miércoles, 17 de julio de 2019

UN POST MUY RÁPIDO

Ideal para los que vayan con prisa: micros, gags, y una receta rapidita.
El Fantasma de la Ópera estaba triste porque ya no conseguía atraer la atención del público. Una noche se encontró por los pasillos a Marcel, el tramoyista. El Fantasma le preguntó:
-¿Qué ocurre, Marcel? ¿Porqué el público se muestra indiferente conmigo?
-¡Vamos a ver! –le espetó Marcel-. Eres un fantasma ¿no? ¡Pues eso es lo que pasa, que no te ven!
Y dicho esto el tramoyista se fue atravesando la pared.
FIN
RIBOT
MELMOTH
Un matrimonio está discutiendo en el interior de un piso algo oscuro. La hija mira a sus padres sin expresión alguna. Se levanta del sofá y se dirige a la mesa donde hay una jaula con un hámster. La niña contempla con la misma expresión al ratoncito que corre en el interior de un tambor de alambre.
FÁCIL Y RÁPIDO: HUMMUS DE GARBANZOS
Necesitaremos:
He utilizado un bote de garbanzos cocidos para esta preparación. Ponerlos en un escurridor y pasarlos por abundante agua.
En el vaso de la batidora poner los garbanzos junto con los dientes de ajo pelados y la sal. 
Triturar con la batidora. Añadir el zumo de limón y el aceite de sésamo (o de oliva, aunque queda mejor con el de sésamo). Triturar con la batidora hasta tener una mezcla que se asemeja a un puré de consistencia cremosa.
Servir en cuencos con un poco de pimentón por encima.



martes, 9 de julio de 2019

AHÍ VIENE LA PLAGA. Historia real.


La combinación de calor, falta de higiene y soldados portadores de plagas por transmisión sexual convirtieron mi cuartel en un caldo de cultivo de sarna, piojos y ladillas. El contagio no cesaba de aumentar. En la formación los soldados no paraban quietos al no poder contener las  ganas de rascarse. La farmacia militar trajo pomadas, lociones y todo tipo de mata-parásitos. También  destinaron una sala para el despiojamiento.
 Esa sala era un cuartucho donde los soldados pasaban la liendrera, un peine metálico, por la cabeza de sus compañeros infectados y me ofrecí voluntario. Para que no nos saltaran los piojos a la cabeza llevábamos un casco de acero, el modelo Z, exacto al casco alemán de la Segunda Guerra Mundial, parecía una barbería del Afrika Korps. Por comodidad íbamos sin camisa, y como yo había contraído la sarna tenía desde el cuello para abajo el cuerpo pintado de amarillo por la pomada de azufre. Parecía un personaje de Los Simpson.
Una tarde vino un compañero de mi unidad, Fonseca. Tenía piojos y ladillas. Se le veía abatido, nada más sentarse me dijo:
-Esta noche he tenido una pesadilla horrible por culpa de esos malditos bichos. Me puse a gritar como un loco.
Recordé que en el dormitorio me sobresaltó un grito, luego escuché un ruido sordo, un plof.
-Desperté cuando alguien me tiró una bota en la cabeza.
Eso explicaba  lo del plof. Fonseca prosiguió mientras yo rastreaba su cabeza con la liendrera:
-Soñé que los piojos y las ladillas se comunicaban entre ellos por telepatía o algo así. Se pusieron de acuerdo. Los piojos bajaron desde mi cabeza, y las ladillas subieron desde mi pelo público...
-Querrás decir púbico.
-Vale. Se encontraron en el centro de mi cuerpo, en el abdomen, y entonces empezaron a devorarme.
-¡Ostras!
Fonseca lo contó tan bien que me dejó sobrecogido. Fue como abrir un libro de Stephen King. Me parecía ver a todos aquellos voraces hematófagos atacando a Fonseca sobre el jergón oxidado (igual los chinches de los muelles de debajo del somier se habían aliado con los demás ácaros) agitando sus cientos de patas, succionando su sangre, perforando su piel y luego abriéndose paso por las entrañas…  Aggg. Al terminar mi turno dejé las liendreras y las pinzas en un caldero con agua sobre un fogón y me fui a la cantina para tomarme un reconfortante segoviano o carajillo de whisky Dyc, mejunje muy popular allí. Quería apartar de mi mente aquel maligno ejército de  bichos henchidos de sangre ajena  profiriendo  diabólicas carcajadas, aunque no sé cómo debe sonar eso pues nunca he oído reír a un piojo.

Pero esta noche esa turba de alimañas se ha abierto paso desde algún recoveco de la mente y me ha provocado una terrible pesadilla. El ejército piojo avanzando hacia el Sur. Hordas de ladillas dirigiéndose al Norte, se reúnen  y… me he despertado dando alaridos.
Habría quedado bien terminar el relato diciendo: “Cuando desperté tenía una bota sobre la almohada, alguien me la habrá lanzado, lo extraño es que duermo solo.”
Pero ya he avisado antes que es una historia real; así que esto es lo que hay. Lo siento.
FIN

UN PLATO DE PESADILLA
Welsh Rarebit (fondue galesa) es un plato que arrastra la leyenda de que suele provocar pesadillas si se come por la noche.
Ilustración de Pesadillas de cenas indigestas de Windsor McCay, libro dedicado al Welsh Rarebit y sus oníricas consecuencias: 
La verdad es que el Welsh Rarebit (que en algunos libros he visto traducido erróneamente como “conejo a la galesa”) es un entrante delicioso y fácil de hacer. Así es como yo lo preparo, aunque por si acaso nunca lo tomo para cenar…

Derretir una cucharada de mantequilla en una cazuela al fuego. Añadir 200gr. De queso Cheddar (o bien otro cremoso y de sabor suave) rallado o en trozos pequeños, salpimentar y remover bien. Rociar con un botellín de cerveza negra y seguir removiendo hasta que el queso se derrita completamente. Extender la mezcla sobre unas rebanadas grandes de pan, gratinarlas unos instantes en el horno y servir.
El Hombre gratinado de McCay:
Curioso: mis dos queridos colaboradores han elegido personajes perrunos:
RIBOT
MELMOTH
¡TRÁELO! 
El amo del perro decidió llevárselo todos los días a un parque para que hiciera sus necesidades. El amo encontró una rama de árbol y se la tiró al perro que se fue corriendo a por ella. El amo se distrajo mirando a unas chicas que iban en minifaldas cuando el perro volvió y dejó caer a sus pies una mano cercenada. El amo quedó aterrorizado. Miró en derredor y toda parecía estar tranquilo. Extrajo de su bolsillo una de esas bolsas negras que sirven para recoger la mierda del perro que, por otra parte, nunca utilizaba. La recogió con asco y la tiró a una papelera. Cogió de nuevo la rama y se la lanzó al perro para olvidar lo ocurrido. El perro corrió alegremente tras la rama. El amo estaba totalmente aterrorizado por lo sucedido cuando vino el perro a sacarle de su estado de shock dejándole a sus pies otra mano cercenada. Tuvo que utilizar otra bolsa y tirarla a la papelera con disimulo. Dio una vuelta por el parque en busca del cuerpo, pero no halló nada. Volvió a lanzar la rama al perro. Estaba muy aturdido. Vio al perro cómo volvía corriendo felizmente hacia él. Sus colmillos sujetaban la larga cabellera de la cabeza cercenada de una mujer. En esos momentos solo pudo pensar que ahora tendría que utilizar una bolsa más grande, y que ya no volvería nunca más al parque.
FIN





lunes, 1 de julio de 2019

EL TIEMPO ES ORO. Relato, y más cosas.


 Citizen se despierta bruscamente con la intuición de que algo no va bien. El despertador está detenido en las tres y media. Salta de la cama y se viste apresuradamente, recuerda cómo se puso su jefa la última vez que llegó tarde al trabajo y no quiere repetir la experiencia.
Sale a la calle y Citizen se palpa los bolsillos: llaves, cartera… el móvil y el reloj de pulsera se han quedado en la mesilla. Sólo están abiertos los negocios más madrugadores –kiosco, panadería-… y no se ve a nadie por la calle. Buena señal pero ya se oyen algunas persianas metálicas. Recuerda que no tiene reloj. ¿Qué hora será? Citizen ve acercarse un transeúnte de aspecto distinguido.
-¿Tiene hora, por favor?
-¿Qué le dé la hora? Ay, joven… hoy no se da nada por nada, sería mendicidad pública. ¡Y la hora que yo tengo, nada menos! Me presento: soy Cronos, el dios del tiempo, pero me cae usted bien, Citizen. ¿Qué cómo sé su nombre? Ya le he dicho que soy un dios. Le daré la hora por un euro.
Citizen se ha dejado también el monedero, pero hurgando en los bolsillos encuentra unas monedas.
-Sólo tengo sesenta céntimos.
-Bueno, pues hagamos una rebajita… -Cronos coge las monedas de Citizen y consulta su reloj-:
 Son las ocho y cuarenta -. Y dicho esto se desvanece en un santiamén.
“Ah, pues es temprano”, se dice Citizen. Ahora camina tranquilo, dejando que pase el tiempo. Da un rodeo por el parque, la mañana es soleada y agradable.
 Cuando Citizen llega al sex-shop donde trabaja, la jefa lo está esperando con mirada furiosa. Su  aspecto es imponente. Las anchísimas caderas luchan contra las costuras de su falda. Tiene unos pechos enormes y el cuello muy corto por lo que parece que lleve la cabeza en bandeja. Grita:
-¡Citi! ¡Has llegado casi una hora tarde!!! –y señala un reloj de pared digital.
Citizen comprende lo de la rebajita: 40 céntimos menos = 40 minutos menos. Menudo, ese Cronos. Balbucea: “Eeer… Cronos. El dios. La hora…”
-¡Déjate de historias! –la jefa se dirige a la sección de sado-maso y agarra un látigo de cuero que hace restallar-. ¡Tira hacia el Dark Room! ¡Y vete quitando la ropa!
Mientras se desnuda, Citizen recuerda lo que suele decir su padre: “Nadie da duros por cuatro pesetas, chaval.”
FIN
CURIOSO CARTEL 
Cartel del metro parisino advirtiendo a los pasajeros que es peligroso entrar en el vagón cuando suena la señal acústica. Vale, pero... ¿qué pinta un conejo aquí?
De momento he acabado mis decorados para la obra "No te bebas el agua". Éste es el último, un suburbio neoyorquino. Ahora estamos buscando local.
Y pasamos a mis dos geniales colaboradores:
RIBOT
MELMOTH
LA GRUA IMPLACABLE
1-Un hombre estaciona su automóvil en un parking. Se dirige a la máquina para extraer el ticket, y cuando vuelve a su coche para depositarlo en el parabrisas le da un infarto y cae, justamente en el centro de un aparcamiento vacío. El ticket se le queda justamente en el pecho. El vigilante del parking mira el cadáver como un coche más, y comprueba que el ticket sea válido. Sigue haciendo la ronda controlando la larga fila de coches estacionados. Cuando vuelve a pasar delante del fiambre, comprueba que el ticket ya ha caducado. Le pone una multa sobre el pecho y sigue su ronda. Unos individuos ya han robado el coche del muerto por encontrarlo con las puertas abiertas. El guardia vuelve a pasar. Se detiene delante del cuerpo y llama por teléfono a una grúa. Aparece al instante. Enganchan el cuerpo con unas correas y se lo llevan arrastras.
     






jueves, 20 de junio de 2019

MARC RIBOT Y YO NO TENEMOS SUERTE


Últimamente vengo publicando en Borgo los micros de Marc Ribot. Llevamos una larga colaboración de proyectos… infructuosos:
ÓLEO SOBRE TELA. Vega, un marchante, se presenta en una galería con los cuadros de Soros, un misterioso pintor fallecido. Los cuadros son un éxito y al ser de un autor muerto y no poder producir más obra se revalorizan por millones, pero Soros no existe, es Vega quien los pinta. Novela basada en un caso real. Vega es el nombre falso de un amigo de Ribot. Aún buscamos editor.
BARCELONA APOCALIPSIS. Un relato para la revista TimeOut sobre un virus que sólo mata turistas. Al ver mi portada se echaron atrás, temían que los acusaran de turismofobia.
EL NEGRO DE BANYOLES. ¿Recuerdan el mediático caso del africano momificado que se exponía en un museo de Banyoles? El médico de origen haitiano Arcelín exigió que se retirara el cuerpo y la denuncia llegó hasta la ONU. Finalmente el bosquimano fue enterrado en Botsuana. Un trabajo de investigación que no fue publicado al cerrar El Call, la editorial que nos lo encargó.
LEYENDAS URBANAS. Este tenía que publicarlo Editorial Planeta nada menos, pero cuando íbamos por la mitad en Planeta se cambió el staff de narrativa y el nuevo equipo descartó el proyecto. ¡Cachis! si es que tenemos una mala pata…!
Marc Ribot está pensando en recopilar sus micros con mis ilustraciones en un libro (cruzo los dedos) le he sugerido un título a lo Asimov: YO RIBOT.
Y vamos con los micros:
EL CATADOR (Marc Ribot)
CICLO VITAL (Melmoth)
Un taxi se precipita por las atestadas calles de una ciudad. En su interior va un matrimonio. La mujer tiene contracciones. Está a punto de parir, pero vemos que su vientre está completamente plano. El taxi a gran velocidad se detiene chirriando las ruedas delante de las puertas de un cementerio. En la puerta les espera algunos empleados de la funeraria. Cogen a la mujer del brazo con mucho cuidado y la acompañan hacia un nicho. El marido va detrás de ellos muy nervioso fumando constantemente. Uno de la funeraria lleva un martillo. Se pone a romper el mármol blanco de un nicho sin nombre. Una vez roto el funerario introduce sus brazos en el interior y extrae un recién nacido que empieza a llorar.
Y como mi última receta era vegetariana para compensar aquí va una muy carnívora: 
STEAK TÁRTARO.
Carne cruda pero muy bien condimentada. En un bol o plato hondo se mezcla bien carne picada con una cebolla rallada, 1 yema de huevo, 1 cucharada de mostaza (recomiendo "a la antigua", la de las semillas) 1 chorrito de coñac, 1 puñado de alcaparras, sal y pimienta. 
Remover todo bien con las manos, como hacen los buenos cocineros, y... ya está. Un plato rápido y fácil. A veces le añado unas gotas de tabasco. Lo suelo acompañar así, con ensalada verde:
No creo que a mis amigos argentinos les convenza este plato, ellos prefieren la carne muy pasada. Bueno, les dedico con cariño esta tira:




jueves, 13 de junio de 2019

LA PITONISA. Y MÁS COSAS


La pitonisa sostiene la mano del cliente y la extiende con la palma hacia arriba. Después de un minucioso análisis dice:
-Observo que su vida es anodina, artificial, le falta algo… esas líneas parecen hechas a máquina, sin la calidez de la sangre, eso significa que usted ha sufrido mucho. Aquí veo un cruce de líneas que me indica que usted sufrió un accidente que aún no ha superado…
-Tiene razón –dice el cliente. Gira bruscamente la muñeca, se oye un clack y la pitonisa se queda sosteniendo una mano ortopédica.
FIN
Acabo de regresar de un breve viaje por París. Aquí estoy yo frente a la estación de metro de Cluny.
Zona Faibourg Saint- Antoine. Hombre, qué bonito detalle...
Me encantó el nombre de esta estación de metro.
No podían faltar los escargots con sus pinzas.
En los bistrots las distancias entre las mesas son muy reducidas y usaba las pinzas con mucho cuidado para que el caracol no volase a la mesa de al lado, como en aquella escena con Julia Roberts en Pretty Woman.
La esperada aportación de Melmoth:
A TODO GAS
Un hombre conduce su coche a toda velocidad. De repente se encuentra bruscamente con una lenta fila de coches encabezada por un coche fúnebre. El hombre con prisa se pone nervioso. Intenta adelantar peligrosamente, una y otra vez, reculando siempre debido a los constantes automóviles que circulan por el sentido contrario. Cuando por fin lo consigue, llega al cementerio y abre las verjas. Se acicala la ropa y se coloca bien la gorra de funcionario a la espera de la comitiva fúnebre.
Hoy no hay micro de Marc Ribot pero me ha hecho una sugerencia: "A ver cuando te acuerdas de los vegetarianos como yo en tus recetas." A eso voy.
CALABACITAS (calabacines o zapallitos) MEXICANAS
Pelar los calabacines y cortarlos en trozos pequeños.En una cazuela con aceite y mantequilla sofreírlos y cuando tomen color añadir la cebolla picada y tomates troceados. 
Remover bien y añadir el maíz en grano, un poco de caldo, sazonar con sal y pimienta y tapar la cazuela dejando cocer con el fuego mínimo unos 15 m.
Antes de servir en cazuelitas añadir queso fresco (tipo Burgos) cortado en dados y adornar con unos nachos. Así quedó de vistoso:
Bon Appétit!



miércoles, 5 de junio de 2019

SU MEDIA NARANJA


 -Hummm… ¿Ves aquel chico sentado allí al fondo?
-¿Cuál? –a Genaro le parece exagerado el tono de sorpresa  del camarero.
-Hummm… el de la camiseta negra con el logo de las tijeras que está hablando con un compañero tuyo.
-Ah, ya… El de allí -responde el camarero con una sonrisa entre comprensiva y socarrona.
-Por favor, ¿le dices si acepta una copa de mi parte?
-¿A él? – Cuando el camarero hace ademán de retirarse le pregunta-: ¿Y tú también querrás otra, claro?
-¡Lo has adivinado! –Genaro corresponde su disposición con una sonrisa de complicidad-. De lo mismo… para los dos.
El joven y tímido Genaro ha decidido visitar un bar de ambiente gay que acaban de abrir en el barrio, el Closet Club. Cromados, cuero rojo, luces cálidas, un pequeño ciber-café y música de los 70. No ha tardado en fijarse en un chico sentado al fondo del local con una camiseta de los Scissors Sisters idéntica a la que lleva; detalle que denota alguna afinidad.
 Mientras el camarero le sirve la segunda copa a Genaro éste aprovecha para mirar de reojo a su invitado, el cual en ese preciso momento le observa mientras otro camarero le llena la copa ofrecida por él. “Qué cuerpo” –piensa- “Tengo que atreverme”. Genaro bebe un sorbo, deja la copa, y otra discreta mirada hacia el fondo del local le muestra al otro estirando el brazo hacia su bebida, Genaro lo imita sin darse cuenta, por puro nerviosismo. Alza la copa en su dirección y el chico del fondo corresponde a su gesto y a su sonrisa.
Genaro termina su copa de un trago, se levanta y se dirige con paso rápido hacia su invitado comprobando con satisfacción como éste hace lo mismo para –supone- acelerar el encuentro. Los dos sorteando diestramente veladores intermedios y cada vez más sonrientes. Y cuando acerca la cara para besarle –¡Craaassh!!!!- se estrella contra el gigantesco espejo.
MORALEJA: ponte gafas. La miopía no se lleva bien con tirar tejos a distancia.
FIN
Este relato combina bien con el micro de Marc Ribot:
¿Te acuerdas de cuando ibas de copas en el instituto y en un extremo de la barra había un señor mirando? Pues ese señor eres tú.
Otra aportación del gran Melmoth.
EL HOMBRECILLO DEL METRO
El metro va repleto.Llega a la siguiente parada a rebosar de gente que espera. Las puertas se abren y no baja nadie.Todos suben. El metro sigue yendo raudo hacia ninguna parte. Durante todo el día nadie ha bajado y todos han subido. Cuando llega la hora de la última parada de la jornada, solo hay un hombrecillo esperando con bigotillo engominado, sombrero, traje y bastón. Su aspecto es de lo más frágil. Se abren las puertas del tren. Todo el mundo sigue sin bajar. El tapón humano es demasiado compacto. El hombrecillo toma carrera y se lanza contra una de las puertas abiertas. Todos los pasajeros salen rodando por todas las puertas.
LA RECETA: POLLO AL CURRY FÁCIL.

  • Sofreír en una sartén o cazuela 1 cebolla y 2 dientes de ajo bien picados.
  • Añadir 2 cucharadas soperas de curry y 1 de jengibre en polvo (opcional) remover bien para que suelten el aroma.
  • Añadir el pollo troceado o los filetes de pechuga deshuesada. 
  • Cuando se vea el pollo bien dorado salpimentar y agregar 1 brick de nata de cocina. Tapar y dejar cocinar con el fuego al mínimo 15 minutos y hala, ya estará listo.
  •  Recomiendo acompañar con arroz blanco salteado.



    lunes, 27 de mayo de 2019

    MARCAS FICTICIAS DEL CINE


    Ezequiel, 25:17, y dice: ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Y tú sabrás que mi nombre es Yahveh, cuando caiga mi venganza sobre ti!
    Ilustración de Dave Neals
    Esta hamburguesa Big Kahuna es un elemento recurrente en películas de Quentin Tarantino, habiendo salido tanto en Reservoir Dogs, Death Proof, Four rooms, Abierto hasta el amanecer, y por supuesto en Pulp Fiction. Luego pongo la receta.
    TERIYAKI DONUT
    Volvemos con el Mundo Tarantino. Esta franquicia tiene presencia en dos largometrajes del realizador: Pulp Fiction y Jackie Brown. Pam Grier y Michael Keaton siempre se citan en este establecimiento de fast food.

    PIZZA PLANET
    Desde Toy Story (1995) esa marca ha estado presente en todas las producciones de la Pixar, en establecimientos o en su Toyota amarillo que se ocupa del reparto.
    LA PRIMERA MARCA FICTICIA DEL CINE
    En la película Náufragos (1944) que transcurría en un bote en mitad del océano Hitchcok lo tenía crudo para aparecer en un cameo, así que el director ideó un adelgazante llamado REDUCO que aparecía en un periódico. Aquí vemos a Hitchcock antes y después de perder 50 kilos.
    ...Y LA MARCA DE FICCIÓN MÁS FAMOSA
    LO DEL CIERVO ZOMBIE ES UN FAKE.
    Es una escena de la película Tren a Busan (2016) 
    Esto es un texto con un dibujo mío para una serie de poemas urbanos de Marc Ribot. En otra entrada hablaré de mi relación con este escritor.
    EL HOMBRE EN EL SEMÁFORO

    "Una cosa es evidente: si el semáforo está en rojo significa prohibición, y por lo tanto hay que detenerse. Probablemente por asociación con el color de la sangre." (Marc Ribot)
    Y el brillante toque final del gran Melmoth:
    Un hombre con graves problemas de memoria no recuerda lo que hizo el día anterior. Decide escribir un diario para saber qué es lo que hizo ayer. Solo escribió un día.
    RECETA DE HAMBURGUESA KAHUNA:
    Asar la hamburguesa a la plancha a fuego fuerte para que quede tostada por fuera y jugosa en el interior (3 minutos por cada cara) Darle la vuelta y poner encima una loncha de queso -preferiblemente cheddar- y vamos montando:
    Sobre el panecillo, colocar la lechuga y sobre ella la hamburguesa con queso. Cubrir con un par de lonchas de bacon y coronar con una rodaja de piña que antes hemos pasado por la plancha para que quede dorada. 
    Recitar el salmo de Samuel L. Jackson y sazonar con mostaza o ketchup al gusto.