sábado, 5 de septiembre de 2009

EL MONSTRUO


Antoni Calonge fue uno de los mejores y más personales dibujantes de la desaparecida r
evista El Víbora. He querido dedicarle un pequeño homenaje con El monstruo; un relato muy breve basado en un cómic que el genial Calonge publicó en el nº25 de El Víbora. Dedicado también con cariño a todas y todos que siempre están perdiendo el mechero:
Hasta el día en que el casero me entregó las llaves no supe el motivo por el que el precio del alquiler del piso era tan bajo.
-Hay un monstruo dentro. Claro que él también paga su parte del alquiler.
-Y…-tragué saliva- ¿Qué hace ese monstruo?
-Le sisa a todo el mundo el fuego. Ya sabe: el mechero, las cerillas…
28 días después:
¡Ya me ha mangado otra caja! Pero bueno… si es que no se puede descuidar uno ni un momento. Y si fueran solo las cerillas… ¡catorce mecheros me lleva secuestrados en lo que va de semana! ¡A partir de ahora se va a joder! Llevaré siempre las cerillas encima. Mecheros ya no me compro.
Todo el puto día lleva el muy cabrón pidiéndome fuego con un enérgico gesto de su garra peluda. ¡Que me pida, que me pida! Yo le enseño la caja vacía que tengo preparada a tal fin y le digo:
-Lo siento, no tengo.
Luego me voy al otro extremo de la casa, saco la cajetilla de cerillas que llevo en el bolsillo izquierdo del pantalón y enciendo un cigarrillo. Esta táctica sutil me planteó un problema: tenía bastantes cerillas para prender fuego a dos paquetes de tabaco, pero si encendía un solo cigarrillo el monstruo me atacaba en el pasillo apoderándose de todas mis cajetillas.
Decido bajar al bar a por fuego y así fumar con total tranquilidad. Paso ya más horas en el bar que en casa. Con el tiempo voy llenando los cajones de cajas de cajas de cerillas sin usar.
He pasado mucho tiempo así, tranquilo… hasta que un día abro uno de los cajones más inaccesibles y descubro con horror que faltan sesenta cajetillas.
Estoy tratando de conservar la calma pero cada vez me resulta más difícil, sobre todo por las noches –cuando el monstruo cree que duermo- le oigo encender cerillas una y otra vez ¡Chist! ¡Chist! Una y otra vez… como un maníaco.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien, hace algún tiempo estoy revisando todo lo de mi amigo Calonge por la red...Le felicito por su reseña. Fue un gran dibujante y saludable persona a pesar de dejarnos sin aviso.
J.Martin Clerch

miquel zueras dijo...

Muchas gracias, Martin. Me alegra ver que se recuerda al gran artista que era Calonge.
Saludos. Borgo.