lunes, 16 de octubre de 2017

TARÓN Y EL CALDERO MÁGICO, LA PELÍCULA MÁS DESCONOCIDA DE DISNEY

 Y la más terrorífica. A fines de los setenta los Estudios Disney estaban dirigidos por Ron Miller, el yerno de Walt, que decidió captar al público juvenil. Lo intentó con Tron (1982) la primera película con animación digital que fue un fracaso en taquilla, aunque luego se ganara el status de película de culto.
Miller depositó su confianza en Taron, basada en los cinco libros de ‘Las Crónicas de Prydain’ del escritor Lloyd Alexander.
 Don Bluth, director de animación, admiraba la fallida El señor de los anillos (1978) que Ralph Baksi rodó con el sistema  Rotoscopio, que permitía pintar sobre personajes reales consiguiendo mayor realismo. Bluth intentó contratar a Baksi pero éste sólo aceptó hacer algunos bocetos y sí, se nota la mano de Baksi en el personaje del Rey Horned. Su aspecto cadavérico, con ojos llameantes, y su voz (John Hurt, en el original) aterrorizaron a los niños de la época.
 En el equipo de animadores se encontraba el joven Tim Burton que pasó bastante del tema y dedicó la mayor parte del tiempo a preparar bocetos para su proyecto Pesadilla para antes de Navidad .
Taron y el caldero mágico (1985) destila un clima de esquizofrenia, pues junto a los característicos e infantilizados secundarios disneyanos (la cerdita Hen Wen) desfilan zombis, muertos decapitados…  
 Otro ejemplo del malditismo de la película es su protagonista femenino, Elena, que a pesar de ser princesa nunca ha sido incluida en el elenco de princesas Disney.

La película se saldó con el mayor fracaso de taquilla en la historia de los estudios (no apareció en  video hasta 1988, trece años después)  y el nuevo director de Disney, Mike Eisner, decidió dirigirse al público infantil. La jugada le salió bien, apostó por La sirenita (1989) que fue un exitazo.
EL GATO DE SCHÖRINDGER
En Big Bang Theory se menciona a veces este experimento: un gato en el interior de una caja sellada con una cápsula de veneno que puede romperse. Hay el 50% de posibilidades de que eso ocurra. Por eso, según la lógica cuántica, durante un tiempo el gato está a la vez vivo y muerto.
¿Pero y si al abrir la caja el gato se ha convertido en zombi? ¿Cómo afectaría eso al experimento? Se admiten teorías.

Ya tocaba una receta:
 POLLO A LOS VEINTE DIENTES DE AJO
Se prepara con un pollo entero, vaciado y listo para asar.
Frotar enérgicamente el pollo con aceite y sal gruesa.
Rellenar con veinte dientes de ajo (ni uno más ni menos o ya no sería esa receta y tendría que llamarse de otra manera) medio limón y una hoja de laurel.
Rociar con cava o vino blanco y dejar en el horno a 250º. Estará listo en 45 minutos esparciendo un delicioso olor por la cocina. Conviene rociar el pollo con su jugo durante la cocción. En fin, más fácil imposible.






sábado, 7 de octubre de 2017

EL INTRUSO (Relato)

Por error entré en el lavabo de señoras y cuando me di cuenta se cerró de golpe la puerta. No podía abrirla, parecía atascada. Y allí dentro, en aquel lavabo sin ventanas, vi cuatro mujeres que se reían escandalosamente.
-Ha sido un error… -les informé. Rieron más fuerte aún.
Así que, si no les importaba y ya que había dejado claro que se trataba de un error, supliqué que me permitieran hacer aquello para lo que había entrado.
-O sea, que efectivamente has entrado a mear –dijo la más rubia del grupo.
-Pues claro.
-¿Y no viste el letrero de ahí fuera?
-A veces uno no se fija en nada y entra. Los váteres se hicieron para entrar.
-Sí, pero cada uno en el suyo.
 Volvieron a reírse a carcajadas. Otra chica dijo:
-Te proponemos un arreglo. Te sientas ahí, como haríamos nosotras, y te contemplamos mientras acabas.
-No sé si me saldrá.
-Ah, la timidez de la uretra…
-No, es que no puedo orinar si no escucho hablar al lado, o si no hay un chorro de agua corriendo.
-Eso es muy fácil, somos el coro perfecto, y yo me ocupo del chorro –añadió una tercera señalando un grifo-. ¿Y de qué quieres que conversemos?
-Eso lo dejo a vuestra elección. Pero, ¿por qué he de hacerlo sentado? Nunca lo he hecho…
-Es más higiénico y para nosotras resultaría más excitante. Te será más fácil si imaginas que eres una de nosotras, te maquillaremos.
La rubia sacó del bolso los útiles de maquillaje y se aplicó en mi cara. Una de ellas empezó a pintarme las uñas, hasta que una cuarta advirtió, entre las risas de todas, que ya me había meado encima.

FIN
TRES EXTRAÑOS MUSICALES
La La Land ha vuento a poner de actualidad las películas musicales que tuvieron una época dorada a finales de los setenta con Fiebre del sábado noche (1977) y Grease (1978) ambas producidas por Robert Stigwood, aunque también tuvieron experimentos fallidos:
SGT PEPPER´S LONELY HEARTS CLUB BAND (1978)
 Tras los exitazos anteriores, manager de los Bee Gees, quiso adaptar al cine el famoso disco de los Beatles quienes declinaron actuar en la película -aunque George Harrison se avino a coproducirla-, así que Stigwood pensó en poner en su lugar a los Bee Gees ¡Ay, pero si son tres! así que añadió a Peter Frampton de relleno y solucionado. Una idea tan descabellada como rodar una versión de Qué noche la de aquel día con los Stones, aunque participaron celebridades como Aerosmith, Steve Martin, Earth&Wind&Fire y Alice Cooper.
La película fue un fiasco y más tarde Stigwood volvió a pinchar con Stayin Alive (1983) secuela de Fiebre del sábado noche protagonizada por John Travolta y dirigida por Sylvester Stallone por lo que decidió no producir más películas musicales.
XANADÚ (1980)
 Con Olivia Newton-John y Gene Kelly. Olivia es Kira, una musa que inspira con un beso a un pintor (Michael Beck) y, naturalmente, se enamoran. Al mismo tiempo, un viejo músico (Gene Kelly) sueña con abrir un club nocturno al viejo estilo, un proyecto en el que Kira y Sonny se involucrarán... Los años 40 se encuentran con los 80 en "Xanadú". Un intento de conciliar el clásico y el moderno musical que no cuajó por su guión flojo y confuso.  Xanadú tuvo el dudoso honor de ser la primera película ganadora de los premios Razzies ,otorgados a los peores films de cada año.
CAN´T STOP THE MUSIC (1979)
 El que tenía que ser el primer musical abiertamente gay con los Village People. 
Steve Guttemberg (Loca academia de policía) es un compositor que comparte piso nada menos que con Felipe Rose (el indio) y deciden formar un grupo. Salen a la calle y fichan a todo bicho viviente disfrazado que encuentran –el motero, el policía, el cowboy…-  un delirio con un look muy setentero (shorts ajustados, patines, peinados imposibles…) a destacar la escena en que los Village y la protagonista femenina, la ex stripper  Valerie Perrine,  se meten en el gimnasio y las duchas de un YMCA a ritmo de la famosa canción mientras Perrine pone cara de “voy cachonda perdida” viendo tanto chico cachas y ligero de ropa levantando pesas.
Malísima, con un guión imposible pero entretenida si uno está dipuesto a verla con nostálgico sentido del humor.