lunes, 14 de mayo de 2018

EL SÁTIRO DE LOS BOXERS A RAYAS


 -¡Mi marido! –exclama ella-. Métete en el armario.
Justo al ponerme los calzoncillos me dice: “¡Escapa por la ventana mientras él está en el cuarto de baño!”
Eso me gusta más que lo del armario –detesto los tópicos- pero cambio de opinión cuando me siento en el alféizar con las piernas hacia fuera. Es un quinto piso, y yo estoy en calzoncillos cara al vacío.
Una multitud se aglomera allá abajo. Miran hacia arriba y me señalan. Sale del edificio una señora con una escoba (supongo que la portera) y me mira lasciva. “Bonitos gayumbos” dice relamiéndose. Suena una sirena y aparecen los bomberos.
 -¡No se tire! ¡Tranquilo, la vida es bella! –me dicen por un altavoz.
Alzan una escalera y un bombero empieza a subir, oigo una voz a mis espaldas, desde el piso:
-¿Un hombre en la ventana? ¡Imposible!
Es el marido que comprueba que sí, es posible. Saca una pistola y apunta a su mujer.
-¡Te voy a matar!
-No, cielito. Mátalo a él – ella me señala con el dedo.
-Vale, cariñito- dice él apuntándome.
-¡Calzonazos! –grito. Dispara, pero el bombero se interpone y muere en acto de servicio.
 Abajo reina una gran excitación. Acuden centelleantes coches de policía. La portera me señala con la escoba:
-¡Ha sido ese, agentes! El sátiro con boxers imitación Calvin Klein de rayas verdes y blancas talla M.
¡Vaya ojo clínico el de la portera! Aprovecho que el marido forcejea con la pistola que se ha quedado encasquillada para ascender por los salientes hacia el piso de arriba. Me agarro a un canalón de desagüe, me balanceo, y salto con los pies por delante. Aterrizo sobre un lecho conyugal. Entre el marido y la mujer. Él se vuelve y pregunta medio dormido:
-¿Qué ha sido eso?
-Un hombre –responde ella.
-¡Ah! –resopla él y vuelve a dormirse.
-Es mi marido –suspira ella-. Nunca nos hemos comprendido, y no creas que lo he intentado…
-Me encantaría escuchar tu historia pero estoy en una situación complicada. ¿Podrías conseguirme algo de ropa? –le imploro.
 Ella accede: “Llévate un chándal de mi marido”, dice abriendo un armario. Pero el marido, sin abrir los ojos, levanta un brazo y advierte: “El gris, no. Lo llevo para correr los domingos.”
Me pongo uno azul. Cuando me abrocho los cordones de las zapatillas vuelve a sonar un altavoz pero en un tono más amenazante:
-¡Sátiro! ¡Sabemos que aún está en la casa y viste calzoncillos a rayas verdes y blancas! No tiene escapatoria.
Me asomo a la ventana. Veo muchos coches de policía que iluminan la fachada con reflectores.
-¡Entréguese! – el altavoz se oye de nuevo-. De lo contrario usaremos gases.  Contaremos hasta diez. Uno…
Decido bajar y entregarme, pero cuando llego al portal me quedo pasmado.
Veo salir a la calle con las manos en alto uno, dos tres, cuatro y hasta ocho hombres, todos vistiendo únicamente boxers a rayas verdes y blancas.
-Esto sí que es tener potra-. Me digo al esfumarme por una calle lateral.
FIN
¿APETECE UNA TAPITA DE SALTAMONTES?
Ya venden insectos en los mercados de Barcelona. Me decidí por unos saltamontes tostados. Tienen un sabor a... eso, a tostado. Están mucho mejor con salsa picante.
Cuando llega el buen tiempo me siento en una terraza con mi libreta de dibujo para sacar apuntes como el que le hice a este turista. Hoy prepararé una receta muy de temporada:
POLLO CON SANGRÍA
 En un bol mezclamos vino tinto con trozos de naranja, manzana, melocotón (durazno, para mis amigos del otro lado del charco)  y 1/2 limón. Añadir una pizca de canela. Ponemos los trozos de pollo en esta mezcla dejándolo macerar un par de horas como mínimo.
Secar las piezas de pollo con papel de cocina y freir en una cazuela con aceite bien caliente. Cuando estén bien doradas, sazonar con sal y pimienta.
Añadir a la cazuela las frutas y el vino. Tapar y dejarlo cocer con el fuego al mínimo unos 45m.
¿Y con qué bebida lo acompañamos? pues con una buena jarra de sangría bien fresca ¡naturalmente!




jueves, 3 de mayo de 2018

¡CUÉNTAME UN CUENTO O MUERE!


Alguien llama a la puerta con los nudillos (no soporto los timbres) Abro. Un hombre con un parche en un ojo me apunta con un revólver.
-Cuéntame un cuento –dice, y me hace señas de dirigirnos al salón.
 Situación difícil. Yo escribo cuentos pero no soy un cuenta cuentos. 
-Escucha -…intento razonar con él pero se sienta en el sofá y amartilla la pistola.
-Nada de escucha. O el cuento o un balazo en la cabeza.
-Bueno –empiezo-… hay dos personas en un salón cuando de repente alguien llama con los nudillos a la puerta.
El tuerto se endereza en su asiento y es que realmente alguien ha llamado a la puerta con los nudillos. -Abre, pero échale de aquí enseguida y cuidadito con lo que haces-. Me advierte.
Abro. Un joven encuestador.
-¡Hola! Una encuesta muy breve: ¿Las pizzas con o sin piña?
Y antes de poder evitarlo se cuela dentro y saluda al tuerto con un “Buenas”.
 -Mira, no es buen momento. Será mejor que te vayas.
-¡Venga, solo serán cuatro preguntas! Deja que me pague la universidad –se sienta en el sofá junto al tuerto y saca de su cartera una metralleta Z-Parabellum como la que tuve en la mili. –¡Desembucha ya ese cuento! –y me apunta con su arma.
Entonces llaman con los nudillos a la puerta. El tuerto y el encuestador se vuelven al unísono hacia la puerta y luego me miran amenazadoramente.
-Deshazte de él y rapidito –ordena el encuestador.
Abro. Un repartidor de pizza.
-Traigo una familiar. Mitad de anchoas y mitad de piña.
-Yo no he pedido ninguna pizza; y detesto las pizzas con piña.
-¡Dos pájaros de un tiro! –dice el encuestador anotando en una hoja.
-Pues resulta que yo también vengo a por un cuento –anuncia el repartidor colándose en el salón y sacando un enorme cuchillo de cocina de su zurrón-, así que ya estás empezando. ¡Y que no sea uno de tus chistes malos! ¿eh?
 El repartidor deja la pizza sobre la mesa. El encuestador y el tuerto se remueven para dejarle sitio en el sofá. Yo trago saliva y empiezo:
"La última mujer que había quedado sobre la Tierra estaba sentada sola en una habitación. De repente, llaman a la puerta…”
-¡Y dale con las llamaditas a la puerta! –se queja el tuerto.
“… se acerca al interfono y pregunta quién es. Una voz responde:
-¡Correo comercial! ¿Me puede abrir? Fin.”
-¿Nos tomas el pelo? ¡Es el famoso microrrelato “La llamada” de Fredric Brown! –salta el encuestador dejando patente su cultura universitaria.
-Vale, pero le he añadido un final alternativo. Es lo más creativo que puedo ser cuando me están amenazando con dos armas de fuego y un cuchillo.
El encuestador, el tuerto y el repartidor se consultan con la mirada. El último propone:
-¿Y si nos comemos la pizza?
Yo me anticipo:
-¡Me pido la parte de anchoas! 
FIN
Lo siento pero me entusiasman los chistes malos, sobre todo si aparecen pollos; no sé porqué...


martes, 24 de abril de 2018

BORGO CUMPLE NUEVE AÑOS


Muchas gracias, de corazón, por haber dado vida al blog con vuestros comentarios, opiniones o  simplemente pasando por aquí... y muy especialmente por tantas experiencias que me habéis dejado compartir. Gracias a todas y todos.
Y ahora paso a hablar de mi parche:
 
El año pasado rodé con Iván Valencia (derecha) el corto Caja negra. Lo cuento aquí:
miquel-zueras.blogspot.com/2016/12/se-prohibe-la-entrada-jekyll.html
 Iván ha querido contar conmigo para su próximo cortometraje S.P. (Shore Patrol) que recrea la Barcelona de cuando recalaba la VI flota americana. Las siglas S.P. también son por Salt and Pepper, como llamaban los marineros a las parejas de vigilancia siempre formadas por un marinero blanco y otro de raza negra. 
Quedé con Iván y Anna, la maquilladora, en que pasarían por mi casa para entregarme el uniforme, un bigote falso y hacerme unas fotos de prueba. Ya avisé al director que no se asustara al verme, me había salido un herpes zóster y el lado izquierdo de mi cara parecía el del hermano feo de el Hombre Elefante. Encima, un ojo me dolía horrores.
Después de probarme el uniforme y hacerme esta foto (Gracias, Anna por tu trabajo de "reparación") Iván, que ya había pasado por esta experiencia, me entregó un parche que había tomado de atrezzo. "Toma, procura proteger siempre ese ojo de la luz. Funcionará". Vaya si funcionó. Parche para ir por casa y gafas oscuras por la calle. Pronto mi ojo izquierdo ya estaba mejor. 
  -Hemos de rodar una escena en un bar -me dijo Iván-. ¿Conoces algún tugurio inmundo?
Enseguida pensé en el bar de mi amigo Ángel que me ha servido de inspiración para unas cuantas entradas en mi blog. Le dije: "El director quiere un bar de aspecto atemporal (me callé lo de tugurio inmundo por tacto) rodaremos un par de horas y te pagarán cien euros. ¿Vale?"
Ángel aceptó, pero la instalación eléctrica del bar estaba en muy mal estado. Después de hacer saltar los plomos tres veces y poner de los nervios a Ángel decidimos buscarnos otro bar atemporal. Aún estamos en ello...
Y como estoy de aniversario no puede faltar una receta:
POLLO CON MIEL Y LIMÓN
Así me quedó esta mañana.
 Frotar enérgicamente el pollo con aceite, sal y pimienta e introducir en su interior medio limón y unas hierbas (tomillo o laurel) Hornear el pollo a 180º.
Cuando se empiece a dorar, regar con vino blanco. Es muy importante rociar el pollo de vez en cuando con el jugo que va soltando al cocerse.
Después de unos 45m. recoger en un cazo un poco de jugo de la cocción, 1 cucharada de miel y el zumo de 1/2 limón. Remover, rociar el pollo con la mezcla y dejarlo gratinar 2m. antes de servir. Así queda más dorado y con un sabor agridulce al estilo oriental.
¡Abrazos y besos a todos!


viernes, 13 de abril de 2018

PISOS SINIESTROS


 En mi entrada del 6 de marzo Un piso deshabitado hablo de mi vuelta al trabajo de Enseñapisos. Lo he sido durante cinco años y me pasaron algunas cosas curiosas:
Los primeros días me acompañaba Ana, una agente inmobiliaria que me enseñó algunos truquitos de la profesión como éste: al abrir la puerta da unas patadas en el suelo. “En los pisos que llevan mucho tiempo cerrados a veces hay ratas.” - me dijo-. “Con unos golpes así se espantan, si te preguntan porque lo haces respondes que compruebas la textura del suelo." 
Entramos en un piso con fuerte olor a cerrado y siluetas fantasmales donde antes había muebles. El dueño había muerto hacía un año. Me quedé observando un horrible cuadro con una escena mitológica –el Juicio de Paris- mientras Ana avanzaba por el pasillo: “Procura cerrar el trato en la mejor zona de la casa que es esta…” De pronto soltó un potente grito. ¿”Se habrá topado con una rata sorda”? –pensé mientras corría hacia ella. 
  Ana estaba contemplando una cara resplandeciente que parecía flotar en el centro de una habitación oscura. Encendí las luces. La presunta aparición resultó ser un maniquí. Su cara de porcelana reflejaba la luz del pasillo mientras el resto permanecía oculto en las sombras. 
  Tuve otra experiencia con un maniquí. En una habitación encontré una guerrera del ejército alemán –bien conservada pero llena de polvo y ácaros- con un escudo de tela donde se leía Spanien y debajo la bandera roja y gualda; una guerrera de la División Azul. La vendí en eBay por 700 euros. Hice el primo, podría haber sacado mucho más.
Pero en un planta baja oscura y siniestra de la parte alta me topé con algo de lo más inquietante. Una silla de ruedas apoyada contra una pared. A la altura de los ojos el papel pintado se veía desgarrado como si alguien lo hubiera estado arañando con las uñas una y otra vez. ¡Una visión terrorífica!
También he conocido edifícios donde se saltan la planta número 13 por la fobia hacia este número que tiene un nombre: Triscaidecafobia. Por cierto que hoy es viernes 13 y Día Mundial del beso. Muak!
ESTO ES FICCIÓN.
Estas experiencias me dieron la idea para una historia. La cuento en primera persona porque me resulta más fácil.


RECETA: MACARRONES A LA LEÑADORA
Aunque aquí la primavera se presente fría y lluviosa esta es la típica receta primaveral en Italia.
Sofreír bacon cortado a tiras. Añadir champiñones, guisantes (arvejas, para mis amigos del otro lado del charco) aceitunas negras deshuesadas y cortadas en rodajas y un tomate de lata, de los enteros y pelados. Dejar reducir un poco a fuego mediano y verter 1/2 brick de nata para cocinar. Remover y apagar el fuego. 

Mientras tanto, los macarrones se habrán cocido en agua salada. Colar, mezclarlos con la salsa y servir con pimienta recién molida.
Y de postre, una chorradilla sobre una conocida leyenda urbana:


martes, 3 de abril de 2018

LA ESFINGE Y EL ACERTIJO


El interior del bar del hotel  parece una réplica tridimensional de un cuadro de Hopper. Dos hombres y una mujer sentados silenciosos con los rostros iluminados por la pantalla del televisor. Edipo Comisiones, viajante de comercio,  termina su copa y recoge la llave de su habitación en el mostrador.
El hotel está enfrente de una clínica de cirugía plástica y lo frecuentan muchas mujeres con gafas oscuras para ocultar los moratones de los ojos de las rinoplastias. Mientras espera el ascensor Edipo capta una conversación entre dos mujeres en el vestíbulo:
- Cuando te ponen las tetas, los pezones se quedan torcidos, entonces te los cortan con un bisturí y te los recolocan.
“Siempre se aprende algo nuevo”, piensa Edipo.
 Después de tres semanas paseando catálogos de abrasivos en grano por deprimentes edificios industriales Edipo decide que ya es hora tomarse un respiro. En una guía de servicios Escort encuentra un anuncio sugestivo: Esfinge.com. Hotel o domicilio. Experiencias únicas.
Llama al número del anuncio. “Llegará en media hora”, le informan. Edipo cuelga y se enfrenta  a los  típicos segundos de  desconcierto frente a la ducha del hotel tratando de averiguar cómo funciona. En casa el agua es fría o caliente, en los hoteles es más complejo.
Media hora después llaman a la puerta.
-Soy la Esfinge – dice a modo de saludo en un tono frío como el hielo. Cabellos negros de alazán y labios rojos como una herida recién abierta. Lleva un corto vestido negro de seda y tul.
-¿Una copa? –pregunta Edipo. Silencio. El vestido de satén de la Esfinge se tensa, asoman las puntas de alambre del escote, el vestido se está rasgando, la seda revienta por las costuras y el tul estalla quedándose desnuda. Surgen de su espalda dos enormes alas que llevaba aprisionadas tras un corpiño.
-Te puedo llevar hasta las más altas cimas del placer –dice la Esfinge erguida sobre los jirones de seda y tul amontonados a  sus pies-, pero antes tendrás que contestar un acertijo y si no lo aciertas te devoraré. ¿Entendido? Y añade-: no se vale consultar el Google.
 Edipo asiente. La Esfinge echa atrás la cabeza como si le clavaran un puñal, toma aire y dice:
-¿Qué insecto teje una tela para capturar a su presa?
-Bueno, creo que te refieres a una araña- responde Edipo-, pero…
-¡Pero qué?!!! –se impacienta la Esfinge.“Uf, qué carácter”, piensa Edipo.
-Una araña no es un insecto. Ocho patas. Es un arácnido….
Y un segundo después Edipo  comienza a devorar el cuerpo de la Esfinge. Come y come. Le arranca  la carcasa de la misma manera que se pela una naranja para comer la carne jugosa que hay debajo.  Edipo rebaña los huesos y le hacen falta unas cuantas horas para trinchar la carne de entre las costillas.
Cuando acaba,  el cielo tiene un color azul sereno.  Edipo mete en una funda de almohada los huesos más duros y las plumas que quedan después del sacrificio de la Esfinge.
La calma ha vuelto. Edipo se duerme satisfecho.
FIN
Y ahora, una chorradilla de las mías.
CRIPTOZOOLOGÍA: pseudociencia que estudia animales cuya existencia no ha sido probada.



jueves, 22 de marzo de 2018

ESPÍRITU DE LA ESCALERA Y MÁS COSAS

Es una entrada a lo Poti-poti. Empiezo con dos expresiones curiosas:
EL ESPÍRITU DE LA ESCALERA
«L'esprit de l'escalier» es una expresión francesa que describe el acto de pensar en una respuesta ingeniosa cuando es demasiado tarde para darla. Este fenómeno viene usualmente acompañado de una sensación de pesar y arrepentimiento. A mí me ha pasado la tira de veces.
¿HAN SIDO VÍCTIMAS DEL GOSTHING?
Sin previo aviso, una persona deja de contestar tus mensajes de texto y tus llamadas. Desaparece de tu vida sin dar explicaciones hasta llegar al temido bloqueo en WhatsApp y las redes sociales. Es una forma de ruptura cada vez más frecuente.
ALGO INQUIETANTE...
El pez borrón o Blowfish existe. Lo había visto en la película Men In Black-3 y pensé que era un alienígena. 
RECETA: LA AUTÉNTICA CARBONARA
 Me acabo de enterar de que la pasta a la carbonara NO lleva nata. Así la preparé ayer:
Sofreír panceta cortada en dados pequeños. Mientras se cuecen los espaguetis en agua salada batir 1 huevo por persona en un bol. Añadir queso rallado pecorino o parmesano y un poco de pimienta molida.
Escurrir los espaguetis y mezclarlos con el tocino. Añadir la mezcla de huevo y queso removiendo bien. 
Listo. A mí me gusta servirlos antes de que el huevo llegue a cuajar, queda más cremoso.
¡Y feliz Pascua a todo el mundo! Me han regalado este conejito de chocolate un tanto inquietante. Creo que me lo comeré antes de que se haga de noche y se cuele en mi cuarto con un cuchillo de cocina.


martes, 6 de marzo de 2018

UN PISO DESHABITADO (En parte real y parte ficción)


 Cuando los encargos de dibujo escasean trabajo de Enseñapisos para una inmobiliaria. Ésta cerró y la agencia ha sido adquirida por unos empresarios venezolanos.
En la oficina reina un silencio nada caribeño. Unos empleados susurran junto a la máquina de café y un hombre trajeado sentado en una mesa me indica con un gesto que me siente frente a él. Lleva el pelo negro cayéndole sobre la frente en mechones hirsutos a lo Frankenstein y su loción huele a cuero de asiento de coche. Va al grano:
Te vamos a poner a prueba. Tenemos un piso de 90m2, tres habitaciones, dos baños… 160.000 €. Tienes que venderlo antes de dos meses –inclina la cabeza en mi dirección-. Pero has de saber algo sobre ese piso…
“Ya estamos –pienso-, ahora me dirá que la casa está encantada o que el anterior inquilino se cargó a su familia a hachazos.”
-Hay que vaciarlo y limpiarlo.
-¡Yo sólo enseño pisos! Para eso teníamos una brigada de limp…
-Lo tomas o lo dejas –dice alcanzándome un juego de llaves.
Lo tomo. El piso está hecho una porquería y huele a humedad. En el suelo se ve el contorno fantasma dejado por un sofá. En la pared de carga, cerca del suelo, hay grietas azuladas. Aluminosis. 
  Empiezo por la cocina, la pica está repleta de platos cubiertos de moho gris peludo y hebras de tela de araña. Los voy metiendo en bolsas industriales de basura de 150 litros. Sudo a mares mientras fregoteo la suciedad del linóleo con estropajo metálico.
Sobre la encimera hay un cocodrilo de peluche. Le pongo nombre, Juancho, y me entretengo contándole mis cosas mientras trabajo aunque no tiene mucha conversación.
Me subo a una escalera y recojo las moscas muertas y resecas de las lámparas de los techos. También cagaditas de ratón con aspecto de arroz integral. Barro, friego, saco brillo y sudo mucho más.
 Después de ocho horas he terminado. La inmobiliaria me ha prestado una cámara Canon y saco fotos del salón de cara a la ventana para que se vea más amplio y luminoso. También me hago esta foto.
Me siento en una caja de embalaje y contemplo el resultado. Estoy examinando las grietas de aluminosis cuando de repente un estremecimiento sacude la sala. Desde el interior del muro se oyen sonidos roncos y convulsivos semejantes a ladridos. Las grietas se propagan por toda la pared formando ángulos imposibles bajo una lluvia de escayola.
-¡Tienen hambre y sed! ¡Son los Perros de Tíndalos!
FIN
Vuelta a la realidad: el piso lo vendí dieciocho días después.
-"¿Ves, hijo? Nuestros antepasados tenían cola." Mi último chiste para la revista MAYDAY que también cierra.
¡Pero al menos sigo publicando aquí mis Chistes Malos!!!