miércoles, 1 de febrero de 2017

RELATO Y RECETA A LA GRIEGA

La semana pasada estaba aguardando a que el semáforo se pusiera verde cuando me abordó un extraño sujeto que me transmitió un apocalíptico mensajé:
Su aspecto -escuálido, revuelta cabellera y barba blanca- me recordaban a alguien... ¡Claro, Caronte! El barquero que llevaba a los difuntos al otro lado de Estigia a cambio del pago de un óbolo, uno de mis personajes favoritos de la mitología griega, y entonces me puse con este relato:
BILLETE DE IDA A LA LAGUNA ESTIGIA
La luna traza trémulos reflejos en las negras aguas de la laguna. Caronte aguarda ante la enorme proa en forma de cuña. La barca cabecea bruscamente por el oleaje sacudiendo a los mareados pasajeros que se apretujan a bordo.  El anciano barquero  discute con un guerrero que lleva la armadura ensangrentada y el cuello traspasado por una lanza:
 -¡Qué no, Héctor! Por muy héroe de la Guerra de Troya que seas no te puedo dejar subir a la barca sin pagar un óbolo como todo el mundo.
-Los aqueos ataron mi cadáver al carro de Aquiles y me arrastraron –dice Héctor-. Supongo que fue entonces cuando perdí el monedero.
-Se siente. Ya dejé subir por la cara a Hércules y me costó un marrón de un año de cárcel. Que esto es una democracia ateniense con sus normas y no una satrapía donde todos hacen lo que les sale de los pseftokefedes.
-¡Oh, Héctor! Si en la barca de Caronte quieres viajar, un óbolo tendrás que apoquinar – recitan unas mujeres con largas túnicas negras.
-¡Hala, ya has oído al coro griego! –Caronte señala con la pala del remo hacia la playa- Tendrás que vagar durante cien años por las orillas de Estigia y luego te dejaré subir gratis a la barca. Son las reglas. ¡Aire!
-¡No hay derecho, nos tratan como ganado! –protesta Psique vomitando por la borda.
-¡Si no está contenta váyase nadando, señora! –Caronte repara en un nuevo pasajero, un hombre de aspecto solemne que viste un manto de hilo egipcio-. ¡Isósceles! No te esperaba tan pronto.
-Ahora que había diseñado un triángulo tan cuqui… -se lamenta Isósceles depositando un óbolo en la mano izquierda de Caronte.
 Héctor se aleja cabizbajo y cuando comprueba que nadie le observa se esconde entre la oscuridad de un escollo. Desde allí distingue a un hombre canoso vestido con jersey de cuello cisne y tejanos que se dirige a Caronte con aire desenvuelto:
-¡Hola, buen hombre! Soy Tikis Mikis Teodorakis, el compositor. Sí, amigo. ¡Zorba el griego! -ejecuta unos pasos de sirtakis-. ¿No le suena? –Caronte le mira con hosquedad y no parece reconocerlo-. Mire, esto ha sido muy repentino. Estaba en el estudio de grabación y… bueno – Teodorakis rebusca en sus bolsillos-, ahora no sé si llevo suelto.
Héctor decide aprovechar la distracción de Caronte. Salta al agua, se agarra a la cubierta y de un ágil salto se deja caer en la popa ocultándose detrás de la caña del timón.
Agazapado, Héctor oye vociferar a Caronte:
-¡Le repito que no, señor Teodorakis! ¡Que no acepto Visa ni ninguna tarjeta de crédito!!!

FIN
¿NOS HACEMOS UNAS PSEFTOKEFEDES?
Son las típicas albóndigas griegas. Me gusta hacerlas yo mismo mezclando en un bol la carne picada, el pan rallado, concentrado de tomate, orégano y nuez moscada; pero si hay prisa se pueden comprar en la carnicería listas para freír. Lo importante es acompañarlas con la salsa Tzatziki:
Enharinar y freír las albóndigas en aceite bien caliente hasta que se doren. Dejarlas reposar sobre papel de cocina para eliminar el exceso de grasa.
Para preparar la salsa Tzatziki: pelar un pepino grande y quitarle las semillas, cortarlo a trozos y mezclarlo en un bol con yogur, 1 diente de ajo, 1 puñado de hojas de menta y un chorrito de aceite de oliva. Triturar todo en el vaso de la batidora y servir las albóndigas acompañadas del Tzatziki.

46 comentarios:

RECOMENZAR dijo...

Me gusta lo que has escrito Y la ensalada de pepinos suena buena
la haré. Siempre es un placer pasar y leerte Un abrazo desde una madrugada

Holden dijo...

A ver si me animo y pruebo estas albóndigas, que siempre ando diciendo que tengo que hacer nuevas recetas :D Y oye, sublime el chiste de diógenes, me he partido de risa.

Empezaré a llevar monedas griegas en el monedero, just in case, ya sabes...

Marián dijo...

Jajaja, me parto contigo. Oye que los zombis andan por todas partes. Decía Juan Bonilla que él ha visto más zombis por la calle que los que están en los libros, o en las pelis...jaja. y anda que Caronte, qué tio ¿y él nunca muere?

Las recetas tuyas son sabrosas y fáciles de hacer, sólo se necesitan buenos ingredientes...
Se pasa un buen rato viniendo aquí.

Besos.

Melmoth el errabundo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Melmoth el errabundo dijo...

Uno de tus mejores cuentos, amigo Miquel. La mitología griega y sus eternos dioses son el cuento de nunca acabar. Ahí tenemos al maravilloso Ray Harryhausen. Luego, con los efectos digitales las películas de cutrizaron mucho, al menos en los argumentos. Ay, recuerdo esa balsa de Caronte navegando por el río Estigia en la película de Woody Allen, Scoop. Aquel tipo intentando escapar de ella (al revés de tu cuento). La verdad, ahora Caronte puede ser cualquier conductor de autobús urbano o conductora del metro, circulando por las aguas petrificadas de asfalto con dirección al tajo, la repetición eterna de nuestra vida sin ningún tipo de sentido. Ganar un sueldo para dárselo a otro. Los dioses ahora son más sabios, como los modernos dictadores. ¿Para qué preocuparse tanto con castigos que no les benefician en nada? Mejor engañarlos de que llevan una vida ejemplar y que paguen por ello en su beneficio. Y, ay, Minos, el Minotauro y su laberinto. El laberinto lo tenemos hoy en los parques temáticos y en nuestra trastornada psicología. De ahí que no duramos en pareja ni tres meses. El amor dura tres años, diría Frédéric Beigbeder aunque se pasara un pelín, por exceso de tiempo, como Truffaut en Los 400 golpes. La vida tiene muchos más. Creo que el verdadero héroe, para mí, era el Minotauro, lo dice también Cortázar en Los reyes, por ser diferente (¡un toro blanco!) y no acatar las ordenes de nadie. Moby Dick también es un ballenato que iba a lo suyo y de color diferente, y el notas de Ahab quiere matarla, otro tipo con un laberinto dentro de su cabeza. Y Zorba el griego, y Anthony Quinn bailando en la playa haciendo chascar los dedos. Esa escena la hemos visto incluso en esos anuncios navideños anunciando perfume para hombres, pero con un tipo más guapo, pero no mejor que el gran Quinn. Ahora que lo pienso, amigo Miquel, el mundo es tan condenadamente confuso y feo que insistiría también para subirme a esa balsa, como tu personaje, de todas maneras el trayecto es similar a esas atracciones donde te introduces por un túnel y te sale un pobre desgraciado sin contrato asustando a la peña con una escoba de caña. Y ya ni te cuento la cola que tienes que hacer. Me he enterado que en Port Aventura te ponen ahora el tiempo de cola en pantallas digitales. Yo cuando iba te lo ponían todavía en una pizarra y marcado con tiza. Han mejorado en tecnología pero la estupidez es la misma: dos horas de cola para ser zarandeado treinta segundos. Y no sé qué más decirte, amigo mío... que las albóndigas no se pueden pedir en los bares, ya lo sabes, porque para elaborarlas hay que sobarlas mucho con las manos o bajo el sobaco, según la cocinera y el tipo de contrato que tenga. Mi madre siempre me decía: “Paco, nunca pidas en los bares ni albóndigas ni callos ni caracoles”. Y mira, se te mete tanto en tu laberinto mental que cuando te haces grande, ni todos los dioses griegos son capaces de hacerte entender que no todas las cocinas de los restaurantes son como las que pisa Chicote en su programa.

Un fuerte abrazo y magistrales tus dibujos. Ya sabes que me gustan mucho, amigo mío.

Josep dijo...

Brillante!

ricard dijo...

Entonces, ¿Caronte no tiene datáfono?

¡Tengo que probar esa salsa a base de pepino!

Saludos.

Ángela dijo...

Dios, lo que me he llegado a reir con el bueno de Caronte, Miquel. A mi también me encanta la mitologia, y si encima me la cuentas así ya disfruto como una bellaca. ¡Muy chulo!

Clementine dijo...

Jajajajajajajajajaja...
Eres un GENIO, Miquel.
¡Muchos besos, Borgo!

miquel zueras dijo...

Hola, RECOMENZAR! Y para mí es un placer que me visites, ya sea de madrugada o a cualquier hora. Esa salsa de pepino y menta queda deliciosa también para acompañar cordero a la parrilla, así lo comen los griegos.
Abrazos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Holden! Me gustan mucho esas albóndigas y te aseguro que vale la pena el esfuerzo de hacerlas uno mismo, con las manos húmedas para que no se pegue la mezcla. Los griegos las hacen -no sé porqué- ovaladas y no redondas.
Diogenes era un todo personaje, capaz de poner su nombre a un síndrome y al club que aparece en las novelas de Sherlock Holmes.
Al menos el viaje es barato, 1 óbolo= 1 céntimo de dracma.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Marián? Hombre, Juan Bonilla... cuando en el 2000 estuve en la Semana Santa sevillana me encontré a unos jugadores de rol con fusiles láser que recreaban su libro "Nadie conoce a nadie". Caronte estaba bajo contrato de Hades, el dios de los infiernos, supongo que se aseguraba de que el barquero no muriera a cambio de un sueldo miserable, un óbolo por pasajero.
Te recomiendo que añadas una pizca de cilantro a las albóndigas, quedan muy buenas. Espero que sigas pasando buenos ratos por aquí. Besos!
Borgo.

Doctora dijo...

Me ha gustado mucho, de los mejores relatos que te recuerdo :)

En la peli al menos Brad Pitt le devolvía el cuerpo de Héctor a Peter O Toole.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Melmoth? Tengo un libro con unas estupendas ilustraciones de Doré que representan un Caronte andrajoso y malhumorado, y es que vaya un trabajo el de trajinar mortales de un lado a otro de la laguna a cambio de un mísero óbolo, la moneda griega de menos valor.
Buena película "Scoop", una de las mejores obras "menores" de Allen, con el asesino del Tarot y una señora que dice: "Es un hombre encantador, me dijo que le recordaba a su difunta esposa, espero que cuando estaba viva..."
La última vez que subí a uno de esos Trenes del terror en una feria lo primero que se veía era una fregona con un cubo ¿Algún mensaje oculto? De Port Aventura recuerdo además de las colas la ciudad china, que no estaba mal, y una desastrosa comida mexicana que arrojé (después de comerla) en uno de esos cacharros que te agitan como un cóctel.
Vaya hombre, ni callos ni caracoles... las dos "C" como llamo a mis tapas preferidas. Por si acaso, ya me los hago en casa.
Abrazos, amigo, ya sabes que me encanta que me visites por aquí.
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hombre, Josep! Gracias, y me alegra mucho volver a saber de ti.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Ricard! Pues no, en aquella época "ni se acordaban de lo que era eso", como aquel chiste de Martes 13 y los sintetizadores.
Hoy me voy a preparar esta salsa, quedará bien para acompañar unas chuletillas a la plancha con pan de pita.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Ángela! Me alegra mucho que te hayas reído, la mitología da para mucho, ya escribí un relato sobre la pobre Cassandra a la que nadie hacía caso.
Muchas gracias y saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine!
Gracias, tú siempre tan amable...
¡Muchos besos y -aunque algo pronto- buen fin de semana!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Doctora! Gracias, la verdad es que es un relato que llevaba tiempo dándole vueltas, el misterioso profeta callejero me animó a terminarlo.
He de revisar "Troya", la recuerdo muy poco, creo que era Eric Bana el que hacía de Héctor, y supongo que debió ser el último papel de O´Toole.
Saludos!
Borgo.

El peletero dijo...

Molt bo el relat, i la salsa amb mandonguilles extraordinària, ja l'he provada i és boníssima!!

Una abraçada.

Clementine dijo...

Sí, sí, amable, pero es que, además, me ha gustado mucho. ¡Si incluso he puesto esta entrada en mi twitter!
Muy buen fin de semana, Borgo, aunque sea pronto, para cuando llegue.

Belknap dijo...

Mr. Borgo, como siempre otro muy buen relato; muy divertido y encima le ha alargado la vida Theodorakis que sigue con vida. La receta me la apunto, si señor. Saludos.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Mejor que se actualice. O por lo menos que acepte monedas de otros paises.
De lo contrario, habrá que quejarse a Persefone.

miquel zueras dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
miquel zueras dijo...

Hola, Peletero! Benvingut un altre cop. Gràcies i et recomano tastar-la amb xai a la brasa, si encara no ho has fet. Ara intentaré fer dolmades, amb arròs i menta.
Salut!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine!
Vaya, pues me alegra mucho que lo hayas puesto en tu Twitter.
Bueno, ahora sí que es momento de desearte feliz finde aunque se augura lluvioso.
Muchos besos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Mr.Belknap! Muchas gracias, y espero que al bueno de Teodorakis le queden por delante muchos años.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Demiurgo? Bueno, ahora los griegos no tienen dracma, vaya un dracma (perdón por el chiste malo) y también cometieron el error de pasarse al euro aunque supongo que 1 céntimo equivaldrá al óbolo.
Persefone, la reina del Inframundo... supongo que ella tiene todos los pases gratis. Estoy pensando en viajar con la barca de Caronte pero la tarifa para los vivos, una rama de oro, es excesiva.
Saludos!
Borgo.

DULCINEA DEL ATLANTICO dijo...

El cuento de Diógenes es genial, pero hay que decirle que las tarjetas de crédito son muy útiles. Tienes una gran capacidad para discurrir historias rocambolescas, y esta se lleva la palma.
Tomo nota de la receta,esa salsa tiene buena pinta,es otra forma de acompañar las albóndigas y además es super fácil.
Saludos Miquel
Puri

miquel zueras dijo...

Hola, Dulcinea! Gracias, y es que Caronte lo pintan como un anciano gruñón, chapado a la antigua, que se comporta como un segurata de discoteca y decide quien sube a su barca y quien no.
Una receta facilísima y que queda muy bien con la carne a la brasa. La descubrí hace años en un local griego en Londres, fue la primera vez que vi una de esas pirámides de carne giratorias para los kebab.
Saludos, Puri!
Borgo.

Frodo dijo...

Es notable tu capacidad para, de un acontecimiento cotidiano, obtener una entrada estupenda.
Me hizo mucha gracia las situaciones del relato, y eso de los pseftokefedes (el chiste y la receta) estuvo genial.
Lo malo de todo eso es que quizás no lleguen a destino si los sirves en platos de porcelana... quedarán las albóndigas por el suelo entre los añicos, jajaja ¡pero todos bailando!

Abrazo!

miquel zueras dijo...

Hola, Frodo! Vaya, veo que conoces los fines de año griegos y su tradición de romper platos. Yo he asistido a algunos en Dyonisos, un local griego de Barcelona, y es que me encanta su cocina: la musaka, los gyros... y esas pseftokedes. También quedan buenas con humus de garbanzos.
Me alegra mucho que te guste el relato. Recomiendo leerlo con el tema de la película "Zorba el griego".
Abrazos!
Borgo.

Ana Bohemia dijo...

Que tiquismiquis es Caronte, que emperrado con los óbolos, jaja, pobre Héctor, encima que su cadáver fue arrastrado le amenazaron con vagar cien años por la orilla de la laguna estigia, no hay derecho, menos mal que aprovecho el despiste para colarse en la barca de polizón...
Geniales las viñetas y tu humor.
Las albóndigas me han despertado el hambre, ¡ a estas horas! Me encantan.
¡¡Saludos Miquel!!
:D

miquel zueras dijo...

Hola, Ana! Por lo que he leído Caronte se comportaba a veces como un portero de discoteca, seleccionando quien subía a su barca y quien no aunque tuvieran la moneda. La tomaba sobre todo con los obesos, a quienes insultaba y escupía.
Me alegra mucho que te gusten los dibujos, a mí me encanta la comida griega, a veces me llevo un kebab y me lo como en casa con la salsa tzatziki o un humus de garbanzos.
Saludos!
Borgo.

AMALIA dijo...

Es un relato estupendo.

En cuanto a la receta, tomo buena nota.

Un abrazo. Feliz semana.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, AMALIA? Me alegra verte por aquí de nuevo.
Gracias y que te aprovechen esas albóndigas con salsa griega de pepino y menta.
Muy feliz semana!
Borgo.

RECOMENZAR dijo...

Preparé tu receta
Me fascinó
sos un gran Chef
escritor
y amador de las letras de tu blog

Reportero A Letargo En Suleyken. dijo...

Me he divertido mucho leyéndote, también te manejas con soltura escribiendo-
¡Pues lo dicho! Reitero mi salvoconducto a mi bitácora. Bienvenido...
¡N e k y e l u s W . 1

María Perlada dijo...

¡¡¡Wowwww! qué nombre más original tienen tus albódigas: PSEFTOKEFEDES, nunca hubiera adivinado su nombre si no fuera porque las mencionas aquí.

Yo nunca las he preparado así como tú dices, con esa salsa llamada Tzatziki que dices se hace con pepino, me lo anoto para prepararlas un día, está bien cambiar un poco, y no hacerlas siempre de la misma manera.

Un beso.

miquel zueras dijo...

Hola, RECOMENZAR! Bueno, tanto como chef... qué va, me gusta cocinar y me relaja sobre todo por la noche con algún CD de buena música de fondo. Me encanta la cocina griega y pronto publicaré una receta de brochetas de cordero con salvia que está buenísima.
Besos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¡Hola, Reportero y muy bienvenido a Borgo! Me alegra que te haya gustado el relato y gracias por admitirme en tu bitácora.
¡Estamos en contacto!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, María? Se me quedó el nombre de las visitas que hago al Dyonisos, un buen restaurante griego de Barcelona. Conozco al dueño y a veces me pasa recetas como ésta mientras tomamos unos vasos del licor anisado Outzo.
Esta salsa es muy buena, y queda muy bien para acompañar platos de cordero, es la salsa más popular de los griegos.
Besos!
Borgo.

Licantropunk dijo...

Cuando era un niño vi en el escaparate de una librería un libro que ponía en su portada: "Caronte aguarda". Ese título me impresionó, no se me ha olvidado nunca: ya sabía entonces quién era ese tal Caronte. Quizás va siendo hora de leerlo.
Saludos.

miquel zueras dijo...

Hola, Licantropunk! Me encanta ese título, y si Caronte aguarda más vale no hacerle esperar porque tiene muy mal café. He consultado por ahí y parece que es una novela de Fernando Savater de género negro.
Saludos!
Borgo.

Chechu Rebota dijo...

¡Este Caronte no deja pasar ni una!
Ese plato me lo apunto, pero una pregunta: ¿la salsa se come fría? se me hace raro.
NO sabes la risa floja que me ha entrado al leer la tira del minotauro y su hermano.

miquel zueras dijo...

Hola, Chechu! Los textos describen a Caronte como un tío con muy malas pulgas que insultaba y escupía a los que aguardaban para subir a su barca. Vamos, como un portero de discoteca.
Bueno, fría no, a temperatura ambiente y queda muy bien con cordero a la parrilla. Muy típico plato griego.
Gracias, es que si el minotauro (que por cierto era blanco, sorry) tenía la cabeza de toro y el cuerpo de humano me preguntaba que tal quedaría del revés.
Saludos!
Borgo.