jueves, 6 de febrero de 2014

LA VOZ DE CHRISTOPHER LEE (RELATO)

Inspirado en un cuento de Jaume Fuster
 El bar de los Estudios Romero se encontraba repleto de dobladores y técnicos que desayunaban entre takes. Si uno cerraba los ojos y escuchaba le parecía estar en la Cantina de Hollywood rodeado de las voces de John Wayne, Jodie Foster o Paul Newman.
Sara, una escritora, había conseguido el permiso del director de los estudios para asistir a unas grabaciones que le servirían para documentarse con una novela en la que el protagonista era un actor de doblaje. En ese momento compartía mesa con Gil y Zabala, las voces de James Stewart y Richard Widmark respectivamente en una película que se estaba grabando en catalán para TV-3.
-Lo bueno es cuando oyes tu voz en la pantalla grande –le decía Zabala a Sara-, te da un subidón tremendo.
-Hola, Gil, Zabala… ¿Qué tal estáis?
Era una voz profunda, gutural. Sara se volvió para ver a un hombre de unos cuarenta años, alto y delgado vestido enteramente de negro.  Su cabello oscuro enmarcaba un rostro pálido y altivo y labios de un rojo intenso.
-Ah, hola, Radu –saludó Gil-. ¿Cómo te va?
-Oh, bien… Estoy haciendo un anuncio. Bueno, he de irme, me esperan en el locutorio.
Sara intentaba recordar qué rostro ponerle a esa voz grave, de vocales nítidas y consonantes rotundas. Zabala se lo aclaró:
-Es Radu, un doblador excelente. Muy bueno sincronizando, nunca había que repetir un take. Era la voz de Christopher Lee cuando la televisión compró un lote de viejas películas de la Hammer.
-Pero ahora nadie quiere trabajar con él –apuntó Gil
-¿Y eso porque? –preguntó Sara.
-No lo sé muy bien. Se volvió extraño… de eso sabrá algo Raúl, el técnico de sonido, trabajó muchas veces con él.
La conversación se interrumpió. El locutorio estaba preparado y había que seguir grabando.
 Después del trabajo en el estudio Sara solía ir a un bar cercano típico del barrio de Gràcia con cromados, cuero rojo y luces cálidas. Estaba sentada en una mesa apartada revisando sus notas cuando oyó una voz a su espalda:
-Hola. Nos hemos visto antes en el bar del estudio.
Era la misma voz cordial del conde Drácula que recibía a Jonathan Harker invitándole a entrar en su castillo.
Sara le saludó sonriente y le invitó a sentarse. Radu le atraía, pues era del tipo guapo-grotesco que le gustaba, como Willem Dafoe. La pálida cara de Radu reflejaba los colores del local y se veía ligeramente fosforescente.
No hubo ningún insulso intercambio de frases habitual en estos casos. La conversación fluía animadamente. Sara, a cada momento más fascinada, entrecerraba los ojos  imaginando que  tomaba una copa con el mismísimo Christopher – Drácula –Lee.  Radu acercó su rostro al de ella cubriendo su mano con la boca, como si quisiera disimular un problema de aliento.
-Sara, es tarde. Tengo el coche muy cerca. Si quieres, te llevo a casa.
Radu había aparcado en una calle oscura y desierta. Aquel instante se llenaba de un estremecimiento invisible y viviente, como de sutiles alientos. Todas las sombras, todos los bellos y dulces fantasmas.
El interior del coche le pareció a Sara sorprendentemente gélido.  Miró a Radu. Ahora sus ojos eran un abismo oscuro y pudo ver los colmillos que asomaban por su cálida boca curvada en una roja invitación. 
 Sara sintió una fétida y cálida oleada. Los labios de la chica eludieron los de Radu, su corazón se aceleró dominando todo aquel horror y un segundo más tarde corría calle abajo a toda velocidad.
-¡Lo siento, Sara! –gritaba Radu desde la ventanilla-. He ido demasiado rápido… ¡Vuelve!
La luz de un fanal devolvió a Sara a la realidad como un ardiente rayo luminoso. Se encontraba en la concurrida Travessera con sus escaparates iluminados. Paró un taxi que la dejó en casa.
Después de una noche de profundos sueños negros sin rostro Sara bajó más tarde de lo habitual a la cafetería donde solía desayunar. Marcó en el móvil el número de los Estudios Romero y preguntó por Rubén, el técnico. Aguardó mirando distraídamente las noticias del televisor mientras hervía en su cabeza un huracán de pensamientos.
-¿Rubén? Mira, me han hablado de ese Radu y, bueno… me ha parecido que podría ser una historia interesante para mi libro. ¿Sabes porque nadie ahora quiere trabajar con él?
-Halitosis –dijo Rubén.
-¿Cómo…?
-Ya sabes, mal aliento. Tan horrible que nadie soportaba estar a su lado en el atril, por eso sólo hace anuncios y documentales en los que únicamente habla él.
-Gracias, Rubén –respondió Sara con mucha más calma.
Sara meneó la cabeza. “Pobre Radu, su problema era el mal aliento… Me he dejado llevar por la imaginación.”
La locutora de noticias anunció:
“Extraño crimen en el barcelonés barrio de Gràcia. Ayer por la noche se encontró el cadáver desangrado de Rosa Picó. Presentaba unas extrañas heridas en la yugular. Se cree que pudo haber sido atacada por una fiera salvaje pero el Zoo de Barcelona no ha informado de la desaparición de ningún animal de sus…”
Sara miraba como hipnotizada al vacío, pálida y completamente inmóvil.
-¡Eh, Sara! –le dijo un camarero al ver su expresión desencajada-. ¿Te ocurre algo?
En el rostro de Sara apareció un trémulo deseo de hablar. Balbuceó:
-Chris… ¡Christopher Lee!




48 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Qué historia más magnífica, Miquel. La situación de encontrarse en un bar donde todos los que hablan son voces que escuchas en la gran pantalla tiene que ser delirante. Cerrar los ojos y estar escuchando a Richard Widmark o Wayne...¡qué bueno! Y la voz de Christopher Lee... es normal que Sara reaccionara así. Y la ilustración es estupenda. Abrazos y hasta prontito.

PEPE CAHIERS dijo...

Buen relato, y es que algunos se dejan poseer por el personaje que interpretan. Fíjese que ahora no recuerdo la voz doblada de aquel magnífico Drácula de Fisher. Le recomiendo un vídeo de lo más interesante, que por cierto algún día colgaré en el blog:
http://www.youtube.com/watch?v=qMrFSnhWXM4&feature=player_embedded

Natàlia Tàrraco dijo...

Me has enganchado con el juego de las voces, indoblable Lee, doblado en la persona del doblador, intercambio de personalidades muy factible.
El Drácula de Gracia...me ha hecho mucha gracia, un escrito impactante y fluido.
Las voces de Arsenio Corsellas, Rogelio Hernández, Felipe Peña, Manuel Cano...si doblar es un crimen, y más aún a Christopher, se les perdonaba a esas voces geniales. ¿Se reencarnó en Clint Eastwood, Constantino Romero? La regaló a Clint una voz mejor que la que tiene.
Besitos y petons.

miquel zueras dijo...

Hola, Marcos. Precisamente Rogelio Hernández -uno de los mejores- nos dio una clase en los Estudios Set y era divertido oir a Paul Newman a tus espaldas dirigiéndote.
Me alegra que te gusten las ilustraciones. Creo que ya tengo un buen repertorio de literatura vampiresca.
Abrazos y hasta pronto.
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Cahiers. Muchas gracias por este vídeo tan interesante. Algunos dobladores los conocí como Joaquín Díaz (un gran Jack Lemmon) Peña, Rogelio Hernández...
En el fondo doblar a un actor es vampirizarlo un poco.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Natàlia. Sé que José Guardiola (no confundir con el que cantaba aquello de "Di, papá") doblaba a Lee al castellano, no sé quién le daba voz en catalán.
Aquí hay unos dobladores magníficos- Recuerdo una noche en la barra de Bikini que escuché la voz de Clint Eastwood, al girarme me encontré al gran Constantino Romero. Sí, su voz era mucho mejor que el original-
Petons! Borgo.

Charly Hell dijo...

Qué historia más buena (y bien narrada). A mi me encantaría conocer el mundo del doblaje por dentro. Me parece que los actores deben tener unas tablas tremendas para aportar la naturalidad suficiente para que el espectador no se distraiga de la trama (me pone nervioso cuando hay un doblaje poco adecuado que te saca de la película cada dos por tres).

Si algún día te encuentras por ahí a Christopher Lee al menos hazte con él, jejeje.

Un saludo.

miquel zueras dijo...

Gracias, Charly. La mayoría de actores de doblaje se han iniciado en la radio o el teatro. Hay algunos que están muy asociados a una voz como la de Fernando Ulloa que dobla a James Stewart.
El pasado verano, cuando estuve en Londres, me pareció ver a Christopher Lee caminar hacia mí pero no, era alguien que se le parecía ¡Por poco me da un soponcio!
Saludos.
Borgo.

Doctora dijo...

Me ha gustado mucho la historia.

Hace tiempo, no sé quien dijo que la gente puede perdonar y cogerle cariño a cualquier persona, pero que nunca podrán simpatizar con alguien que tiene mal aliento.

maslama dijo...

vamos, que para no sospechar, con esa voz, esa fama, incluso con ese nombre (Radu) que ya anuncia algo fuera de lo corriente.. ¿igual la chavala también tenía un lado perverso, una cierta atracción por lo oscuro?

me encantó la historia, y las ilustraciones como siempre estupendas

besos,

Javier Simpson dijo...

Los Coen podían hacer una muy buena peli sobre esto, en plan Barton Fink, o mismo Burton al estilo Ed Wood.
Me gustó la definición guapo grotesco refiriéndose al tipo Dafoe, miquel. Final irónico, muy gracioso, aunque eso de la halitosis debe ser una putada para quien lo sufre; parece una tontería, pero no lo debe ser tanto (y no lo digo en plan crítica; sé que tu intención no era mala…faltaría…).

SqSmaravillosa dijo...

Hola Miquel! Buenísimo relato, quizá de los que más me han gustado porque es más largo de lo habitual, y con los otros, aunque buenos e intensos,siempre me quedo con ganas de más de tanto que me gustan.
Yo a Eastwood, a Connery, y a unos cuantos más me los imagino ya con la voz de la persona que los dobla y si se la cambiaran, creo que alguna vez lo han hecho, ya no me gustan igual.
De verdad que me ha encantado el relato, me lo voy a leer otra vez. Besos y buen finde!!!

miquel zueras dijo...

Gracias, Doctora. Sí, lo del mal aliento es fastidioso. El actor y cantante Mario Lanza tenía problemas con eso a causa de su dieta a base de ajos crudos y whisky de centeno.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Maslama. El nombre de Radu es muy común en Rumanía, me pareció apropiado. Es posible que la protagonista se dejara llevar por el lado oscuro de "El vampiro de Gràcia". Me alegra mucho que te gusten las ilustraciones y el relato.
Saludos y buen finde. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Javier. "Barton Fink" es una película que me encanta, retrata muy bien la relación vampírica entre autor y productor. Tim Burton habría sacado una buena historia sobre este tema... cuando era bueno, claro.
Dicen que lo mejor para la halitosis es la sal de frutas y no fumar, es lo que dice mi médico que suelta lo del "No fumar" para todo.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, SqS! Me alegra mucho que te guste el relato y es que me temía que me había quedado más largo de lo habitual. He intentado hacer un pequeño homenaje a tantos buenos actores de doblaje como Guardiola que doblaba a Lee en aquellas inolvidables películas de la Hammer: "Sea bienvenido, señor Harker" Tenía un timbre de voz fantástico.
Besos y muy buen finde. Borgo.

Lost Boy dijo...

Hola Miquel, un relato sensacional, corto pero intenso y donde de forma sutil has introducido a mi admirado Christopher y a su eterno vampiro.
He disfrutado leyéndolo.
Un saludo

Lost Boy dijo...

Hola Miquel, un relato sensacional, corto pero intenso y donde de forma sutil has introducido a mi admirado Christopher y a su eterno vampiro.
He disfrutado leyéndolo.
Un saludo

Belknap dijo...

Mr. Borgo, ¡muy buen relato! La cantina de Hollywood, el mundo de los locutores, el recuerdo a la Hammer. Que relato tan gustoso. Saludos.

Clementine dijo...

Hola, Miquel, ¿qué tal? Relato de lo más inquietante, sin duda, creo recordar la voz de Christopher Lee, grave, preciosa ¿no? ¿Y son tuyas todas las ilustraciones? Me encanta la de "Carmilla"...

Rogelio Hernández, mi favorito, qué suerte la tuya :)
Besos, Borgo, y buen fin de semana.

David dijo...

Cómo te va el tema de los vampiros. Ya te había leído un relato en ese plan hace un tiempo.
Pueeeeeeeeees... termino de leer "Drácula" hace unos días. Clásico que tenía en espera desde hace mucho... y la verdad es que no me ha maravillado. Creo que le han pasado los años.
Tu historia se veía venir... Hubiera quedado mejor lo de que era halitosis e imaginación...
Un saludito.

miquel zueras dijo...

Hombre, Lost Boy. Tenía ganas de saber tu opinión sabiendo que compartimos el gusto por Lee y los clásicos de la Hammer.
Me alegra mucho que te haya gustado, de verdad. A ver si encuentro otra historia para Radu, el doblador halitoso.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Gracias, Mr. Belknap. Todos son escenarios muy sugerentes para mí. Me he divertido escribiendo el relato.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine. Sí, son todas portadas del tema chupasangres, me he dejado "Soy leyenda". "Carmilla" estuvieron a punto de no aceptarla por parecerles algo "Surrealista" pero al final se la quedaron.
Rogelio Hernández era un gran profesional. Su Jack Nicholson también era muy bueno.
Besos y muy buen finde. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, David. Sí, tengo algunos relatos vampirescos, unos quince, pronto podré hacer una recopilación para autoeditar. Drácula me gusta mucho y es curioso su estilo epistolar aunque claro, se nota que es un libro escrito hace un siglo.
Si hago una secuela del relato terminará con Radu tomando pastillas Juanola y él y Sara viven juntos y felices.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ana dijo...

Una historia genial, con buen ritmo y una atmósfera que te va envolviendo y llevándote a la misma conclusión que tuvo Sara. Tienes mucho talento juntando letras, ¡me ha encantado!

abril en paris dijo...

Lo mejor es estar al lado de Jimmy Stewart, Paul Newman, Christpher Lee.. y que no te de un patatús..
¡Pobre!.. lo del aliento de dragón puede ser un problema terrible, lo de las pastillas juanola es un remedio un poco casero (jaja)pero ¿no sería por el ajo? Estaría gracioso que a Drácula le gustaran los champiñones al ajillo y de ahí..

Saludos Miquel (me he reido)

Juan Esteban Bassagaisteguy dijo...

Muy bueno, Borgo, me gustó.
Gran final abierto donde nos queda una sensación (por lo menos a mí, como lector de tus historias) de incertidumbre sobre si el tal Radu fue el autor del crimen, o no. Nosotros lo definimos con nuestra imaginación, y eso es genial.
¡Saludos!

miquel zueras dijo...

Gracias, Ana. La verdad es que hacía tiempo que no lo pasaba tan bien escribiendo un relato, me gusta que algo de ello pase a los lectores.
Saludos.
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Abril. Sí que es una sensación de lo más curiosa, sobre todo cuando te vuelves y ves que la voz no suele corresponder con la persona, te creas una imagen falsa.
Es curioso lo del ajo y los vampiros pues es de lo poco que se ha respetado de las leyendas originales. El crucifijo, las balas de plata... son cosas de las películas.
Saludos y gracias.
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Juan Esteban. Me alegra de verdad que te haya gustado. Sí, un final abierto pero hay coincidencias como la zona del crimen. El barrio donde yo vivo, por cierto. Barcelona ya tenía un barrio con vampiro "El Vampiro de Sants" al que se le dedicó una canción.
Saludos.
Borgo.

Licantropunk dijo...

¡Qué bueno, Miquel! De ser impresionante asistir a una reunión de dobladores y... cerrar los ojos. Asemejar a Radu con Willem Dafoe: guiño a "La sombra del vampiro", ¿no? Y a Max Schreck, por supuesto, que también debía tener lo suyo.
Saludos.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal. Licantropunk? Pues mira que hasta ahora no he caído en lo de "La sombra del vampiro". Es verdad, una película muy cinéfila donde Dafoe y Malcovitch componen dos buenos Nosferatu y Mutnau, respectivamente. Ese rodaje debió ser muy interesante.
Saludos. Borgo.

Aris Tofeles dijo...

ja ja muy bueno...
ahora, como no soportan el ajo, que es bueno para el reuma, debe ser una halitosis debido a los colmillos que los tiene podridos...

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Aris? Parece que los vampiros tendrían que usar Listerine (Vaya, he hecho publicidad encubierta) Un autor que conoces bien, Joan Perucho, decía que a los vampiros se les reconocía por el tremendo hedor de su aliento.
Saludos.
Borgo.

Von Kleist dijo...

Buenas Miquel

Excelente mini-relato, de los mejor desarrollados que te he leido. Podria ser la base de una de aquellas historias de "Alfred Hitchcock, presenta". Es curioso como los aficionados al cine siempre asociamos un actor a su voz en castellano, de hecho, no me imagino a Darth Vader hablando de otra forma que aquel tono entre profundo y gutural que le daba el gran Constantino Romero. Por cierto, que no había caido en que tambien doblaba a Eastwood, sin duda ha sido uno de los grandes dobladores de este pais, y además, reconocido, algo inusual entre un oficio en el que el público no reconoceria al 95% de las "voces" que tanto escuchamos en el cine.

Pd. Si interesa, he comentado "La ladrona de libros" en mi blog.

Saludos Miquel, un placer leerte.

miquel zueras dijo...

Hola, Von Kleist! Me alegra que te haya gustado el relato. A Constantino se le deben en castellano muchas frases míticas: "Luke, yo soy tu padre" "Me llamo Bond, James Bond" o "He visto cosas que nunca creeiáis" del célebre monólogo de Blade Runner. Le conocí en los Estudios Set y era un hombre muy agradable.
Ahora me pasaré por tu blog con mucho gusto. Saludos y me alegra volver a saber de ti.
Borgo.

UTLA dijo...

Hola Mr. Borgo,

Jajaja, si el problema no eran los colmillos, era la Halitosis. En esta sociedad actual, tan educada, se puede perdonar todo menos... la halitósis.

Jajaja Que gran relato. Aunque veo muchas trampas escondidas, muchos guiños a una vida de doblaje escondido entre los pliegues de estos parrafos Miquel.

Es curioso, Sara la escritora, y Sara Picó (la victima). ¿ Casualidad con el nombre ? O el doblador del Sr. Lee tenía aquella oscura noche el deseo irrefrenable de poseer una Sara...

Me ha gustado mucho Miquel. Se sale un poco de tu estilo Borgoriano. Pero cuando escribes sobre Terror, te quedan unos relatos geniales.

Un abrazo Miquel.

PD: Recuerdo tus palabras, "tenia un mal aliento" horrible. El atril es un sitio muy pequeño... ;->

nury dijo...

Me ha encantado. Me parece muy bueno el relato, de verdad. Se disfruta un montón. Felicidades.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, UTLA? Me ha alegrado de verdad saber que te gusta el relato. Bueno, sí que he pillado algunas cosillas de la realidad como esa sensación de estar rodeado de voces conocidas.
Aunque la víctima se llama Rosa. La verdad es que el nombre está sacado de una supuesta víctima de vampiro en Barcelona que menciona el libro editado en los 60 "Yo creo en vampiros" de Emilio Rossignoli.
En el atril tienes que estar muy pegado a las actrices, la verdad es que eso no está tan mal.
Gracias, UTLA y hasta la vista. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Nury. Muchísimas gracias. Cuando alguien me dice que ha disfrutado leyendo uno de mis relatos me hace muy feliz.
Saludos. Borgo.

loquemeahorro dijo...

O sea que Christopher Lee tenía mal aliento! ;-)

miquel zueras dijo...

Hola, loquemeahorro. Bueno, es muy posible... en una entrevista para TV-3 dijo que había probado el allioli en Sitges y que le encantó.
Saludos.
Borgo.

ricard dijo...

Y si a los vampiros les huele el aliento, ¿por qué le tienen tanto miedo al ajo? Saludos.

miquel zueras dijo...

Buena pregunta, Ricard. Bueno, es que si además comieran ajo los efectos podrían ser devastadores... supongo. Se les iría el sueldo en chicles de menta.
Saludos. Borgo.

Shilmulo dijo...

Un relato maravilloso, me ha encantado, lo tiene todo: pasión, humor, vampiros y referencias a ese idolo que es Christopher Lee.

La ilustración no le va a la zaga al relato, es preciosa.

Saludos.

miquel zueras dijo...

Muchas gracias, Shimulo. Cuenta mucho tu opinión y me alegra que te haya gustado.
Saludos. Borgo.