jueves, 21 de marzo de 2019

LA LEYENDA DE AISHA KANDISHA


¡Compañía, fiir-meees!!! -aulló el sargento Sánchez.
El sonido de doscientos pares de tacones al chocar ahuyentaron a las palomas que picoteaban por el patio del cuartel.
Se acercaba el capitán Ortega con el alférez Fitz pisándole los talones. Éste llevaba una libretita para apuntar los nombres de los arrestados que solían ser bastantes cuando Ortega nos pasaba revista. Sus fríos ojos recorrieron la fila como una ráfaga de viento ártico.
Mi uniforme era completamente reglamentario. Cargaba con la radio de campaña con el correaje correctamente ajustado. La pistolera a ocho centímetros de la hebilla del cinturón. Posición de firmes mirando hacia arriba pues en Regulares teníamos prohibido mirar directamente a los ojos a un superior. "Son como los gorilas -pensaba- se enfurecen si les miras a los ojos". Botas recién lustradas y hasta había frotado con limpia metales la media luna de mi gorra. El capitán se detuvo bruscamente.
-Zueras, lleva la bragueta desabrochada. Cuatro días de arresto. Apunte, Fitz.
 Me llevaron a trabajar al almacén que tenía de encargado al cabo Sarguiri, un ceutí musulmán. (A la izquierda, un apunte que le hice) Después de varias horas acarreando uniformes roñosos y máscaras antigás pasamos a un diminuto cuarto donde Sarguiri tenía una cocinilla portátil y preparó té.
Mientras tomábamos el té y nos rascábamos -los uniformes estaban infestados de ácaros- el cabo me habló de Aisha Kandisha, una leyenda tan conocida en el Magreb como La Llorona en México.
-Es una djinna, un demonio femenino. Una mujer bellísima, pero tiene patas de cabra en lugar de pies. Seduce a los hombres y los vuelve locos. En mi kabila (aldea) un pastor jura que la vio una noche de luna llena bañándose en el mar. –Sarguiri se encogió de hombros como diciendo: “Ni creo ni dejo de creer”.
 Esto me ha venido a la memoria al ver el anuncio de la próxima aparición en DVD de la coproducción americano-marroquí Kandisha (2010) dirigida por Jerome Cohen. Un film bastante inusual, no solo por ser la primera producción fantástica del cine marroquí, también es la última película en la que participó David Carradine antes de fallecer en un hotel de Tailandia en extrañas circunstancias.
Así que ya saben: si no tienes éxito con las mujeres y una noche se te acerca una belleza que oculta sus pies con botas altas en pleno mes de agosto... cuidado, podría ser Kandisha en busca de víctimas.
ME HAN ENCARGADO UN DECORADO TEATRAL
Aquí estoy con mi profesor de doblaje Roger Pera (el del casco) que me ha encargado un trabajo que me encanta, dibujar cuatro decorados para la obra No te bebas el agua, sobre cuatro relatos de Woody Allen. "Quiero un estilo de cartoon sesentero, entre la UPA y la Pantera Rosa", me dijo. 
Y para terminar, un broche de oro. Melmoth de Melmoth el Errabundo, un magnífico blog al que por desgracia tuvo que prescindir por falta de tiempo, escribe unos microrrelatos estupendos que no pueden quedarse en un cajón. Gracias, Melmoth por permitirme ilustrar uno de ellos:



martes, 12 de marzo de 2019

LICOR DE LAGARTO (Una historia real y más cosas)


 Un día fui a comer con mis amigos Raúl, Txiki y su novia Emma al restaurante chino Palacio Imperial. A pesar de su pomposo nombre era bastante cochambroso, pero trataban con aprecio a Txiki que era cliente habitual y siempre tenían algún detallito con nosotros. El camarero, con una chaqueta blanca de algodón muy sucia, salió de detrás del mostrador donde había una chica con kimono contando billetes y dejó en nuestra mesa una botella en la que flotaba un apergaminado lagarto.
-Toda vuestra. Hemos de cerrar por reformas –nos dijo, aunque sospecho que sanidad tuvo algo que ver.
No estaba malo, sabía a orujo de hierbas con licor de frutas.  Vaciamos la botella. Raúl, algo aturdido por el verdoso licor, había apoyado los brazos sobre el mantel y como estaba tan mugriento no podía despegar las mangas. 
 Al liberarse con un gesto brusco dio un codazo a la botella que se hizo añicos contra el suelo liberando al reptil de su cárcel de cristal. Raúl recogió el lagarto retirando cuidadosamente los pedacitos de vidrio.
-Si fuera el gusano del mezcal te lo tendrías que comer –dijo Txiki riendo.
-Bueno -…Raúl contemplaba el bicho sujeto entre dos dedos- Sería como comer licor sólido.
Alguien soltó: “¿A que no te lo comes?” “¿Apostáis algo?” desafió Raúl. Sacamos dinero, lo contamos y sobre el pringoso mantel depositamos 50 euros.
 Raúl abrió la boca sujetando el lagarto por la cola –parecía un extraterrestre de “V” a punto de zamparse un ratón-, e intentó tragarlo de un bocado. Grave error. Empezó a asfixiarse. Era un espectáculo verlo todo congestionado, braceando y con la cola del lagarto asomando por la boca. Tiré de la cola pero me quedé con ella en la mano. Txiki intentó hacerle la maniobra Heimlich. Tres fuertes sacudidas sobre el abdomen no expulsaron al bicho, pero algo se movió pues Raúl recuperó la respiración.
-¡Palillos! –gritó Txiki al camarero de sucia chaqueta blanca que nos contemplaba petrificado. Txiki Introdujo los palillos a modo de pinza en la garganta de Raúl- ¡Lo tengo!!!
De un tirón Txiki logró extraer el lagarto. Estaba cubierto de sangre pues sus finas uñas se habían clavado en la faringe de Raúl.
Nos lo llevamos a toda prisa a urgencias (a Raúl, por el lagarto poco se podía hacer) El médico de guardia se limitó a aconsejarle gárgaras con sal y le dio un antibiótico.
-Con esos bichos exóticos nunca se sabe –nos dijo.
TE RETO A DIBUJAR
En su entrada del pasado 2 de marzo EL DEMIURGO DE HURLINGHAM y ROXANA B RODRÍGUEZ proponían el reto de dibujar un personaje de ficción. Me decidí por Cesare, el sirviente del doctor Caligari. En mi época gótica imitaba su estilo, su look... me atraía su aspecto inquietante y vulnerable a la vez.

 ALITAS DE POLLO A LA MANDARINA
Mi versión de un plato chino. Ponemos las alitas en una bandeja para horno con unas rodajas de mandarina. Salpimentamos. En un bol mezclamos aceite de oliva, tomillo y el zumo de 2 mandarinas.Opcional: yo le añado un chorrito de salsa de soja.
Las introducimos en el horno a 180º y dejamos cocer 1 hora. Si te gustan crujientes se dejan 2 minutos en el grill antes de servir.

martes, 5 de marzo de 2019

LA COSA DEL LAVABO (Relato y más cosas)


Me presento: Arturo Pantano. Desde que cerré mi videoclub me gano la vida descargando y pirateando películas. Mi amigo Román Ciénaga vende de tapadillo  los CD en el rastro. Vale, voy al grano: acabo de tener una experiencia horrible en mi baño.
Estaba probando la coca que me había vendido mi dealer Rodolfo Cenagal, sólo noté un fuerte  olor a tiza. Ese canalla la había cortado con tanto yeso que por poco se me forma un muro de carga en la nariz. Guardé el espejito con la papelina en el armario del lavabo y entonces oí un extraño ruido procedente del brazo de la ducha. Acerqué la cara a los agujeros de la cazoleta y entonces lo vi. Un destello blanco. Un ojo que me observaba desde el interior.
Solté un alarido y dejé caer el tubo flexible sobre el plato de la ducha. Salí del baño y cerré la puerta con el corazón latiendo con violencia.
“¿Habrá sido la farlopa de Cenagal? –pensé- Imposible, estaba tan adulterada que no provocaría alucinaciones ni a un bebé.”
 Ha pasado una hora. Decido coger el palo de la escoba y volver al lavabo. Lo primero que veo es el tubo tumbado sobre la plataforma. De repente se agita como una serpiente y unas largas antenas empiezan a salir por el mínimo espacio entre la rosca del grifo y la porcelana. Las antenas arrastran el resto de la cosa. Un tentáculo con una  horrible boca de ventosa con dientes como las lampreas se inclina hacia mí como preparándose para atacar. Más antenas aparecen por todos lados: por la ducha y por encima del lavabo, justo debajo del aplique de la lamparilla. Empiezo a propinar golpes de toalla, le tiro el palo de la escoba, botes y todo lo que tengo a mi alcance. El tentáculo queda rodeado por un amasijo de gel, champú, antenas y patas. De un salto salgo del cuarto de baño y cierro de un portazo.
Aún intento recuperar el aliento cuando me sobresalta el sonido del timbre de la puerta. Dos hombres trajeados que me muestran una placa.
-Policía –dice uno- Tenemos pruebas de que vende cedés pirata. Delito contra la propiedad intelectual.
“Vaya, un inspector habrá trincado a Ciénaga y me habrá delatado” –pienso.
-Y también sabemos que posee sustancias ilegales. Delito contra la sanidad pública.
“¡Cenagal también! ¡Estoy rodeado de soplones!”
 -Para pasar han de tener un orden –le digo a un policía que se dispone a entrar.
-Por supuesto –y añade con una meliflua sonrisa-: ¿Me permite usar su cuarto de baño?
“¡Qué truco tan viejo! Lo he visto cien veces en C.S.I. Expediente-X…“-me digo. Recuerdo la papelina casi intacta en el armario del lavabo y de lo más profundo de mi mente surge el instinto de supervivencia:
-Por el pasillo, segunda puerta a la izquierda.
Con un apagado “gracias” el policía avanza por el pasillo y entra en el cuarto de baño. El otro agente y yo nos quedamos frente a frente, él en el descansillo y yo en el recibidor. Inmediatamente se oyen gritos, estrépito de cristales rotos y ruidos de… ¿masticación?
-¡Eh! ¿Qué ocurre? –El policía me empuja al entrar-. Tú, no te muevas de aquí –advierte  desenfundando una pistola.
Abre la puerta de una patada. Un disparo. Más gritos y luego silencio.
Recojo todo lo que cabe en mi bolsa de viaje. Creo que es un buen momento para visitar a mi prima Miasma, la que decidió cuidar cabras en una apartada cabaña en Uruguay.
FIN
MÁS GRITOS CINEMATOGRÁFICOS
¿Recuerdan el Grito de Wilhelm de mi entrada anterior? Pues hay otros berridos en la pantalla tan conocidos como el Castle Thunder creado en 1931 para Doctor Frankenstein y que desde entonces sigue apareciendo en escenas tormentosas.



O el New Goofy´s Scream que desde 1941 se deja oir en todos los largometrajes de la Disney:

¿CONOCEN LA CAPONATA?
Se puede usar como guarnición o salsa para pasta. Esta receta siciliana siempre queda buenísima.
Cortar las berenjenas en dados con su piel y dejarlas 1 hora en un colador con abundante sal para que pierdan su amargura. Sofreír en una cazuela las berenjenas con cebolla picada, ajos cortados muy finos y tomate troceado en aceite de oliva. Añadir alcaparras, aceitunas verdes, unas hojas de albahaca y cocer a fuego suave unos 10 minutos. Una explosión de sabores mediterráneos.
Recomiendo dejarla reposar un par de horas si se come fría como guarnición.


jueves, 21 de febrero de 2019

¿SABEN QUÉ ES UN DUELO MEXICANO?

Aquella situación en la que, confrontados tres oponentes, ninguno encuentra ventaja en atacar primero. 
La táctica utilizada en este tipo de confrontaciones es diferente a la de los duelos con solo dos oponentes con arma de fuego, en los que el primero en disparar tiene ventaja. En un duelo en el que existen tres oponentes hostiles entre sí, el primero en disparar se encuentra en una desventaja táctica: si el oponente 1 ataca al oponente 2, mientras 1 está ocupado en su ataque el oponente 3 puede disparar su arma contra el oponente 1, ganando así el duelo pues 2 ya ha sido neutralizado.
La primera vez que se vio un duelo mexicano en el cine fue en El bueno, el feo y el malo. (Sergio Leone, 1966) Inolvidable la escena final en el cementerio.
EL GRITO MÁS FAMOSO 

Poca gente conoce la curiosa historia del Grito de Wilhelm aunque todos lo hemos oído cientos de veces en el cine.
Ese grito fue grabado por primera vez por el actor y cantante Sheb Wooley para la película Tambores lejanos (1951) en la escena en que Wooley es atrapado por un caimán.
El grito volvió a usarse en La carga de los jinetes indios (1953) y lo emitió un personaje secundario, el soldado Wilhelm. Un técnico de sonido de la Warner decidió bautizarlo con ese nombre y desde entonces se ha oído en infinidad de películas: Tierra de faraones, Grupo salvaje, Poltergeist, Reservoir Dogs, El quinto elemento... George Lucas y Steven Spielberg han adoptado este grito como un fetiche y por eso aparece en todas sus películas.
A mí me parece un grito algo ridículo. Me suena más al alalarido de alguien que se ha pillado los dedos con un martillo que de uno que recibe una bala o que cae por un foso. Si quieren comprobarlo por sí mismos aquí están algunas de las apariciones estelares del grito de Wilhelm.
Y como se ha hablado de western me han venido ganas de hacerme unos huevos rancheros:
En una sartén cocer frijoles (yo uso de la marca Goya) con salsa de tacos (Old El Paso) dejarlo en una cazuelita de barro, cascar un huevo por encima y añadir unos cuantos jalapeños a trocitos.
Dejarlos gratinar 2 m. al horno y a servir. Yo los acompaño con tortillas de trigo y unas gotas de tabasco.
Y un recuerdo para Karl Lagerfeld, gracias a él podemos llevar chaqueta con tejanos.


lunes, 11 de febrero de 2019

POTI POTI DE FEBRERO

PIZZA MAN
Ayer me concedí un descanso y encargué una pizza. Mientras mi hijo iba a buscar el dinero que dejé en la mesa le hice este apunte rápido al pizzero, naturalmente le di una buena propina a mi improvisado modelo.
Pizza encargada por teléfono, seguramente la receta más fácil del mundo. Sólo necesitas: 1: Hambre. 2: Teléfono. 3: Casa donde recibirla. 4: Interfono. 5: Pagar y añadir propina.
En América a los repartidores de pizza se les llama PizzaMan. Mel Brooks lo tomó literalmente para este personaje de la película Space Balls ("La loca historia de las galaxias" 1987)
UN PAR DE COSAS SOBRE SERIES:
EFECTO FONZIE
 Cuando un personaje secundario de una serie aumenta su popularidad y acapara protagonismo. El nombre hace referencia a Fonzie (Henry Winckler) de la serie Happy Days (aquí: Días felices. 1974-84) que acabó eclipsando al protagonista Richie (Ron Howard) Es el de la izquierda de la foto, con un juvenil Robin Williams. Aunque en Estados Unidos Happy Days se considera serie de culto en España sólo fue emitida por el desaparecido canal de pago Album TV.
Un caso reciente lo hemos visto con Daryl (Norman Reedus) de Walking Dead. Su personaje con ballesta consiguió mayor popularidad entre los seguidores de la serie que el protagonista Rick Grames (Andrew Lincoln) Incluso en una convención Reedus fue mordido en un brazo por una fan. El actor se lo tomó con buen humor y ha posado con una camiseta donde se lee: No me muerdas.
EFECTO LOST
 Series que han salido perjudicadas por alargarse en exceso. La revista TV Guide tituló así una encuesta, en la que la serie que más espectadores atribuían no haberse retirado a tiempo es Los Simpson que, por cierto, aún sigue emitiéndose. ¿Lo de Margie enseñando las tetas es un desesperado intento por ganar audiencia?
Otras series a las que achacaban demasiadas temporadas: Héroes, Dexter, The Big Bang Theory y Walking Dead.
Otro dato: la mayoría de esas series perdieron fuelle a partir de la cuarta temporada. Eso es más que evidente en el caso de Prison Break cuya 4ª temporada pasó directamente a DvD.
INNSMOUTH
Sigo adelante con el proyecto de dibujar los escenarios de Lovecraft. Ahora toca Innsmouth. Los tentáculos no podían fallar.
IMAN BAYILDI (El imán se desmaya)
Un Poti-Poti no está completo sin receta. La historia (o leyenda) cuenta que el imán que dirigía la oración en la mezquita de Estambul se desmayó de tan bueno que encontró este plato.
Cortar berenjenas por la mitad, echarles sal y que reposen una hora en un colador para que suelten el líquido amargo. Ponerlas con la piel hacia arriba en una bandeja y dejarlas 15m. con el horno a 200º así es más fácil quitarles la pulpa dejando la piel intacta.
Sofreír en aceite carne picada, la berenjena en trocitos, cebolla rallada, y salsa de tomate. (OPTATIVO: en Turquia añaden pasas y piñones) Rellenar las berenjenas con este guiso, añadir queso rallado y ponerlas a gratinar en el horno dos minutos.

sábado, 2 de febrero de 2019

EL ESCRITOR QUE SÓLO SABÍA DIBUJAR. Relato y receta con historia.


Leonardo es escritor e intenta avanzar con su libro pero no puede. Cuando intenta escribir, dibuja. Al ponerse con  el primer capítulo éste ha sido el resultado:
 Lo curioso es que antes no sabía dibujar. Es como si de repente descubriera que sabe tocar las rapsodias de Listz con el piano. Decide escribir directamente con el ordenador –algo que nunca había hecho antes- pero por más teclas que pulsa, la pantalla permanece en blanco.
Decide guardar todos sus dibujos en una carpeta y los lleva a Leónidas, su editor.
-No puedo escribir, sólo dibujar – le dice sacando el boceto titulado Mariposa y ordenador.
Leónidas examina los dibujos y pide a su secretaria que llame a Leoncio, el director de arte. Como todos los directores de arte no sabe dibujar, pero conoce las tendencias.
-Interesante –murmura Leoncio-. Ese estilo cartoon de los sesenta está teniendo ahora mucho éxito. Podríamos probar con una exposición en la sala de eventos de la editorial y colgarlos tal cual, en papel cuadriculado, para que no pierdan su frescura de bocetos.
  Además, los dibujantes son tan pedantes y lunáticos como los escritores.
Y efectivamente, la exposición es un éxito. En especial el dibujo titulado Toulouse Lautrec alimentando una paloma en un café de Montmartre, que se vende por mucho dinero. Leonardo comprueba que un vernissage no es muy distinto de una presentación editorial. Hay bebidas, canapés, y gente estrafalaria.
Un empresario hostelero felicita efusivamente a Leonardo y le propone exponer sus dibujos en el vestíbulo de su establecimiento, el Hotel de la Estación, en un glamuroso pueblo de la costa.
Durante la inauguración Leonardo sostiene inexpresivo una copa de cava. Mira a su alrededor como si todo le fuera ajeno. Piensa: “¿Qué soy? ¿Un escritor que no puede escribir o un dibujante que no sabe dibujar pero dibuja?” 
  La crisis de identidad le da alas y aprovechando que el dueño está distraído atendiendo a un japonés que ha comprado el cuadro Tres caballeros con gafas, escapa a la carrera. Haciendo honor a su nombre el hotel está enfrente de la estación y sube a un tren que está a punto de partir hacia un destino desconocido.
Toma asiento frente a una mujer atractiva que le sonríe, Leonardo responde con una sonrisa Duchenne (la de felicidad sincera) y mira por la ventanilla: vías muertas, árboles, postes, estaciones… “Todo esto se puede dibujar”, piensa.
Pero no, no se puede dibujar el miedo. La voz grave del revisor que le exige el billete, la expresión de la mujer que le mira como si fuera un delincuente, la espera antes de pagar la multa y las balbuceantes excusas…
Algo parecido a lo de este personaje me ocurrió cuando me pidieron la portada de Viento cósmico, sobre un huracán procedente de Marte que amenaza la Tierra. Me dije: "¿Cómo se dibuja el viento?" y entonces recordé los "tallarines" con los que decoraba mi libreta durante las clases del instituto.
POLLO A LA MARENGO, EL PRIMER PLATO COMBINADO DE LA HISTORIA.
 Lo menos que se esperaban en el campamento militar francés aquel 13 de junio de 1800 es ver aparecer a Napoleón en persona. El día antes estaba con fiebres en un hospital de campaña pero el 14 de junio era la fecha  prevista para la batalla definitiva contra los austríacos en Marengo (Lombardía) y el emperador no quería perdérselo.

El cocinero se desesperaba al ver que no tenía nada decente que ofrecer al emperador, así que dijo a sus tres ayudantes:
-Salid y traedme lo que podáis.
Al cabo de un rato uno se regresó con un pollo, otro con un puñado de champiñones y el tercero con huevos y vino blanco.
Con estos ingredientes el cocinero apañó el que quizás se trate del primer plato combinado de la historia y el favorito de Napoleón: el Pollo a la Marengo. Además, al día siguiente ganaron la batalla cuando parecía que lo tenían bastante crudo, por eso Napoleón se lo hacía preparar el día antes de cada combate, pues estaba seguro de que le daría suerte. Ahí va la receta:
El pollo troceado se pasa por harina y se fríe en aceite. Una vez dorado se salpimenta y se añaden los champiñones cortados y lavados, una copa de vino blanco, 2 dientes de ajo picados y se deja cocer 20 minutos con la cazuela tapada.
En una sartén con aceite bien caliente freímos los huevos.
En un plato grande se disponen los huevos fritos en el centro, y alrededor los champiñones y los trozos de pollo con su salsa.











viernes, 25 de enero de 2019

SEIS DISPAROS. Relato.


 MI revólver sólo conoce seis palabras, y son todas parecidas.
En el mundo no hay dos cosas iguales. Ni la gente, ni los revólveres ni las botellas de whisky, nada, pero sería capaz de distinguir mi revólver entre cientos: la empuñadura, el guardamonte, la aleta del seguro… aunque no le hubiera limado el gatillo para que disparara más rápido igualmente lo distinguiría.
Puede sonar extraño que un amante de su revólver busque refugio en una iglesia pero Armario Gunter me persigue empuñando su pistola automática color negro azulado con seis balas calibre 45 que llevan grabado mi nombre.
A la carrera recorro la nave y salto tras el altar justo en el momento en que Gunter dispara tres balas escupiendo humo y fuego. Una bala rebota en un crucifijo metálico y avanza por el suelo dejándolo acanalado y pasando demasiado cerca de mi pie para mi gusto. Tres tiros más suenan en dirección contraria, lo justo para disuadirle de acercarse.
 Agarrado a mi revólver asomo la cabeza por encima de mi parapeto. Veo los pequeños y fulgurantes ojos de Gunter ansiosos por demostrarme lo bien que suena su automática. Dos tiros más vuelan los cirios. Los dos le son devueltos.
Salto desde el altar a un confesionario. Suena otro disparo y su respuesta. Ya van seis.
Me levanto y lentamente avanzo por el pasillo central revólver en mano. Gunter arroja su automática entre los bancos y se acerca alzando los puños con la cabeza baja y oscilante como hacen los boxeadores malos para demostrar que conocen los movimientos.
-He contado tus disparos –dice-, tu cargador también está vacío.
Amartillo el revólver, levanto el pulgar para dejar que el percutor baje suavemente, se produce un estallido y un fogonazo amplificados por la nave.
En la iglesia parece que el ambiente se ha enfriado hasta el punto de congelación. Armario Gunter yace en el suelo mirándome con expresión aturdida mientras la vida se le escapa por un perfecto agujero en mitad de la frente.
-Mi cargador está lleno, imbécil. Le estabas disparando al puto eco.
FIN
Bueno, mi modesta contribución a la Semana Negra de Barcelona. Y ahora seguimos con la cocina de los gangters:
TALLARINES CON ALMEJAS... QUE SE HAN QUEDADO EN EL MAR.
Leo, el cocinero del restaurante Paolo´s en Chicago, sonríe a Al Capone que está sentado en una mesa con cuatro guardaespaldas.

-Big Al, hoy tengo un plato nuevo que aún no le he puesto nombre, pero que estoy seguro de que le va a encantar.
Media hora después un satisfecho Al Capone se limpia cuidadosamente con una servilleta. Cuando se mete un puro en la boca un bosque de encendedores llamea ante él. Es un plato de pasta muy bueno, quizás siciliano, con una salsa que seguro es de almejas. Pero algo no le cuadra así que llama al cocinero.
-Leo… ¿Qué has hecho con las almejas? No he visto los caparazones.
-¿Almejas, Big Al? Le vongole sonni stanno nel mare! (Las almejas se han quedado en el mar)
  Al Capone, que es algo lento de reflejos, permanece unos instantes en un perplejo silencio que inquieta a sus guardaespaldas hasta que celebra la respuesta con una sonora carcajada: ¡Las almejas se quedaron en el mar! Hasta Pat, el nuevo guardaespaldas irlandés ríe de buen grado al notar relajarse la tensión a pesar de que no entiende una palabra de italiano. El plato ya tenía nombre.
El resultado de mezclar estos ingredientes es un plato de pasta con una salsa que sabe a almejas… pero sin almejas. Esto hace el plato más económico, lo cual es interesante en estos turbulentos tiempos de crisis.
Rallar una zanahoria, picar una cebolla, 2 dientes de ajo y perejil. Freírlo todo muy lentamente en una sartén y añadir 4 filetes de anchoa aplastándolos con un tenedor hasta convertirlos en pasta. Verter un vaso de vino blanco y remover hasta conseguir una salsa cremosa.
Cuando los espaguetis ya estén cocidos en abundante agua salada y escurridos es el momento de mezclarlos con la salsa.
Ayer lo hice con macarrones, añadí unas guindillas y las almejas... seguían en el mar
NUEVO PROYECTO
Me han encargado unas ilustraciones para un libro que recrea los escenarios de los cuentos de Lovecraft. Esto podría ser los bajos fondos de Arkham.