lunes, 30 de marzo de 2020

EL HOMBRE QUE SE INTRODUCÍA EN LOS CUADROS. Ymás cosas...


La  terraza del hotel es tan diminuta que se presta a la confidencia. El hombre que se ha presentado como restaurador ha bebido mucho vino durante la cena y, aparentemente, tiene muchas ganas de hablar.
-Yo me he metido varias veces en el interior de un cuadro –dice mientras enciende un puro que ilumina su cara surcada por arrugas-. Sí, literalmente. 
 Cuando veía un cuadro que me gustaba de manera particular me ponía frente a él y me concentraba como un equilibrista que se dispone a caminar sobre una cuerda.
La primera vez que lo conseguí fue en un cuadro de Gauguin. Una de esas  acuarelas con playas y palmeras. Me sumergí en aquella pintura y fue una sensación incomparable… yo me convertía en un personaje de carne y hueso en el interior de aquel lienzo y todo cobraba vida: las siluetas de las nativas de La Martinica  empezaban a moverse y decían algo en lengua criolla hablando entre sí. De repente noté como si me estuviera fundiendo entre una capa de óleo, así que me impulsé con todas mis fuerzas y salté afuera del cuadro antes de quedar retenido para siempre como un personaje más del lienzo.
El restaurador se acomoda haciendo crujir la silla. Su cuello se tensa y la cabeza calva me hace pensar en una tortuga asomando por el caparazón.
No siempre fue tan agradable –continúa el restaurador-. Una vez pillé una pulmonía al sorprenderme la tramontana en una playa ampurdanesa pintada por Dalí.
El restaurador se pone en pie. Hasta ahora no me había dado cuenta de que era muy bajo. Lo justo para no ser considerado enano.
-Bueno, me he dejado llevar y he hablado mucho… ¡Buenas noches! 
  A solas en mi habitación no dejo de darle vueltas a la historia del restaurador y se me hace muy difícil conciliar el sueño. Abro mi bolsa de viaje y saco uno de los libros que siempre llevo conmigo: La torre del homenaje de Lampedusa. Abro una página al azar y me invade una brisa ligera como el movimiento de una capa de seda. Es la escena del banquete del rey Dagoberto en un valle rodeado de pinos. Me he introducido en el libro. Mis dientes se hunden ávidamente en la carcasa del cordero asado fundiéndose en mi boca y goteando por la barbilla. El rey Dagoberto, que aprecia a los que disfrutan con la buena mesa, sonríe y ordena personalmente que me sirvan más vino. Es un borgoña con destellos rubíes, vigoroso, aunque algo áspero para mi gusto.
FIN
Los avances científicos del PROFESOR SIBELIUS:
 MELMOTH: LOS ESPEJOS DE LOS BARES
 
Una vez entré en un bar donde no había estado nunca. Estaba bastante borracho. Me senté a la barra y pedí un gin tonic. Delante de mí había un espejo muy limpio, cosa me que extrañó mucho porque jamás había visto un espejo de un bar tan impoluto. Los espejos de los bares suelen reflejar la suciedad, no solo del bar, sino también las vidas de sus parroquianos. El camarero iba pasando por allí y detrás de él se reflejaba el bar que tenía yo a mis espaldas. Se veían las mesas con las parejas bebiendo; los cuadros de las paredes; la máquina tragaperras; el paki vendiendo rosas, la subsahariana con la cesta en la cabeza vendiendo elefantes de la suerte... De repente me atraganté con el gin tonic. ¡Yo no me reflejaba en el espejo! ¡No estaba allí! No me había dado cuenta hasta ese momento. Estaba tan limpio el puto espejo que no paraba de admirarlo y no recaí que no me reflejaba.
 Señalé con mi dedo al espejo y grité que yo no estaba allí. Se me acercó el camarero enfurecido.
 -Será mejor que pagues y te largues de aquí. No quiero jaleos de borrachos.
- ¿Pero no lo ves? ¡No me reflejo en el espejo!
- ¡Pero de qué coño hablas, chiflado!
- ¡El espejo! ¡El espejo!
El camarero miró a sus espaldas y luego se giró hacia mí.
- ¡Pero si aquí no hay espejo, idiota!
Entonces me di cuenta de que aquella barra estaba situada en el centro del bar que se dividía en dos partes. Pagué y salí a la calle. Le compré una rosa al paki y me la puse en el ojal y un elefantito a la subsahariana para que me diera suerte, que buena falta me hacía por aquel entonces.
FIN
 
Estas ilustraciones son un encargo para una musical que se tenía que estrenar este mayo en el Teatro Romea de Barcelona por los 100 años del nacimiento de Boris Vian. Se publicarían en el libreto que se entrega a los espectadores pero claro, el estreno se ha aplazado sine die.
Lástima me habría gustado ver en escena el Piano.Cóctel. Aparece en el libro de Vian La espuma de los días. Un instrumento que prepara bebidas mientras el pianista toca música.
Y este cerdito japonés tan simpático nos presenta la receta:
CHULETAS CON MANZANAS
Sofreír las chuletas, reservarlas en un plato y sazonar con sal y pimienta.
En el mismo aceite pasar las manzanas (recomiendo las golden) con piel y cortadas a láminas.
Cuando se vean doradas añadir las chuletas, 1 vaso de vino blanco, tapar y cocer con el fuego al mínimo 15m.
Quedan muy bien acompañadas de puré de patatas.


viernes, 20 de marzo de 2020

DEAFULA, LA MÁS EXTRAÑA PELÍCULA DE VAMPIROS


Deafula (1975) es sin duda la más extraña de las adaptaciones al cine del personaje de Stoker. La película está completamente rodada en lenguaje de signos incluyendo voz en off para espectadores con audición normal. Dirigida, escrita e interpretada por Peter Wechsberg –aquí Peter Wolf- sordomudo y realizador del primer noticiario norteamericano para personas sordas.
 El protagonista es el hijo de un predicador que un día es asaltado por un motorista hippie y drogadicto que le exige (por señas, claro) dinero. Surge entonces el otro yo del muchacho: Drácula, ataviado con capa negra y al que le han crecido colmillos y la nariz (¡!!) Un vampiro peculiar al que no le molesta la luz del sol y hasta lleva un crucifijo.
En Deafula abundan escenas sorprendentes como la del protagonista hablando consigo mismo. En el cine convencional esto se resuelve con una narración en off pero aquí resulta curioso ver al actor gesticulando furiosamente cuando no hay nadie a su alrededor. 
 El criado humano de Drácula consigue que esta película pase de lo extraño al bizarro más absoluto, pues ese sirviente en lugar de ser jorobado ¡tiene latas en lugar de manos! –no me lo invento, miren la foto de la izquierda- sin que se nos aclare el motivo. ¿Cómo se las debe arreglar un criado así con las tareas domésticas?
El avispado Wechsberg presentó su Deafula con el llamado formato SingScope, eran los tiempos del Sensurround y el Odorama, pero al público le pareció una película con argumento y dirección tan demenciales que todo el mundo creyó que se trataba de una parodia
Venga, un chiste malo se agradece en estos tiempos difíciles:
Uno de mis relatos preferidos del gran Melmoth:
EL VUELO DEL PTERODÁCTILO
Él está despierto. No suele dormir bien últimamente. Ella se debate en sueños inquietos. Él desliza su mano a través del pijama de ella hasta alcanzar un pecho. Todavía no ha sonado el despertador. Ella no siente placer y ya totalmente despierta le dice que está triste, angustiada, que su trabajo no la motiva. Siente el peso y el paso del tiempo. Él comprende, claro que comprende. Se siente igual; atrapado en una infinidad de trampas. A lo lejos se oye el graznido de un Pterodáctilo, o eso es a lo que se asemeja, se le antoja a él. Se lo dice a ella y ella sonríe. Qué ocurrencia, le dice ella, pero es cierto, porque vuelve de nuevo a escucharse ese extraño graznido. Una y otra vez. 
 Es lo que tienen los sonidos que se producen, tanto a altas horas de la noche como al amanecer, y que no hay manera de identificarlos. Nuestra percepción busca de inmediato similitudes, como la sirena de un barco, a media noche, cuando vives a cientos de kilómetros alejado del mar. Todavía no ha sonado el despertador. De nuevo el Pterodáctilo. Él le susurra al oído que están solos en el mundo y que allí en el exterior hay un paisaje tropical de clima húmedo de coníferas, palmeras y cicadáceas, de cuyo tallo es como el tronco de un árbol de grandes hojas similares a los de los helechos, que se extienden en abanico en su parte superior. Más allá la lluvia cubre todo de verdor. Los bosques poblados de una gran variedad de dinosaurios herbívoros vagan por la campiña mordisqueando las plantas más jugosas. El clima es cálido de exuberante selva que cubre gran parte del paisaje y el despertador todavía no ha sonado. Ellos han entrado en un juego estúpido con la imaginación. Ella empieza a excitarse. Los dedos de él juegan con el clítoris de ella y sigue insistentemente el grito del Pterodáctilo. La cosa no llega a más. La vejiga de él está al límite. Se levanta y se dirige hacia el cuarto de baño. Luego va al comedor y corre las cortinas y grita: ¡Ven! ¡Ven en seguida! ¡Oh, Dios! Ella corre hacia él riéndose. Los dos se quedan mirando las interminables traseras de los edificios grises acribillados de ventanucos y tenderos de ropa. Despunta el día con nubes oscuras. El graznido del Pterodáctilo ha dejado de emitirse y en su lugar suenan unos cuantos despertadores de caprichosas alarmas, incluido el de ellos.
FIN
RECETA: MEJILLONES CON VERDURAS SALTEADAS. Foto: Silvina


Cocer los mejillones en una cazuela tapada con medio limón y 1 vaso de vino blanco. Reservar un poco del jugo de la cocción y quitar los caparazones.
En una sartén saltear con un poco de aceite y 2 dientes de ajo espárragos, cebolla, coles de bruselas, champiñones, espinacas... bueno, las verduras que tengáis a mano, es un plato para días de confinamiento.
Añadir el jugo de los mejillones, cocer un par de minutos más y servir.
Bueno, me voy para el supermercado. Suerte y buena salud para todo el mundo.


miércoles, 11 de marzo de 2020

UNO DE ESOS HORRIBLES SUEÑOS


Después de profundos sueños negros sin rostros Hugo Fisuras se encontró de improviso en una sala extrañamente diáfana repleta de gente muy trajeada. Una fiesta de ex alumnos de un colegio. Hugo se sintió torpe y confuso como si flotara en gelatina y encima, iba en calzoncillos.
  -El típico sueño recurrente –se dijo Hugo-. Espero que no tarde en sonar el despertador.
Hugo se introdujo entre el compacto grupo de personas, todo era irreal, como si caminara a través de la gente que parecía disolverse ante él. Nadie parecía reparar en su presencia hasta que una cara familiar se le reveló: traje de buena factura, camisa prolíficamente bordada… el cretino de Índigo. Era de los que saludaban con una carcajada; una enervante risa de hiena sincopada que Hugo ya había conseguido olvidar.
-¡Juaaark! ¡Juaaark! ¡Hugo! Viejo… cuánto tiempo.
Índigo se plantó ante él sonriendo y ágilmente se apoderó de dos copas de martini de la bandeja de un camarero. Hugo se quedó observando el charco oleoso en el que flotaba la aceituna.
Índigo sacó de la cartera la foto de dos niños con idéntica expresión abúlica e inició una charla trivial. La atmósfera se tornaba húmeda y muy cargada. Hugo se enderezó y preguntó bruscamente:
-Oye ¿no vas a preguntarme nada?
-¿Cheguntarte el ché…? –índigo estaba mascando la aceituna.
-Pues… porqué voy en calzoncillos.
-¡Juaaark! ¿Pero a qué viene eso ahora? Ay, Hugo, me parto contigo, chaval.
 Una mujer se les acercó, sus pies se desplazaban ágiles calzados con sandalias de tiras plateadas, el ceñido vestido resaltaba la alarmante sensualidad de su cuerpo. “¿Qué hace una mujer en una fiesta de ex alumnos de un colegio masculino?” se preguntó Hugo pero lo más desconcertante fue cuando la mujer apoyando sus turgentes senos en un brazo de Índigo le susurró:
-Cariño, rodeada de tantos hombres me siento como una perra en celo. Voy cachonda perdida.
-¡Juaaark!!! –Índigo liberaba de nuevo la hiena que llevaba dentro-. Cielo, eres única… Hugo, ella es Selene, mi mujer. –y añadió confidencialmente-: Lo que me enamoró de ella fue su nihilismo indomable .
Selene miró a Hugo con expresión lasciva, el extremo rosado de su lengua asomaba entre sus labios. “Tranquilo, recuerda que es sólo un sueño” se dijo Hugo notando una repentina tirantez en la goma de los calzoncillos.
Una voz que parecía reprimir un estallido de risa se oyó atronadora por la megafonía de la sala:
-¡Atención, amigos! Ha llegado el momento de pronunciar unas palabras y ya hemos sacado un nombre de la lista al azar: ¡Hugo Fisuras!!!
Las sombras de la sala fueron cercenadas por el haz de luz de un enorme foco iluminando a Hugo. Éste había bajado los ojos para evitar la mirada de Selene pero ya era tarde, parecía que alguien estaba levantando una tienda de campaña desde el interior de sus calzoncillos, además la potente luz revelaba que no estaban inmaculadamente blancos. De nuevo Hugo suplicó que sonara el despertador pero sólo oyó una estridente carcajada de hiena sincopada:
-¡Juaaark!!! ¡Me parto contigo, Hugo, chaval!
FIN
MARC RIBOT: TARZÁN CUENTA UN CHISTE
MELMOTH: BIOMBOS, PANELES, MÓDULOS.
Ella trabaja en casa y él también, por lo tanto, deben apañárselas de tal manera que no se estorben el uno al otro. Deciden reestructurar el piso y solo encuentran una solución: comprar biombos para distribuir el reducido espacio a la comodidad de cada uno. Van juntos a Ikea para comprar biombos, paneles, módulos o como quiera que se llame. Allí les atrae mucho lo que ven en una exposición de oficinas con paredes falsas. Parecen paredes de verdad, dicen los dos al unísono. Fíjate en esa clase de biombo con ruedecillas, le dice ella; con solo un dedo de mueven con facilidad. No se hable más. Compremos ese modelo de biombo para oficinas. Empiezan a visualizar en secreto sus espacios personales, la intimidad esencial, el alejamiento vital de ambos para hacer de la convivencia algo razonable. Incluso ya se lo están imaginando decorados personalmente. Cuatro paredes es lo que necesita el ser humano para meter el resumen de una vida.

Al cabo de unos días llevaron a su domicilio los grandes paquetes plastificados con flejes bien apretados sobre cartones de protección las futuras paredes y pasillos falsos que necesita una pareja.
 Empezaron a distribuir los biombos a modo de guasa; muchas risas, mimos, besos y botellines de cerveza. Uno empezó por una parte y la otra por otra, hasta que se encontraron de nuevo.se dieron cuenta de que habíais construido una especie de laberinto de cuyo centro resultó ser vosotros mismos. Más risas. Sexo desaforado sobre los cartones esparcidos por el suelo rodeados de los maravillosos espacios abigarrados, desordenados, llenos de herramientas, planos de cómo montar los biombos y tornillos, muchos tornillos brillantes. Sin embargo, no va quedando bien la distribución de esos pasillos que no conducen a ninguna parte y esos espacios que han quedado vacíos terminando en callejones sin salida. Al final, ella consigue recrear con los biombos su espacio perfecto y él el suyo. Cada uno coloca sus cosas de trabajo y lo decora con objetos y cachivaches muy personales. Cuando ya está acabado se buscan, pero el laberinto de biombos es tan perfecto, tan borgiano, que nunca más se vuelven a encontrar en aquel reducido piso.
FIN

RECETA: POLLO CON LANGOSTINOS
Tranquilos, no me ha dado por los platos caros. Langostinos congelados, sí, pero bien condimentados. Foto: Silvina
Sofreír las piezas de pollo y reservar. En el mismo aceite pasar los langostinos sin descongelar (así no salpican) Añadir un puñado de almendras picadas y, cuando se tuesten, 2 cucharadas de tomate concentrado. Salpimentar el pollo e introducirlo en la cazuela. Rociar con 1 vaso de vino blanco, tapar la cazuela y dejar cocer 20m. con el fuego al mínimo. 


jueves, 27 de febrero de 2020

BESOS PARA TODAS. Relato vampírico.


Qué demonios. Después de tres semanas paseando un catálogo de abrasivos en grano por deprimentes edificios industriales me merezco un respiro; no me resigno a pasar mi última noche en una habitación impersonal rellenando sudokus. En una guía de servicios escort encuentro un anuncio sugestivo: Novias de Dracula.com Hotel o domicilio. Solo noches. Y la frase que termina por convencerme: Sensaciones extremas e inolvidables.
Pido tres chicas, el mismo número de contratos importantes que he cerrado. Media hora después se presentan en el hotel. Muy guapas, especialmente la pelirroja. Es ella la que dice:
-¿Tarjeta o efectivo?
 
-Uuuh… tarjeta.
Se presentan: Mircalla, Wandesa y Darwula.
"Centroeuropeas" -pienso-. "He oído que hay muchas rumanas en este negocio".
-Un placer conoceros, preciosas ¿Queréis tomar algo?
 Cuando me dirijo al mueble bar la morena –Mircalla- me detiene poniendo una mano suave pero firme sobre mi hombro. Susurra:
-Es joven y fuerte. Hay besos para todas.
 Mircalla me abre la camisa sin antes desabrochar los botones. Se oye como un ruido de calderilla cayendo al suelo. Las manos de Wandesa y Darwula se deslizan por mi pecho. Me dejo envolver por una niebla vidriosa de brazos que serpentean y bocas rojas que mordisquean. Veo mi reflejo -sólo mi reflejo- en el espejo del salón braceando en un mar de paredes color mostaza. Es agradable. Incluso cuando sus sonrisas se convierten en muecas de convulsión hambrienta y sus ojos centellean con deleite.
Me despierto tumbado en la cama. La cabeza me arde y siento la boca como llena de bolas de algodón. Es casi mediodía y cuando mis ojos se acostumbran a la penumbra veo algo escrito en el espejo con carmín rojo sangre. No se trata de un número de teléfono como en las películas sino de un mensaje: “Gracias por confiar en Novias de Dracula.com Besos”.
Intento levantarme pero las fuerzas me fallan y todo me da vueltas. Está claro que el mensaje no está escrito con carmín.
-Maldita publicidad –…suspiró y me vuelvo a desmayar.
FIN
Marc Ribot y Ortuño no han traído nada, pero el gran Melmoth nunca me falla:
EL ÚLTIMO TRAGO
  Es una lástima que en los tanatorios no se encuentren bares cuando precisamente son los lugares donde más los necesitas, y no por la tristeza del fiambre, sino por el comportamiento de la gente que lo rodea. Para estas ocasiones siempre tengo a mano una preciosa petaca donde le voy dando, subrepticiamente, lingotazos. Una vez, cuando me llevé la petaca a la boca, salió la mano del muerto del ataúd agarrándome del brazo para pedirme desesperadamente que le dejara dar un trago. Según él, también le resultaba insoportable su circunstancia. Le pregunté si era por aquella gentuza que tenía de familia y me respondió que no era eso, sino lo que ya estaba empezando a intuir de lo que era el más allá, de lo que le deparaba de por “vida eterna”. Le pregunté muy entusiasmado que me lo dijera antes de irse del todo, pero me respondió que nanay de la China, que para eso tendría que morirme yo. Percibí en su voz un tono de envidia por encontrarme todavía vivo. Entonces le amenacé con no darle un trago de mi petaca. Está bien, se resignó, tengo mi móvil en el bolsillo. Los idiotas de la funeraria, aparte de haber maltratado mi cuerpo, ni se han dado cuenta de mi teléfono. Podrás llamarme mañana para ser más conciso respecto al gran misterio. Me dio su número y yo le di mi petaca que, por cierto, el tío le dio un buen lingotazo. Su gaznate producía un ruido que temí que los que estaban allí contándose chistes verdes se dieran cuenta del asunto. Me devolvió la petaca totalmente vacía.

  Me dijo que le habían hecho mucho daño al practicarle la autopsia. El día de espera se me hizo eterno. Quería saber a toda costa qué había en el puto más allá. Sería el primero en saberlo de toda la humanidad. Por fin pude llamar y me respondió el fiambre de buena gana:- ¡Hombre! Veo que todavía me recuerdas…
- ¿Estás bien allí donde quiera que estés? – le pregunté con impaciencia -. ¡Cuéntame cómo es ese sitio! ¿Hay que trabajar como aquí? ¿Te dan una paga de por vida, perdón, de por muerte? ¿Las mujeres se hacen de rogar? ¿Hay televisión por cable? ¿Qué hacen allí los que trabajaban aquí de vendedores de seguros de vida? ¿Hay que poner el despertador para madrugar? ¿Hay que caminar o acaso se levita? ¿Llueve cada vez que tienes que ir a la playa…
En fin, que me excedí con mis dichosas preguntas dominado por el entusiasmo y solo pude llegar a escuchar esto tras un brusco silencio:
- ¡Gilipollas! Acabas de agotar mi batería y ya no puedo decirte que…
FIN
Y mi nuevo colaborador: el sabio profesor Sibelius.
LA RECETA: MACARRONES GRATINADOS CON JAMÓN CURADO
A don Salvatore le encanta esta receta lombarda.
Mientras los macarrones se cuecen en agua salada saltear en una sartén con poco aceite unos taquitos de jamón curado a fuego bajo para que no se tuesten demasiado.

Cuando el jamón cambie de color añadir crema de leche, 2 cucharadas soperas de queso parmesano, pimienta y -opcional- nuez moscada.
Escurrir la pasta y mezclar con la salsa. Ponerlo todo en una fuente de horno con queso rallado por encima y unos pedazos de mantequilla ¡y a gratinar!

miércoles, 19 de febrero de 2020

POP, POP, POP... Historia real


Durante un verano trabajé en un restaurante de la costa regentado por Alexei, un bielorruso.
Yo llegaba por la tarde y allí estaba Manel, del turno del mediodía, que me ayudaba a poner en orden la cocina antes de irse. Lo primero que debíamos hacer era encender el horno. Un gran horno profesional que tardaba mucho en calentarse. Al cabo de un rato empezamos a oír un ruido sordo –pop, pop, pop- como de palomitas en un microondas.
-Son las cucarachas que corretean por el horno –me informó Manel-. El calor las hace explotar.
Suena un ¡plouff! Más fuerte que los demás. Manel suspira:
-Esa debía ser de las gordas. Tío, yo no comería aquí por nada en el mundo.
Alexei hacía oídos sordos a nuestros ruegos de que fumigara mientras procurábamos que las cucarachas más intrépidas no se aventurasen por el comedor. Nos convertimos en improvisados exterminadores usando el palo de la fregona. Raja, el pinche hindú, no nos era de gran ayuda pues su religión le prohibía matar animales.
 La clientela escaseaba, el humor de Alexei se agriaba y el jefe de cocina se entregaba al alcoholismo. A menudo hundía el cucharón en una cazuela y simulaba probar un caldo pero en realidad era ginebra lo que había en esa cazuela.
Una tarde, un inspector de sanidad tiró imprudentemente de un mohoso panel de linóleo del techo y una lluvia de cucarachas aterrizó sobre su cabeza. Un par de ellas cayeron sobre el Steak Tártaro que estaba preparando. Frenéticamente se sacudía los bichos con ambas manos mientras corría hacia el lavabo. Entre dos arcadas le oímos gritar: “Esto es un nido de cochambres!!!”.
-Hoy no hará falta que te mates –me dijo Manel al día siguiente cuando me vio entrar-. Mañana precintan el local y Alexei se ha ido por piernas a saber dónde.
Se oían sisear los tubos fluorescentes, reinaba un extraño silencio en la cocina.
-¿Y las cucarachas? –pregunté a Manel señalando el horno.
-¡Se habrán intoxicado! –contestó riendo y me invitó a sentarme en un rincón frente a una botella helada de Pertsovka.
Tuve que reconocer que Alexei tenía buen gusto para el vodka de pimienta roja.
Un bonito número musical:
Y ya que se ha hablado de vodka, así prepara esta pelirroja el Boody Mary:
En vaso mezclador: Hielo. 3/4 de zumo de tomate. 1/4 Vodka. 1gota de zumo de limón. 1 gota de Tabasco. Sal y pimienta.
Mezclar bien y servir en vaso mediano.
Melmoth se ha inspirado esta vez en un caso real:
EL NEGRO DE BANYOLES
El Negro de Banyoles estaba vivo cuando estaba expuesto en el museo. Pero empecemos por el principio. Se desconoce el motivo que le hizo ir a visitar Banyoles, aunque se sospecha que era un turista más. Se introdujo en el museo. En ese preciso momento, los responsables del museo tenían una vitrina, pero no sabían qué introducir en ella. El museo estaba en ese momento vacío (como siempre), y uno de ellos se le ocurrió una brillante idea cuando lo vio. Le instó a este pobre hombre a que entrara en la vitrina porque formaba parte de una atracción del museo. El hombre entró. Se dice que se comportó como José Luis López Vázquez en La cabina durante un largo y angustioso tiempo. 
 Cuando cayó en redondo lo untaron, vaya usted a saber de qué, y le pusieron un taparrabos y una lanza en la mano. Ese médico haitiano que lo descubrió, tiempo después, no era otra cosa que su primo, que lo reconoció de inmediato cuando fue también a Banyoles en calidad de turista. Desconozco el laberinto burocrático por el que tuvo que pasar el primo del Negro de Banyoles. Cuando abrieron la vitrina, Arcelín, que era así como se llamaba el susodicho primo y como buen haitiano, realizó unos encantos y conjuros que el Negro de Banyoles volvió a la vida. Este le dio las gracias aliviado y le pidió que, si le podía pagar el viaje a Botsuana, lugar donde pertenecía, porque no tenía un duro ni para comprarse ropa. Su primo le dijo que se había quedado sin blanca por culpa de los abogados y los constantes viajes a la ONU. El museo, cabreado por haberse quedado sin la atracción principal, no soltó prenda. El Negro de Banyoles se resignó y volvió a su país a pie con el taparrabos puesto y lanza en mano que le sirvió para cazar y comer ante tan largo viaje.
FIN
Mi nuevo fichaje, Ortuño, con la serie "Hablando se entienden los besugos".
RECETA: POLLO A LA POPEYE. (Foto: Silvina)
Sofreìr los trozos de pollo en aceite. Cuando se vean dorados reservar y sazonar con sal y pimienta.
En el mismo aceite saltear espinacas (mucho mejor si son frescas) con un par de dientes de ajo.
En una cazuela volver a poner el pollo, freír con champiñones cortados a láminas y añadir 1 copa de vino blanco. Tapar la cazuela y dejarlo cocer todo 20m. con el fuego al mínimo.
Servir el pollo con las setas y acompañado de las espinacas.





jueves, 6 de febrero de 2020

DESCONÉCTAME, CARIÑO. Relato, y más cosas...


Lo reconozco, soy un depresivo aguafiestas sin remedio, aunque Ona lo expresa de otra manera:
-Tú lo que eres es un pelmazo hipocondríaco que está siempre escuchándose a si mismo.
-Ya...
Además suelo tener unos irreprimibles accesos de melancolía que sacan de quicio a Ona como ahora por ejemplo, que estamos sentados en la mesa de la cocina tomando whisky una lluviosa tarde de domingo en la que me da por hablar sobre la muerte.
-Nunca me dejes vivir en estado vegetativo -le digo a Ona-, no soportaría depender de máquinas y del líquido de una botella. Si me ves en ese estado desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. Preferiría morir.
Ella se levanta con una sincera pincelada de admiración en sus ojos y desenchufa la televisión.
Luego desenchufa el ordenador, el ipod, el smart mail, la play station y por último me quita el vaso de whisky.
Me invade una -hasta ahora desconocida- sensación de paz y abandono. A mi alrededor todo se vuelve más y más oscuro...
Disculpen pero allá al fondo veo una potente luz anaranjada. Algo me dice que he de ir hacia esa luz.
Adiós.
FIN
MELMOTH: MIRADA AZUL
Él se fijó en ella porque leía una novela de George R. R. Martin en el tren. Le gustó que prácticamente no alzara la mirada de la página. Cuando ella se dio cuenta que había llegado a la estación, cerró el libro con urgencia y se precipitó hacia la puerta. Solo entonces, cuando ella lo miró fugazmente sin verlo, él supo que tenía los ojos azules. Aquella misma tarde, él se compró la novela de George R. R. Martin. Empezó a leerlo pensando en la mirada azul de la desconocida, pero al cabo de pocas páginas ya solo tenía en la cabeza a Cersei Lannister. Al día siguiente, cuando volvió a subir al tren, la bella desconocida estaba sentada a unos metros más allá, pero no la vio: estaba demasiado absorto en las tramas por hacerse con el Trono de Hierro. Fueron pasando estaciones en el mismo tren de cada día, pero para él el mundo era solamente el mapa de Poniente. Tan concentrado estaba que ni se fijó en una guapa morena que lo observaba.

 Al día siguiente la morena leía George R. R. Martin con tanta atención que no captó el interés de un hombre triste y solitario que, veinticuatro horas después, empezó a leer la misma novela. Tal era su concentración que una joven con gafas le tuvo envidia y al día siguiente también leía a Larsson. A medida que transcurría el verano la fiebre de Canción de hielo y fuego fue en aumento en el tren, como si fuera una lectura obligatoria.
Cuando la mujer de ojos azules acabó la pentalogía, levantó la mirada y lo descubrió a él leyendo con fruición la tercera novela de George R. R. Martin. Le gustó tanto que imaginó que podría ser el hombre de su vida, pero él estaba demasiado absorto en la lectura para poder captar el alto voltaje de su mirada azul.
FIN
Mi amigo Ortuño ha dicho eso alguna vez y ha colado.
OTRA VEZ CON LA CORRECCIÓN POLÍTICA
Me han rechazado este dibujo para una marca británica de café alegando que era "demasiado colonialista" y podía herir susceptibilidades. 
CHORIZO CRIOLLO CON SAMFAINA
Bueno, puede ser con salchichas, pero la auténtica samfaina (o pisto) es esta:
Cortar en taquitos berenjena, calabacín, pimiento rojo y cebolla.
Sofreír primero la cebolla y el pimiento, luego el calabacín y la berenjena con su piel. Cuando estén tiernos añadir tomate sofrito o concentrado y dejar sofreír todo junto a fuego lento unos 20 m.
Acompañar como guarnición.



jueves, 23 de enero de 2020

EL RUIDO MISTERIOSO DEL ARMARIO. Historia real.


Estaba muy interesado por Anna y cuando me dijo que no sabía cocinar me dije: ésta es la mía. Quedamos en que iría el día siguiente a su casa para preparar la cena.
Nada más abrirme la puerta noté que Anna estaba alterada, la mano que apoyaba en el quicio le temblaba ligeramente.
-Me alegra mucho verte -dijo. Pensé que aquello pintaba bien pero añadió-: Creo que se ha metido una rata en el armario del dormitorio.
Me agarró de un brazo guiándome hacia su cuarto. Continuó diciendo:
-Han hecho obras en el alcantarillado de enfrente y desde entonces se han visto ratas por aquí. Ayer un vecino se encontró una enorme en la escalera.
Entramos. Del interior del armario se oía un ruido chirriante como de algo que estuviera royendo o escarbando en el primer cajón, debajo de la cómoda. Un ruido hostil e inquietante. Estaba claro que Anna esperaba que hiciera de exterminador.
-Supongo que no tendrás un bate de béisbol.
-Tengo un palo de fregona.
 Mientras Anna me observaba desde un rincón del cuarto agarré el palo con fuerza y con la mano libre abrí el cajón lo más rápido que pude. Algo se agitaba ahí dentro... un dildo.
Sí, un dildo, un vibrador como el de la izquierda. La pila del interior había hecho contacto y el aparato vibraba dentro del cajón produciendo esos sonidos. Lo puse en OFF.
-Bueno, al menos no era una rata. Esto tiene cinco velocidades, si quieres hago una mayonesa. ¡Já, já! -le dije a Anna sonriendo para quitar hierro al asunto, pero ella me miraba con expresión de Tierra trágame quiero fundirme.
Durante la cena Anna estuvo tensa y yo acabé sintiéndome incómodo. Nos despedimos con dos fugaces besos en las mejillas. Una velada prometedora arruinada por un cachivache que se puso en marcha cuando no debía.
MELMOTH
Melmoth ha escrito un excelente relato sobre un romántico empedernido. Dice que se basó en el hombre de la foto, y la verdad es que se me parece un poco...
WHODUNIT, MON AMOUR
 Esta es la historia de Bertrand Morane, un hombre maduro y triste que no tenía suerte con las mujeres. A decir verdad, Morane nunca llegó a reflexionar lo suficiente respecto a su vida intensamente azarosa y amorosa. Era un hombre atractivo y lleno de recursos artísticos. Dibujante, doblador de películas y actor circunstancial. Su vida lo había llevado a acumular un sinfín de divertidas y delirantes anécdotas que contaba con gracia cambiando de voces según el personaje aludido. Pero vamos a adentrarnos en lo que nos concierne: Morane era un hombre que había estado con muchas mujeres sin llegar jamás a consolidar una relación estable. Llegaba a desear con todas sus fuerzas vivir para siempre con una mujer. Bertrand Morane empezó a volverse loco o al menos es lo que él creía. ¿Por qué Morane creía que se estaba volviendo loco? Porque hubo un momento que las relaciones que tenía con las mujeres empezaron a cambiar de manera alarmante. Todo empezó con aquella loca que tenía una tienda donde reparaba tostadoras -primer síntoma de locura- ¿quién lleva a reparar una tostadora hoy en día?. Cuando llevaban dos semanas ella, por la mañana, estaba en la cocina de la casa de Morane con la bata puesta y una taza humeante de poleo menta. Cuando Morane  entró en la cocina ella le hizo esta pregunta:

- ¿Qué clase de contrato tienes donde trabajas?
 De repente, ella desapareció. Se esfumó literalmente dejando la bata caída y arrugada sobre la silla. Morane se quedó absorto. Solo había visto una cosa similar cuando moría un Jedi en la saga de La guerra de las galaxias. Fue en ese momento cuando Morane se dijo que se estaba volviendo majara. A la semana siguiente volvió a enamorarse de una mujer divorciada cuatro veces. Tenía una peluquería para perros. Lo mismo. Por una parte,a Morane le salía esa vena romántica que no podía controlar. Pero, por la otra, deseaba una mujer fija en su vida, ver series televisivas en zapatillas con forma de perro y una manta de cuadros cubriéndoles las piernas. Pues bien, la mujer que se pasaba toda su puta vida peinando y haciendo permanentes a perros de cuya raza parecía una broma de la naturaleza, acabó sentada en la silla de la cocina de Morane junto a una taza humeante de poleo menta. Morane entró en la cocina y vio lo mismo que en la mujer que tenía el negocio de reparaciones de tostadoras. Ella le dijo con tono autoritario:
- Quiero que me hagas un hijo.
Y desapareció como un efecto especial de una película de ciencia ficción de serie B de los años cincuenta. A Morane ya no le asombró tanto aquella alucinación, pero pensaba: ¿Cómo voy a tener una mujer para siempre si cuando se presenta la oportunidad desaparece?
No pasó ni dos días cuando el enamoramiento atacó a Morane. Las redes sociales es un no parar. Una mujer que decía tener un pequeño negocio. Él le preguntó de qué. Pero ella (siempre a través del móvil) no acababa de describir con claridad qué tipo de empresa tenía. Entre un montón de emoticonos, ja jás, y más emoticonos tocando las palmas, no había manera de averiguar a lo que se dedicaba. Pero daba igual. Nos saltamos descaradamente lo que ya sabemos y volvemos a estar en la cocina de Morane. Ella desaparece en un corte mal sincronizado por el montador de una película cargado de coca hasta el culo después de decirle ella:
- Quiero presentarte a mis padres.
 Hoy, Bertrand Morane sigue deambulando por ahí, cansado de enamorarse y de los malditos impulsos que ocasiona. Se acabó de tanta tontería.
Como Morane estaba desconectado de todo no pudo enterarse de algunas noticias que acaparaban el panorama nacional e internacional. Se había encontrado en un descampado el cadáver descuartizado de una pobre mujer que tenía un pequeño y modesto taller de reparaciones de tostadoras. Unas semanas después se encontró otro cadáver de una mujer descuartizada flotando en el río. Tenía una peluquería para perros. Y, lo más inquietante; pocos días después se volvió a encontrar otro cadáver de una mujer que todavía no había sido identificada. Por lo visto tenía un rostro muy extraño. Según la policía, cuando la encontraron tirada en un callejón de un suburbio de París, tenía la cabeza afeitada y el rostro muy redondo y amarillo con una sonrisa siniestra, “como un emoticono”, según las palabras
FIN
LA RECETA: POLLO RELLENO DE ESPINACAS Y RICOTA. Foto: Silvina
Usaremos pechuga de pollo cortada en filetes delgados. En una sartén saltear espinacas (mejor si son frescas) con ajo fileteado y ricota u otro queso fresco.
Rellenar los filetes de pollo con esta mezcla, envolver con una loncha de jamón serrano y poner en una fuente de horno.
Hornear 15m. a 200º y ya está. ¿A que es fácil esta receta?