martes, 13 de agosto de 2019

APUNTES DE CABO VERDE. Historia real.


Andreu y yo nos alojamos en el Hotel À Flor do Mar en Praia, la capital de Cabo Verde. Es un edificio color vinagre rodeado de esos enmarañados amasijos de cables que se ven en muchas calles de la ciudad. Me encanta dibujarlos, no sé porque. También dibujo su terraza; la sombra era para darle un poco de intensidad dramática.
EL PASTOR DE CABRAS
En Cabo Verde se consume la cerveza Estelha que no se la recomiendo a nadie pues con ella se pasa de estar sereno a tener resaca sin el intermedio de la borrachera. También se fuma Muti Muti –una especie de marihuana local- en cachimbas como las del kifi marroquí.
Saboreamos Muti Muti admirando el paisaje de la costa de Sao Vicente –aquí hice este dibujo-. 
A nuestras espaldas un pastor vigilaba sus cabras apoyado en un árbol . Parecía sacado de una novela de Conrad: alto, piel muy negra y reluciente, llevaba un collar de semillas sobre una vistosa túnica color azafrán con lagartos estampados y un largo bastón con una cabeza tallada en el puño. Andreu me acercó la cachimba, señaló el horizonte y dijo:
-Veus aquella línia fosca? Això és la costa del Senegal. (¿Ves aquella línea oscura? Eso es la costa de Senegal).
El pastor balanceó un huesudo índice en nuestra dirección:
-Nois, aquí no hi trobareu pa amb tomàquet ni butifarra amb seques. (Chicos, aquí no encontraréis pan con tomate ni butifarra con judías.)
-Andreu… -dije con una tos espasmódica y humeante- ¿Has oído lo mismo que yo, o son los efectos de esa hierba?
Al ver nuestra bobalicona expresión de sorpresa el pastor se rió divertido. Se presentó: “Llamadme Ze” (José) y nos dijó en un catalán perfecto que vivió ocho años en el Maresme trabajando en la recogida del clavel y regresó con una importante suma de dinero, mucho para Cabo Verde, con el que compró treinta y ocho cabras y la dote de tres mujeres. “Por este orden –indica Ze-. Desde entonces vivo como un rey”.
EL MUTI-MUTI
En Cabo Verde no se considera una droga, más bien como un estimulante, aunque a veces provoca alucinaciones y un día tuve una. Fumando en la habitación del hotel de repente apareció detrás de una mesilla una larga hiedra negra que se elevó hasta el techo. No tenía miedo, era algo lejano, como si estuviera viendo una película.
MARC RIBOT:
Regla sobre los viajes en el tiempo: nunca coincidas contigo mismo; se genera una discusión inmediata.
MELMOTH: POZO SIN FONDO
 Fallece un famoso financiero. En el cementerio, cuatro sepultureros asidos cada uno a una cuerda, descienden el ataúd por el agujero. Se van sintiendo extrañados porque el ataúd no toca fondo. Siguen dando cuerda hasta llegar al final de ella. El ataúd sigue sin tocar fondo. Los sepultureros, agotados y angustiados miran consternados a los familiares. La esposa del fallecido asiente con la cabeza a los desconcertados sepultureros para que la suelten, pues debe quedar escasos centímetros para que el ataúd toque fondo. Los sepultureros sueltan las cuerdas y todos escuchan alarmados el descenso del ataúd, golpeando las paredes brutalmente seguido de espantosos ruidos de astillas rotas que se van alejando en el pozo sin fondo.
FIN
UNA PORTADA DE DISCO: hacía mucho que no me encargaban ninguna. Los DOCTOR VOODOO califican su música como punk-calypso-garage.
RECETA: POLLO AL CHILINDRÓN
Sofreír los trozos de pollo. Reservarlos cuando se vean dorados, sazonarlos con sal y pimienta y en el mismo aceite poner cebolla, pimiento rojo y verde y zanahorias todo cortado fino.
Cuando las verduras se vean blandas añadir el pollo, 1 cucharada de concentrado de tomate y 1 vaso de vino blanco. Tapar la cazuela y dejar cocer a fuego mínimo 20 m.
Poco antes de servir echar por encima unas virutas de jamón. Así me quedó ayer:


lunes, 5 de agosto de 2019

UN RELATO ERÓTICO Y MÁS COSAS

¿Qué, subimos un poco más la temperatura?

Me gusta ir a las Multisalas del centro comercial la última sesión del domingo, cuando suele haber menos gente. Esta noche hace mucho frío y por eso hay aún menos público de lo habitual. Llevo un rato plantado ante los títulos sin acabar de decidirme por Desidia (Sala-4) o Perfidia (Sala-7) cuando se me acerca una pareja desde la taquilla.
-Perdona –dice él- ¿Por casualidad vas a la sala 4? Solo vamos nosotros dos y la taquillera nos ha dicho que no abren si no hay un mínimo de tres espectadores.
-No te sientas obligado –me dice ella- Si querías ver otra película, no hay problema.
Decido ser sincero:
-No, no… La verdad es que estaba indeciso entre dos películas y Desidia era una de ellas. A mí ya me parece bien.
Quieren pagar mi entrada. Les digo que no, por favor, que no es necesario… pero insisten mucho y la sesión está a punto de comenzar.
-No tendremos problema para encontrar sitio –ríe él cuando entramos.
Para que no se sientan incómodos decido sentarme el primero pero ellos se sientan a mi lado. La chica en el centro, él a su derecha y yo a su izquierda.
Media hora después aún estamos los tres solos en la sala. Tiempo suficiente para comprobar que Desidia es una de esas películas pretenciosas y sobrevaloradas. Además es aburrida. Bostezamos. Las butacas crujen. Cuando el chirrido de los asientos suena más fuerte de lo habitual me vuelvo a mirarlos: él le está masajeando un pecho por debajo de la ropa. Ella gime y saca la lengua. Agarra mi mano derecha y la pone encima de su otro pecho. Me siento confuso pero cuando ella me mordisquea el cuello me dejo llevar.
Poco después él sigue sentado en su butaca pero con los pantalones bajados hasta los tobillos. Ella cabalga encima de él y tiene mi miembro en su boca.
Creo que a la salida les invitaré a tomar algo. No cuesta nada quedar bien.
FIN
RIBOT: TÓPICOS QUE SE DICEN AL ROMPER UNA RELACIÓN
MELMOTH y una joya del absurdo: PARADOJA PERDIDA
 -Te he traído este libro – te digo.

-Gracias porque no lo tengo.
- ¿Qué es lo que no tienes?
-El libro de Paradoja perdida – me dices al mismo tiempo que me lo enseñas.
-Pues es verdad. Ahora que lo dices, no te lo he traído – te digo enseñándote el mío.
-Pues es una lástima – continúas -, porque siempre he querido leerlo.
-Yo también.
- ¿No lo has leído? – me preguntas consternado.
-No – respondo apenado.
- ¡Qué bien porque te lo he comprado como regalo!
-¡Yo también te lo he comprado!
Ambos nos damos el mismo libro.
Se oye una risa cavernosa a lo lejos. Es la del borrachuzo Fredric Brown.
Se baja el telón. Los espectadores aplauden como locos. La obra teatral sigue triunfando en Broadway. Su título: Paradoja perdida.
FIN
 EL DOBLE DE CULO DE CHRISTOPHER LEE
Acabo de enterarme del fallecimiento de Eddie Powell, doble habitual de Christopher Lee (en esta foto se advierte el parecido) Sustituyó a la estrella en una escena de desnudo en La monja poseída (1976) cuando el padre Michael (Lee) viola a una joven Nastassja Kinski. Parece que a Powell no le intimidaban los papeles difíciles como el Hombre-Cabra de The Devil Rides Out (La esposa maldita, 1968)
RECETA VERANIEGA: CALABACINES RELLENOS DE ATÚN.
Los calabacines son para el verano. Cortar a lo largo los calabacines y ponerlos en una fuente de horno con la piel hacia arriba. Hornear 15m. a 200º. Dejar que se enfríen e ir sacando la pulpa sin romper la cáscara. 
Rehogar en una sartén cebolla picada, 2 cucharadas de tomate concentrado, atún en conserva y la carne de los calabacines.
Rellenar los calabacines con esta mezcla, cubrir con queso rallado y a gratinar en el horno.
Y por último, un vídeo para abrir el apetito:





lunes, 29 de julio de 2019

TÚ NO LOS OYES... YO SÍ

Post dedicado a mi hijo Dani que ha cumplido los dieciocho años.

 Este soy yo con mi hijo Dani –sí, Dani, como el niño clarividente de El Resplandor- cuando tenía un año de edad. Por supuesto yo le leía cuentos a la hora de acostarse pero esa etapa duró poco porque acabó siendo Dani quien los improvisaba y me los contaba. La desbordante  imaginación de este niño era sorprendente pero un día, a los siete años,  se superó a sí mismo.
Una mañana me hizo una sorprendente revelación: su madre y yo no fuimos sus primeros padres. Según me dijo Dani, él vino al mundo en un lóbrego caserón con dos padres a los que describe muy tontos y muy feos. “…y también muy malos –añadió Dani-. El día de mi cumpleaños  me ponían delante una gran tarta y cuando iba a probarla me atizaban un coscorrón y se la llevaban. Al final puse un anuncio en un periódico para encontrar unos nuevos papás y me fui contigo y con mamá porque erais los que más me gustaban”. Vaya, así que nos eligió en un casting.
Esa noche le preparé su plato favorito, espaguetis a la carbonara. Estalló una súbita tormenta veraniega con mucha electricidad. Dani enrolló un espagueti en el tenedor y detuvo la mano a medio camino con una expresión de alarma en sus ojos.
-Están aquí –susurró. La lluvia caía con estrépito-. Han vuelto. Son los padres tontos y feos que vienen para llevarme con ellos. Ahora están pulsando el timbre. Tú no los puedes oír pero yo sí…
Me los imaginé como una familia así:
 La luz de un relámpago se filtró por la persiana pintando rayas en la cara de Dani.
-Ya han dejado de pulsar el timbre y están arañando la puerta de casa. Tienen una enormes garras, grandes y afiladas…
-Termina los espaguetis, cariño -.Pero lo que quería decir en realidad era: “¡Dani, para ya que me estás asustando! ¡Pero qué canguelo me ha entrado!” Al llevarme los platos a la cocina pasé por delante de la puerta y miré por la mirilla. Si en ese momento veo una cara al otro lado me da un infarto.
Y aún sigue escribiendo. ¿Habré traído al mundo otro Stephen King? pues espero que me encargue los dibujos de sus portadas.
Aquí a punto de soplar las dieciocho velas de la tarta (no le dimos un coscorrón ni nos la llevamos) Las llamas y la barba le dan un aspecto mefistofélico.
Y ahora paso el timón a mis ilustres colaboradores:
RIBOT
MELMOTH
 A veces viene alguien a informarte de que fulano ha muerto. De momento cuesta creerlo hasta que al fin lo asimilas y lo aceptas. Después, de súbito, te lo encuentras paseando por el centro comercial. En esos primeros segundos entras en contacto con una experiencia terrible y tan irreal que llegas incluso a cuestionarte tu propia existencia hasta que te das cuenta de que el informador andaba errado, quizá por bocas de otros. Buscas al informador y le dices que acabas de ver a fulano saliendo tan pancho del “Pull and Bear”. El informador se sorprende de tus palabras, pero de inmediato, y algo aturdido, acepta su error. Como todos sabemos, estos casos suelen ocurrir, pero ya empiezo a tener mis sospechas. Creo que los muertos, los muertos de verdad, se están aprovechando de estos malentendidos y se cuelan para seguir viviendo unas vidas que ya no les tocan. Ellos también sospechan que yo lo sé. Lo dicen sus consternadas expresiones cuando me ven.

FIN
Bueno, pues yo también pongo una chorradilla:
LA RECETA. Como antes se ha hablado de carbonara... pero esta receta de mi amigo el chef Vittorio se supone que es la auténtica carbonara, sin leche y con el huevo crudo.
Freír la panceta o bacon ahumado. Cocer los espaguetis en abundante agua salada y escurrir. Volcar los espaguetis en la sartén donde hemos frito las tiras de tocino y remover. Añadir el huevo -sólo la yema, una por persona- y mezclar bien. Apagar el fuego antes de que empiece a cuajar, sazonar con pimienta recién molida y servir. Recomiendo mucho queso.






miércoles, 17 de julio de 2019

UN POST MUY RÁPIDO

Ideal para los que vayan con prisa: micros, gags, y una receta rapidita.
El Fantasma de la Ópera estaba triste porque ya no conseguía atraer la atención del público. Una noche se encontró por los pasillos a Marcel, el tramoyista. El Fantasma le preguntó:
-¿Qué ocurre, Marcel? ¿Porqué el público se muestra indiferente conmigo?
-¡Vamos a ver! –le espetó Marcel-. Eres un fantasma ¿no? ¡Pues eso es lo que pasa, que no te ven!
Y dicho esto el tramoyista se fue atravesando la pared.
FIN
RIBOT
MELMOTH
Un matrimonio está discutiendo en el interior de un piso algo oscuro. La hija mira a sus padres sin expresión alguna. Se levanta del sofá y se dirige a la mesa donde hay una jaula con un hámster. La niña contempla con la misma expresión al ratoncito que corre en el interior de un tambor de alambre.
FÁCIL Y RÁPIDO: HUMMUS DE GARBANZOS
Necesitaremos:
He utilizado un bote de garbanzos cocidos para esta preparación. Ponerlos en un escurridor y pasarlos por abundante agua.
En el vaso de la batidora poner los garbanzos junto con los dientes de ajo pelados y la sal. 
Triturar con la batidora. Añadir el zumo de limón y el aceite de sésamo (o de oliva, aunque queda mejor con el de sésamo). Triturar con la batidora hasta tener una mezcla que se asemeja a un puré de consistencia cremosa.
Servir en cuencos con un poco de pimentón por encima.



martes, 9 de julio de 2019

AHÍ VIENE LA PLAGA. Historia real.


La combinación de calor, falta de higiene y soldados portadores de plagas por transmisión sexual convirtieron mi cuartel en un caldo de cultivo de sarna, piojos y ladillas. El contagio no cesaba de aumentar. En la formación los soldados no paraban quietos al no poder contener las  ganas de rascarse. La farmacia militar trajo pomadas, lociones y todo tipo de mata-parásitos. También  destinaron una sala para el despiojamiento.
 Esa sala era un cuartucho donde los soldados pasaban la liendrera, un peine metálico, por la cabeza de sus compañeros infectados y me ofrecí voluntario. Para que no nos saltaran los piojos a la cabeza llevábamos un casco de acero, el modelo Z, exacto al casco alemán de la Segunda Guerra Mundial, parecía una barbería del Afrika Korps. Por comodidad íbamos sin camisa, y como yo había contraído la sarna tenía desde el cuello para abajo el cuerpo pintado de amarillo por la pomada de azufre. Parecía un personaje de Los Simpson.
Una tarde vino un compañero de mi unidad, Fonseca. Tenía piojos y ladillas. Se le veía abatido, nada más sentarse me dijo:
-Esta noche he tenido una pesadilla horrible por culpa de esos malditos bichos. Me puse a gritar como un loco.
Recordé que en el dormitorio me sobresaltó un grito, luego escuché un ruido sordo, un plof.
-Desperté cuando alguien me tiró una bota en la cabeza.
Eso explicaba  lo del plof. Fonseca prosiguió mientras yo rastreaba su cabeza con la liendrera:
-Soñé que los piojos y las ladillas se comunicaban entre ellos por telepatía o algo así. Se pusieron de acuerdo. Los piojos bajaron desde mi cabeza, y las ladillas subieron desde mi pelo público...
-Querrás decir púbico.
-Vale. Se encontraron en el centro de mi cuerpo, en el abdomen, y entonces empezaron a devorarme.
-¡Ostras!
Fonseca lo contó tan bien que me dejó sobrecogido. Fue como abrir un libro de Stephen King. Me parecía ver a todos aquellos voraces hematófagos atacando a Fonseca sobre el jergón oxidado (igual los chinches de los muelles de debajo del somier se habían aliado con los demás ácaros) agitando sus cientos de patas, succionando su sangre, perforando su piel y luego abriéndose paso por las entrañas…  Aggg. Al terminar mi turno dejé las liendreras y las pinzas en un caldero con agua sobre un fogón y me fui a la cantina para tomarme un reconfortante segoviano o carajillo de whisky Dyc, mejunje muy popular allí. Quería apartar de mi mente aquel maligno ejército de  bichos henchidos de sangre ajena  profiriendo  diabólicas carcajadas, aunque no sé cómo debe sonar eso pues nunca he oído reír a un piojo.

Pero esta noche esa turba de alimañas se ha abierto paso desde algún recoveco de la mente y me ha provocado una terrible pesadilla. El ejército piojo avanzando hacia el Sur. Hordas de ladillas dirigiéndose al Norte, se reúnen  y… me he despertado dando alaridos.
Habría quedado bien terminar el relato diciendo: “Cuando desperté tenía una bota sobre la almohada, alguien me la habrá lanzado, lo extraño es que duermo solo.”
Pero ya he avisado antes que es una historia real; así que esto es lo que hay. Lo siento.
FIN

UN PLATO DE PESADILLA
Welsh Rarebit (fondue galesa) es un plato que arrastra la leyenda de que suele provocar pesadillas si se come por la noche.
Ilustración de Pesadillas de cenas indigestas de Windsor McCay, libro dedicado al Welsh Rarebit y sus oníricas consecuencias: 
La verdad es que el Welsh Rarebit (que en algunos libros he visto traducido erróneamente como “conejo a la galesa”) es un entrante delicioso y fácil de hacer. Así es como yo lo preparo, aunque por si acaso nunca lo tomo para cenar…

Derretir una cucharada de mantequilla en una cazuela al fuego. Añadir 200gr. De queso Cheddar (o bien otro cremoso y de sabor suave) rallado o en trozos pequeños, salpimentar y remover bien. Rociar con un botellín de cerveza negra y seguir removiendo hasta que el queso se derrita completamente. Extender la mezcla sobre unas rebanadas grandes de pan, gratinarlas unos instantes en el horno y servir.
El Hombre gratinado de McCay:
Curioso: mis dos queridos colaboradores han elegido personajes perrunos:
RIBOT
MELMOTH
¡TRÁELO! 
El amo del perro decidió llevárselo todos los días a un parque para que hiciera sus necesidades. El amo encontró una rama de árbol y se la tiró al perro que se fue corriendo a por ella. El amo se distrajo mirando a unas chicas que iban en minifaldas cuando el perro volvió y dejó caer a sus pies una mano cercenada. El amo quedó aterrorizado. Miró en derredor y toda parecía estar tranquilo. Extrajo de su bolsillo una de esas bolsas negras que sirven para recoger la mierda del perro que, por otra parte, nunca utilizaba. La recogió con asco y la tiró a una papelera. Cogió de nuevo la rama y se la lanzó al perro para olvidar lo ocurrido. El perro corrió alegremente tras la rama. El amo estaba totalmente aterrorizado por lo sucedido cuando vino el perro a sacarle de su estado de shock dejándole a sus pies otra mano cercenada. Tuvo que utilizar otra bolsa y tirarla a la papelera con disimulo. Dio una vuelta por el parque en busca del cuerpo, pero no halló nada. Volvió a lanzar la rama al perro. Estaba muy aturdido. Vio al perro cómo volvía corriendo felizmente hacia él. Sus colmillos sujetaban la larga cabellera de la cabeza cercenada de una mujer. En esos momentos solo pudo pensar que ahora tendría que utilizar una bolsa más grande, y que ya no volvería nunca más al parque.
FIN





lunes, 1 de julio de 2019

EL TIEMPO ES ORO. Relato, y más cosas.


 Citizen se despierta bruscamente con la intuición de que algo no va bien. El despertador está detenido en las tres y media. Salta de la cama y se viste apresuradamente, recuerda cómo se puso su jefa la última vez que llegó tarde al trabajo y no quiere repetir la experiencia.
Sale a la calle y Citizen se palpa los bolsillos: llaves, cartera… el móvil y el reloj de pulsera se han quedado en la mesilla. Sólo están abiertos los negocios más madrugadores –kiosco, panadería-… y no se ve a nadie por la calle. Buena señal pero ya se oyen algunas persianas metálicas. Recuerda que no tiene reloj. ¿Qué hora será? Citizen ve acercarse un transeúnte de aspecto distinguido.
-¿Tiene hora, por favor?
-¿Qué le dé la hora? Ay, joven… hoy no se da nada por nada, sería mendicidad pública. ¡Y la hora que yo tengo, nada menos! Me presento: soy Cronos, el dios del tiempo, pero me cae usted bien, Citizen. ¿Qué cómo sé su nombre? Ya le he dicho que soy un dios. Le daré la hora por un euro.
Citizen se ha dejado también el monedero, pero hurgando en los bolsillos encuentra unas monedas.
-Sólo tengo sesenta céntimos.
-Bueno, pues hagamos una rebajita… -Cronos coge las monedas de Citizen y consulta su reloj-:
 Son las ocho y cuarenta -. Y dicho esto se desvanece en un santiamén.
“Ah, pues es temprano”, se dice Citizen. Ahora camina tranquilo, dejando que pase el tiempo. Da un rodeo por el parque, la mañana es soleada y agradable.
 Cuando Citizen llega al sex-shop donde trabaja, la jefa lo está esperando con mirada furiosa. Su  aspecto es imponente. Las anchísimas caderas luchan contra las costuras de su falda. Tiene unos pechos enormes y el cuello muy corto por lo que parece que lleve la cabeza en bandeja. Grita:
-¡Citi! ¡Has llegado casi una hora tarde!!! –y señala un reloj de pared digital.
Citizen comprende lo de la rebajita: 40 céntimos menos = 40 minutos menos. Menudo, ese Cronos. Balbucea: “Eeer… Cronos. El dios. La hora…”
-¡Déjate de historias! –la jefa se dirige a la sección de sado-maso y agarra un látigo de cuero que hace restallar-. ¡Tira hacia el Dark Room! ¡Y vete quitando la ropa!
Mientras se desnuda, Citizen recuerda lo que suele decir su padre: “Nadie da duros por cuatro pesetas, chaval.”
FIN
CURIOSO CARTEL 
Cartel del metro parisino advirtiendo a los pasajeros que es peligroso entrar en el vagón cuando suena la señal acústica. Vale, pero... ¿qué pinta un conejo aquí?
De momento he acabado mis decorados para la obra "No te bebas el agua". Éste es el último, un suburbio neoyorquino. Ahora estamos buscando local.
Y pasamos a mis dos geniales colaboradores:
RIBOT
MELMOTH
LA GRUA IMPLACABLE
1-Un hombre estaciona su automóvil en un parking. Se dirige a la máquina para extraer el ticket, y cuando vuelve a su coche para depositarlo en el parabrisas le da un infarto y cae, justamente en el centro de un aparcamiento vacío. El ticket se le queda justamente en el pecho. El vigilante del parking mira el cadáver como un coche más, y comprueba que el ticket sea válido. Sigue haciendo la ronda controlando la larga fila de coches estacionados. Cuando vuelve a pasar delante del fiambre, comprueba que el ticket ya ha caducado. Le pone una multa sobre el pecho y sigue su ronda. Unos individuos ya han robado el coche del muerto por encontrarlo con las puertas abiertas. El guardia vuelve a pasar. Se detiene delante del cuerpo y llama por teléfono a una grúa. Aparece al instante. Enganchan el cuerpo con unas correas y se lo llevan arrastras.
     






jueves, 20 de junio de 2019

MARC RIBOT Y YO NO TENEMOS SUERTE


Últimamente vengo publicando en Borgo los micros de Marc Ribot. Llevamos una larga colaboración de proyectos… infructuosos:
ÓLEO SOBRE TELA. Vega, un marchante, se presenta en una galería con los cuadros de Soros, un misterioso pintor fallecido. Los cuadros son un éxito y al ser de un autor muerto y no poder producir más obra se revalorizan por millones, pero Soros no existe, es Vega quien los pinta. Novela basada en un caso real. Vega es el nombre falso de un amigo de Ribot. Aún buscamos editor.
BARCELONA APOCALIPSIS. Un relato para la revista TimeOut sobre un virus que sólo mata turistas. Al ver mi portada se echaron atrás, temían que los acusaran de turismofobia.
EL NEGRO DE BANYOLES. ¿Recuerdan el mediático caso del africano momificado que se exponía en un museo de Banyoles? El médico de origen haitiano Arcelín exigió que se retirara el cuerpo y la denuncia llegó hasta la ONU. Finalmente el bosquimano fue enterrado en Botsuana. Un trabajo de investigación que no fue publicado al cerrar El Call, la editorial que nos lo encargó.
LEYENDAS URBANAS. Este tenía que publicarlo Editorial Planeta nada menos, pero cuando íbamos por la mitad en Planeta se cambió el staff de narrativa y el nuevo equipo descartó el proyecto. ¡Cachis! si es que tenemos una mala pata…!
Marc Ribot está pensando en recopilar sus micros con mis ilustraciones en un libro (cruzo los dedos) le he sugerido un título a lo Asimov: YO RIBOT.
Y vamos con los micros:
EL CATADOR (Marc Ribot)
CICLO VITAL (Melmoth)
Un taxi se precipita por las atestadas calles de una ciudad. En su interior va un matrimonio. La mujer tiene contracciones. Está a punto de parir, pero vemos que su vientre está completamente plano. El taxi a gran velocidad se detiene chirriando las ruedas delante de las puertas de un cementerio. En la puerta les espera algunos empleados de la funeraria. Cogen a la mujer del brazo con mucho cuidado y la acompañan hacia un nicho. El marido va detrás de ellos muy nervioso fumando constantemente. Uno de la funeraria lleva un martillo. Se pone a romper el mármol blanco de un nicho sin nombre. Una vez roto el funerario introduce sus brazos en el interior y extrae un recién nacido que empieza a llorar.
Y como mi última receta era vegetariana para compensar aquí va una muy carnívora: 
STEAK TÁRTARO.
Carne cruda pero muy bien condimentada. En un bol o plato hondo se mezcla bien carne picada con una cebolla rallada, 1 yema de huevo, 1 cucharada de mostaza (recomiendo "a la antigua", la de las semillas) 1 chorrito de coñac, 1 puñado de alcaparras, sal y pimienta. 
Remover todo bien con las manos, como hacen los buenos cocineros, y... ya está. Un plato rápido y fácil. A veces le añado unas gotas de tabasco. Lo suelo acompañar así, con ensalada verde:
No creo que a mis amigos argentinos les convenza este plato, ellos prefieren la carne muy pasada. Bueno, les dedico con cariño esta tira:




jueves, 13 de junio de 2019

LA PITONISA. Y MÁS COSAS


La pitonisa sostiene la mano del cliente y la extiende con la palma hacia arriba. Después de un minucioso análisis dice:
-Observo que su vida es anodina, artificial, le falta algo… esas líneas parecen hechas a máquina, sin la calidez de la sangre, eso significa que usted ha sufrido mucho. Aquí veo un cruce de líneas que me indica que usted sufrió un accidente que aún no ha superado…
-Tiene razón –dice el cliente. Gira bruscamente la muñeca, se oye un clack y la pitonisa se queda sosteniendo una mano ortopédica.
FIN
Acabo de regresar de un breve viaje por París. Aquí estoy yo frente a la estación de metro de Cluny.
Zona Faibourg Saint- Antoine. Hombre, qué bonito detalle...
Me encantó el nombre de esta estación de metro.
No podían faltar los escargots con sus pinzas.
En los bistrots las distancias entre las mesas son muy reducidas y usaba las pinzas con mucho cuidado para que el caracol no volase a la mesa de al lado, como en aquella escena con Julia Roberts en Pretty Woman.
La esperada aportación de Melmoth:
A TODO GAS
Un hombre conduce su coche a toda velocidad. De repente se encuentra bruscamente con una lenta fila de coches encabezada por un coche fúnebre. El hombre con prisa se pone nervioso. Intenta adelantar peligrosamente, una y otra vez, reculando siempre debido a los constantes automóviles que circulan por el sentido contrario. Cuando por fin lo consigue, llega al cementerio y abre las verjas. Se acicala la ropa y se coloca bien la gorra de funcionario a la espera de la comitiva fúnebre.
Hoy no hay micro de Marc Ribot pero me ha hecho una sugerencia: "A ver cuando te acuerdas de los vegetarianos como yo en tus recetas." A eso voy.
CALABACITAS (calabacines o zapallitos) MEXICANAS
Pelar los calabacines y cortarlos en trozos pequeños.En una cazuela con aceite y mantequilla sofreírlos y cuando tomen color añadir la cebolla picada y tomates troceados. 
Remover bien y añadir el maíz en grano, un poco de caldo, sazonar con sal y pimienta y tapar la cazuela dejando cocer con el fuego mínimo unos 15 m.
Antes de servir en cazuelitas añadir queso fresco (tipo Burgos) cortado en dados y adornar con unos nachos. Así quedó de vistoso:
Bon Appétit!