martes, 28 de abril de 2009

UN NEGRO EN MAUTHAUSEN


Estoy releyendo KL Reich, de J. Amat Piniella, posiblemente la mejor obra sobre los catalanes en los campos de exterminio nazi . Aquí se cuenta la historia de Carles Greykey, el único preso de raza negra del campo de Mauthausen ¡y además sobrevivió a esta experiencia!
Carles Greykey era catalán –de Barcelona- su familia, oriunda de Fernando Poo. Había nacido en 1913 y al iniciarse la guerra civil se alistó en el ejército republicano. Hacia el final de la guerra cruza la frontera francesa y va a parar a Mauthausen como muchos otros republicanos españoles.
Naturalmente su llegada al campo no podía pasar desapercibida. Los guardianes SS le frotan una toalla húmeda por la cara para comprobar si era negro o iba sucio. El comandante del campo, Franz Ziereis, ordena que lo vistan con un uniforme rojo con charretera y botones dorados y lo coloca de portero y encargado de la guardarropía del club de oficiales. Es una muestra de humor retorcido pero al menos Greykey tiene un destino mejor que en los kommandos de trabajo donde la esperanza de vida de un preso no supera las dos semanas.
Carles fue incluso presentado al Reichführer Himmler cuando visitó Mauthausen en 1943. El lugarteniente de Hitler no podía creer que el primer negro que viera en su vida fuera además “un negro español”. Ziereis le dijo:
-Es español, pero su padre era caníbal y comía carne humana –y le abrió la boca mostrando su dentadura perfecta, algo muy infrecuente entre los presos del campo.
El negro Carles cayó en desgracia pues los oficiales no aprobaban que un ser de raza tan inferior manoseara sus abrigos. Sin duda Greykey habría acabado en el crematorio de no ser por la ayuda de sus compañeros que hacían todo lo posible por esconderlo. Incluso una vez lo camuflaron durante un recuento cubriéndole la cara con harina.
Después de ser liberado del campo, Greykey se instala en Francia. En los años sesenta aún se le ve en reuniones de antiguos deportados pero poco después su biografía se empaña de misterio pues nadie ha vuelto a saber de él. En 1977, cuando Montserrat Roig está preparando su magnífico libro Catalanes en los campos nazis, intenta localizar sin éxito a Carles; así que hay que suponer que ya hubiera fallecido por entonces.
Si esta historia llegase a Hollywood seguro que se convertiría en un proyecto cinematográfico. Por cierto que Amat Piniella describe a Carles como “apuesto y atlético”. ¿Qué tal una película con Denzel Washington de protagonista?