jueves, 17 de marzo de 2011

TRANQUILOS: SE HA RENDIDO EL ÚLTIMO SOLDADO ALEMÁN


Durante una rutinaria investigación para el censo local el sheriff de Ogden Drift, Arizona, encontró cerca de la reserva navajo en una cabaña de difícil acceso al ex soldado alemán Reinhard Öhner de 87 años que allí vivía desde su fuga de un cercano campo de prisioneros en 1944.
¿Y qué pintaba en Arizona el soldado Öhner? Todo se debe a una ley de la Convención de Ginebra bastante marciana: todo soldado prisionero ha de ser llevado a un lugar lo más parecido posible al entorno en que fue capturado. Öhner se rindió a los americanos en el desierto de Libia en el 42, así que pensaron que el árido paisaje de Arizona sería lo más adecuado.
Öhner era autosuficiente en su cabaña donde plantó un pequeño huerto y destilaba aguardiente de maíz. También vendía piezas de artesanía india a los turistas, por uno de ellos se enteró en 1949 o 1950 –no precisa la fecha- que la guerra había terminado al mostrarle unas revistas recientes. Öhner convivió con una mujer navajo ya fallecida cuyos hijos y nietos viven actualmente en la reserva. El sheriff ha decidido otorgarle el próximo 9 de abril –fecha del 88 aniversario de Öhner- la ciudadanía estadounidense en una sencilla ceremonia en el ayuntamiento de Ogden Drift. Para eso Öhner tendrá que jurar fidelidad a la Constitución de ese país con lo que el último soldado alemán sin repatriar renuncia a toda acción hostil.




Öhner fue uno de los 425.000 prisioneros alemanes que fueron albergados en los 511 campos de internamiento que se construyeron en Estados Unidos. Su ubicación en los estados sureños tenía una gran ventaja: así podían ahorrarse la calefacción. En la foto podemos ver a algunos de estos soldados (muchos con uniforme tropical) conducidos en tren hacia un campo de Texas.

Estos ex soldados del Afrika Korps acaban de descubrir la Coca Cola. Los prisioneros podían trabajar en granjas o fábricas de los alrededores por un dólar al día. El riesgo de fugas estaba reducido al mínimo al hallarse estos campos tan lejos de Alemania o de la Europa ocupada por lo que el caso de la evasión de Öhner es algo realmente insólito.

26 comentarios:

Alimaña dijo...

Despues de mas de 50 años en territorio americano, ya iba siendo hora de que le dieran la doble nacionalidad jajajaja, con los futbOlistas me temo que tardan mucho menos... buena historia, como siempre

miquel zueras dijo...

Hola, Alimaña. Además este hombre no llegó en patera ni nada, el mismo gobierno USA le pagó el viaje entren. Desde luego lo de "arraigado" lo tiene seguro. Me gustaría asistir a esa ceremonia en el ayuntamiento donde seguro correrá el aguardiente de maíz. Borgo.

Mario dijo...

Muchos alemanes pelearon en la segunda guerra mundial como cualquiera que apoya a su patria (por supuesto fueron muy sabios los que se dieron cuenta del horror que llevaban a cabo y se abstuvieron), muchos se equivocaron terriblemente, no es que los defienda pero a todos no se les puede juzgar igual, Gunter Grass confesó no hace mucho que perteneció a una división importante del ejército aleman a los 17 años de edad durante esa época, muchos lo tildaron de nazi y otros lo han defendido. Es una cuestión de análisis personal. Al que mencionas en tu escrito como que ya está bien que se olviden de su pasado. Tiene una merecida nacionalización. Un abrazo.

Mario.

miquel zueras dijo...

Hola, Mario. El caso de Grass (sobre el que hice una ilustración para un artículo que pronto pondré aquí) fue desproporcionado. A él lo alistaron, no fue voluntario a las SS y por entonces no se podía elegir. Sin duda Öhner merece la nacionalización, fue un soldado como cualquier otro. Se fugó porque quería llegar a México... y al final se quedó con los navajos. Saludos. Borgo.

Lluís Bosch dijo...

Por lo que veo, vale más ser alemán y rendirse a los americanos que español republicano y rendirse a los españoles fascistas. mejor tratados, con coca-cola y un dolar diario. Eso era impensable aquí, al terminar la guerra española.

Clementine dijo...

Gran historia con final feliz, además. Y yo también me hubiera quedado con los navajos.

Von Kleist dijo...

Buenas Miquel

Curiosa historia la de Ohner, no la conocia. Al respecto de la fuga de prisioneros alemanes de campos aliados, en breve comentaré en mi blog la película "El único evadido", sobre la historia del piloto de la Lutfwaffe Franz Von Werra, como seguramente sabrás, único prisionero de guerra alemán que logró fugarse y regresar a Alemania en toda la guerra.

Saludos Miquel, un placer leerte.

miquel zueras dijo...

Desde luego, Lluís. Mi padre me contaba cosas terribles del campo de Argelès donde fue a parar el invierno del 39 ¡y eso que eran franceses! Los alemanes pedían a sus familias que no les enviasen paquetes con comida pues en esos campos americanos les daban de sobra. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine. Pues sí, a mí me hubiera hecho más ilusión que me hicieran ciudadano de la "Nación Navajo". Vaya acampadas que debían hacer bajo las estrellas, como en la película "Lanza rota". Borgo.

miquel zueras dijo...

Buenas, Von Kleist. Sí, conocía la historia de Von Werra que consiguió fugarse de un campo en Inglaterra. Espero impaciente esa entrada.
Óhner probablemente es el único evadido de un campo en Estados Unidos aunque a diferencia de Von Werra no llegó muy lejos.
Todo un placer leerte también, Von Kleist. Borgo.

Aris dijo...

que fuerte! muy interesante!

miquel zueras dijo...

Gracias, Aris. Sí que es interesante la historia de Öhner, desde la Alemania del Reich pasó a convivir con los navajos en el desierto. Lo que tienen los viajes. Borgo.

Mr. Lombreeze dijo...

Me pinchan y no me sacan sangre... pero esto.., es increíble.
Macho, lo de las anécdotas de la WWII no tiene fin.

Desde luego me quedo más tranquilo ahora que sé esto...

Marcos Callau dijo...

Vaya, ¡qué historia!. Se podría hace una película sobre ello. Me ha gustado la cara de los alemanes descubirendo la Coca Cola, me parece estar viendo alguna película de Indiana Jones jejeje.

miquel zueras dijo...

Hola, Mr. Lombreeze. Esto es como aquellas noticias que aún veía de pequeño en los periódicos en las que habían encontrado un soldado japonés en una isla del Pacífico que no sabía que la guerra había terminado. Ahora Öhner fumará la pipa de la paz al estilo navajo.Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Marcos. He encontrado imágenes curiosas por la red. Hay una de prisioneros alemanes mirando embobados las ciudades americanas, un oficial creía que les habían pasado una película por la ventanilla, que aquellos rascacielos y avenidas eran un truco. Saludos. Borgo.

PEPE CAHIERS dijo...

Curiosa historia, muy parecida, en cierta manera, a las que cuentan de algún japonés aislado en una isla remota que no se enteró del final de la guerra. Sobre el trato a los prisioneros alemanes de la segunda guerra mundial en contraste con los de nuestra guerra civil, aquí existía un componente atávico como el odio que iba más allá de la consideración de un enemigo temporal o circunstancial.

Mr. Lombreeze dijo...

Es que he flipado casi más con lo de la convención de Ginebra y lo de encerrarlos en lugares parecidos a los que fueron capturados...

miquel zueras dijo...

Hola, Cahiers. Sí, esto recuerda un poco a aquellos japoneses que se quedaron por el Pacífico. En las guerras civiles se despiertan odios enconados pero en la Guerra de Secesión fue muy distinto: a los militares perdedores -sudistas- se les devolvieron sus armas y se les permitió si así lo querían regresar al ejército, no como aquí después de la guerra civil. Borgo.

miquel zueras dijo...

Lombreeze: lo supe por una película con Tony Curtis (no recuerdo el título) en que a una instalación militar en Texas les llegan prisioneros italianos capturados en África. Lo consulté y esa ley existía aunque supongo que las ventajas de recluir prisioneros en lugares cálidos se impuso pues todos los campos estadounidenses se encontraban en el sur. Borgo.

Quimérico Inquilino dijo...

Cada vez que entro por aquí me viene a la memoria la famosa frase: "La realidad supera con creces cualquier historia de ficción".
Estupenda la anécdota.

miquel zueras dijo...

Hola, Quimérico. No sé cual es mejor, si la del bueno de Öhner o esa ley de la Convención de Ginebra que se las trae. Saludos. Borgo.

Layna dijo...

Me ha cautivado la historia de este último soldado alemán. Además de los comentarios que ya se han dicho anteriormente, he pensado lo que es la vida. Este buen hombre alemán, acaba viviendo y formando una familia en territorio americano. Seguro que si le pusieran un avión con gastos pagados a Alemania preferiría quedarse en su tierra de adopción obligada. Algo externo a nosotros, personas y hechos históricos o no, pueden cambiar el curso de una vida y a saber si es para bien o para mal.Saludos

miquel zueras dijo...

Hola, Layna. Desde luego ese hombre nunca hubiera podido imaginar los cambios que da la vida. De Alemania a África y luego a Norteamérica. En el artículo original decía que los navajos lo encontraron vagando por el desierto, los cautivó cantando y bailando (Öhner era artista de variedades aficionado) y ellos le ayudaron a construir su cabaña. La historia daría para una película. Borgo.

natsnoC dijo...

Curioso, recuerdo haber leido algo sobre un soldado japonés hace pocos años que seguía creyendo que estaba en guerra.

¿Cuándo ocurrió lo del alemán este?

miquel zueras dijo...

Hola, nastnosC. Este caso fue publicado a finales del año pasado en el diario Arizona Herald, es mucho más reciente que el último caso de japonés perdido en el Pacífico y hallado en 1974 del que hablé en mi blog el pasado 25 de septiembre. Saludos. Borgo.