viernes, 17 de mayo de 2019

POTI POTI CON UN TOQUE ORIENTAL


Hay un cuento oriental muy bonito: un Rodin –un “samurái errante”- soñó una noche que era una libélula y, cuando se despertó, no recordaba si era un samurái o una libélula.
 Pues bien, conozco un caso: un gestor de Vilafranca que una noche soñó que era un gato y, al día siguiente, comprobó que efectivamente se había convertido en gato. Su esposa llamó a urgencias, llegó un médico que camufló una píldora en un quesito El Caserío y enseguida el gestor recobró su aspecto normal.
Pero quedaron secuelas. Por la noche el gestor maullaba a todo pulmón y, como todos los felinos, le dio por marcar su territorio. Solía mearse en el lecho conyugal sin reparar si su mujer dormía allí en ese momento.
Al final, ella se hartó de su marido maullador y meón y pidió el divorcio. Ahora están en pleno litigio por un Opel Corsa que pagaron a medias.
No sé, pero creo que cuando estas fábulas pasan de Oriente a Occidente pierden poesía y encanto.
FIN
Un cariñoso recuerdo para mi vecino del primero.
ACEITUNAS CON RULETA RUSA
En este plato habían seis aceitunas rellenas (cuando hice la foto me había zampado tres) y en una había una con hueso. Resultado: un empaste en un incisivo. Odio las aceitunas con hueso (sobre todo si vienen sin avisar) son la pausa publicitaria de las ensaladas.
Y ahora, un nuevo micro del gran Melmoth: EL CURRÍCULO
Un hombre sin trabajo, muy cansado, desengañado de la vida y ya entrado en años, pero no los suficientes como para jubilarse, está actualizando su currículo. En él va poniendo de nuevo todos los nombres de las empresas, hoy ya desaparecidas y olvidadas donde había padecido durante tantos años. Levanta su triste mirada de la pantalla del ordenador y mira su colección de películas clásicas en DVD. Todos esos directores, se dice, y actores, guionistas, equipo técnico, llevan muertos mucho tiempo. Lo mismo ocurre con todos los autores de los libros que tiene en esa estantería, junto a la lámpara. Su mujer también está muerta. Vuelve al currículo. Ahora solo le falta poner una fotografía donde salga sonriendo.




Una receta también con toque oriental: POLLO CHINO CON ALMENDRAS
 Necesitaremos: pechugas de pollo, salsa de soja, jengibre en polvo, almendras crudas, 1 cebolla y 1 zanahoria, caldo de pollo.

Cortar las pechugas de pollo en dados. Ponerlos en un bol y añadir la salsa de soja, el azúcar y el jengibre en polvo. Mezclar y dejarlo en la nevera 1 hora.
En una sartén a fuego medio con un poco de aceite saltear las almendras, hasta que se doren ligeramente. Cortar la cebolla y la zanahoria en tiras. Saltear en la misma sartén en la que se han dorado las almendras 5 minutos.
Sacar el pollo de la nevera y echarlo en la sartén junto con la salsa de macerado. Saltear otros 5 minutos. Incorporar a la sartén las verduras y las almendras, revolver bien y añadir el caldo de pollo.
Dejar cocer todo unos 10 minutos a fuego medio. Servir acompañado de arroz blanco salteado.

lunes, 6 de mayo de 2019

UNA ACTRIZ, UN ACTOR Y UNA RECETA

CENA CON INGRID PITT (Relato)

El estudio había decidido celebrar un sorteo entre los asistentes al estreno de The Vampire Lovers. El joven Dennis fue el afortunado que compró la entrada con el premio: una cena con Ingrid Pitt.
Al bajar del coche que le había dejado frente al local elegido Dennis le preguntó al chófer si no se había equivocado de dirección pero por toda respuesta el conductor cerró la puerta y arrancó a toda velocidad.
 Estaba en la zona de los muelles, rodeado de lóbregos almacenes teñidos de hollín y justo enfrente de una casa de ladrillo rojo de apariencia algo más solemne que los negros edificios que la rodeaban. Cuando Dennis tocó el timbre le recibió un hombre de ojos acuosos y lentos movimientos. Cuando Dennis le mostró la tarjeta que le acreditaba como ganador aquella figura taciturna respondió con un vago gesto que el joven interpretó como una invitación para que le siguiera y arrastrando los pies le condujo a un agradable salón bien iluminado.
Ingrid Pitt estaba sentada en un extremo de una mesa decorada con candelabros. Dennis no podía hacer más que mirarla boquiabierto: más bella aún que en las películas, cabello castaño recogido alrededor de la cabeza formando una tiara griega, ojos violeta y un sedoso vestido rojo. Cuando Ingrid se levantó para saludarle Dennis vio sus medias con costura impecablemente vertical.
Empezaron a cenar en silencio el uno frente al otro. A su alrededor deambulaba un desastroso servicio de ocho silenciosos camareros vestidos de negro que parecían ausentes. Más que servir, dejaban caer indolentemente los platos sobre la mesa, pero Dennis estaba extasiado dejándose envolver con aquella larga mirada violeta. Apenas probó bocado, Ingrid dejó su plato intacto.
Sirvieron café. Un cadavérico camarero echaba una cucharada de azúcar tras otra en el café de Dennis hasta formar un islote en el centro de la taza. El joven estaba absorto contemplando aquella mirada aún más violeta. Ingrid le dedicó una sonrisa por encima de su taza de café. Sus labios rojos enmarcaban unos grandes colmillos y su mirada se volvió llameante.
Dennis se descubrió en el centro de un círculo de camareros de rostro ceniciento que se le acercaban tambaleantes. También mostraban enormes y afilados colmillos. Ingrid saltó sobre el paralizado joven  clavando sus dientes en su garganta con gélida dureza.
Desde esa noche Dennis se convirtió en otro silencioso y desmañado camarero; aunque se advierte un destello de felicidad en sus ojos acuosos.
FIN
He rescatado este relato para recordar a Ingrid Pitt en el décimo aniversario de su muerte. También hace diez años que nos dejó Víctor Israel, un asiduo del terror y el western, además de mi vecino por un tiempo en el centro de Barcelona.

Israel era un secundario inconfundible con un ojo desviado y su dentadura anárquica. En Pánico en el Transiberiano (1973) compartió escenas con Christopher Lee y Peter Cushing. Aquí le vemos convertido en zombi.
Su mayor frustración en su filmografía –me dijo- fue cuando suprimieron su escena con Lee Van Cleef en El bueno, el feo y el malo (1966)

Solíamos encontrarnos en el mercado, haciendo cola en la tienda de menudillos –los dos compartíamos afición por los platos de casquería- e intercambiábamos recetas. Un día le invité a mi casa a comer callos (mondongo para mis amigos del otro lado del charco) A tu salud, Víctor!
Sofreír jamón cortado a taquitos, una cebolla picada y una guindilla a la que antes hemos quitado las semillas. Remover un poco y añadir chorizo cortado pequeño, una cucharada de tomate concentrado y dos de pimentón. Poner los callos cortados en porciones, una copa de vino blanco y cubrir con el fuego al mínimo durante media hora.
Quedará una salsita ligeramente picante y muy sabrosa. Es un plato de los de mojar pan.
Y ahora, uno de los brillantes micros de Melmoth:
SALIDA DE EMERGENCIA
Un hombre que camina por las calles desesperado está buscando una salida. De repente ve una puerta de hierro que dice sobre ella: “Salida de emergencia”. Tira de la palanca como si le fuera la vida en ello. Cuando consigue abrirla es atropellado por una muchedumbre desesperada que sale por ella.
FIN

viernes, 26 de abril de 2019

BORGO CUMPLE DIEZ AÑOS

Y por aquí seguimos cocinando...

Diez años, ya... gracias, muchísimas gracias a todas y todos por dar vida a este blog con vuestros comentarios siempre tan interesantes de leer. Gracias por opinar, comentar o simplemente echar un vistazo por aquí. Lo que empezó como una ventana donde mostrar mis ilustraciones –esa era la idea- también me ha ayudado para compartir con más gente mis anécdotas, relatos, curiosidades y frikadas varias. Para esto y aún más cosas. Un abrazo desde mi querida Transilvania que es su casa.
He decidido hacer una entrada típica borgiana (de Borgo) con dibujos, receta, un poco de esto y lo otro…
Un micro de Melmoth sobre un tema, por desgracia, muy actual.
UN DÍA COMO OTRO


El albañil se levanta, a son del despertador, medio aturdido y algo resacoso. Se dirige hacia el cuarto de baño. Orina. Se rasca el culo. Se dirige hacia la cocina y prepara la cafetera. Se sirve un café. Mastica sin ganas unas rancias tostadas. Contempla el líquido negro que contiene su taza y se dice que su vida es una mierda; que cada día es lo mismo y que nunca ocurre nada especial que fracture su rutina. Hoy será un día como otro; como tantos.  Se subirá al andamio para estar más cerca de ese cielo frío y gris de París. Seguirá reparando el tejado.
No sabe que hoy cometerá un estúpido error que hará arder Notre Dame.
 Supongo que ya conocen ese cuadro Premonición de Guatave Freimont. Quieren hacerlo pasar por una predicción que ese pintor plasmó en un lienzo en 1914. Pues bien, es un fake como una casa.

De hecho ni siquiera se titula así, su verdadero nombre es El incendio de la Catedral de Reims,  Freimont nos dio su versión al óleo del bombardeo alemán que el 20 de septiembre de 1914, en los primeros días de la  Gran Guerra, destruyó esa catedral. Nada que ver con Notre Dame de Paris.
Me extraña que aún nadie haya sacado por medio al socorrido Nostradamus, pero una cosa está bien clara: Ibáñez sí es un fenómeno; vaticinó lo de las Torres Gemelas en un cómic de Mortadelo y Filemón publicado en 1993, ocho años antes del célebre atentado:
Para esta ocasión tan especial he improvisado un plato de pasta. Lo he llamado MACARRONES DIEZ AÑOS:


Sofreir en una sartén calabacines, zanahoria y puerro picados. Cuando tomen color añadir champiñones cortados a láminas y carne picada.
Cuando la carne se vea cocida verter 1 vaso de vino blanco, dejar reducir con el fuego alto y después bajarlo al mínimo para añadir 1 brick pequeño de crema de leche.
Cocer agua pero no poner sal hasta que rompa a hervir (me lo dijo Andrea, un cocinero italiano) Cuando los macarrones estén casi hechos añadir a la salsa un poco del agua en que se cuecen (otro consejo de Andrea)
Escurrir, mezclar con la salsa y servir con un buen parmesano.
Y termino con el fastuoso vídeo Drácula Ye-Ye, que además empieza con unos planos del mismísimo castillo que aparece en mi cabecera. ¡A bailar!!!



miércoles, 17 de abril de 2019

AROMA SEDUCTOR (Relato)

La etiqueta del frasco dice que un par de gotas bastan para seducir miles de mujeres. No  doy mucho crédito a esta publicidad sobre todo porque  he comprado la colonia en una siniestra tienda que parecía la de los Gremlins. Me doy una friega en el pecho como aconseja la etiqueta, me guardo la colonia en un bolsillo de la chaqueta  y salgo a la calle envuelto en un intenso aroma de almizcle y cardamomo.
Es de noche y mientras espero en un cruce a que el semáforo se ponga verde un coche largo y negro se detiene a mi lado. Una puerta se abre y sale por este orden: una pelirroja, una pierna enfundada en seda gris y luego otra pierna idéntica. La pelirroja me invita a subir. El interior del coche parece más largo y negro que el exterior. Mientras un chofer –también largo y negro- conduce por calles desiertas llega el momento en que las uñas se clavan y las bocas se convierten en muecas manchadas de carmín.
 Fantástico. Nos vestimos en silencio porque no hace falta hablar. El chofer abre la puerta y bajamos frente a la marquesina de un hotel. La pelirroja me dice que la espere en el vestíbulo y que “Eres un hombre que deja huella”. Me suena a anuncio.
Me pongo más colonia. Arriba se oye ruido de fiesta y decido subir en ascensor. Cuando se abre la puerta me encuentro frente a una camarera pelirroja con una bandeja cargada de copas. Por la forma en que frunce la nariz sé lo que va a pasar. Suelta la bandeja y se me echa encima como una pantera. Lo hacemos allí mismo de pie, rápido. Salgo satisfecho mientras ella me dice “En las distancias cortas un hombre se la juega”.
En el pasillo me encuentro con otra pelirroja (¿pero cuántas hay en la ciudad?) con un vestido que empieza tarde y acaba pronto. Tira de mi brazo y me arrastra a una habitación.  Me desabrocha la bragueta mientras dice que mi perfume le recuerda a Cerruti, Cassini, Gucci, Fetuccini, Linguini  y no sé qué más.
Pero la camarera me ha dejado agotado y no consigo estar a la altura. Bajo las escaleras avergonzado perseguido por la pelirroja que me grita “Pichafría” “Media nena” y “Busco a Jacqs” (Eso no sé porque) Salgo del hotel en busca de un taxi pero veo un coche largo y negro que gira, frena y salen tres pelirrojas. Si me pillan me dejan seco.
 Giro a la carrera por una calle lateral, abro la tapa de un contenedor y me escondo dentro. Oigo tacones que se alejan y me sobresalto cuando alguien enciende un mechero frente a mi cara.
-Vaya, no esperaba visitas –me dice un hombre joven, no muy mal vestido-. Vivo en este contenedor.
Para hacer tiempo le cuento la historia de la colonia y las pelirrojas. Se ríe de buena gana pero noto que no me cree. Abre la tapa y el contenedor ha quedado como una casa sin techo. Al notar el olor del joven a mondas de naranja y verduras podridas se me ocurre una idea: “¿Quieres probar la colonia?”.
Siguiendo mis instrucciones se perfuma el pecho. Salimos del contenedor y nos despedimos con un apretón de manos.
Al doblar la esquina me vuelvo y observo al hombre del contenedor. Pasan los minutos. Empiezo a pensar que quizá esa colonia solo provoca ese efecto en mi persona, pero entonces un coche largo y negro frena delante de él.
Se abre una puerta y por este orden han salido: una rubia, otra rubia y una tercera.
FIN
CONEJO A LA CAZADORA
Si no se es partidario de la carne de conejo este plato se puede hacer con pollo.
 Los italianos conocen con el nombre Alla cacciatora a los platos de conejo o pollo guisados en una salsa de tomate y verduras. 
Pasar los trozos de conejo por harina y freírlos en una sartén. 
Cuando estén dorados retirarlos, sazonar con sal y pimienta y sofreír en el mismo aceite 4 dientes de ajo, zanahorias, apio y cebolla todo bien picado. 
Cuando las verduras se vean blandas añadir el tomate. Yo suelo usar para este plato latas de tomates enteros en su jugo que se encuentran en tiendas de productos italianos.
Verter 1 vaso de vino blanco, dejar reducir un poco el jugo y añadir los trozos de conejo a la salsa.
Tapar la sartén, reducir el fuego al mínimo y dejar cocer media hora. Queda muy bien acompañado de patatas fritas o al horno.
Y ahora, el broche de uno de los microrrelatos del amigo Melmoth:
MÁS COCHES QUE SERES HUMANOS
Un viandante se introduce por un paso subterráneo porque no hay manera de cruzar la carretera por el exceso de circulación. Incluso los coches no se detienen con el semáforo en rojo. Se ha dado la extraña estadística oficial de que hay más coches que seres humanos. Entonces, ¿quién coño los conduce? El viandante, sin darse cuenta, se ha introducido en un enorme parking repleto de coches aparcados que la vista no alcanza a ver su final. No es capaz de encontrar la salida en aquel inmenso laberinto. 
Han pasado unos años y el caso de su desaparición sigue estando abierto.
FIN






lunes, 8 de abril de 2019

POTI POTI PRE-SEMANA SANTA


Me han censurado este dibujo en Instagram (Peep Show, boceto con acuarela) Sólo ha durado ocho segundos y encima me han enviado una nota en plan: "Que sea la última vez o te bloqueamos un mes". Bueno, a otra cosa...
¿HAN OIDO HABLAR DEL EFECTO KULESHOV?
Experimento de montaje cinematográfico. Un primer plano del actor Mozzuchin se intercala con tres planos: un plato de sopa, un ataúd y una niña jugando. La expresión del actor cambia en cada secuencia demostrando la influencia del montaje en el espectador.
Hitchcock lo explica con su retranca habitúal. Observen con que deleite pronuncia la palabra
bikini:
¿LAS CONOCEN?
 Ahora sí, ¿verdad? son las gemelas Luise y Lisa Burns de El Resplandor, la que te metían miedo en el cuerpo al susurrar aquello de: Danny... ven a jugar con nosotras.
Tienen ahora 50 años. No han vuelto a actuar y no se prodigan mucho en público. Una se dedica a la microbiología y la otra es profesora de literatura. Aquí las vemos el pasado año en un ciclo dedicado a Stanley Kubrick en un cine de Los Ángeles.
Pero no han desaparecido del todo, tienen una página en facebook:Shining Twins (Las gemelas de El Resplandor) con más de cinco mil seguidores.
Otro gran microrrelato de Melmoth con intrigante final:
DESTINO MARTE 
La nave tripulada con destino a Marte descendió suavemente hasta tocar la superficie del planeta rojo. La tripulación descendió por la plataforma con sus pesados trajes hasta contactar con el suelo terroso. El capitán exclamó lleno de emoción, a través de su casco espacial: “¡Somos los primeros en aterrizar en Marte!”. Una ovación de alegría unánime del resto de la tripulación acompañó la euforia de su capitán que ya estaba echando un vistazo a su alrededor. Vio a lo lejos una taberna de famosa franquicia. Dijo con gran entusiasmo: “¡Vayamos a tomar una cerveza para celebrarlo!”.
 
¿La taberna es una alucinación del comandante, o las franquicias ya están en todas partes? Se admiten opiniones.
PLATOS DE SEMANA SANTA
Los garbanzos con espinacas nunca faltan estos días.
Ni el cordero pascual asado. Abajo la receta:
Precalentar el horno a 200º mientras frotamos la pierna o espalda de cordero con sal gruesa mezclada con orégano. En las incisiones que ha hecho el carnicero introducir un diente de ajo. Rociar con 1 copa de vino blanco y el zumo de medio limón. Añadir patatas cortadas en láminas que recogerán el zumo del asado. Dejar cocer en el horno 1 hora. A la media hora bajar la temperatura a 180º.
BELA-JESUCRISTO-LUGOSI
Curiosa foto de Lugosi caracterizado como Jesucristo para una función teatral en Budapest, durante la  Pascua de 1911.


domingo, 31 de marzo de 2019

BELA LUGOSI CHUPANDO CÁMARA


En el otoño de 1934 Bela Lugosi ya tenía claro que rechazar el papel de monstruo de Frankenstein había sido el mayor error de su vida, por eso cuando leyó en Variety que se había iniciado el rodaje de La novia de Frankenstein su rostro se iluminó repentinamente.
-Miért ne? (¿Porque no?) -Se dijo en húngaro. -
  Agitó su capa negra para quitarle el polvo, la tela fría y pesada quedó suspendida sobre los hombros de Lugosi. Se contempló satisfecho en el espejo aunque el olor a moho y humedad procedente de la tela invadía sus fosas nasales. Sus dedos rozaron su cuello en una caricia mientras ceñía la capa alrededor de su garganta.
En el set número cinco Karloff, de espaldas al equipo de rodaje, sonreía tímidamente a pesar de la dentadura postiza que acentuaba sus pómulos y le daba una apariencia cadavérica.
-¡Luces! ¡Cámara! ¡Rodando!!! –ordenó James Whale.
Lentamente –con treinta kilos de andamiaje no podía ser de otra manera- Karloff giró hacia su derecha enfrentándose a la cámara. Su rostro quedó bañado por la potente luz blanca de los focos mitigada por la cera derretida que Karloff llevaba en los párpados. Tambaleándose empezó a descender penosamente la escalera sobre sus zapatos con alzas.
  Desde su silla de director Whale alzó incrédulo la mirada. Bela Lugosi había aparecido desde un rincón en penumbra del decorado y se acercaba a Karloff entrando en el ángulo izquierdo de la cámara. El negro esplendor de su capa aún relucía más bajo los focos. Lugosi se felicitaba por su idea: “Cuando me vean no dudarán en incluir a Drácula en el guión. Será una gran pelíc…”
-¡Corten! –Whale, impávido, se dirigió a Lugosi en tono severo pero a la vez cortés-: Señor Lugosi, ya le dije a su agente que desgraciadamente no tenemos ningún papel para usted. Sea bueno, no me obligue a llamar a seguridad.
-Está bien, ya me voy.
Lugosi lo dijo con aparente calma pero se fue arrastrando los pies. Visto de espaldas parecía un murciélago cabizbajo.
Colin Clive, que se disponía a entrar en escena, aprovechó la pausa para beber de su termo ante la mirada reprobatoria de Elsa Lanchester que sabía que era coñac y no café lo que había en ese termo.
FIN
BETTY BOOP SE ENCUENTRA CON DRÁCULA.
Un vídeo realmente curioso:
Y hablando de Lugosi no podía faltar su plato preferido: el Goulash, o estofado húngaro.
...Cuando hayan tomado color reservarlos en un plato y sazonar con sal,  pimienta y paprika (pimentón picante) En el mismo aceite sofreír cebolla picada y 1 pimiento rojo sin semillas cortado a tiras.
Cuando se ablanden, añadir al sofrito crema de leche. Remover y triturarlo todo en el vaso de la batidora. Saldrá una salsa espesa de un atractivo color rojizo. Poner de nuevo la carne en la cazuela, echar la salsa por encima y tapar. Dejar cocer 30m. con el fuego al mínimo.
En Hungria se sirve este plato acompañado de tallarines.
DESAFIO: DIBUJAR EL CIELO.
Recojo el guante de Roxana B. Rodríguez. Es uno de mis sueños recurrentes: una casa se despega de su raíz que la mantenía al suelo y se eleva en el cielo.
Y qué mejor forma de despedirme con un microrrelato de Melmoth.
MULTISALA
Una larga cola espera en la entrada de una sala de cine a que salgan los de la otra sesión. Cuando se abren las puertas empiezan a salir montones de cabras con sus cencerros, perros y un pastor con una barba de cinco días.


jueves, 21 de marzo de 2019

LA LEYENDA DE AISHA KANDISHA


¡Compañía, fiir-meees!!! -aulló el sargento Sánchez.
El sonido de doscientos pares de tacones al chocar ahuyentaron a las palomas que picoteaban por el patio del cuartel.
Se acercaba el capitán Ortega con el alférez Fitz pisándole los talones. Éste llevaba una libretita para apuntar los nombres de los arrestados que solían ser bastantes cuando Ortega nos pasaba revista. Sus fríos ojos recorrieron la fila como una ráfaga de viento ártico.
Mi uniforme era completamente reglamentario. Cargaba con la radio de campaña con el correaje correctamente ajustado. La pistolera a ocho centímetros de la hebilla del cinturón. Posición de firmes mirando hacia arriba pues en Regulares teníamos prohibido mirar directamente a los ojos a un superior. "Son como los gorilas -pensaba- se enfurecen si les miras a los ojos". Botas recién lustradas y hasta había frotado con limpia metales la media luna de mi gorra. El capitán se detuvo bruscamente.
-Zueras, lleva la bragueta desabrochada. Cuatro días de arresto. Apunte, Fitz.
 Me llevaron a trabajar al almacén que tenía de encargado al cabo Sarguiri, un ceutí musulmán. (A la izquierda, un apunte que le hice) Después de varias horas acarreando uniformes roñosos y máscaras antigás pasamos a un diminuto cuarto donde Sarguiri tenía una cocinilla portátil y preparó té.
Mientras tomábamos el té y nos rascábamos -los uniformes estaban infestados de ácaros- el cabo me habló de Aisha Kandisha, una leyenda tan conocida en el Magreb como La Llorona en México.
-Es una djinna, un demonio femenino. Una mujer bellísima, pero tiene patas de cabra en lugar de pies. Seduce a los hombres y los vuelve locos. En mi kabila (aldea) un pastor jura que la vio una noche de luna llena bañándose en el mar. –Sarguiri se encogió de hombros como diciendo: “Ni creo ni dejo de creer”.
 Esto me ha venido a la memoria al ver el anuncio de la próxima aparición en DVD de la coproducción americano-marroquí Kandisha (2010) dirigida por Jerome Cohen. Un film bastante inusual, no solo por ser la primera producción fantástica del cine marroquí, también es la última película en la que participó David Carradine antes de fallecer en un hotel de Tailandia en extrañas circunstancias.
Así que ya saben: si no tienes éxito con las mujeres y una noche se te acerca una belleza que oculta sus pies con botas altas en pleno mes de agosto... cuidado, podría ser Kandisha en busca de víctimas.
ME HAN ENCARGADO UN DECORADO TEATRAL
Aquí estoy con mi profesor de doblaje Roger Pera (el del casco) que me ha encargado un trabajo que me encanta, dibujar cuatro decorados para la obra No te bebas el agua, sobre cuatro relatos de Woody Allen. "Quiero un estilo de cartoon sesentero, entre la UPA y la Pantera Rosa", me dijo. 
Y para terminar, un broche de oro. Melmoth de Melmoth el Errabundo, un magnífico blog al que por desgracia tuvo que prescindir por falta de tiempo, escribe unos microrrelatos estupendos que no pueden quedarse en un cajón. Gracias, Melmoth por permitirme ilustrar uno de ellos: