domingo, 12 de diciembre de 2010

LA LLORONA


Tenía que enviar el dibujo para una portada a primera hora del día siguiente. Aún seguía trabajando ya muy entrada la noche cuando irrumpió la llorona en mi habitación.
Me quedé helado. No podía mover un solo musculo viendo a aquel espectro totalmente vestido de blanco profiriendo horribles gritos y alaridos -¡Aaaaay, mis hijooos!!!- gemía. Una cascada de lágrimas fantasmales brotaba de las negras cuencas de sus ojos.
De repente la habitación quedó mágicamente vacía. Repleta, eso sí, de ecos de llantos e infinitas ausencias todavía presentes.
Hablando de ausencias: se ha llevado mi paquete de kleenex.

13 comentarios:

Fanny Riffel dijo...

Pobre Llorona,necesitaba pañuelitos...
siempre me gustó la leyenda de la Llorona,desde que la conocí en "Chespirito".
saludos

miquel zueras dijo...

Hola, Fanny: quedé sorprendido en Mexico al hablar con gente que juraban haber visto a la Llorona y que no eran alucinaciones del mezcal. A Chespirito lo recuerdo de "El chavo del ocho" que ponían allá y sus reposiciones como "La casa de los fantasmas". Saludos. Borgo.

Sr Nocivo dijo...

Pues si necesita kleenex podía haberlos pedido en vez de aparecerse así, ¿no? Es que hay gente más maleducada suelta por el mundo...

miquel zueras dijo...

Claro, Sr. Nocivo, y además le hubiera ofrecido una copa y un hombro sobre el que llorar ¿qué más pedía? Bueno, al menos pude terminar la portada a tiempo. Por cierto, tremendo y muy bueno el video de Marta Balenguer, luego le comentaré. Saludos. Borgo.

Marcos Callau dijo...

Qué fría noche debiste pasar!!!!. La verdad es que debiste pasar miedo en ese encuentro pero... imagínate cómo estarán ahora los kleenex.

Gelen dijo...

Es que hay crisis hasta en el inframundo... cómo estará el patio por allí, que hasta tienen que venir a nuestro mundo a robarnos los Kleenex, ¡¡no hay derecho!!

miquel zueras dijo...

Hola, Marcos. Qué le vamos a hacer, ya he perdido toda esperanza de recuperar los kleenex. Bueno, al menos el susto me despertó y terminé la portada a tiempo. Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Me alegra volver a verte por aquí, Gelen. Pues sí, qué desconsideración la de La Llorona. Yo que hubiera sido un buen anfitrión y le hubiera ofrecido un dry martini... cuando se me pasara el susto, claro. Encima estoy resfriado y necesito más kleenex. Saludos. Borgo.

Wolfville dijo...

Recuerdo leer sobre esta leyenda de pequeño en una entrada del Reader Digest y me acojonó hasta límites infrahumanos. Un trauma, podríamos decir.

A partir de ahora cada vez que recuerde aquellos graves momentos, recurriré a su maravillosa imagen del paquete de Kleenex y mi terror bajará muchísimos enteros. ¡Gracias! :D

Un saludo.

Anónimo dijo...

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miquel zueras dijo...

Pues ya lo sabe, Sr. Wolfville: encantado por ayudarle a superar traumas pasadas y es que la leyenda de La Llorona la verdad es que acongoja bastante. Saludos. Borgo.

Gárgola dijo...

Joel, a mi me pasa eso y no me hacen falta los clinex, mas bien papel higiénico.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal. Gárgola? Yo, por si vuelve la Llorona, me aprovisionaré de kleenex, papel higiénico, rollos para cocina y una botellita de vodka que va muy bien para los sustos. Saludos. Borgo.