domingo, 22 de enero de 2017

UN RELATO MUY CORTO CON RECETA INCLUIDA

EL DIENTE
 Él y ella discutieron en la cocina. Cuando él se enojaba nunca la miraba directamente, ahora tenía la mirada fija en los pájaros imantados sobre la puerta de la nevera. Arrojó el periódico hacia la mesa forrada de hule. Algunas hojas sueltas volaron perezosas como peces raya.
Ella contrajo las mandíbulas y le pareció que sus dientes se quebraban como si mascaran barras de tiza.
Un diente se le cayó al suelo.
Los dos notaron que habían perdido el control de la situación. Hubo un silencio largo, incómodo.
Ella agarró un cuchillo. La potente luz del fluorescente iluminaba el filo con crudeza.
Se agachó y recogió el diente del suelo.
Puso el diente sobre una tabla y con el cuchillo lo cortó en delgadas láminas. Chac, chac, chac.
Echó el diente fileteado sobre los espaguetis. Les gustaba notar el sabor del ajo en la pasta.
Hora de cenar. La tormenta había pasado.
Bueno, ahora sí que estaba cantado poner una receta: Espaguetis en ajo y aceite, o al aglio e olio, como dicen en Italia.
Mientras los espaguetis se cuecen en agua salada descabezar una guindilla para quitarle las semillas y sofreírla en la sartén en aceite bien caliente. Pelar y cortar cuatro dientes de ajo en finas láminas y dorar en la sartén.
Escurrir los espaguetis y añadirlos al sofrito removiendo con una cuchara de madera. Un momento antes de servir apagar el fuego y tapar la sartén durante un minuto para que la pasta quede bien perfumada con el aroma del ajo y la guindilla.

Recomiendo condimentar los espaguetis con un chorrito de aceite de oliva macerado en un frasco con guindillas.
Y por si quieren seguir el relato en audio... gracias a mi buen amigo Marcos Callau que me invitó a su sección Noches de Pabostría.
MÚSICA PEGADIZA
Le encargaron una canción pegadiza y lo consiguió. Nada más empezar a cantar el público se liaba a tortazos.

martes, 10 de enero de 2017

¿SUEÑAS CON ESTE HOMBRE?

 En el 2011 ya publiqué una entrada sobre este misterioso hombre, pero desde el año pasado se ha disparado el número de gente que afirma haberlo visto.
Lo llaman This Man y en Hispanoamérica El surfista de los sueños. Se dice que cada noche cientos de personas en todo el mundo sueñan con esta cara.
En enero de 2006 un psiquiatra de Nueva York, el doctor Roech, escucha el relato de una paciente sobre un hombre al que nunca había visto antes y que se le aparece en forma de sueño recurrente, incluso le da consejos sobre su vida privada. Siguiendo sus instrucciones el psiquiatra compone en su ordenador este retrato robot. El dibujo permanece olvidado durante unos días en su mesa hasta que otro paciente lo reconoce como el hombre que suele ver en sus sueños. El Dr. Roech decide enviar el dibujo a varios colegas y todos ellos aseguran que varios pacientes afirmaron haber visto en sueños al que todos se refieren como ese hombre (This Man)
 Desde entonces unas 24.ooo personas (la mitad sólo en el 2016) han manifestado que suele aparecer ese hombre en sus sueños en lugares tan lejanos como Los Ángeles, Pekín, Sao Paulo o Barcelona. Circulan páginas web como la de la imagen -www.thisman.org- con la intención de ayudar a los que han soñado con él e intentar comunicarse entre ellos para conseguir algún dato sobre la identidad del This Man.
Por supuesto no faltan los escépticos que califican al surfista de leyenda urbana, alucinación colectiva e incluso estrategia de marketing. Quien ha manifestado su interés por esta historia es el director Sam Raimi (Evil Dead, Rápida y mortal, Spiderman...) que ya está preparando el guión de This Man protagonizada por el camaleónico Gary Oldman.
CUANDO MI TIA MONTSE SE ENCONTRÓ CON MARLON BRANDO

 El pasado día 8 mi tía Montse cumplió 80 años. Nos volvió a contar su fortuito encuentro en Londres –vivió allí casi tres décadas- con Marlon Brando. Siempre me encanta escucharlo; le cedo la palabra:
“Cuando llegué a Londres en 1966 trabajé como limpiadora en un hospital para conseguir el permiso de residencia. Un día me encontré con un ambiente extraño en la planta, las enfermeras se mostraban nerviosas, riendo y cuchicheando alrededor de una de las habitaciones. Llamé con los nudillos y dije: Cleaning! Oí un gruñido al otro lado, entré con el carrito y me quedé pasmada al ver a Marlon Brando en la cama leyendo el Times. Luego supe que entonces estaba en Londres rodando La condesa de Hong Kong cuando tuvo que ser ingresado de urgencia por un ataque de apendicitis.

“Terminé de limpiar, le dije Goodbye, me contestó con un mugido-gruñido y salí de la habitación. Bueno… supongo que muchas mujeres vieron a Brando en la cama, pero seguro que ninguna de ellas se llamaba Montserrat…”
Mi primera ilustración del año, T´estimo si he begut (Te quiero si he bebido, en catalán)
Un relato sobre el momento crucial en el que un miembro de la pareja decide dejar su cepillo de dientes en casa de su media naranja.

viernes, 30 de diciembre de 2016

EXTRAÑOS EN UN TREN Y EN UN BAR

Mi última portada del año, Extraños en un tren. Fue el pasado 3 de diciembre, y cuando la terminé me fui a mi bar habitual para ver el partido Barça-Real Madrid. Justo después de empezar el segundo tiempo entró en el bar un hombre de aspecto nada llamativo: delgado, fino bigote castaño, camisa clara y pantalón oscuro. 
 Este hombre anodino pasó a convertirse en una rara avis: mientras los parroquianos no apartaban la vista de la pantalla siguiendo las evoluciones de Cristiano y Messi él nos daba la espalda examinando la lista de bocadillos colgada en la pared. Se tomaba su tiempo, ajeno al partido, mientras su indice dibujaba una imaginaria línea entre en nombre del bocadillo y el precio. "Debe ser un turista" pensé al ver su desinterés por el encuentro a pesar de que no llevaba cámara, ni un plano de la ciudad ni nada que le delatase como extranjero.

Y fue entonces cuando me llegó una de mis extrañas asociaciones de ideas. Me acordé de aquella ingeniosa escena del partido de tenis de Extraños en un tren (1951) cuando Guy (Farley Granger) distingue entre el público a Bruno (Robert Walker) Es la única cabeza que permanece inmóvil sin seguir el movimiento de la pelota.
LEVANTAMIENTO DE CADÁVER (Relato corto)
El subinspector de policía Degarmo reconoce al instante al hombre que se acerca con un elegante abrigo de franjas. Esboza una inclinación de cabeza y una casi sonrisa, el hombre del abrigo de franjas le devuelve el casi saludo y el subinspector se dirige a sus subordinados:
 -Ha llegado el juez. Déjenle pasar –y a los curiosos-: ¡Apártense, por favor!
El magistrado entra en el cordón policial y le parece estar en un reducido escenario con todo su reparto: los inexpresivos agentes de policía, los paramédicos guardando los electrodos y el desfibrilador, un médico rellenando un parte y un cuerpo tendido en el suelo cubierto con una manta.
El médico forense ya ha firmado el informe; causas naturales –informa el subinspector.
El atestado ya está a punto, sólo falta el último trámite.
-Bien, voy a proceder al levantamiento del cadáver.
-Adelante, señor juez.
El juez se acerca al cuerpo inerte, desliza el índice despacio por el mentón  y ordena:
-Levántate.
Un leve estremecimiento bajo la sabana. La víctima asoma la cabeza y lo primero que distingue son las miradas bovinas de los espectadores que le rodean. Coge impulso y se tambalea un poco al levantarse. Por fin se queda erguido, balbuceando unas palabras, y se aleja calle abajo.
-Señor juez – el subinspector aprieta el tope de un bolígrafo que hace clic bajo su pulgar y le acerca un folio verde-. ¿Me firma el acta del levantamiento, por favor?
El juez firma:
Lazarus Lázaro.
Magistrado-juez. Juzgado de instrucción-2
¡MUY FELIZ AÑO!!!
Les dejo con L´Home dels Nassos (El hombre de las narices) una tradición catalana; un personaje que sólo se le ve el 31 de diciembre y que tiene tantas narices como días tiene el año (o sea, uno) En mi pueblo contrataban a un actor que se paseaba vestido de época con la cara tapada con una máscara en plan Fantasma de la Ópera.



lunes, 19 de diciembre de 2016

SE PROHIBE LA ENTRADA A JEKYLL

En algunos pubs de Londres tienen un rincón llamado Wall of the Shame (Muro de la vergüenza) donde cuelgan fotos polaroid de clientes indeseables; eso me dio la idea para este relato:
 Henry Jekyll abre la puerta del pub Treasure Island y saluda de la manera acostumbrada:
-¡Hola, Burke! Media de Guinness.
-¡Jekyll! ¿Cómo te atreves a volver después de la que liaste ayer? – brama el dueño y señala una foto colgada en el Muro de la vergüenza detrás del mostrador, a la derecha de la estantería de botellas-. ¡Tienes prohibido poner los pies en mi local!
Jekyll examina la foto y su cara se convierte en un signo de interrogación con una ceja arqueada y la boca formando una “O”. Ve un hombre pelirrojo, su rostro es un cruce entre brutalidad y humor y no consigue decidirse. Tiene un ojo amoratado y la pechera de la camisa manchada de sangre.
-¡Pero Burke! –replica Jekyll-. ¡Ese de la foto no se me parece en nada! Tengo el pelo oscuro y ayer no puse los pies en el Treasure…
-¡No te pases de listo! – Burke tiene la cara amoratada de furia. Sisea -: Mírate, aún tienes las señales de la pelea en la cara. ¡Largo de aquí!
-¿Estás loco? ¡Yo no soy el de la foto! Oye, si es una broma -… Jekyll comprende que la discusión se ha acabado cuando Burke desliza una mano bajo los grifos de los surtidores con asas de cerámica.
 Jekyll sabe que allí guarda un mazo de cricket, le ha visto usarlo más de una vez.
Un confuso Jekyll sale hacia Argyle Street, bajo el cielo que pende pesado y oscuro como una tapa. Se detiene ante una fachada de ladrillo rojo, las ventanas centellean y los marcos blancos relucen. Es el Ballantrae, un pub escocés abierto recientemente.
Jekyll entra en un amplio local lleno de botellas color ámbar y maderas nobles. Los camareros, con ondulantes faldas escocesas, se deslizan de la barra a las mesas llevando bandejas llenas de copas que parecen flotar por encima de los parroquianos que beben al estilo escocés, asomando la lengua dentro del vaso de whisky. Jekyll escudriña el lado derecho del mostrador pero no hay ninguna foto, sólo una pizarra con el plato del día: Empanada de riñones.  Se acomoda en la barra y se fija en una cerveza escocesa que no conoce: Hangover Lager. Pide una jarra, un camarero abre un grifo y un líquido marrón y turbio se precipita al interior del vaso.
 -Debe dejar que se pose –dice el camarero. Jekyll se queda mirando el interior de la jarra donde parece nadar algo salido de un pantano, como una capa profunda de células muertas. Entonces oye una voz a su derecha:
-¿Qué tal amigo?
Un pelirrojo, de cara magullada y nudillos despellejados, le mira insolente acodado en la barra, la cabeza apoyada en un brazo formando una “L” sobre el mostrador. 
-¡Tú! –Jekyll deja la cerveza de golpe sobre el mostrador, un turbio remolino se forma en la jarra-. ¿De dónde demonios sales? ¿Porque  Burke te confunde conmigo?
-Es tu problema amigo –responde el pelirrojo y arroja su cerveza a la cara de Jekyll que nota un ramalazo de sangre caliente que le sube por la nuca y rodea sus orejas. Está furioso como nunca lo ha estado.
 Lanza un directo que el pelirrojo esquiva fácilmente, parece que se anticipe a los movimientos de Jekyll que recibe un fuerte derechazo en la nariz. Estrépito de cristales rotos. El pelirrojo se gira un momento cuando el dueño del pub grita: “¡Vosotros, parad ya!” El segundo de distracción que Jekyll necesita.  Lanza un croché de izquierda al vientre y luego un gancho de derecha a la cara del pelirrojo. Se dispone a cargar contra él con los dos puños, al puro estilo East End cuando tropieza con la pata de una silla derribada y cae golpeándose la cabeza contra el suelo. La taberna, las estrellas y la agonía se mezclan. Telón.
Jekyll nota una brecha en la cabeza, un corte en la coronilla. Un hilo de sangre le resbala por la cara. Le han sentado en un taburete. El fogonazo de un flash seguido de un zumbido. El dueño del Ballantrae agita una foto para acelerar los reactivos químicos del revelado. Centellean chispas en los ojos de Jekyll cuando el dueño le muestra la foto: un pelirrojo con la cara ensangrentada.

-¡Y no vuelvas más por aquí! –advierte el dueño colgando la polaroid junto a la pizarra.
HE PARTICIPADO EN UN CORTO
Soy el perrito piloto...
 Esta semana he rodado para el ESCAC (Escola de cinema i audiovisuals de Catalunya) la película Caja negra, y digo película porque ya había rodado otros cortos pero en formato vídeo, esta es mi primera experiencia con cámara de 35 mm. Miren, ¡hasta teníamos raíles para los traveelings! La verdad es que entre el sonido de la cámara, las claquetas y la luz de los focos combinado con el escenario años 40 y el look del director con su bigotillo recortado casi me parecía estar en el Hollywood clásico. Interpreto a un médico que descubre una habitación cerrada que tiene un acceso a un mundo paralelo en donde soy un piloto de caza. Aquí estoy con Ivan Valencia, un gran director con un trato exquisito y muy paciente. Caja negra se estrenará en febrero -esperamos- en festivales. Intentaré colgarla en el blog.
ASÍ PREPARO EL POLLO DE NAVIDAD
 ¡Y además es muy fácil! Mientras el horno se calienta, untar las manos con aceite, sal y pimienta y frotar enérgicamente el pollo -entero y vaciado- para sazonar bien la carne. Sofreír ligeramente en una sartén salchichas cortadas a trozos, manzanas cortadas sin pelar y ciruelas antes escaldadas en coñac.
Introducir en el pollo una ramita de tomillo, 1/2 limón, las salchichas, manzanas y ciruelas cerrando la hendidura con palillos.
Rociar el pollo con el coñac de las ciruelas y dejarlo asar en el horno a 200º una hora. De vez en cuando conviene rociarlo con el jugo que va desprendiendo o con un poco de vino si queda seco.
¡Y muy feliz Navidad a todas y todos!!!

lunes, 5 de diciembre de 2016

LA HE VUELTO A LIAR EN EL SET DE DOBLAJE (2)

Por si no lo sabían algunas películas porno se doblan. En Cronos, mi estudio de doblaje, he participado en un par de sesiones donde lo más divertido era improvisar.
He formado parte de la banda sonora de Bukkake Queen -2. Puede que alguien se pregunte ¿Y qué es un bukkake? El saber no ocupa lugar: es un subgénero del porno en que un grupo de varones se turnan para eyacular encima de la protagonista. Bukkake, por cierto, es una palabra japonesa que significa salpicar.
 En el set sólo estábamos una dobladora, el técnico de sonido y el director que nos dijo:
-Podéis improvisar pero que cuadre con la escena. La película duraba veinte minutos pero vamos justos de tiempo, así que todos los takes serán iguales, dos ensayos y a grabar.
Había una protagonista y ocho actores. Yo hacía todas sus voces pero no creo que nadie lo advierta. Además, no hablan mucho, más bien jadean. La chica aún habla menos pues casi siempre tiene la boca ocupada.
El trabajo no resultaba complicado pero el técnico tuvo muchos problemas con el reproductor de vídeo. El director sudaba copiosamente. Noté que la tensión aleteaba por el reducido y sofocante estudio.
Bukkake Queen -2 se acercaba al final. Lamenté no haber improvisado pues es lo más divertido de estas grabaciones. En la pantalla apareció un primer plano del rostro de la chica con la boca desmesuradamente abierta y repleta de líquido seminal y entonces dije: “¡Trágatelo todo que se van las vitaminas!”
Todos se carcajearon. Una pausa bienvenida que disminuyó un tanto la tensión que oprimía el ambiente. Unos minutos más tarde terminamos la sesión.
LOVECRAFT TÓXICO
 Marcel Gratallops era el único catalán residente en Arkham y no había perdido su costumbre de buscar setas.
Al penetrar en el bosque sintió una súbita opresión en el pecho y la amenaza flotando en el aire.  En el horizonte vio una negrura de una gran intensidad, como si todas las sombras se concentrasen en un bloque de materia oscura que parecía agitarse como dotada de vida propia. Aquella sombra oscura se movía con rapidez hacia Marcel. Toda aquella presencia oscura, una mole de negrura informe.
De aquella masa viscosa aparecieron unas extremidades como tentáculos, y luego se formó una protuberancia como una cabeza, con puntos de luz verdosos semejantes a ojos que brillaban entre la negrura.
Marcel se sintió envuelto por un aire fétido, como un aliento nauseabundo que provenía de una boca enorme y babeante que, de repente, engulló a Marcel hacia el interior de aquel ser negro como el alquitrán.
Una hora después la televisión de Arkham emitió un boletín especial:


 RECICLAJE
Cuando me encargaron la portada de Pelando la cebolla de Gunter Grass me tiré unas cuantas horas dibujando cebollas pero luego me dijeron que habían decidido poner una foto del autor al coincidir con su fallecimiento; poco después me tocó Como agua para chocolate para una edición inglesa, y aproveché las cebollas por aquella frase que dice su protagonista:
 "Lo malo de llorar cuando alguien pica una cebolla no es el simple hecho de llorar, sino que a veces uno empieza y ya no puede parar."

miércoles, 23 de noviembre de 2016

DOS TURISTAS EN SODOMA (Relato)

 Mi amigo Eliseo y yo nos hemos apuntado a un viaje organizado Sodoma-Gomorra. Eliseo aparca su Citroen en el parking del hotel Maná y nos reunimos con los demás turistas que aguardan al guía frente a la Torre de los turcos, la entrada a las murallas de Sodoma. Un viento pesado sopla desde el mar; el viento denso y sofocante del Mar Muerto.
Estando en tierras bíblicas nadie se sorprende demasiado al ver que el guía es un ángel.
-No se separen del grupo. Por las ruinas hay alacranes y perros salvajes –nos advierte-. Normalmente somos dos guías pero mi compañero tiene hora con el ginecólogo.
-Si no es indiscreción… creía que ustedes no tenían sexo –dice un turista francés.
-Pues sí, tenemos dos. Somos hermafroditas –aclara el guía y se vuelve con un frú-frú de alas batientes-. Síganme, por favor.
Seguimos al guía que se alza cuatro palmos sobre el suelo. No le hace falta enarbolar un paraguas.
Estas son las ruinas de Sodoma –nos informa el guía y señala hacia oriente-. Y a unas tres millas las de Gomorra. La colina que se alza enfrente es la que los árabes llaman Gebel Usdum o Monte de la Sal. Se supone que es la estatua de la mujer de Lot, convertida en sal al girar la cabeza y contemplar la destrucción de la ciudad.
 Aparte de restos de muros de barro y ruinas de arcilla cocida no había gran cosa que ver de Sodoma. Eliseo y yo nos volvimos a nuestra habitación y, después de asearnos, fuimos a tomar una copa al San Vito´s, la discoteca del hotel.
Disfrutando de su cóctel Margarita con mucha sal, Eliseo está exultante pensando en el itinerario de mañana: “…porque de Sodoma se han escrito muchas cosas, y vimos a los sodomitas en la película La Biblia de John Huston, pero ¿y en Gomorra? ¿Qué había en Gomorra…?”
Nos acercamos a dos turistas australianas que también toman Margaritas en la barra. La labia de Eliseo surte efecto enseguida y los dos se retiran hacia los oscuros reservados del fondo. Yo no tengo tanto éxito con la mía –pelirroja, cara de hámster delgado y cuerpo de hámster gordo- ha tomado demasiados cócteles y al poco rato improvisa una almohada con los brazos sobre la barra, acomoda la cabeza y empieza a roncar.
 Súbitamente, una gran explosión y una gran llama resplandeciente parecen caer del cielo sobre el Monte de la Sal. Un clamor de voces asustadas parece surgir de todas partes. Eliseo y la australiana salen a medio vestir del reservado.
-¡Al coche, Miquel! ¡Hay que largarse rápido de aquí!
Salimos a la carrera. Otras llamas se extienden aquí y allá cercando el horizonte. Oímos al ángel lamentarse por encima de nuestras cabezas:
-Ya vuelve a ocurrir –suspira-… cuando alguien la da al foki-foki en esta ciudad se arma la de Dios. ¡Van a caer chuzos de fuego y azufre!
Nos metemos precipitadamente en el coche de Eliseo. El ángel nos advierte: “¡Pase lo que pase, no se vuelvan hacia atrás! “ Sus palabras quedan ahogadas por el ruido del motor cuando Eliseo gira la llave de contacto, pisa el pedal de embrague, mete la marcha y al iniciar la maniobra mira mecánicamente por el retrovisor.
Eliseo se queda mudo, inmóvil, mirando sus piernas. Una fragancia de salitre invade el interior del coche. Aulla: “¡No es justo! ¡No he vuelto la cabeza, sólo he mirado por el retrovisor!!!” Se oye una voz de trueno desde las alturas: “Hummm… es verdad.”
 Y me desmayo.
El misericordioso Yahvé detuvo la salinización de Eliseo cuando se había convertido en estatua hasta la cintura. Sólo puede estar sentado y su vida sexual se ha visto seriamente mermada pero está bien de salud. Hoy hemos ido al médico y se ha limitado a recomendarle una dieta baja en sodio.
DORADA A LA SAL
 Vale, es un rodaballo, pero es que no tengo ningún dibujo de una dorada. Éste es uno de los platos típicos al que recurren los cocineros aficionados cuando quieren causar buena impresión.
Necesitaremos sal especial para horno, de la gruesa. Calentar el horno a 200Cº.
Coger una bandeja para horno y echar sal la justa para cubrir el fondo y un chorrito de aceite de oliva para que la dorada no se pegue a la bandeja.
Cubrir completamente las doradas con la sal y echar por encima un vaso de agua para que la sal no se tueste demasiado. Introducir en el horno y dejar cocer a 200ºC unos 30 minutos. Sacar del horno, romper la capa de sol con un cuchillo y… ¡ya está! Es muy fácil. Recomiendo comer pronto la dorada para que la sal no penetre demasiado en la carne y quede muy fuerte. Nada como una ensalada verde para acompañar.
LA SUPERLUNA
¿Qué, vieron la gran luna del pasado día 14?





sábado, 12 de noviembre de 2016

POTI POTI DE OTOÑO

Otra de esas entradas con un poco de esto y aquello...
SPECTRUM (Relato fantasmal)



 Reiko Asakawa está sentada sobre el suelo de tatami de su apartamento en un suburbio de Tokio viendo la sexta temporada de Juego de tronos cuando en ese momento aparece una mano reptando por el borde inferior de la puerta deslizante. Una mano como una araña huesuda con las uñas pintadas de esmalte blanco descascarillado. Detrás viene un cuerpo flaco, una cabellera blanca y un par de ojos que relucen bajo el resplandor de la lámpara de cien vatios. Un fantasma.
Sus dedos arácnidos dejan un objeto negro al lado de Reiko; una cinta de video sin etiqueta. En silencio, el espectro atraviesa la pared y se reúne con el implacable viento nocturno.
Japón es un buen lugar para los fantasmas, todos esos paneles de papel y puertas correderas facilitan a los espectros penetrar en las casas. 
Ha dejado para Reiko una cinta maldita que, al ser vista, el espectador morirá una semana después. Los adolescentes que la vieron aparecieron muertos con los rostros deformados por un rictus de miedo atroz.
 Una semana más tarde el fantasma regresa al apartamento de Reiko filtrándose a través de la fina pared de papel washi traslúcido. Reiko está sentada comiendo un bol de fideos udon mientras contempla la séptima temporada de Juego de tronos recién descargada. El fantasma gruñe algo con entonación ascendente, una pregunta.
-¿No has visto la cinta?
-¿Pero tú que te crees, que aún seguimos viendo videocasetes de VHS?!!!  ¿Cómo se puede ser tan obsoleto? –Reiko le alarga la cinta de video-. Anda, toma tu video y vuélvete a jugar al Tetris con tu consola Spectrum o lo que sea que uséis en el Más Allá.
El fantasma coge la cinta y, con un suspiro, atraviesa incorpóreamente la mampara anotando mentalmente que ha de pedir al Señor del Inframundo copias de la cinta en Blu-Ray.
¿Habrá algún lugar a donde van a parar los aparatos obsoletos?
 
TARANTINO YA TIENE SU VILLANO FAVORITO
 
El director ha declarado su fascinación por un personaje en particular: El oficial de las SS Hans Landa, interpretado por Christoph Waltz, de su película Malditos Bastardos (2009). "Landa no es un villano convencional -señala Tarantino-. Derrocha un halo de fascinación, humor negro e inteligencia que hace que nos caiga hasta bien.""No fue nada fácil la búsqueda del actor que asumiese el rol de Landa. Estaba seguro que si no lo hacía bien, cancelaría la película". Por suerte apareció Waltz en escena, quien bordó el papel.
Una de mis escenas favoritas, los líos que se puede meter uno en la Alemania nazi por pedir tres copas de manera inadecuada:
 YA TOCABA UNA RECETA: LOMO AL ROQUEFORT
 
Para mis amigos del otro lado del charco: Tranchete-Chanquete era un personaje de la popular serie "Verano azul" de la TV española.
Sofreír unos filetes de lomo y reservarlos en un plato. Con el fuego bajo fundir un poco de mantequilla y añadir el roquefort aplastándolo con un tenedor para que se deshaga. Cuando esté desmenuzado vertir crema de leche y remover, pues si hierve tomará un sabor muy fuerte. Incorporar los filetes a esta salsa cremosa que no necesita sal ni pimienta por el acentuado sabor del roquefort. Recomiendo acompañar el plato con arroz blanco salteado.
¿Sabían que Norman Bates ha cerrado el motel y se ha hecho monologuista?