domingo, 23 de agosto de 2009

C DE CLANDESTINO

Cuando escribía mi libro guía Barcelona cien restaurantes con menú conocí a alguien que comía en los restaurantes a cuenta de una agencia y luego redactaba un informe sobre el local. Después leí un relato del suizo Emil Kluge y me vino la idea para este cuento:

C DE CLANDESTINO


-¡Púrpura! ¿No te acuerdas de mí? Soy Blanco Nuclear. Fuimos juntos al colegio.
-¡Ah, sí…Blanco! –Púrpura intenta infructuosamente recordar la cara del hombre que tiene delante: traje color café y lleva una gruesa carpeta roja bajo el brazo. Lánguido apretón de manos. Blanco pregunta:
-¿Qué es lo que haces ahora?
-Trabajo de cliente clandestino –Púrpura sonríe ante la expresión atónita de Blanco y cree necesaria una explicación-: Evalúo la cadena de restaurantes Indigo´s. Me hago pasar por un cliente anónimo y envío informes a la Casa Central. ¿Porque no vienes? De paso podríamos comer juntos.
Entran en un comedor de diseño moderno decorado en tonos vinagre y siena. El menú está muy debajo de las expectativas y además el servicio es un desastre. Hay un forcejeo amistoso cuando llega el momento de pagar la cuenta hasta que Púrpura dice:
- No es necesario. La empresa paga las comidas.
-Al menos déjame invitarte a una copa- propone Blanco.
Se sientan en un bar cercano. Blanco deja la carpeta sobre la mesa y pide dos coñacs. Púrpura ha dejado un maletín en la silla vecina y saca de su interior dos folios color lima.
-Ahora he de rellenar estos formularios.-dice Púrpura y escribe-:”Informe del Cliente Clandestino 081-7A. Nos han preguntado tres veces lo que queríamos antes de entregarnos la carta. La espera entre plato y plato ha sido excesiva. El nivel de cocina y presentación de los platos es muy deficiente y la limpieza de los aseos deja mucho que desear…”
-¿Soy quizás demasiado duro? –pregunta Púrpura.
-Lo cuentas tal como pasó –responde Blanco y con una seña pide otros dos coñacs.
Mientras se levantan Blanco pregunta:
-No está mal tu trabajo ¿eh? De aquí para allá comiendo gratis.
-¡Qué va! –responde Púrpura con un gesto como espantando una imaginaria mosca- La verdad es que el sueldo es una basura. Siempre comiendo en la misma cadena que suelen servir una comida infame. ¡Ah! Y además mi jefe es un auténtico cabronazo. No creas que es ningún chollo.
Se despiden amistosamente ante una boca del metro después de intercambiar teléfonos y la firme promesa de volver a verse. Hasta se rodean un hombro con una mano – en la otra llevan uno el maletín y el otro la carpeta-. Apenas Púrpura ha bajado medio tramo de escaleras Blanco ya se dirige apresuradamente de nuevo al bar. Pide un coñac y teclea un número en su móvil.
-Aquí Amigo Clandestino 2701/01. El Cliente Clandestino 081-7ªA ha expresado opiniones negativas hacia su trabajo e insultantes para con su superior. Además me ha invitado a comer a coste de su empresa…
Blanco cuelga y le invade una profunda satisfacción. Hacía tiempo que no enviaba un informe medianamente interesante. Se acomoda en la barra y pide otro coñac.
Blanco camina haciendo eses por el pasillo de su casa pero adopta una postura más ortodoxa al ver dos sombras a través del cristal esmerilado de la puerta del salón. Su madre tiene una visita. La tía Ámbar está sentada en una mesilla con su madre y una botella de anisete entre las dos. Se levanta fatigosamente y besa las mejillas de Blanco.
-¡Hola, Cariño! Tu madre y yo estamos esperando a la tía Prusia para jugar a la Escalera.
Blanco balbucea un saludo. La tía Ámbar pregunta:
-Vienes pronto del trabajo. ¿No, hijo?
- Mi horario es bastante flexible –responde Blanco- Esto… voy a echarme un rato a mi habitación. No me encuentro demasiado bien. Nada, mamá… un poco de dolor de cabeza.
Poco después de que Blanco entrara en su cuarto y de que la tía Ámbar haya iniciado una conversación sobre el estado de salud del tío Cobalto suena el timbre de la puerta.
-¡La tía Prusia! – dice la madre de Blanco- Voy a abrir. ¿Sacas la baraja, Ámbar?
Mientras se oyen los pasos de la madre de Blanco por el pasillo la tía Ámbar saca un móvil de su bolso color cereza y escribe un mensaje de texto:
“Informando Tía Clandestina 972-7/C : El Amigo Clandestino 2701/01 ha regresado a casa apestando a alcohol y por lo menos media hora antes de terminar su horario laboral. Además se ha llevado material confidencial de la empresa. Concretamente la carpeta B-04.”
La tía ámbar pulsa la tecla Enviar y decide que esto se merece otra copita de anisete.