martes, 22 de septiembre de 2009

LOS PROBLEMAS DOMÉSTICOS DE BARBA AZUL


Con su séptima esposa se comportó de la forma acostumbrada. Le dio sus instrucciones, le entregó el manojo de llaves –incluida la grande, la de color azul- y se marchó solo cabalgando.
Cuando regresó cuatro semanas más tarde la casa estaba limpia, los suelos encerados y la puerta de la habitación no había sido abierta. La habitación del ala oeste del caserón,la que se abría con la llave grande y azul… Barba Azul no salía de su asombro.
-Pero, ¿no sentías curiosidad? –le preguntó a su esposa.
-No –respondió ella.
-¿Pero no deseabas conocer mis secretos más íntimos?
-¿Y por qué? –replicó su mujer.
-Bueno… es lo normal. ¿No deseabas saber quién soy yo en realidad?
La mujer rió.
-Pero… ¿Quién vas a ser? ¡Eres Barba Azul, mi esposo!
-Pero la habitación… ¿no tenías curiosidad por saber lo que hay en su interior?
La mujer se puso repentinamente seria:
-Cariño, creo que eso sería invadir tu intimidad. Estás en tu perfecto derecho a poseer una habitación privada.
Barba Azul se irritó de tal manera que la mató al instante.
En el juicio alegó provocación.