miércoles, 29 de diciembre de 2010

CRÓNICA NEGRA: EL DOBLE DE BORIS KARLOFF


Se llamaba Benjamín Torrealba, chileno, fue doble en Hollywood de Boris Karloff (en la foto se aprecia un gran parecido) y se le inculpó en tres asesinatos; un monstruo dentro y fuera de la pantalla.
Atractivo, culto, casi dos metros de estatura. Dobló a Karloff en Frankenstein, La novia de Frankenstein, La Momia… bailó en espectáculos junto a George Raft, era amigo de César Romero y mantuvo una larga relación con la bella actriz Kay Francis.
A finales de los 50 regresa a Santiago de Chile. En enero de 1961 la policía encuentra restos humanos en su casa de la calle Dardignac 81. Torrealba explica a los periodistas que han hallado en su jardín un cementerio indígena, aquí le vemos mostrando utensilios indios que había adquirido para despistar a los curiosos. Pero la policía descubre un cráneo con un orificio de bala, detienen a Torrealba y éste confiesa que mató a un joyero y a su amante homosexual por un turbio asunto de joyas robadas.

Cuando el comisario Rodolfo Zimmer, encargado de la investigación, se presenta en la comisaría no da crédito a lo que ve: Torrealba está sentado en una silla con un vaso de whisky en la mano y rodeado de policías que escuchan embelesados sus anécdotas de Hollywood. El comisario le informa de que también es sospechoso del asesinato de la adinerada anciana Zenobia Valverde a lo que Torrealba responde:
-¿Yo asesinando a una dama? Caballero… vaya idea se ha formado usted de mí.
Zimmer reconoció años más tarde que nunca había conocido a un sospechoso con un encanto personal tan deslumbrante.
El ya conocido por la prensa como El monstruo de Dardignac 81 es condenado a 46 años de reclusión pero incomprensiblemente sale en libertad por buena conducta diez años después. Torrealba terminó apaciblemente sus días en una residencia de ancianos dedicado a esporádicas sesiones de espiritismo y escribiendo un libro de memorias que no pudo terminar. Murió en marzo de 1981.

Recientemente se habla de llevar al cine la vida de Torrealba. Su papel lo realizará Billy Drago, conocido por sus papeles de malvado en Los Intocables de Elliot Ness y en muchas producciones de serie B.

domingo, 26 de diciembre de 2010

LA QUE AVISA...


Estoy harta, oye, me tiene frita el tío del bar de abajo y es que todos los años igual. Por Navidades encarga dos calendarios para la clientela, uno para hombres y otro para mujeres. El de las tías, no falla: un gatito navideño que además yo diría que es el mismo puto gatito de cada año. El de los tíos, en cambio, siempre con una chica sexy. Mira,la de este año lleva un modelito de colegiala que queda como más de vicio… y es que los tíos sois la pera. Si os hubierais tirado cinco años internos en un colegio de monjas como yo, ahora seguro que no le veríais tanto morbo a este rollo. Desde luego no se parece mucho al uniforme que llevábamos en las Teresianas. ¿Sabes qué te digo? Que esta tarde cuando baje a tomar el cortado le voy a decir al dueño del bar que se meta el gatito donde le quepa y que ya puede ir encargando para las clientas un calendario del 2011 con un chico guapo, cachas y ligerito de ropa si es posible. Y también le pienso decir que más le vale que me haga caso, porque de lo contrario reuniré a todas las amigas que pueda y nos presentaremos en el bar el próximo dos de enero fumando como camioneras hasta que pase un municipal y le meta un buen puro. La que avisa no es traidora.
Nota para los lectores y lectoras de fuera: el dos de enero es el día que entra en vigor en España la ley que prohíbe fumar en los bares.

viernes, 24 de diciembre de 2010

BORGO LES DESEA FELICES FIESTAS


Tom Savini, el mago del maquillaje, también les desea Feliz Navidad y presenta este microrrelato navideño:

Dejamos un cuenco con galletas y un vaso de leche. "Papá Noel vendrá hambriento y fatigado" dijo mi padre. Al día siguiente corrimos alborozados a ver los regalos.
El cuenco y el vaso estaban intactos. El perro había desaparecido.

domingo, 19 de diciembre de 2010

ORREP, PERRO AL REVÉS



- ¿Sabéis qué pasa cuando un perro ve a un hombre colgado boca abajo?
Malfario,el Calambres y yo mismo dirigimos nuestros soñolientos ojos desde nuestras cartas hacia el Peteneras.
- Pues que el perro se cree que es él quien está del revés -prosiguió el Peteneras-, y pegará un fuerte salto hacia arriba para ponerse en la posición correcta.
Nadie hizo ningún comentario ¿Y qué se podía comentar? Los relatos del Peteneras, una vez contados, quedaban tan herméticamente cerrados como un huevo de gallina.
¡El Peteneras y su costumbre de contarnos historias en mitad de una mano! Eso exasperaba al Malfario, que carraspeó para amortiguar su nerviosismo. Llevábamos 20 horas seguidas de timba y el que más o el que menos empezaba a sentirse irritable. Sobre todo el Malfario que llevaba una racha fatal.
- Voy a encargar una pizza por teléfono -anunció el Calambres.
- ¡Un momento! -masculló el Malfario- ¿A quién le toca dar?
- Pues a ti -respondió el Calambres.
- ¡Siempre me toca dar a mí, leches!
- Joder, siempre que te toca, ¿no? –Calambres sonrió levemente intentando apaciguar al Malfario con escaso éxito.
Una vez encargado el pedido -pizza de berenjenas y salami con doble de mozzarella- el Calambres volvió a ocupar su puesto mientras un ceñudo Malfario nos arrojaba, más que repartía, los naipes.
- Peteneras: una.
- Yo: dos.
- El Calambres: servido.
- Para mí, también dos. – El Malfario empezaba a mostrar una palidez enfermiza, como la de esos peces ciegos y albinos que nadan en las cuevas.
¿Sabéis qué jugada es la que se conoce como La Mano del Hombre Muerto?
Ya estamos otra vez con lo del Peteneras. Ni el sonoro carraspeo de un cada vez más sombrío Malfario consiguió amilanarle.
- Es la jugada que Wild Bill, el famoso pistolero, llevaba en la mano cuando jugando al póker en una taberna le pegaron un tiro por la espalda. Bill tenia un ful de ochos y...
- ¡AAARRG!!!!!
Todos los jugadores nos quedamos petrificados al oír el alarido del Malfario. Vimos su cara roja, con la lengua asomando entre los dientes. Farfulló algo y se cayó hacia atrás con las manos crispadas en el tapete verde llevándose consigo un Niágara de cartas, monedas, ceniceros repletos de colillas, tazas de café y latas de cerveza quedándose tendido en el frío suelo de gres.
La brisa que entraba por la ventana nos cosquilleaba la nuca mientras mirábamos expectantes al Calambres apoyando el oído en el pecho inerte del Malfario. Nos sobresaltó el sonido del timbre. La pizza.
- Está muerto -el Calambres meneó la cabeza-. Un infarto.
- ¿Qué se hace en estos casos? -dije yo.
- Pues sacar los ochos -sentenció el Peteneras.
Asentimos en silencio. El timbre volvió a sonar con zumbona insistencia. Al repartidor le esperaban aún muchos pedidos y si se retrasaba más de los 30 minutos estipulados tendría que pagar un recargo de su propio bolsillo.

viernes, 17 de diciembre de 2010

EL WESTERN MÁS BIZARRO


En una escena de la película de culto Johnny Suede (1991) el protagonista –un entonces desconocido Brad Pitt- está hablando por teléfono, de repente se queda paralizado frente a la pantalla del televisor:
-Oye, debo estar alucinando. Estoy viendo una película del Oeste donde todos los actores son enanos y cabalgan poneys.
No es una alucinación. Se trata de la película El terror de Tiny Town (1938) un insólito western protagonizado exclusivamente por enanos que montan poneys y vaqueros que conducen rebaños de terneras. La película fue producida por el empresario Jed Buell que además era el representante de una troupe de enanos.

El protagonista es un vaquero –Bill Curtis- que protege a una ranchera de unos temibles forajidos. El argumento no es demasiado original, pero sí lo son algunas escenas impagables como la entrada de los vaqueros en el salón pasando por debajo de las puertas.
Forastero: si mides más de metro y medio abandona Tiny Town antes de la puesta de sol”.

LAS DOS ÚLTIMAS PORTADAS DEL AÑO


Zombie Nightmare: ¡Ya me ha llegado la imparable moda zombie! Un apacible pueblo del medio Oeste americano decide acabar con una plaga de insectos que asola su cementerio fumigando con un producto químico que consigue resucitar a los cadáveres. Como al amigo Alimaña no se le habrá escapado es una premisa muy similar a la película "No se debe profanar el sueño de los muertos".

Montecasino: quién me iba a decir cuando estaba en el instituto -rodeado de voraces lectores de Sven Hassel- que haría siete portadas del escritor germano-danés que reside ahora en Marbella alejado del mundanal ruido.

martes, 14 de diciembre de 2010

¿PORQUÉ LAS BOINAS TIENEN RABO?


Este fue el tema del apasionado debate durante una cena en mi casa con mis amigos Rubén y Marta ante un plato de goulash. Rubén se había presentado con su última adquisición para su colección de sombreros: una hermosa boina existencialista. Marta había trabajado en una sombrerería (gracias a ella sabemos que los sombreros conocidos como panamá se fabrican en Ecuador y no en el país del Canal) y comentó que en la tienda clasificaban las boinas en machos y hembras, las primeras tenían rabo y las segundas, no. Las boinas para mujeres no llevan nunca rabo aunque nadie le supo explicar el porqué.

Rubén nos dijo que en el pueblo de sus padres, en Teruel, es costumbre durante las fiestas capar la boina (cortarle el rabo) al primero que se queda frito por el alcohol. En ese caso el así estigmatizado tiene que comprar lo antes posible una boina nueva pues se dice que trae muy mala suerte llevar una boina capada. Y entonces surgió la cuestión: ¿pero… para qué sirve el rabo de la boina? Marta tenía su propia teoría: “Al tirar del rabo la boina queda más ahuecada y no aplasta el pelo”. Pero Rubén, calándose su boina, defendió este argumento: “Es muy simple. El rabo sirve para quitarse la boina con más facilidad. Se hace así –cogió el rabo entre el índice y el pulgar-: y ¡plop! Tiras hacia arriba”.
Dicho esto volvió a ponerse la boina con una sola mano (es más difícil de lo que parece) orientando la visera hacia la izquierda y arropado por la euforia de un par de copas de orujo helado nos deleitó los oídos con esta emotiva jota:
Cada vez que te veo se me endereza
Cada vez que te veo se me endereza
El rabillo la boina, de la cabezaaaaaa
A la izquierda posiblemente la más famosa boina del mundo, por cierto que no tiene rabo. Bueno, si alguien quiere enviar a este blog su propia teoría sobre el rabo de la boina será muy bien recibida. Y ahora, la receta del goulash:
Sofreír los trozos de ternera en una cazuela y cuando tomen color dejarlos en un plato y sazonarlos con sal, pimienta y dos cucharadas de paprika (pimentón rojo picante) En el mismo aceite saltear una cebolla picada y un pimiento rojo cortado pequeño, añadir crema de leche y triturar en la batidora; quedará una salsa espesa y rojiza. Volver a poner la carne en la cazuela junto con la salsa, tapar y dejar cocer 30 minutos con el fuego mínimo. Se suele acompañar con una guarnición de tallarines.

domingo, 12 de diciembre de 2010

LA LLORONA


Tenía que enviar el dibujo para una portada a primera hora del día siguiente. Aún seguía trabajando ya muy entrada la noche cuando irrumpió la llorona en mi habitación.
Me quedé helado. No podía mover un solo musculo viendo a aquel espectro totalmente vestido de blanco profiriendo horribles gritos y alaridos -¡Aaaaay, mis hijooos!!!- gemía. Una cascada de lágrimas fantasmales brotaba de las negras cuencas de sus ojos.
De repente la habitación quedó mágicamente vacía. Repleta, eso sí, de ecos de llantos e infinitas ausencias todavía presentes.
Hablando de ausencias: se ha llevado mi paquete de kleenex.

viernes, 10 de diciembre de 2010

KLAUS KINSKI Vs. TERENCE HILL


Diez años desde que nos dejó Klaus Kinski, el actor irascible y adicto al sexo que tan mal se lo hizo pasar a los directores que tuvieron que vérselas con él: Fernando Colomo nunca olvidará el rodaje de El caballero del dragón. Kinski intentó arrancarle las barbas, le tocaba el culo a Eva Cobo a la menor ocasión y se subió a las espaldas de Fernando Rey en plan caballito. Y no hablemos ya de Herzog; mientras ambos trabajaban en Fitzcarraldo planearon asesinarse mutuamente.
Kinski se permitió el lujo de decir no a directores como Fellini, Truffaut, Visconti o Spielberg (éste quería darle el papel de Dr. Bellog, el arqueólogo malo de En busca del Arca Perdida) En cambio no tenía ningún reparo en participar en películas trash pues decía: “Soy una prostituta que está en esto por dinero”. Aquí le vemos en el spaguetti western “Un Genio” (1975) retando a un duelo nada menos que a Terence Hill.

martes, 7 de diciembre de 2010

LA FRASE DE LA SEMANA


“¡Cómo me pitan esos cabrones!” (Paul Naschy ante el abucheo del público cuando recogió su premio al mejor actor en el Festival de Sitges de 1975)

Al pobre Naschy le tocó un mal año para recibir su premio y es que los galardones del Festival de cine fantástico y de terror de Sitges 1975 fueron muy cuestionados ya que algunos miembros del jurado (actores, directores…) participaban en las películas a concurso. Ese Festival -con Peter Cushing como invitado de honor- ya empezó con mal pie pues muchas películas extranjeras fueron retiradas como protesta por las últimas ejecuciones del franquismo y tuvieron que sustituirlas con producciones asiáticas bastante mediocres.

El público pateó y abucheó con ganas el premio al mejor largometraje (un bodrio llamado Necrophagus) y luego, de rebote, el premio para Paul Naschy. El actor hizo su comentario junto al micrófono por lo que pudo ser oído por toda la platea.
Naschy fue premiado por una de sus películas más delirantes: La maldición de la bestia. Su alter ego Valdemar Daninsky forma parte de una expedición que se interna por el Tibet con un guía alcohólico (Víctor Israel, nada menos) Así no era extraño que se encontrasen con el yeti y dos sacerdotisas del dios Moloch en una caverna. Esto sí que era un auténtico viaje al Himalaya y no las expediciones al Everest.

domingo, 5 de diciembre de 2010

CUIDADO CON EL MAYORDOMO


El perro andaluz(1929): la famosa secuencia del ojo seccionado con el filo de una navaja es quizás el primer momento gore en la historia del cine. En 1943 Charles Chaplin reunió a varios invitados en su casa de Hollywood (entre ellos Salvador Dalí que había sido contratado por Walt Disney) para una proyección de la película de Buñuel. En el momento de la escena del ojo oyeron un estrépito a sus espaldas: Benigno,el mayordomo filipino de Chaplin que acudía con una bandeja cargada de bebidas, había caído al suelo desmayado por la impresión.

El 23 de junio de 1944 Benigno (izquierda) apareció en la primera plana de los periódicos estadounidenses con las manos esposadas y escoltado por agentes del FBI; habían descubierto que era un espía del servicio secreto japonés. Proporcionaba información destinada al desembarco en una playa californiana de un submarino con un grupo de saboteadores suicidas que atentarían contra los principales estudios de Hollywood por entonces consagrados a la propaganda aliada.

Suena a plan descabellado, tanto que a Robert Zemeckis le ofreció la idea principal para el guión de la película 1941 dirigida por Spielberg.
La historia tiene un feliz desenlace, cuando se comprobó que el mayordomo había sido obligado a colaborar con los japoneses que mantenían prisionera a su familia decidieron ser benignos (valga la redundancia)con él. El FBI publicó en los periódicos la falsa noticia de su muerte mientras detenían a los agentes japoneses cuyos datos había facilitado Benigno. En 1947 el mayordomo pudo reunirse con sus parientes que habían sobrevivido a un campo de prisioneros.

jueves, 2 de diciembre de 2010

MONOS AMARILLOS

Cuando publiqué mi entrada Llamadas perdidas el 22 de noviembre decidí dibujar algunos recuerdos de mi familia de los tiempos de la Guerra Civil. Esta historia -confirmada por mi madre como cierta- me la contó mi abuela más de una vez aunque siempre con esta coletilla final: "Claro que yo no creo en esas cosas".

Mi tío Fede fue recluído en la cartuja de Scala Dei (Tarragona) habilitada como recinto para prisioneros. Llevaban un mono de mecánico de la aviación que en esa época eran amarillos con una P (prisionero) de tela blanca cosida en la espalda.

martes, 30 de noviembre de 2010

CENA CON INGRID PITT


El estudio había decidido celebrar un sorteo entre los asistentes al estreno de The Vampire Lovers. El joven Dennis fue el afortunado que compró la entrada con el premio: una cena con Ingrid Pitt.
Al bajar del coche que le había dejado frente al local elegido Dennis le preguntó al chófer si no se había equivocado de dirección pero por toda respuesta el conductor cerró la puerta y arrancó a toda velocidad.
Estaba en la zona de los muelles, rodeado de lóbregos almacenes teñidos de hollín y justo enfrente de una casa de ladrillo rojo de apariencia algo más solemne que los negros edificios que la rodeaban. Cuando Dennis tocó el timbre le recibió un hombre de ojos acuosos y lentos movimientos. Cuando Dennis le mostró la tarjeta que le acreditaba como ganador aquella figura taciturna respondió con un vago gesto que el joven interpretó como una invitación para que le siguiera y arrastrando los pies le condujo a un agradable salón bien iluminado.
Ingrid Pitt estaba sentada en un extremo de una mesa decorada con candelabros. Dennis no podía hacer más que mirarla boquiabierto: más bella aún que en las películas, cabello castaño recogido alrededor de la cabeza formando una tiara griega, ojos violeta y un sedoso vestido rojo. Cuando Ingrid se levantó para saludarle Dennis vio sus medias con costura impecablemente vertical.
Empezaron a cenar en silencio el uno frente al otro. A su alrededor deambulaba un desastroso servicio de ocho silenciosos camareros vestidos de negro que parecían ausentes. Más que servir, dejaban caer indolentemente los platos sobre la mesa, pero Dennis estaba extasiado dejándose envolver con aquella larga mirada violeta. Apenas probó bocado, Ingrid dejó su plato intacto.
Sirvieron café. Un cadavérico camarero echaba una cucharada de azúcar tras otra en el café de Dennis hasta formar un islote en el centro de la taza. El joven estaba absorto contemplando aquella mirada aún más violeta. Ingrid le dedicó una sonrisa por encima de su taza de café. Sus labios rojos enmarcaban unos grandes colmillos y su mirada se volvió llameante.
Dennis se descubrió en el centro de un círculo de camareros de rostro ceniciento que se le acercaban tambaleantes. También mostraban enormes y afilados colmillos. Ingrid saltó sobre el paralizado Dennis clavando sus dientes en su garganta con gélida dureza.
Desde esa noche Dennis se convirtió en otro silencioso y desmañado camarero; aunque se advierte un destello de felicidad en sus ojos acuosos.

domingo, 28 de noviembre de 2010

EL PRIMER BOMBARDEO SOBRE USA



Muchos relacionan el 11-S del 2001 como la fecha en que por primera vez los Estados Unidos fueron atacados desde el aire; eso es porque no conocen la historia del sargento Nobuo Fujita, de la Armada Imperial Japonesa, que bombardeó un bosque de Oregón el 9 de septiembre de 1942.
En abril de 1942 los americanos lanzaron un rápido bombardeo sobre Japón (Operación Doolittle) con intenciones primordialmente sicológicas: ahora el enemigo ya no se sentiría seguro en su propio territorio. En Estados Unidos no había tal inquietud pues ningún avión japonés tenía suficiente autonomía para lanzar un ataque sobre sus costas.

Pero el aviador Fujita había diseñado un pequeño hidroavión desmontable (izquierda) cuyas piezas podían llevarse en el hangar de un submarino, luego los operarios montaban el aparato en una hora sobre la cubierta del sumergible. El Alto Mando ordenó a Fujita dirigirse hacia la costa oeste de EE UU y lanzar un ataque con bombas incendiarias en respuesta a la Operación Doolittle. Iría a bordo del submarino Yokokuza donde transportarían su hidroavión.



La mañana del 9 de septiembre, cuando divisaron la costa de Oregón, Fujita se ciñó la espada de samurái y despegó desde la rampa de cubierta del submarino. El hidroavión lanzó una carga de siete bombas con carga incendiaria sobre un denso bosque. Los vecinos de la cercana población de Brookings, alarmados, avisaron a la Guardia Nacional y el FBI. Fujita regresó rápidamente al submarino convencido de que había causado un gran incendio forestal pero había llovido copiosamente y el fuego se extinguió con rapidez. Nadie resultó muerto ni herido. Fujita se dedicó el resto de la guerra al adiestramiento de pilotos kamikazes.
Y ahora viene la parte más curiosa de la historia: En 1962 el ex piloto Fujira recibió una invitación para visitar Brookings. Pensó que era una trampa para juzgarlo como criminal de guerra pero le venció la curiosidad, aunque guardó en su equipaje el sable samurái por si tenía que hacerse el harakiri. Los vecinos de Brookings le recibieron con amabilidad y hasta le nombraron ciudadano honorario a lo que Fujita correspondió regalándoles su sable –que aún se conserva en el ayuntamiento- y plantando un árbol en el punto exacto donde cayó una de sus bombas.
Fujita murió en 1997. Había expresado su deseo de que sus cenizas fueran enterradas en aquel bosque de Oregón que un día intentó incendiar. Así se hizo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

LA PRESA DESNUDA


The Naked Prey (1967) fue mi primera película involuntaria de terror. A los seis años mis padres me llevaron a ver Las minas del rey Salomón y al ver que disfrutaba tanto con las películas de aventuras exóticas fuimos poco después al estreno de La presa desnuda, protagonizada, escrita y dirigida por Cornel Wilde.

Wilde es el guía de un safari cuyos miembros son capturados por una tribu de guerreros, lo que no me esperaba es que los cazadores serían torturados y masacrados con una extrema crueldad muy poco corriente en el cine de la época. Tuve pesadillas durante semanas y aún ahora me produce bastante canguelo ver africanos con lanzas y escudos como ya comprobé algo más tarde al ver Zulú (1964) con Michael Caine.
En La presa desnuda los nativos deciden dar a Wilde una oportunidad. Lo desnudan y le dan una ventaja de un minuto para que se aleje lo más rápido que pueda, poco después un grupo de guerreros sale en su persecución; la caza del hombre ya ha empezado.



El guión de Cornel Wilde –nominado a los Oscar- está basado en la historia real de John Colter, un trampero de principios del XIX capturado por los indios pies negros junto con un cazador llamado John Potts. Los indios torturaron y despedazaron a Potts pero a Colter, después de desnudarlo, le dejaron correr unos cien metros antes de que los guerreros le persiguieran. Colter corría desesperadamente cuando advirtió que uno de los indios, más rápido que el resto, le seguía en solitario. El trampero le mató y le arrebató la lanza. Durante once días Colter escapó de los indios escondiéndose y comiendo raíces hasta que consiguió llegar al Fuerte Jefferson.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

TODO ESTÁ BIEN, PEQUEÑA


Después del incidente la pequeña C.R. quedó seriamente traumatizada. El lobo no está muerto. El guardabosque es el lobo. Si no, ¿cómo es que estuvo allí justo a tiempo? Se lo explica a su madre. Madre no está contenta. Piensa que el guardabosque es muy simpático. Se muere la abuela. El lobo no está muerto. El lobo se casa con madre. C.R. no está contenta. C.R. es una chiquilla. Madre piensa que el lobo es muy simpático. Le rogamos que vea al psicólogo. Todo está bien, pequeña. El psicólogo le explica que en general los lobos son muy simpáticos. C.R. se lo toma al pie de la letra. Está bien ser lobo. Mamá es un lobo.
Mamá, el psicólogo y el guardabosque están ahora sumamente tensos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

LLAMADAS PERDIDAS


Permítanme que me ponga un poco sentimental: la semana pasada murió mi tío abuelo Joan, un ex oficial del Ejército de la República. Hace años me contó una anécdota de su último día de guerra. La trasladé en viñetas porque me pareció muy visual: un caserón vacío, cortinas agitándose al viento (habían roto todos los cristales de las ventanas)y decenas de teléfonos sonando a la vez. Me pareció muy del estilo de Poe... suponiendo que en tiempos de Poe hubieran teléfonos, claro.
En recuerdo de Joan aquí está el cómic Llamadas perdidas.

sábado, 20 de noviembre de 2010

EL DIÁLOGO DE LA SEMANA: MI BELLO LEGIONARIO (1977)


Los beduinos atacan a una unidad de la Legión Extranjera que patrulla por el desierto. Uno de los árabes consigue apoderarse de la bandera del regimiento.
-(Michael York):¡Se llevan nuestra bandera!
-(Marty Feldman): ¿Y qué? Tenemos más ¿no?


Feldman conoció la fama mundial cuando Mel Brooks le ofreció el papel de Igor en El jovencito Frankenstein (1974) Ese nombre suena en inglés muy parecido a eye-gore (ojo extraño) y era un guiño al peculiar físico de Feldman causado por una disfunción tiroidea conocida como Sindrome de Graves.
Tres años más tarde estrenó su primera película como director: Mi bello legionario (The Last Remake of Beau Geste) Humor delirante, muchos gags visuales y un buen reparto: Michael York, Ann Margret, Peter Ustinov, Trevor Howard... Se rodó en Almería y tenía un papelito otro eye-gore: Víctor Israel. Feldman nos abandonó a los 49 años a causa de una intoxicación de langostinos mientras rodaba Los piratas de Barba Amarilla en 1983.

En los años 60 Feldman ya tenía un sólido prestigio en la BBC como escritor de guiones y gags, especialmente para los Monty Python. Feldman fue el autor de uno de sus más celebrados sketchs: el de los ricachones que compiten por dejar claro quien tuvo una infancia más desventurada.

EL DIÁLOGO DE LA SEMANA: MI BELLO LEGIONARIO (1977)

martes, 16 de noviembre de 2010

EXPEDIENTE LANGOSTA


El hombre vestido con un severo traje color pizarra y chaleco a juego es cliente habitual del restaurante, por eso la camarera después de saludarle con una sonrisa le conduce sin mediar palabra hacia un acuario donde nadan crustáceos vivos.
Con gesto adusto, como un sumo sacerdote que elige a una doncella para el sacrificio, el hombre de severo traje color pizarra señala con el índice una de las langostas: “Esa de ahí”.
Diestramente la camarera atrapa la langosta con una redecilla y se dirige hacia la cocina mientras el hombre de severo traje color pizarra toma asiento en el comedor y le sirven una copa de cava y unas aceitunas para amenizar la espera.
Al llegar a la cocina la camarera deja caer la langosta en un cubo de agua salada mientras el cocinero filipino saca una langosta del congelador. Luego sirven esa langosta al cliente de severo traje color pizarra acompañada de una fuente de mayonesa y otra de salsa tártara.
Ya se han ido los últimos clientes y el restaurante cierra sus puertas. La camarera se dirige hacia el cubo, atrapa a la aturdida langosta y –plouf- la deposita de nuevo en el acuario.
La langosta se posa sobre la gravilla frente a un azulado bogavante de enormes pinzas envueltas con cinta aislante. Agitando nerviosamente las antenas le dice:
-No te lo vas a creer… ¡Me han abducido!

domingo, 14 de noviembre de 2010

CUANDO TÍO VAMPUS SE PUSO BARRETINA


En 1975 el dibujante Josep Mª Beá consiguió el Premio Warren al mejor guión para cómic con esta curiosa historieta ambientada en Catalunya que se publicó aquí en el número 25 de Vampus. Las flores del mal (The Accursed Flowers) cuenta la historia de Jordi Valls, un hombre que no puede llevar solo las duras tareas del campo y siembra en su huerto raíces de manaire, de las que brotarán unos duendecillos trabajadores.


Al día siguiente le despiertan un ejército de manaires que le reclaman trabajo al grito de: Que farem ara? (¿Qué hemos de hacer ahora?) Lo malo es que si pronuncian esa frase tres veces y su amo no les ordena ninguna tarea saltan sobre él y lo despedazan.


Los manaires trabajan incansablemente y, claro, como esos duendecillos no conocen los días festivos ni las vacaciones al final termina pasando lo que se veía venir para desgracia del pobre Valls.

viernes, 12 de noviembre de 2010

EL HOMBRE QUE NO PUDO DOBLAR A STEVE MCQUEEN


Yo no voy en moto pero a veces acompaño a mi amigo Pol al Ruta 66, un bar de moteros cerca de Cadaqués. Allí conocimos a Hervé Lazzaro, un espigado francés con casi setenta años admirablemente bien llevados. Durante los años 60 y 70 Lazzaro fue uno de los especialistas más solicitados del cine europeo para rodar escenas peligrosas en moto. Un día nos contó la anécdota de cuando le reclamaron en el rodaje de La gran evasión para la famosa secuencia en que Steve McQueen salta por encima de unas alambradas montando una BMW. No es fácil seguirle el hilo a Lazzaro por el batiburrillo de castellano, catalán y francés con que se expresa pero creo haber reproducido bien su historia:

Steve McQueen se empeñó en rodar él mismo la escena –que se iba a rodar en Suiza- sin dobles. El director, John Sturges, aceptó a regañadientes con la condición de que sería la última escena que rodarían con él por si sufría un accidente.
“Yo estaba en Marsella donde acababa de rodar una película con Lino Ventura cuando mi agente me llamó: tenía que ir a Suiza de inmediato. Sturges se subía por las paredes pues el rodaje de La gran evasión se alargaba más de lo previsto. Querían que estuviera presente cuando rodaran la escena de las alambradas por si McQueen tenía un percance; así podría sustituirle y terminar la película cuanto antes.

Me presenté en el set camuflado entre los técnicos –McQueen había amenazado con plantar el rodaje si acudía un especialista- y empezaron a filmar. La verdad es que McQueen lo hizo de maravilla; la escena se filmó en una sola jornada y no se tuvo que repetir ni una toma.”

El contrato de Lazzaro cubría los gastos de una semana, así que pasó unos días con el equipo de La gran evasión. El especialista no guarda un buen recuerdo de Steve McQueen: “Era muy divo, me dijeron que entre escena y escena se largaba a su roulotte sin hablar con nadie. Con el que sí tuve una buena relación fue con James Coburn, también muy aficionado a las motos. Los de atrezzo nos dejaron un sidecar del ejército alemán y nos fuimos a un lago a pescar truchas. Coburn y yo nos íbamos turnando entre la moto y el sidecar…”

miércoles, 10 de noviembre de 2010

SILLA ELÉCTRICA


Una silla eléctrica en desuso, convertida en un nido de polvo y telarañas, es frecuentada por el fantasma de una víctima inocente que busca venganza.
El fantasma habita en el sistema eléctrico de la prisión y empiezan a ocurrir extraños y terroríficos fenómenos eléctricos.

Día 25, lunes, 23. 07 horas: al guardián Maroto le explota la bombilla de una lámpara cuando en su hora de descanso se disponía a hojear el MARCA.

lunes, 8 de noviembre de 2010

PHIL LEAKEY, EL MAQUILLADOR DE LA HAMMER



Phil Leakey fue para la productora británica Hammer el equivalente de Jack Pierce a la Universal. A él se deben trabajos tan memorables como los que realizó para Horror of Dracula, La maldición de Frankenstein o The Curse of the Werewolf.
Leakey remodeló la imagen de Frankenstein para evitar problemas con el copyright de la Universal creando un maquillaje más parecido a la descripción que hace Mary Shelley de la criatura.

Leakey se ganó el sobrenombre de Mr. Pain (Mister Dolor) pues anteponía los resultados a la comodidad de los actores llegando a experimentar directamente sobre su rostro. En La maldición de Frankenstein (1957) Christopher Lee casi queda ciego por las lentillas diseñadas por Leakey, aunque el actor siempre elogió el trabajo de este maquillador que consiguió crear para Lee la imagen por excelencia del Drácula de Stoker.

Curiosamente Phil Leakey tuvo el mismo destino que Jack Pierce, acabó siendo despedido por resultar demasiado artesanal (es decir: demasiado lento y caro). En su último film para la Hammer –The Curse of the Werewolf (1960)- asesoró al que sería su sustituto: Roy Ashton. Leakey encargó una remesa de pelo de yak para maquillar a Oliver Reed. Cuando llegó el pedido desde el Tíbet resultó ser pelo de yak blanco; así fue como Reed se convirtió en el único licántropo albino del cine de terror.