viernes, 2 de agosto de 2013

DESENFRENO Y CHUCHES

Aaaah... aquellos maravillosos años. Las fiestas de cumpleaños de mi infancia sí que eran puro desmadre. Aquellas meriendas a base de chuches, panchitos, ganchitos, fritos, triskis y choco-chuskis eran un delirio tóxico. Y la nueva –por entonces- droga de diseño: los Peta Zetas, pastillas que estallaban en la boca y te destrozaban el paladar. ¿Y lo de ensalivar una barrita de regaliz mentolado y rebozarla en sidral? Mmmm… De vez en cuando la autoridad te reprendía: “¡Niño, Niña, que te vas a ensuciar el estómago!” ¿Y cómo iba a estar limpio un órgano lleno de fluidos y jugos gástricos, eh?

El botellón estaba asegurado con los refrescos de cola ¿Alguien recuerda la Avidesa-Kola? Ingredientes: jarabe de cola, azúcar… y el resto, una lista de inquietantes nombres como glutamato y gasificante amónico.
 Imitando una gallina espasmódica cantábamos: “Cuando era pequeña su mamá se fue, y de tristeza llora en un rincón. Co Co Co coguaaaa”. Canciones de borracho tabernario.
 Yo creo que la tarta era en realidad una solapada prueba de alcoholemia: “¡Sopla, nene, sopla!”. La escasa capacidad pulmonar del nene conseguía que la tarta tuviera un fuerte regusto a cera, un deleite para nuestros castigados estómagos. Además nos pavoneábamos con cigarrillos de chocolate en la boca. Solo nos faltaban los tatuajes para parecer más macarras y los teníamos: calcomanías de las que se pegan con saliva. Había que retirar el papel con mucho cuidado pero siempre se rompía un trozo quedando una abeja Maya que parecía haber sobrevolado Chernobil. Y cuando terminaba el cumple los restos eran los mismos que los de cualquier fiesta rave: botellas vacías por el suelo, comida pisoteada, vomitonas… Qué canallas éramos y no lo sabíamos. Co Co Co coguaaa!!!!

35 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mr. Lombreeze dijo...

jajjaja, qué bueno.
medias noches de chorizo 4ever!!!

Sícoris dijo...

Qué buen retrato generacional. ¡Así hemos salido!

Aris Tofeles dijo...

muy bueno...no te creas, la diferencia con las de ahora es solamente que a los niños no les gusta el pastel (que nos comemos nosotros los padres) pero los chuches si les gustan y siguen existiendo los petazetas, el sidral y demás mierdecillas. Han cerrado hace poco una cadena de happy partis que ibamos y daban todo esto y parecía una disco de ácido con los niños llenos de azucar gritando y peleándose.

miquel zueras dijo...

Eso, Mr. Lombreeze: plenilunios choriceros 4ever! Y por muchos años.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Sícoris. Me temo que somos el resultado de una seria adicción de chuches y refrescos que no pasarían un control riguroso de sanidad.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Aris. Los chuches son más de una generación posterior. Yo era de Bonys, Bucaneros y otras exquisiteces por el estilo. No me extraña que cerraran esa cadena. Los niños con sobredosis de azúcar son más peligrosos que las bandas latinas.
Saludos. Borgo.

nury dijo...

Y los famosos Kojak rellenos de ese chicle asquerosito, y los jamones (ahora llamados nubes) que quemábamos con un mechero y los comíamos después. Hasta rellenábamos chicles con minas de pinturas para que cogieran colores de lo más variopinto (morados, negros...).
Hace como cosa de un mes estuve recordando con un grupo de amigas, los almuerzos de los recreos del cole. Eso también es para recordar ¿eh?. Yo me moría por un tigretón o una pantera rosa, pero tenía que conformarme con sanos bocatas. Odio el membrillo desde entonces.
Un saludo.

kalamar dijo...

Hola Borgo, soy del 67 y no recuerdo tanta chuche, más bien bimbos de Nocilla, maravillosos bonys, algún ganchito y trina. Y clandestinamente mucha pipa y palomita de maíz hecha en casa. Dulce y salado a discreción.. no es para desmerecer las chuches de ahora, pero creo que tanta TDA tiene origen chuchero!

miquel zueras dijo...

Hola, Nury. Ja, ja, recuerdo muy bien los Kojacs. Ese dulce aberrante relleno de chicle. Los jamones, no. No llega a tanto mi sofisticación chuchera.
Con los pastelillos Pantera Rosa (color rosa, debían ser química pura) engancharon a toda una generación que aún iba al cole con bocadillos de chorizo Revilla.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

¡Hola, Kalamar! Me alegro de verte. Álex de la Iglesia definió a la quinta del 67 como "Generación Nocilla" por algo será. Recuerdo aquellos ganchitos que te dejaban los dedos de color naranja. ¿Y el palomitón Payá? ¿Lo recuerdas? Para hacer palomitas en casa que sabían a rayos. Qué tiempos.
Saludos. Borgo.

Belknap dijo...

Mr. Borgo, si habre comido golosinas, y aun las como ( asi anda mi estomago, pobrecillo él). ¡Que dulce los ochenta! Si pudiera volver a ellos, pero no, se han ido. Saludos.

Clementine dijo...

Qué entrada más entrañable, Miquel, y me he sentido identificada y todo en muchas de las cosas que expones...

Pasaba por aquí para leerme tu entrada, pero sobre todo... a saludar.
¡Muy feliz verano, Borgo y muchos besos!

miquel zueras dijo...

Hola, Mr. Belknap. Sí, claro, los ochenta se han ido pero nos quedan los buenos alfajores argentinos que echo bastante de menos.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine. Muchas gracias. Feliz verano y siempre es un placer que te pases por aquí.
Besos! Borgo.

miquel zueras dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ricard dijo...

Me llamo Ricard y soy adicto a los pastelitos Pantera Rosa. Todavía los venden en el Capabro, lo juro. También existen aún los ganchitos pero eran más sabrosos cuando los comía en mi adolescencia mientras descubría el cine europeo de autor en la Sala Especial de mi pueblo (palomitas no había o eran en bolsa, de esas que no sabían a nada). De más pequeñito, me cuidaban unos vecinos de mis padres y para merendar me daban Kina San Clemente ("da unas ganass de comerrr..."). Saludos nostálgicos.

Roswell dijo...

Joder, qué tiempos... ¡y cómo acababan los vasos al final de la fiesta, de tanta mezcla refresquera en plan mad scientist! Ains...

¡Dulces saludos! ;)

miquel zueras dijo...

¿Qué me dices, Ricard? ¿Aún se fabrican los panterarosas? He de pasar hoy sin falta por el Caprabo.
Recuerdo aquellas insulsas palomitas de bolsa (Creo que de marca Churruca) pero al mrenos tampoco olían y no como los cines de ahora que atufan a palomitas.
Quina San Clemente y su personaje Quinito... supongo que debían acusarlos de iniciar a los nenes en el alcoholismo.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Sí, Roswell. No sería de extrañar que se formara algún ser mutante y viscoso en aquellos vasos pegajosos. Mira, quizás escribo un relato sobre esto. Incluyo unos rosacruces y ya tengo otro Código DaVinci.
Saludos. Borgo.

David dijo...

Estamos nostálgicos por lo que veo (jajaja).
Claro que me acuerdo de los Peta-Zetas... Y de lo distinto que sabían algunos pastelitos comparados con los de ahora, o la cantidad de nocilla que tenía el Bollicao, que fue reduciéndose con los años... Me imagino que antes no se controlaba tanto cómo ahorrar metiendo menos...

David dijo...

Ah! El verano va (gracias por preguntar)...veremos el invierno. Espero que el tuyo vaya bien (o mejor que bien).
Un saludito.

PEPE CAHIERS dijo...

Pues no recuerdo ninguna fiesta de cumpleaños de pequeño, ni mía ni de ningún amigo. Cumplías años y ya está. De las chuches si que me ha devuelto usted al pasado, caramelos Sugus, chicle Dunkin, polo Flash, el Drácula que te ponía la lengua negra, el montaplex (bueno,éste no era una chuche)....

Doctora dijo...

Las fiestas a las que yo iba eran más light. Luego si asistí a un par que se fueron un poco de madre, pero ya era algo más mayor (y no es que los demás fueran de mi edad, que va, eran niños pequeños, pero se ve estaban asilvestrados).

miquel zueras dijo...

Hola, David. Yo creo que antes no miraban con lupa lo de la obesidad infantil y los efectos en las arterias infantiles como aquellos pastelillos que luego llamaron "bollería industrial".
El verano ha ido bien, gracias ("ha ido porque se me han terminado las vacaciones) he estado en mi pueblo y hasta he pescado algún pez.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Cahiers. Qué bueno el polo Drácula, negro-cola por fuera y rojo por dentro. El montaplex era una pequeña maravilla, un día tengo que dedicarles un post.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Doctora. Las fiestas que recuerdo más desmadradas eran entre los once y los trece años cuando los niños ya no son tan niños (ni se sabe muy bien que son) y sus hormonas empiezan a causar estragos. Los recuerdo como lemures, todo ojos y manos.
Saludos. Borgo.

UTLA dijo...

Co co co guagua...

... y después acabaron como blogueros.

El desenlace justo de tanta vida de desenfreno. ja ja ja

Hola Mr. Borgo,

Un retrato de nuestra generación bastante fidedigno. Yo creo que el gobierno estudiaba drogas de diseño con nosotros.

Dudo que fueran legales hoy en día.

Me reí mucho compañero, como siempre en tus locos escritos.

A pasar este calor lo mejor que podamos.

Un abrazo muy grande Miquel.

Mario Salazar dijo...

Has vuelto a subir el post, creo ya haberlo comentado hace tiempo atrás. Pero volviendo al tema, recuerdo en especial halloween, donde al pedir dulces, te daban desde unos muy raros e inclasificables, hasta pop corn, plátanos o pitipan con pollo y mayonesa. No soy mucho de comprar estas cosas (solo gaseosa), pero cuando vas al grifo en la tienda ponen en los mostradores de la caja estos dulces raros ya que la gente no los ubica comúnmente. Recuerdo en especial una especie de pipa de caramelo donde soplabas una bolita que flotaba sobre una canasta. Un saludo.

miquel zueras dijo...

Hola, UTLA! Ya ves el daño que hicieron Enrique y Ana en nuestros tiernos cerebritos. Eso y esas drogas legales entonces llamadas golosinas y ahora chuches. Hasta efectos alucinógenos tenían.
Felices calores. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Mario. Dios mío, pitipan con pollo y mayonesa... Desde luego tengo que probar como sea esa pipa de caramelo con una bolita que flota. Me parece que eso entra de lleno en lo psicotrónico. Aquí Halloween llegó tarde pero desde luego te echaban de todo en el saco ¡Hasta cigarros puros!
Saludos. Borgo.

Alimaña dijo...

Así de pequeños empezamos a habituarnos con los vicios...Ahí va la lista: los cigarrillos de chocolate "Wiston", la quina Santa Catalina regada con gasesosa La Pitusa. Petazetas, chicles bazooka y una cantidad ingente de unas pastillas que llamábamos "de burra" Todo eso junto era un coctel explosivo... Eso a los de nuestra quinta nos marcó y mucho jajajaja.

Saludos Miquel

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Alimaña? No, si fuímos nosotros los que inventamos la comida basura mucho antes de que llegaran aquí los MacDonalds. ¿Y aquellos troncos de regaliz natural que se deshilachaban en la boca? ¿Y las peladillas que se convertían en engrudo en los dientes? Comidas de rancho legionario.
Saludos. Borgo.

C. Noodles dijo...

Me ha encantado, totalmente identificado.
La camiseta super chula!
También recuerdo esas nubes que quemabamos con el mechero. Terrible.Como éramos.

Por cierto, ahora el peta zeta es utilizado como complemento sorpresa en muchas cocinas. Por ejemplo, encima de unas fresas. A muchos les sorprenderá, a nosotros diremos bah! eso es de mi época.

Abrazos

miquel zueras dijo...

Hola, Noodles. La verdad es que era un proyecto que hice para camisetas pero no salió adelante, a ver si alguien se anima.
Recuerdo aún el aroma de las nubes chamuscadas y lo del peta zetas en la cocina que sería digno de Bocusse y su Nouvelle Cuissine. Seguro que cualquier día lo hace Arguiñano por la tele.
Saludos. Borgo.