domingo, 22 de enero de 2017

UN RELATO MUY CORTO CON RECETA INCLUIDA

EL DIENTE
 Él y ella discutieron en la cocina. Cuando él se enojaba nunca la miraba directamente, ahora tenía la mirada fija en los pájaros imantados sobre la puerta de la nevera. Arrojó el periódico hacia la mesa forrada de hule. Algunas hojas sueltas volaron perezosas como peces raya.
Ella contrajo las mandíbulas y le pareció que sus dientes se quebraban como si mascaran barras de tiza.
Un diente se le cayó al suelo.
Los dos notaron que habían perdido el control de la situación. Hubo un silencio largo, incómodo.
Ella agarró un cuchillo. La potente luz del fluorescente iluminaba el filo con crudeza.
Se agachó y recogió el diente del suelo.
Puso el diente sobre una tabla y con el cuchillo lo cortó en delgadas láminas. Chac, chac, chac.
Echó el diente fileteado sobre los espaguetis. Les gustaba notar el sabor del ajo en la pasta.
Hora de cenar. La tormenta había pasado.
Bueno, ahora sí que estaba cantado poner una receta: Espaguetis en ajo y aceite, o al aglio e olio, como dicen en Italia.
Mientras los espaguetis se cuecen en agua salada descabezar una guindilla para quitarle las semillas y sofreírla en la sartén en aceite bien caliente. Pelar y cortar cuatro dientes de ajo en finas láminas y dorar en la sartén.
Escurrir los espaguetis y añadirlos al sofrito removiendo con una cuchara de madera. Un momento antes de servir apagar el fuego y tapar la sartén durante un minuto para que la pasta quede bien perfumada con el aroma del ajo y la guindilla.

Recomiendo condimentar los espaguetis con un chorrito de aceite de oliva macerado en un frasco con guindillas.
Y por si quieren seguir el relato en audio... gracias a mi buen amigo Marcos Callau que me invitó a su sección Noches de Pabostría.
MÚSICA PEGADIZA
Le encargaron una canción pegadiza y lo consiguió. Nada más empezar a cantar el público se liaba a tortazos.

43 comentarios:

Clementine dijo...

Jajajaja... qué entrada más chula, Miquel. Y con tus dibujillos y tu voz.
¡Feliz semana y muchos besos, Borgo!

Éowyn dijo...

Wooooooow, buenisima entrada, Miquel. Qué genial poder escucharte y describir tan bien lo contrado escrito.
Deseo que vaya muy bien la semana!
Un abrazo!

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Sospecho que ese diente era una protesis, no muy buena. O tal vez era un falso diente preparado para hacer un truco, para impresionar.
De lo contrario, implicaría que tiene un cuchillo que puede cortar un diente en fetas. Y un cuchillo así sería inquietante en manos de esa mujer, que aprieta los dientes.

Marcos Callau dijo...

Qué grande, Miquel. Quedó genial. Repetiremos!!!

Melmoth el errabundo dijo...

Ay, mi querido Miquel; a punto estuve de saborear tus espaguetis, ¿lo recuerdas? Nos conocimos en aquel bar de la periferia de la ciudad de los prodigios, en aquel bar que parecía (por la parte trasera) que colgaba sobre un extraño abismo. Todo fue un malentiendo por parte de nuestro amigo Marcos. Bueno, todo esto es otra historia. Me ha gustado mucho el recurso sorpresa de tu relato sobre “el diente”. A medida que vamos leyendo nos decimos ¡qué asco!. Claro, el diente de ajo, siempre tan caro al vampiro. ¿Por qué será que el tubérculo más apestoso es el más querido? Estoy hablando de la cebolla. Nada más introducirle la hoja de un cuchillo todo el mundo se pone a llorar, como se ponen a llorar muchas mujeres en el cine en las disputas dentro de una cocina. La cocina parece el lugar ideal para las discusiones matrimoniales, pero rara vez se discute en el baño, quizá porque nos resultaría la mar de ridículo, no por estar en ese lugar, sino porque le quitaría hierro al asunto. No sé, me imagino un tipo sentado en el váter y su mujer allí de pie preguntándole a grito pelado por qué se ha ido a la cama con su mejor amiga. No obstante, esta situación queda mejor en la cocina. El tipo le puede echar la bronca a su mujer por haberse ido a la cama con su mejor amigo al mismo tiempo que ella le está dando una paliza a un pulpo para ablandarlo. No sé si ahora las mujeres modernas compran un pulpo enorme y se ponen a estamparlo contra el mármol. Quizá lo compren congelado o ya con la paliza dada por la pescadera de turno. Recuerdo que mi madre lo hacía. Mi padre, mis hermanas y yo huíamos de la cocina totalmente aterrorizados. ¡Plas! ¡Plas! ¡Plas! El odio contenido por una vida errónea se plasmaba en aquellos golpes al pobre octópodo que luego estaría de muerte en su salsa picante y en las ensaladas. Sin embargo todos reímos en Annie Hall cuando Woody se escondía detrás de la nevera por temor a aquellas langostas y Diane Keaton reía y reía.

Me gusta mucho la portada de Slapstick del gran Kurt Vonnegut. Tengo la novela en castellano titulada Payasadas con una portada nada inspirada de Linjers. Esa dentadura saltarina me ha hecho recordar cuando se puso de moda esas tiendas “Sex Shop” donde vendían todas esas tonterías que salvaba la gilipollez de las fiestas del “amigo invisible”, pura redundancia: los amigos no existen, son invisibles o imaginarios. Por otra parte, siempre me sentí muy próximo al personaje masculino de la película Amélie: trabaja en una de esas tiendas y se sacaba un sobresueldo haciendo de figurante en el túnel del terror en un parque de atracciones. Creo que yo sería feliz realizando esos trabajos. Me dan pena los universitarios que estudian para trabajar en un banco o en cualquier oficina administrativa. ¿Recuerdas aquellas pollas y vaginas saltarinas? Cutre de cojones, amigo mío.

Lo más delirante ha sido verte y escucharte en ese vídeo. El color es muy radiactivo, además de la banda sonora compuesta por Vangelis para Blade Runner. ¿Sueñas los androides con recetas de cocina? Ferran Adriá impuso la definición de categoría social. Estuve una vez allí, amigo Miquel. Me invitaron. Luego, fuimos a tomas unas copas a esas tabernas de madera a lo inglés y arrasaron tres o cuatro veces el tazón de kikos de maíz, garbanzos secos y palomitas, es decir, que se quedaron con hambre. Ay, diós mío, incluso la vieja del anuncio de la fabada asturiana (Litoral) hace trampa. Ya nadie sabe hacer un plato decente.

Y para terminar (ya sé que soy muy pesado), te diré que sí, que la música, a veces, puede resultar tremendamente molesta. Se te mete en la cabeza y ya no hay manera de que se vaya; sobre todo si la detestas o es estúpida. Tu jefe te puede decir que estás despedido y allí convive tu desesperación, entre el miedo y una canción de Georgie Dann.

Un fuerte abrazo, amigo mío.

abril en paris dijo...

¡Ay qué gusto de relato! Y además apetitoso..ñam ñam

¡Qué bien lee usté oiga! ;D

Saludos, Miquel

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine! Ya me has alegrado el día. No estaba seguro de cómo funcionaría un relato escrito y narrado. Bueno, según tú he empezado bien la semana.
Muchos besos, Clementine!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Muchas gracias, Éowyn! Yo también espero que te vaya todo muy bien después de haber visto esa nevada tan espectacular. Ya va siendo hora de que vuelva a nevar por Barcelona...
Abrazos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Demiurgo! La verdad es que el relato se me ocurrió al leer un artículo sobre los dientes falsos con una cápsula de cianuro en su interior que llevaban los espías durante la guerra fría para evitar "cantar" en los interriogatorios; mucho peor que una discusión entre parejas en la cocina... bueno, casi. Un cuchillo siempre es inquietante en manos femeninas, ahora estoy pensando en Fahlo-See, la hija de Fu-Manchú, que lo manejaba con destreza.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Marcos? Pues nada, por mí encantado. Guardo muy buen recuerdo de aquellas encantadoras Noches de Pabostría.
Abrazos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Melmoth! Me alegra saber de ti. Pues ya sabes, cuando quieras probar mis espaguetis Casa Borgo´s estará abierta. Aquel bar tiene algo de irreal, como sobre un alcantilado. Paul Naschy rodó algunas escenas de su película "Rojo sangre".
Huy, eso del pulpo da para mucho tema, podría hacer una versión del famoso relato de Roald Dhal "Pierna de cordero" con un pulpo congelado. "Crimen a feira", se podría titular. Yo también sufro lo mio cuando meto los caracoles vivos en el horno... me siento como un guardián de los crematorios de Auschwitz.
Me encanta esa novela del gran Vonnegut, y mi agencia de casting está haciendo pruebas para actores que se paseen por el Museo de cera, ¡a ver si me pillan!
El fondo de Vangelis fue una buena idea de Marcos, y Ferran Adriá... uf, el día que me apetezca comer nitrógeno me iré a un laboratorio.
Una vez me comunicaron mi despido a principios de verano, buen momento para escuchar "El chiringuito" de fondo.
Abrazos, amigo!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, París? Esa es una de mis recetas preferidas para pasta, sabrosa, nada cara y muy fácil de preparar. Es la típica de las zonas pobres de los Abruzos.
Muchas gracias (aunque ese día estaba algo afónico) y saludos!
Borgo.

JLO dijo...

Después de Melmoth como hacemos para comentar? Ja... Entrada corta pero atractiva, gags pegaditos 🙋

No toda la música pegadiza es mala, pero si molesta jaja 😁

María Perlada dijo...

Que bueno tu relato de hoy con él diente fileteado como si fuera un ajo jajaja me sacaste sonrisas.

Por cierto, me encantan lis soaguettis pero nunca los hago con ajos, y eso que a mi me encantan los ajos, los voy hacer así la próxima vez y con guindilla, y ya te contare.

Un beso.

David dijo...

Relato surrealista total. Primero leído, después escuchado. Ya siento que hayas estado con anemia. Creo que el libro de "Siempre hemos vivido en el castillo" te puede gustar.
Hace que no sé de Marcos (actualiza menos que yo, creo).
En fin..
Un saludito.

Josep dijo...

Me ha gustado mucho esa canción pegadiza... XDD

Muy bueno el relato, con un final más pacífico de lo que preveía...

Esa receta es un éxito total, aunque hay a quien no le convence el ajo, sin llegar a vampiresas...

Precisamente, la semana pasada me dieron una Boina Escocesa y ya tengo aceite aromatizado para una temporadita... :-)'

Un abrazo.

Ana Bohemia dijo...

Vaya aderezo para los espaguetis, imagino que un diente machacado (aunque no fuera de ajo) era el ingrediente secreto.
Genial tu locución, tienes una voz que hipnotiza.
Saludos
;)

Ame dijo...

Eres malo ...
Me tenías con el corazón en la mano :)
Es un relato excelente, me has hecho sonreír y esa receta, me falta descubrir qué es la "guindilla" para entenderla completa.

Gracias por tu visita, me ha gustado pasarme por aquí
Mi beso

miquel zueras dijo...

Hola, JLO! Melmoth es todo un artista y además con mucho que contar.
Es lo que tiene la música pegadiza, en España tuvimos el invento diabólico de "La canción del verano" que sonaba en todos los chiringuitos playeros. Yo hasta recuerdo aquello de "La felicidad, ad, ad, ad..." de Palito Ortega.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, María! Es curioso lo del ajo tiene dientes, y además una cabeza, como si fuera una planta dotada de partes humanas.
Me encanta el ajo, en la pasta y también el ajoarriero con pimientos y los platos preparados al ajillo. La guindilla aquí queda muy bien, seguro que te quedarán unos espaguetis buenísimos.
Besos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, David? Yo también me he apuntado al estilo de los Audio-Books. Marcos hizo unas grabaciones muy interesantes con poetas y escritores que iban a su casa cuando vivía en la Pabostría, en el casco viejo de Zaragoza. Marcos anda ahora muy liado organizando actos con el Ateneo de Jaca.
Voy a buscar ese libro, y ya voy mejor con el suplemento de hierro y unos cuantos bistecs sangrantes.
Saluditos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Josep! Nada como una buena cena para aplacar las temidas discusiones de pareja en la cocina.
¡Yo también tengo una boina de esas que me trajo un amigo de Escocia! La llaman "Bonaid" en gaélico, tiene su borla y tela de cuadros. Recuerdo que estuvimos comentando un tema candente: ¿porqué las boinas de aquí llevan rabo?
Abrazos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Ana! Yo lo preparo con los dientes fileteados con cuidado de que no llegen a quemarse en el aceite, aunque a veces aplasto el ajo y quito la vaina verde para que liberen su sabor.
Gracias! Me alegra de verdad que te haya gustado la lectura. Fue muy divertido.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Ame! Me alegra mucho volver a verte por Borgo, bienvenida de nuevo.
La guindilla es como aquí llamamos al ají o el chile, ese sí que debes conocerlo bien.
Gracias a ti y hasta la vista!
Borgo.

Josep dijo...

Ja,ja... ya compruebo, Borgo, que me he explicado mal.

Cuando digo boina escocesa, quiero traducir lo que en inglés llaman Scotch bonnet que, desde luego, no me cubre la cabeza....

Un abrazo.

Belknap dijo...

¡Hola, Mr. Miquel! Que relato tan culinaria y original y otra nueva receta para disfrutar. Saludos.

Holden dijo...

Jajajaja

Muy bueno tu pensamiento lateral xD Me has engañado, pensaba que estaba leyendo algo muy raro, ni se me había pasado por la cabeza un diente de ajo xD

Yo soy de pasta con tomate y albóndigas, me queda bastante rica ^^

miquel zueras dijo...

Aaaah... vale, Josep. Ya me había parecido algo raro. Por el buscador he averiguado que los llaman pimientos bonney por su parecido a las boinas escocesas. Parecen lo que aquí conocemos como ñoras o nyores.
Gracias por el dato!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Mr.Belknap? Y yo, contento de que le guste. Creo que los relatos y las recetas se acompañan muy bien.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Holden! La próxima vez pensaré en las cabezas de ajo, un relato terrorífico con supuestas decapitaciones. Dan para mucho tema los ajos...
La pasta con albóndigas es una receta americana (ya se ve por las películas) Leí que el primer cocinero que preparó ese plato fue el encargado de un restaurante italiano en Filadelfia. Pidió carne picada para hacer salsa boloñesa y le llegó en albóndigas, como iba escaso de tiempo las cocinó tal cual y fueron un éxito.
Saludos!
Borgo.

DULCINEA DEL ATLANTICO dijo...

Muy bueno el micro, con diente fileteado y hojas de periódico volando como peces raya, jejej.
y además lo adornas con tus magníficos dibujos y para ser aún mas completo no lo lees de viva voz, que mas se puede pedir.
Tomo nota de la receta.
Besos Miquel.
Puri

Doctora dijo...

Cuando era pequeña me quite un diente de leche que estaba suelto mientras estábamos comiendo. Lo puse sobre la mesa sin decir nada y mi padre casi se lo metió en la boca pensando que era un trocito de pan.

miquel zueras dijo...

Hola, Dulcinea! Me vino muy bien estar viendo un documental de la 2 sobre fauna marina mientras escribía el micro. Aqui sí que he puesto de todo: texto, dibujos, narrador... todas las chuletas al asador, vamos.
Hoy me he preparado esta receta y le he añadido alcaparras y aceitunas negras deshuesadas. ¡Te lo recomiendo!
Besos, Puri!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Doctora? Vaya, pues tu padre estuvo a punto de cometer un pequeño acto de canibalismo paterno-filial; en muchas culturas del Pacífico eso se interpreta como un acto de amor muy intenso.
Aun recuerdo aquella sensación de notar un diente de leche balanceándose al presionar con la lengua. Entonces si se te caía una pieza al menos te volvía a salir otra, como los tiburones.
Saludos!
Borgo.

Frodo dijo...

Llego tarde, casi todo lo que iba a decir ya lo dijeron en los comentarios anteriores, aunque el 90 % lo dijo Melmoth
Espectacular escucharte Borgo. Creo que deberían repetir esto con otros relatos.
Justo yo realicé la entrada del Levítico con la famosa ley del talión: ojo por ojo, diente por diente. Ley a la que no nos afiliamos.
En la familia de mi novia son todos "tanos", así que cada tanto sale esa receta.

Abrazo grande!

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Frodo? El bueno de Melmoth es como mi oráculo particular. Pronto incluiré otro relato narrado, fue divertido y me gustaría repetir.
Ah, sí... "Diente por diente", el molar más famoso de la historia.
Ahora estoy releyendo "Noche terrible" de Roberto Arlt y me encantan sus descripciones de las comidas del protagonista con una família de "tanos". "Diezmé tremendas fuentes de tallarines y ravioles, y avancé hacia catedrales de zambayón congelado entre valles de ñoquis."
Abrazos!
Borgo.

Chechu Rebota dijo...

Como te gusta tomarnos el pelo con tus relatos y que bien los lees, como se nota que tienes buena voz y que estas preparado para el doblaje.

P.D.: He visto que en otro comentario te recomendaban "Siempre hemos vivido en el castillo" y me sumo a esa recomendación, que lo leí hace poco y me gustó mucho.

miquel zueras dijo...

Hola, Chechu! Bueno... la verdad es que es divertido recitar los cuentos, así me entrené con el doblaje, le leía cuentos a mi hijo imitando todas las voces de los personajes. Duró poco, pronto mi hijo me contaba los cuentos que él se inventaba, de terror, está hecho un Stephen King.
Pues me apunto ya ese libro, es de los que me da la sensación que me va a gustar.
Saludos!
Borgo.

Lia Noronha dijo...

Me gusta...muy belo!!!
Poesia y arte.
abrazos .

miquel zueras dijo...

Bem-vindo a Borgo, Lia! E muito obrigado. No practico el poco portugués que sé desde que visite Oporto, una ciudad preciosa.
Ahora me pasaré a visitar tu blog. Abraços e beijos.
Borgo.

Nury ruri dijo...

Entada completísima. Te leemos, te escuchamos y te vemos, ja, ja.
Muy buena también esa música pegadiza.
Saludos.

miquel zueras dijo...

Hola, Nury! Ya ves, salgo por partida triple...
Muy relajante la música de Vangelis, viene muy bien como fondo para una lectura de texto.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Nury! Ya ves, salgo por partida triple...
Muy relajante la música de Vangelis, viene muy bien como fondo para una lectura de texto.
Saludos!
Borgo.