jueves, 21 de julio de 2016

LA BRUJA DEL BAR (Verídico)

-Miquel, tráeme un shawarma del paki, estoy desfallecido –dice Agus poniendo unas monedas sobre el mostrador-. Luego te pongo un pastis.
 El local de Agus no es precisamente un bar de suplemento dominical, pero me gusta por su música y porque tiene pastis, una bebida a la que me aficioné en Francia.
Agus come vorazmente. Arranca un trozo de cordero con los dientes, la carne le queda colgando sobre la barbilla hasta que echa atrás la cabeza para metérselo en la boca. Parece un tiburón blanco engullendo a un náufrago.
El bar está muy oscuro. El aire acondicionado está a tope y el local parece un iglú húmedo y malsano. En el reproductor de CD suena Scary Monsters de Bowie. Hay un escape de agua que se filtra desde el techo hasta la lámpara. Las luces siguen encendidas  mientras el agua salpica arcoíris a través de ellas.
 -Esa filtración es un fastidio –dice Agus masticando. Su aliento huele a salsa blanca de shawarma-. Me paso el día dándole al mocho. 
 Entonces la veo. Sentada en una silla justo en el límite del charco del suelo. Una joven  de larga melena negra con sombrero estilo Fedora ladeado. Recuerda el logo de la discoteca Penélope. Sus largas pestañas crean sombras en zigzag sobre sus mejillas. Lleva un amplio vestido negro con botones en toda la parte de delante; una Laura Ingells gótica. Se levanta, camina hacia la barra y le dice a Agus:
  -Soy bruja.
 -Ah –es la respuesta de Agus.
 -Siento…  una presencia. Es el anterior dueño de este bar. Murió hace años –tiene dibujos de henna en sus dedos y al agitarlos en el aire parecen serpientes-. Está muy enfadado contigo.
 -¿Y porque está enfadado conmigo, si puede saberse? –la pregunta provoca en la bruja un parpadeo sedoso.
 -Te lo digo si me invitas a una copa.
 -Los cojones. 
 La bruja se dirige a la puerta. Antes de irse se detiene un momento en el umbral y hace un gesto vago con las manos. ¿Saluda o nos está echando un maleficio? Le digo a Agus:
  -Ahora es cuando me dices que el anterior dueño está vivo y coleando ¿no?
 -Pues no –puntualiza Agus-. Ese señor murió hace siete años y se molestó conmigo por un lío de papeles, pero si alguien quiere sacarme una copa por la cara tendrá que esforzarse un poco más.
La lámpara chisporrotea y nos quedamos a oscuras. Bowie enmudece. ¿La maldición de la bruja? ¿Oiremos ahora la carcajada de Vincent Price en Thriller? Agus me tranquiliza:
 -A veces pasa, es por el escape de agua. Enseguida vuelve la luz.
Se disipan las tinieblas. Se oye a Bowie cantar We can be heroes, just for one day y yo le digo a Agus:
-Otro pastis, por favor.
CÓCTEL MANHATTAN
Ya se me acaban las existencias de vermut que gané en el concurso pero aún me queda para preparar un Manhattan, el cóctel preferido de los detectives del cine negro. Me ha servido de brebaje-inspiración para esta portada:
 En un vaso grande con hielo: 2/3 de Bourbon. 1/3 de vermut rojo. Una gota de angostura.

Mezclar y servir en copa de cóctel recién scada del congelador.

lunes, 11 de julio de 2016

GENTE QUE LLAMA A MI PUERTA (2)

Leo en el Kamasutra (porque el Kamasutra también tiene texto, no todo son estampas) que una mujer nunca te abandonará si duerme una noche envuelta la cabeza con un turbante con cardamomo, cúrcuma y excremento de mono envueltos. Hago una lista para la tienda pakistaní de la esquina –temo que lo de la caca de mono será lo más difícil- cuando alguien golpea la puerta con los nudillos (no soporto los timbres) Abro. 
 Un hombre de edad indefinida. Viste un elegante traje –gris payne con dos botones y corbata de seda- que contrasta con sus toscas facciones. Sería un cotizado modelo si aún siguieran vigentes los cánones estéticos neanderthales. Me dice:
 -Yo soy ese al que nadie espera.
"Soy la canción que pinchan cuando encienden las luces.
 "Soy el técnico de sonido con el que bajan los aplausos en los Goya.
 "Soy el paso a la publicidad.
 "Soy la vuelta a la publicidad.
 "Soy el montaje del director.
 "Soy el cambio que no gusta. El jugador que sale al campo entre pitos y abucheos.
 "Soy la última rebanada del paquete de pan Bimbo.
 "Soy… 
  (Le interrumpo) -¿Es usted Testigo de Jehová o algo así? 
-No. Trabajo en Hacienda y me ocupo de llevar las notificaciones. Soy además poeta aficionado y trato de aportar una nota lírica a las malas noticias. Tenga, es una multa, tiene un plazo de catorce días para recurrir.
Ésta es la parte verídica del relato: una multa de 100 euros por entregar tarde un papel en mi última declaración. Hasta el sobre impresiona con esa siniestra mitad negra... Algo así sólo puede traer malas notícias.
ESO DEL PHUBBING ESTÁ MUY FEO
Phubbing es una palabra nueva, mezcla de Phone (teléfono) y Snubbing (ignorar) o sea: menospreciar a las personas con las que estamos por hacer caso a los que nos están hablando por el móvil. 

Desde 2007, con la aparición del Smartphone, se detectan en los restaurantes de Nueva York una media de treinta casos diarios de Phubbing.
LOVECRAFT Y EL DOCTOR MUÑOZ
Me encargaron una portada para una recopilación de cuentos de Lovecraft y me decidí por el estupendo Aire frío; el único de sus relatos con un protagonista barcelonés, el doctor Muñoz. 

Este visionario doctor vive en una habitación siempre sometida a una temperatura bajísima a causa de... y hasta aquí puedo contar.


miércoles, 29 de junio de 2016

UN RELATO PREMIADO: LOW COST

He ganado un premio en el concurso Cuentos y vermut convocado por el Museo del vermut de Reus (creo que es la única ciudad del mundo con un museo dedicado a este aperitivo) Las únicas reglas eran que los textos no excedieran de dos folios y que en alguna escena apareciera un vermut.
LOW COST
 Con el tema Reflektor de Arcade Fire sonando a todo volumen en los auriculares, Sara Tippihedren se siente como en el cielo y lo está: en la cabina del vuelo 714 Palma-Barcelona, con un vaso de vermut en la bandeja plegable de su asiento. Estira el cuello para mirar por una ventanilla, allá abajo el mar resplandece como el dorso de escamas plateadas de un gigantesco dragón marino. “Ya debemos estar a punto de llegar”, piensa, y entonces el avión hace algo insólito.
Se ha quedado parado. Por un momento Sara se teme que el aparato se precipite al vacío pero no, está suspendido inmóvil en el aire, como un globo sonda. Los pasajeros se miran entre sí desconcertados y Sara se quita los auriculares cuando el copiloto asoma la cabeza por la cortina de la clase turista.
 -Señoras y señores pasajeros: acaban de comunicarnos que Topaz Airlines ha presentado suspensión de pagos y no podemos continuar el viaje. Lo sentimos, pero tendrán que seguir a pie. Pueden bajar cuando se les antoje.
-¡Esto es una vergüenza! –grita un pasajero de camisa estampada verde.
-¡Y el gobierno venga a decir que ya no hay crisis! –protesta una señora con pamela floppy de paja.
 Sara se pone los zapatos, coge su bolsa de viaje por el asa y sostiene horizontalmente  una caja octogonal con una ensaimada Horno Santo Cristo tamaño 470x470x70.
 Han abierto las puertas de emergencia y al otro lado les espera de pie sobre las nubes una sonriente azafata. Parece una vampira de película serie-B con su canino manchado de carmín.
-¡Vamos, salgan, no teman! Además, casi hemos llegado –señala hacia abajo-. No estamos lejos. ¿Ven? Allí está el monumento a Colón, y la aduana del puerto… No tienen más que ir en esa dirección. No olviden su equipaje…
La bajada no parece tener más de tres kilómetros de altura aunque una fina niebla lo cubre casi todo. Sara mira asustada en derredor. Cierto: la gente comienza a descender con las maletas en la mano y desaparecen en la neblina.
Levanta el pie por encima de la puerta y salta. Camina varios metros por un terreno invisible. Le parece andar por arena mojada.  “De modo que eso es lo que se siente al avanzar entre nubes”, se dice. Atraviesa un grueso nimbo que la rocía con frías  gotitas de agua.
 Entonces las ve, suspendidas sobre ella en el cielo, prestas para lanzarse en picado. Las gaviotas giran y se remontan juntas contra el viento.  Una gaviota desciende veloz sobre un pasajero  con maleta de ruedas y caja de ensaimada que se ha quedado rezagado. Al instante se le unen otras, seis, siete, una docena de gaviotas.  “Quieren la ensaimada”, piensa Sara. El hombre usa la caja octogonal como escudo cubriéndose la cabeza. Las gaviotas continúan lanzándose sobre él, los agudos picos rasgan la carne, buscan los ojos, mientras otras devoran la ensaimada.
De repente uno de los pájaros, con el pico manchado de sangre y azúcar en polvo, fija su mirada en la caja que lleva Sara y alerta al resto de la bandada con un estridente graznido. Sara les arroja la ensaimada para ganar tiempo y corre a toda velocidad hacia el monumento a Colón.
Jadea… “Espero poder llegar a la columna, meterme en el ascensor y bajar en las Ramblas”, y Sara Tippihedren se apresura saltando de una nube a otra mientras las gaviotas describen círculos a su alrededor.
CÓCTEL NEGRONI
El premio consiste en una caja con seis botellas de vermut reserva y un kit de coctelería. Con esto puedo preparar uno de mis cócteles preferidos, el Negroni:
Preparar en vaso mediano: hielo, 1/3 Vermut rojo, 1/3 Ginebra, 1/3 Campari.
Remover y servir con una rodaja de naranja.
El Negroni Sbagliato (Incorrecto) se prepara con cava sustituyendo la ginebra para quien prefiera una bebida más ligera.
EL 2016 DEL FUTURO
Mi última portada para un curioso libro de Jack London: La peste escarlata, escrito en 1912, y ambientado en un post-pocalíptico 2016  en el que la Tierra es azotada por una pandemia; los humanos se vuelven de color rojizo, mueren y se desintegran en pocos minutos. ¿Han notado últimamente alguna manchita roja al mirarse en el espejo?

viernes, 17 de junio de 2016

AQUEL AÑO SIN VERANO

Tras una inestable primavera ya estamos a las puertas del verano y de un bicentenario: 1816, el  llamado Año sin verano
 Meses antes, en abril de 1815, se produjo la mayor explosión volcánica conocida en la historia de la humanidad, la del volcán Tambora, en Indonesia. Las nubes de cenizas y azufre lanzadas por este volcán se esparcieron a todo el mundo enfriando al clima del Hemisferio Norte al bloquear la luz del Sol con gases y partículas.
Por toda Europa se sucedieron heladas en aquel junio de 1816. En América las cosechas de maíz no maduraban  a causa de las bajas temperaturas lo que provocó miles de muertes por hambre. En ese año Edgar Allan Poe emprende un viaje a Inglaterra y encuentra un paisaje insólito: icebergs frente a las costas inglesas. Su obra Arthur Gordon Pym está muy influenciada por esta gélida visión. A mí la portada me la sugirió un cubito de hielo flotando en whisky:
  Un día de ese verano que no pudo ser, se reunieron el poeta Percey Shelley y su esposa Mary Godwin con Lord Byron y su médico, el doctor Polidori. El encuentro tuvo lugar en Villa Diodati, una mansión suiza. Inspirados por aquellas condiciones siniestras de mal tiempo y lluvia incesante surgió la idea de que cada uno escribiese un relato fantasmagórico. Polidori escribió “El vampiro” –que inspiró a Bram Stoker su “Drácula”-, Byron compuso el poema “Oscuridad”. Cuando le tocó exponer el texto a Mary Shelley contó la historia de una criatura terrorífica, un tal Frankestein, se titulaba “El moderno Prometeo”.
Pero, ¿qué habría pasado si ese clima inhóspito hibernara las musas de estos creadores?
 Ahora lo que apetece es un gazpacho fresquito. Me han venido ganas mientras hacía este dibujito para un bar de Castelldefels.
 Escaldar 500 gr. De tomates maduros 2 minutos y dejarlos enfriar para pelarlos más fácilmente.
Pelar y cortar 2 cebollas grandes. Quitar las semillas de 1 pimiento rojo y 2 verdes y cortarlos a trozos. Pelar 1 diente de ajo y quitarle la vaina verde.
Pelar y cortar 4 pepinos. Quitar la miga de una barra de pan, mejor del día antes.

En un vaso para batidora mezclar los ingredientes con aceite de oliva, vinagre, sal, pimienta blanca (yo añado unas almendras tostadas) y ½ litro de agua. Triturar y dejarlo en la nevera al menos 6 horas.

miércoles, 8 de junio de 2016

A VECES MI GATO VE FANTASMAS

Tengo un nuevo compañero de piso: mi gato Jabberwoocky. 
 Le he puesto ese nombre por el surrealista poema Jabberwocky de Lewis Carroll sobre el que hice unas ilustraciones años atrás; aún guardo esta, de un Limazón. "Brumeaba negro el sol. Agiliscosos giroscaban los limazones, banerreando por váparas lejanas..." 
Jabberwocky, a veces, se queda mirando fijamente a la nada. Repentinamente, el gato se queda quieto, inmóvil, mirando hacia un punto del oscuro pasillo donde no hay nada ni nadie. Esto me ha recordado la creencia de que los gatos pueden ver fantasmas y me ha dado la idea para una serie de relatos titulada:
GENTE QUE LLAMA A MI PUERTA
 Golpean la puerta con los nudillos –no soporto los timbres-, abro. Dos jóvenes, hombre y mujer, trajeados, con carteras con el logo del Instituto de Estadística y unas extrañas gafas. Van al grano:
-Es usted un fantasma. De los de verdad, de los vaporosos que traspasan paredes. ¿No lo sabía? Tranquilo, no es el único.
-Dé gracias por no ser un vampiro –añade la mujer-. Eso puede ser dañino para sus vecinos, vemos cada caso… se haría cruces. ¡Ji, ji, ji! Nunca mejor dicho.
Empiezo a ponerme nervioso y a tragar saliva. El joven me pregunta si he notado algo raro últimamente, quizá extraños fenómenos eléctricos.
-Bueno… cuando  apago la luz de mi cuarto veo unos resplandores verdes.
-¡Ahí lo tiene! –exclama  el joven apuntándome con un bolígrafo-. Resplandor residual de fotones.  Parte de su ectoplasma queda atrapado en las bombillas y se libera al apagar las luces.
-Miau –interviene Jabberwocky. Es su hora de comer.
-¡Pero mi gato me ve! Me está pidiendo su comida.
-Los gatos pueden ver y percibir entidades fantasmales –tercia la chica dándose unos golpecitos con el índice en las gafas-. Nosotros le vemos a usted por estos cristales que captan el aura electromagnética. Bueno, no le entretendremos más –abre la cartera y me entrega unos documentos-. Firme aquí, por favor, y aquí. 
 Firmo y les pregunto: “¿Cómo debo comportarme a partir de ahora?”.
-Oh, con naturalidad. Sea… etéreo. Traspase paredes y esas cosas.
Se levantan y me estrechan la mano-. ¡Huy, es como tocar una nube! ¡Ji, ji, ji!  –. Dice la joven entre risitas. Se van.
“¡Miauuuu!” Mi gato parece tener un reloj en el estómago, siempre puntual pidiendo la comida. Se me ocurre que sería divertido llegar a la cocina sin abrir la puerta, traspasando la pared.
Lo pruebo, experimento un cosquilleo de serrín y una sensación oleosa de capas de pintura látex. Atravieso incorpóreamente más tabiques. Me doy cuenta de que me he pasado de largo al notar el sabor de curry con cilantro y plátanos machos que está comiendo el vecino bengalí de la Puerta-C. Aún me falta práctica; claro que ahora dispongo de mucho, muchísimo tiempo.


¡Deseadme suerte! Me han nominado para un premio de ilustración en Inglaterra por esta portada -soy el eterno candidato pero no me como un cacao-, Choke (Asfíxia) del autor de El club de la lucha, tiene como protagonista a un estudiante de medicina que simula ahogarse en los restaurantes. Sus "salvadores" se sienten responsables de él y le envían cheques. Hay un punto de complicidad pues una vez tuvieron que hacerme la Maniobra Heimlich. Por si alguien le interesa lo cuento aquí:

miquel-zueras.blogspot.com/2012/01/conocen-la-maniobra-heimlich.html

lunes, 30 de mayo de 2016

BIENVENIDOS AL MISTERIOSO MUNDO DE MARWENCOL


¿A que parece una escena sacada de una película bélica? Son soldaditos articulados escala 1:6. Uno de los dioramas de Marwencol, que recrean escenas rocambolescas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial. Un mundo propio al estilo tarantiniano de Malditos bastardos.

Algunas escenas tienen un punto siniestro, como esta pareja de novios que posa ante unos cadáveres.
Los escenarios están recreados con increíble detalle, como en esta taberna donde soldados aliados son atendidos por camareras Barbie.

 La historia de su autor, Mark Hogancamp (1970) también es bastante peculiar: en el 2000 quedó amnésico a causa de una pelea en un bar y desde entonces se dedica a sus maquetas a modo de terapia. Escaramuzas, guerrilleras sexys, prisioneros torturados… es el mundo propio de Hogancamp.
El director Robert Zemeckis (¿Quién engañó a Roger Rabbit? 1988) se propone rodar una película basada en la vida de Hogancamp con Michael Madsen – de gran parecido físico con el artista- de protagonista. El recordado Señor Rubio de Reservoir Dogs sería uno de los actores rescatados por Tarantino tras Los odiosos ocho.
En youtube hay varios reportajes sobre el surrealista mundo de Hogancamp:

CUIDADO CON EL PERRO
César Baskerville estaba considerado el mejor entrenador de perros del país. Tenía su propio programa de TV, Uno más de la familia, y era autor de varios libros sobre psicología canina.
Un día recibió una imperiosa llamada telefónica:
-¿Señor Baskerville? Tenemos un problema con nuestro perro –la voz sonaba atemorizada, como si aquel hombre esperaba que del animal surgieran de pronto millones de garrapatas infectadas por la enfermedad de Lyme para picarle-. Es un pitbull muy agresivo. Estoy dispuesto a pagar lo que haga falta.
-Tranquilo, los perros agresivos son mi especialidad. Deme su dirección.
 Un caminito de grava entre macizos de flores conducía a la casa de los dueños del pitbull. Junto a la entrada, una placa, como una tarjeta de visita indicaba: “Atención. Perro peligroso”. César llamó al interfono sin conseguir respuesta y entonces reparó en que la puerta principal estaba abierta.
 Entró en un amplio recibidor “¿Hola?”, gritó y subió una escalera de barandilla dorada que llevaba a la segunda planta. En medio de aquel templo de lujo y gusto dudoso se encontraban dos cadáveres horriblemente mutilados, bañándose en su sangre como filetes en salsa.
Las paredes de la casa parecían estar hechas de carne. Carne cruda y carne a la plancha, indistintamente. Le parecía ver cosas en las paredes que se movían,  como en una película de David Cronemberg. “¡Ooooh, Dioooos…!” La voz de César sonó como un mugido de cámara lenta.
El entrenador corrió hacia la salida. En vano. El perro trazó un arco centelleante con un hacha y le rebanó limpiamente la garganta.
Aquel sí que era un perro muy, muy peligroso.
El inspector Duralex anda cada día más fino. Ahora resuelve los casos en sólo dos viñetas.
Ah, la presentación de mi libro en la vermuteria Jazzpetit el pasado día 21 estuvo muy bien y descubrí esta bebida que sienta muy bien ahora que empieza a hacerse notar el calorcito: el cóctel Butano.





jueves, 19 de mayo de 2016

MORDISCOS REALES Y MÁS COSAS

El explorador de lugares abandonados forcejea con la puerta del último pabellón que queda en pie de la Expo de Sevilla del 92. 
 Al entrar en el recinto el pelo y la ropa se le enredan con las telarañas. Enciende la linterna. En los lavabos hay un palmo de agua estancada donde flotan cadáveres de insectos. Plink-plink de agua goteando.  Hay un altavoz pero se solo se oye electricidad estática. Ruido blanco.
 Entonces percibe pasos que vienen de un pasillo oscuro. Un retumbar rítmico que desprende polvo del techo.
De las sombras sale Curro, o eso parece, la mascota de la Expo. En su rostro se dibuja una gran sonrisa, como un pedazo de sandía sobre la acera. Mide dos metros y del interior de su disfraz mugriento e infestado de ácaros surgen unas palabras: “¿Quieres ver cómo me arranco la cabeza?”  Lo hace. Como en destellos estroboscópicos el explorador ve sangre y fluidos salpicando en todas direcciones antes de desmayarse. 

 Ésta ha sido mi hispánica versión de la mítica historia Creepypasta sobre el explorador que penetra en un misterioso parque de lujo en las Bahamas abandonado por Disney y se encuentra con un Mickey Mouse  antropomórfico que se arranca la cabeza con sus propias manos. Se supone que se pueden encontrar unas imágenes en youtube de una cámara de videovigilancia, aunque yo no confiaría demasiado...

Y esta es otra de mis Chorradillas:
UN REAL MORDISCO (Relato)
  He encontrado en un cajón un billete de las antiguas –como dicen en los telediarios- pesetas. De diez mil, con la efigie del entonces rey Juan Carlos. Ahora me doy cuenta de que con los euros ya no aparecen caras en los billetes, sino mapas y fragmentos de arquitectura neoclásica en fibra multicolor.
Esto sí que no lo esperaba: la regia cara azulada mueve los ojos con parsimonia, gira la cabeza y me mira fijamente, mostrando una sonrisa cruel con afilados colmillos que parecen gritar impacientes.
 De repente el billete salta hacia mi cuello. Los ojos se me abren desmesuradamente mientras mi cerebro intenta procesar el ataque. Agarro el billete, lo aparto y una rociada caliente de sangre salpica la pared.
Salgo apresuradamente a la calle y entro en un bar de silencio marrón y brillo metálico; una franquicia de tabernas vascas. Pido un pincho, le saco el mondadientes de madera y traspaso el billete en el lugar del corazón. El papel hace un ruido como de rueda de bicicleta al pincharse -¡puf!- y desaparece por completo.
Me tomo un zurito, luego otro, y otro. La mesa parece un tablero de ajedrez hecho con vasos  que reflejan mis ojos rojos de venas que parecen estallar. La camarera y los clientes me miran aterrorizados, y yo digo:
-Una sangría, por favor.
LA RECETA: POLLO A LA SANGRÍA
En una jarra mezclar el vino tinto con trozos de naranja, manzana, melocotón y el zumo de un limón. Echar una parte en un bol o plato hondo y poner a macerar el pollo cortado en octavos al menos una hora.
Dejar secar los trozos de pollo sobre papel de cocina mientras el aceite se calienta en una cazuela. Freír el pollo y cuando tome color sazonar con sal y pimienta. Añadir a la cazuela las frutas y el vino, tapar y dejarlo cocer con el fuego al mínimo durante media hora.
Este pollo a la sangría queda muy bien con arroz blanco salteado y acompañado de una jarra de sangría bien fresca, naturalmente.
¿Recuerdan los caracoles de mi entrada anterior? Uno sobrevivió:

Y por si alguien quiere pasar por el JAZZPETIT de Barcelona -calle Provença, 181, esquina Aribau- el próximo sábado a las 19h. presentaré mi libro con música de jazz y un buen vermut casero.