miércoles, 10 de agosto de 2011

DÍAS DE DESENFRENO Y CHUCHES


Las fiestas de cumpleaños de mi infancia sí que eran puro desmadre. Aquellas meriendas a base de chuches, panchitos, ganchitos, fritos, triskis y choco-chuskis eran un delirio tóxico. Y la nueva –por entonces- droga de diseño: los Peta Zetas, pastillas que estallaban en la boca y te destrozaban el paladar. ¿Y lo de ensalivar una barrita de regaliz mentolado y rebozarla en sidral? Mmmm… De vez en cuando la autoridad te reprendía: “¡Niño, Niña, que te vas a ensuciar el estómago!” ¿Y cómo iba a estar limpio un órgano lleno de fluidos y jugos gástricos, eh?

El botellón estaba asegurado con los refrescos de cola ¿Alguien recuerda la Avidesa-Kola? Ingredientes: jarabe de cola, azúcar… y el resto, una lista de inquietantes nombres como glutamato y gasificante amónico. Imitando una gallina espasmódica cantábamos: “Cuando era pequeña su mamá se fue, y de tristeza llora en un rincón. Co Co gua gua. Co Co gua gua. Co Co Co coguaaaa”. Canciones de borracho tabernario. Yo creo que la tarta era en realidad una solapada prueba de alcoholemia: “¡Sopla, nene, sopla!”. La escasa capacidad pulmonar del nene conseguía que la tarta tuviera un fuerte regusto a cera, un deleite para nuestros castigados estómagos. Además nos pavoneábamos con cigarrillos de chocolate en la boca. Solo nos faltaban los tatuajes para parecer más macarras y los teníamos: calcomanías de las que se pegan con saliva. Había que retirar el papel con mucho cuidado pero siempre se rompía un trozo quedando una abeja Maya que parecía haber sobrevolado Chernobil. Y cuando terminaba el cumple los restos eran los mismos que los de cualquier fiesta rave: botellas vacías por el suelo, comida pisoteada, vomitonas… Qué canallas éramos y no lo sabíamos. Co Co Co coguaaa!!!!

43 comentarios:

Alimaña dijo...

Me acabas de describir fidedignamente a los típicos cumpleaños a los que solía asistir de pequeño jajajaja. Aun no me explico como hemos podido sobrevivir a esas vorágines de saladas palomitas gol y ganchitos de vaya usted a saber que... Nada comparado a los de mi crios, ahora se van a un cine 3D y después se enzarzan en luchas con la videoconsola de moda... no podremos hacer carrera de ellos jajajaja

Salamandra dijo...

Jo. Qué daño han hecho Enrique y Ana ...

En mi infancia no pude celebrar ni un puto cumple porque nací en plenas vacaciones de verano ... y menos mal. Porque mi madre, conociéndola, nos habría hecho tragar bocatas de chopped y agua del grifo ... ;-).

Firmado: otra chucheadicta

miquel zueras dijo...

Hola, Alimaña. Cumpleaños infantiles puros, duros y con golosinas tóxicas a punta pala. Recuerdo cómo se nos quedaban los dedos anaranjados y pegajosos por culpa de los panchitos y la indigestión que pillé por un atracón de Filipinos, aquellas galletas de chocolate: "Prueba Filipinos y verás" decía el anuncio... ya lo ví, ya. ¿Y el Flag Golosina? Vaya menús. Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Salamandra. No sé que habrá sido de Ana pero al Enrique lo he visto pasar por dudosos programas televisivos. Aborrecí los bocatas de chopped en el cole, había una marca que en cada rodaja aparecía Mickey Mouse, como aquellos sandwiches que dicen que se ve la cara de Jesucristo en el pan. No es extraño que yo también sea adicto a los chuches. Besos. Borgo.

Clementine dijo...

Miquel, genial, he identificado esta entrada totalmente con mi infancia. Menos dos cosas: triskis y choco-chuskis. ¿qué era eso? Otra pregunta: ¿los dibujos son tuyos? Porque el primer niño es para tenerle atado, creo. Besos.

Lluís Bosch dijo...

Lo más genial de todo es que... hemos sobrevivido a tanta higiene escasa, sin esa tutela obsesiva de los gobiernos preocupados por nuestra salud. Además, en aquéllos tiempos, nos metíamos siete dentro de un Seat 600... sin cinturón!!!

Worc dijo...

Cuanta razón y memoria tienes como siempre Borgo. Lo de las calcomanías era la regla, aunque yo creo que era la poca paciencia y la falta de saliva unido al efecto ganchito. Yo arrasaba con las medias porciones de sandwiches de nocilla, sobre todo las que tenían más color blanco. Lo que más odiaba de esos cumpleaños era cuando todos te cantaban el cumpleaños feliz desgallitándose y mirándote con cara de pillos y pillas...qué vergüenza por el amor de 2...

Un abrazo.

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine. Los Triskis eran bolsas con un variado de frutos secos y los Choco-chuskis bastoncitos de chocolate con arroz tostado (qué porquerías nos metíamos en el cuerpo, por Dios) Los dibujos son míos y se puede decir que el niño también porque está inspirado en mi hijo que tiene esa mirada de muñeco Chuky aunque no lleva esa camiseta, eso sí. Besos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Lluís. Eso parece el chiste de ¿cómo meterías a siete catalanes en un 600? Je, je. Efectivamente, por entonces no se llevaban cascos protectores ni cinturones y hasta se podía fumar en un parque infantil, esto cuando se lo cuente a mi nieto no lo va a creer. Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Worc. Uf, el Nocilla blanco, la de atracones que me daba. Lástima que cuando salió el bote enteramente blanco ya se me había pasado un poco la edad pero estaba buenísimo.
Recuerdo como algo inquietante los juegos de las niños que parecían practicar un extraño ritual danzando con un solo pie por unas casillas numeradas y recitando extrañas salmodías: "Desde pequeñita me quedé, me quedé, algo resentida de este pie..." Alucinante. Un abrazo. Borgo.

Clementine dijo...

Pues no recuerdo haber comido yo esas dos porquerías, claro que ya comería otras, seguro. Mira, no iba desencaminada con lo del dibujo del niño, "mirada de muñeco Chuky", tremendo. Y sí, a mí también me inquieta ahora la letra de esas canciones que entonábamos jugando, entre otras, al corro...

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine. Es verdad que entonces mirábamos a las niñas como si estuvieran ejecutando un extraño rito con aquellas casillas numeradas que parecían de tablero ouija. Son bastantes las películas de terror que tienen como fondo musical canciones infantiles como la magnífica "El otro" de Robert Mulligan, por algo será. Besos. Borgo.

El Tirador Solitario dijo...

Recuerdo unos sobres efervescentes que me encantaban, se llamaban "sidral, los sabores saltarines" y los vendían de cola, fresa, naranja y limón...los echabas en agua, a removerlos, y...a tomar un refresco delicioso!!

miquel zueras dijo...

Hola, Tirador. Yo era un ávido consumidor de esos productos. Recuerdo eso de "Los sabores saltarines" y el Tag aquellos polvos que se diluían en agua fría y el sidral en aquellos tubos cilíndricos... qué ricos. Saludos. Borgo.

Mr. Lombreeze dijo...

"Canciones de borracho tabernario...", jajajaja, que me meo!!!.
Qué buen post, qué descojone. Qué mirada más ácido-revisionista. Esto es Cuéntame Deluxe!!!. jajajjaa.

PEPE CAHIERS dijo...

¿Se acuerda usted del polo Drácula que se te quedaba toda la boca negra, que parecían una mamba, negra claro está?.

miquel zueras dijo...

Hola, Mr. Lombreeze. Es que las canciones esas como las de la Gallina Turureta y similares había que cantarlas con las neuronas muy perturbadas. Esto sí que eran "Rave-Partys" y lo demás, cuentos. Saludos. Borgo.

Mario dijo...

Que evocación la de esa infancia, tu símil con la rebeldía juvenil es estupendo, cierto que uno comía cada cosa en esos cumpleaños, golosinas varias que seguramente nada bueno le traerían al estómago, pero que importaba, uno se gozaba, lo difícil era cuando ponían música y había que bailar, yo de chico me escabullía. Y las piñatas eran la locura, a guerrear con los amigos por un carrito chiquito de plástico o un caramelo. Un abrazo.

Mario.

miquel zueras dijo...

Por supuesto, Cahiers. El polo Drácula con su negra capa aterciopelada de cola y su interior de fresa. Luego sacabas la lengua y parecías la niña de "El Exorcista". Aún los fabrican y me como uno de vez en cuando si tengo el día nostálgico. Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Mario. Las fiestas infantiles eran un contante desafío al estómago. Aquí por entonces empezaban a ponerse de moda las piñatas. Lo más divertido era rellenarlas. En la última fiesta infantil a la que fuí estaba llena de bichos e insectos de goma. Era lo que a mí me gustaba y parece que sigue teniendo éxito entre los hijos de mis amigos. Ahora recuerdo otra canción que triunfaba a la hora de bailar: "La chica de la mochila azul". Abrazos. Borgo.

Marcos Callau dijo...

Muy bueno, Miquel. Me encantaba fumar esos cigarrillos Ducados de chocolate. Luego descubrí que eran mejores que los de tabaco normal, porque no tenían filtro. En fin, tiepos pasados, añorados, en los que todo era bonito y parecía real.

miquel zueras dijo...

Hola, Marcos. Gracias, ahora hay pocos sitios donde se encuentren esos cigarrillos falsos, quizás crean que induce a fumar a los niños. En una antigua pastelería de Barcelona los he visto y también aquellas caquitas de mazapán que me hacen pensar en la película "Saló" de Passolini. Abrazos. Borgo.

Ricar2 dijo...

¡Qué bueno, Borgo¡ Lo he leido dos veces con gran placer. Yo intento hacer algo parecido con los cumples de mis peques, pero se conoce que me debo de haber contagiado del espíritu protector de esta época, y contengo el atracón de chuches; pero me niego a que lo celebre en un Burger, parque de bolas o similares. Bueno, me niego.... de momento. Sus ventajas tiene.

miquel zueras dijo...

Gracias, Ricar2, me alegra verte de nuevo por aquí. Ahora con la manía que nos ha entrado con la dietética y la comida basurilla todos nos volvemos más mirados con el tema. Espero que sigas saliéndote con la tuya con lo de la piscina de bolas y los Burguers, yo lo intenté pero al final tuve que claudicar. Saludos. Borgo.

David Amorós dijo...

Es que la generación que crecimos entre los finales de los 70 y los 80, somos quizás la última generación de niños inocentes y visto hoy en día, anclados en un pasado que se revoluciona tecnológicamente pocos años después. YA nadie vive como la hacíamos nostros y total no hace ni treinta años. Que mayores se nos ve... Un abrazo.

Sincopada dijo...

Yo siempre he sido más de salado que de dulce, pero no le hago ascos a nada. Hace años me regalaron un libro de Pepe Colubi, "La tele que me parió", diossssssss, divertidísimo, aún no estmos tan mal como podríamos..auquellos payasos de la tele, los chiripitifláuticos, teresa rabal, etc....lo mejor y lo único bueno LA BOLA DE CRISTAL!!!

kISSESSSSSSSSSSS.

miquel zueras dijo...

Hola, David. Hasta tenemos nombre y todo: "Generación Nocilla" y según Álex de la Iglesia "la última generación casposa". Con tele en blanco y negro con sus payasos y sus dibujos de ls Warner (éstos últimos sí que los echo de menos, sobre todo al Correcaminos) Abrazos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola Sincopada. Eso está bien, no le hagas ascos a nada. Me han recomendado ese libro de Colubi y me lo agenciaré para estos días de vacaciones. Los "Chiripitifláuticos" con los impagables Hermanos Malasombra... y aquella frase que se oía por entonces: "Tío, das más pena que el circo de Teresa Rabal", claro que "La bola de cristal" eran palabras mayores con sus reposiciones de Los Munster.
Kisses. Borgo.

Fanny Riffel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fanny Riffel dijo...

Me encantòooooo,jajajaja,me reí muchísimo!
Si sólo supiera qué son los chuches, panchitos, ganchitos, fritos, y regaliz...
La verdad es que la sobredosis de azúcar causaba desmadres.
Particularmente recuerdo la fiesta en la casa de una vecinita de cuyo padre los míos decían que "era un mafioso";sus amigos usaban campera de cuero negro,jopo engominado y pinchaban la piñata (la que es un globo gigante,no la estilo mexicano)...con el cigarrillo prendido!

Sincopada dijo...

Zueras!!! no te lo agencies, yo lo tengo, te lo prestooo!!!.

Kissesssss.

miquel zueras dijo...

Hola, Fanny. Me alegra que te divertiera. Uf! Vaya con la fiesta de tu vecinita Pinchando la piñata con cigarrillos. ¿Eran Barrabravas? En todo caso no serían Chetos balines ¿viste? Ja, ja, ya ves que no se me olvidan algunas palabras argentinas. Besos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Ah, pues muchas gracias, Sincopada. Ahora recuerdo que ya conocía "El ritmo de las tribus" de Colubi ilustrado por mi amigo Mauro Entrialgo, fuí a la presentación que hicieron en el Fnac. Kisses. Borgo.

ATTICUS dijo...

Jope!!! cuantos recuerdos,¡Ducados de chocolate! mira que era malo en chocolate,los pete-zetas nunca me los podia tragar,la 1ª vez que me meti un puñado en la boca ...¡flash! fuera,como los
pechos de Afrodita (de la serie de
Manzinger Z) que buena era por cierto.
Yo disfrutaba con los Chupas de Koya ,me pillaba dos o tres y tan feliz.

miquel zueras dijo...

Hola, Atticus. Sí, aquel chocolate era malo con ganas y encima se quedaba uno con aquel regusto de papel en la boca. Los Peta Zetas sí que eran droga dura de la de verdad. ¿Los Chupas de Koya? quizá me falla la memoria pero no me suena el nombre de esa sustancia que seguro debía tener su peligro. Saludos. Borgo.

ATTICUS dijo...

Sera porque no me explique demasiado bien,eran los Chupachus
de Kojak,imitando a los que se tomaba Telly Savalas en la serie.
Ademas tenia chicle dentro ... y de fresa.

miquel zueras dijo...

¡Aaaah! Ahora sí, Atticus. Claro que conocía los chupa chups Kojak, un invento genial: un caramelo con un chicle dentro, sólo faltaba que el palito también se pudiera comer, quizás si lo hubieran hecho de regaliz... Kojak consiguió que los barceloneses Chupa-chups se conocieran por todo el mundo. Saludos. Borgo.

Susan lenox dijo...

Me lleno de nostalgía chuchera !!!!!

miquel zueras dijo...

Hola, Susan. ¿Qué tal las vacaciones? Lo que daría por subir a una máquina del tiempo y descubrir de nuevo todos aquellos chuches. Ah, y los Peta-Zetas. Saludos. Borgo.

Fanny Riffel dijo...

Jajajaja,yo creo más bien que éstos eran cafishios...

miquel zueras dijo...

Hola, Fanny. Ja, ja, "cafishios" ... en España se diría "macarras", en lunfardo ya no sabría decirlo. Saludos. Borgo.

Von Kleist dijo...

Buenas Miquel

En tu enumeración de chuches con efectos secundarios peligrosos creo que no se ha omitido una de las peores. Los míticos polo-flanes de 5 duros y dos sabores, cuyo grosor excedia mayormente el diámetro de la boca de un niño (y diria yo, casi el de un adulto) y cuya fruiciosa y continuada succión iba formando una dolorosa llaga en ambas comisuras de los labios, pero que uno se veía incapaz de detener, pese al dolor...

ESO SI QUE ERAN DROGAS DURA...!!! ;)

Saludos

miquel zueras dijo...

Ostras, Von Kleist, recuerdo esos devastadores polo-flanes. Se reconocía a los niños que eran adictos a esa golosina porque se les solía quedar la boca con las comisuras dilatadas como el hombre de Netol. Terrible droga, sin duda. Saludos. Borgo.