Y la más terrorífica. A fines de los setenta los Estudios
Disney estaban dirigidos por Ron Miller, el yerno de Walt, que decidió captar
al público juvenil. Lo intentó con Tron (1982) la primera película con
animación digital que fue un fracaso en taquilla, aunque luego se ganara el
status de película de culto.
Miller depositó su confianza en Taron, basada en los cinco
libros de ‘Las Crónicas de Prydain’ del escritor Lloyd Alexander.
Don Bluth, director de animación, admiraba
la fallida El señor de los anillos (1978) que Ralph Baksi rodó con el sistema Rotoscopio, que permitía pintar sobre
personajes reales consiguiendo mayor realismo. Bluth intentó contratar a Baksi
pero éste sólo aceptó hacer algunos bocetos y sí, se nota la mano de Baksi en
el personaje del Rey Horned. Su aspecto cadavérico, con ojos llameantes, y su voz (John Hurt, en el original) aterrorizaron
a los niños de la época.
En el equipo de animadores se encontraba el joven Tim Burton
que pasó bastante del tema y dedicó la mayor parte del tiempo a preparar
bocetos para su proyecto Pesadilla para antes de Navidad .
Taron y el caldero mágico (1985) destila un clima de
esquizofrenia, pues junto a los característicos e infantilizados secundarios
disneyanos (la cerdita Hen Wen) desfilan zombis, muertos decapitados…
Otro ejemplo del malditismo de la película es
su protagonista femenino, Elena, que a pesar de ser princesa nunca ha sido
incluida en el elenco de princesas Disney.
La película se saldó con el mayor fracaso de taquilla en la
historia de los estudios (no apareció en video hasta 1988, trece años después) y el nuevo director de Disney, Mike Eisner,
decidió dirigirse al público infantil. La jugada le salió bien, apostó por La
sirenita (1989) que fue un exitazo.
EL GATO DE SCHÖRINDGER
En Big Bang Theory se menciona a veces este experimento: un
gato en el interior de una caja sellada con una cápsula de veneno que puede
romperse. Hay el 50% de posibilidades de que eso ocurra. Por eso, según la
lógica cuántica, durante un tiempo el gato está a la vez vivo y muerto.
¿Pero y si al abrir la caja el gato se ha convertido en
zombi? ¿Cómo afectaría eso al experimento? Se admiten teorías.
Ya tocaba una receta:
POLLO A LOS VEINTE DIENTES DE AJO
Se prepara con un pollo entero, vaciado y listo para asar.
Frotar enérgicamente el pollo con aceite y sal gruesa.
Rellenar con veinte dientes de ajo (ni uno más ni menos o ya
no sería esa receta y tendría que llamarse de otra manera) medio limón y una
hoja de laurel.
Rociar con cava o vino blanco y dejar en el horno a 250º.
Estará listo en 45 minutos esparciendo un delicioso olor por la cocina.
Conviene rociar el pollo con su jugo durante la cocción. En fin, más fácil
imposible.































