA HAMBURGUESA DE POCH
 A mediados de los ochenta, en plena época de La Movida, pasé una temporada en Madrid. El promotor musical KikeTurmix me encargó hacer esta funda de un single de promoción para los Telefunk, un grupo de vida efímera.
Un día, Kike, los del grupo Telefunk y yo, estábamos en un burguer y Poch –el cantante de Derribos Arias- se sentó con nosotros. Poch echó una cantidad industrial de kétchup y mostaza a su hamburguesa, la apretó y la hamburguesa salió disparada. La recogió del suelo, volvió a ponerle aún más mostaza y kétchup, la apretó y fue a parar de nuevo al suelo. Cuando la volvió a recoger y la puso entre el pan dispuesto a zampársela Kike le preguntó que cómo era capaz de comerse una hamburguesa que había caído dos veces al suelo y Poch le respondió: "Las cosas, hasta que se caen tres veces al suelo, son comestibles”. 
Curiosa teoría.
¿Les apetece comer una hamburguesa original?
HAMBURGUESA DE SALMÓN

Creo que esta ilustración del gran Jeremy Moore con Samuel L. Jackson comiendo una Kahuna Burguer es de lo más apropiada:
Necesitamos unas buenas rodajas de salmón fresco. Se pican en trozos muy finos, se rehoga en aceite la cebolla ya troceada y se reservan ambos ingredientes por separado. 
Aliñar con un poco de pimienta negra y sal. Añadir al salmón triturado los trocitos de cebolla confitada y picada junto con un par de lonchitas de queso troceado y mezclar bien, obteniendo una masa con todos los ingredientes 
Amasar con las manos y darle forma de hamburguesas, redondeada y no muy gruesas. Enciender la plancha y cuando esté a temperatura alta hacemos las hamburguesas procurando que queden muy doradas por ambos lados. 
Cuando tengamos las hamburguesas hechas, se montan en el pan de hamburguesa, y se acompañan con un poco de queso, lechuga, ketchup, mostaza... A mí me gustan con salsa tártara.


sábado, 3 de enero de 2015

UNA PIERNA FANTASMA Y MÁS COSAS

El primer Poti-Poti del año.

En este recién estrenado 2015 ya he leído una noticia curiosa:  la aparición de una pierna fantasma, la del mexicano presidente Santa Anna (1794-1876) Uno había oído hablar de fantasmas decapitados pero no de una pierna espectral que aseguran haber visto deambulando por el estadio de fútbol Guadalupe-Hidalgo, muy cerca de donde fue enterrado.
Su Alteza Serenísima General Santa Anna –su título oficial- perdió su pierna derecha durante la Guerra de los Pasteles (1838) uno de los conflictos más surrealistas de la historia. En ese año, la escuadra francesa bloqueó el puerto de México y Santa Anna y sus oficiales hicieron un Sinpa en el establecimiento del pastelero francés Remontel de donde se fueron sin pagar los pasteles que habían consumido. Remontel presentó al embajador francés en México una astronómica cuenta de sesenta mil pesos que  encendió la mecha de la revolución contra los galos. Muchos comercios franceses fueron asaltados y, en represalia, el almirante Dubois  bombardeó los muelles de Veracruz hiriendo al General Santa Anna. Después de esto, Santa Anna hizo que se celebrara una ceremonia en honor a su pierna, que fue exhibida en un cofre de cristal y paseada por la Ciudad de México custodiada por soldados.
 Espero que la pierna de Santa Anna tenga un buen juego del que tan necesitado anda el equipo de Guadalupe-Hidalgo, en los últimos puestos de la segunda división. Ya comprobé lo muy aficionados que son los mexicanos a los relatos de fantasmas. Cuando estuve en DF me contaron que poco antes y en pleno centro, en la esquina de Peralvillo con Xochimilco, hubo un choque entre dos autobuses en el que murieron los conductores y varios pasajeros. Desde entonces un vehículo fantasmal aparece cada noche en ese cruce a la misma hora del accidente. Se dice que sus espectrales viajeros miran al exterior desde sus asientos con expresión aturdida.
Estas Fiestas he hecho un par de largos viajes en tren y para matar el tiempo he escrito unos relatos muy, muy cortos. Chorraditas, como los llamo yo:
AGUJEROS NEGROS

Por un capricho del arquitecto el recibidor de mi casa tiene forma de triángulo. No habría pensado en las Bermudas si no fuera que en unos días el recibidor se tragó a la tía Rosa y a un cobrador de la mutua. Eso me pone algo nervioso y cuando salgo de casa lo hago procurando evitar el triángulo.
VENDIENDO HUMO

El año pasado el Banco de Nubes me pagó con un cheque sin fondos. Al no poder cobrarlo siempre tengo días soleados.
ESTÚPIDO ORGULLO

“¡Cállese!”, le ordenó su superior. De repente el jefe experimentó la angustia de no saber qué quería decirle su subordinado; una mortificante sensación que le acompañaría toda su vida.
HONOR DE CABALLERÍA

El caballo del capitán Peabody pisó una madriguera de topo haciendo caer a su jinete. El capitán se había roto una pierna y el caballo, seguro de cumplir con su piadoso deber, lo remató de una certera coz en la nuca.
¡MUY FELIZ AÑO!!! Yo lo he celebrado con el Baile de las Bofetadas de Pescado de los Monty Pyton. Es muy fácil, se necesita un par de sardinas y poco más.