martes, 21 de mayo de 2013

BAYEUX (1) LOS BOTELLINES

Cuando veo los botellines de un mueble bar siempre recuerdo mi escena preferida de Nuestro hombre en la Habana, cuando Wornold (Alec Guinness) juega una partida de damas con el capitán Segura. Las fichas son botellines -Wornold juega con bourbon y Segura con whisky- y se beben las fichas que van matando. Algún día tengo que jugar una partida como esa.

He pasado cuatro días en Bayeux (Normandía) invitado por mi amigo Raymond al que conocí cuando pasé una temporada en París, ahora es recepcionista en el Hotel Saint-Loup. Naturalmente he aprovechado para visitar el museo donde se guarda el Tapiz de Bayeux, la pieza textil más valiosa de la historia. Describe la conquista de Inglaterra por los normandos en el 1066. Ilustraciones bordadas que muestran 600 soldados, 190 caballos, castillos, batallas... con textos en latín que describen la acción de los dibujos. Algo así como un cómic bélico de mil años de antigüedad.
Al entrar en mi habitación Raymond me previene sobre los botellines del mueble bar. Algunos clientes se beben los botellines de ginebra y vodka, los rellenan con agua del grifo y los vuelven a cerrar. El servicio de habitaciones ve los botellines llenos y no se los cobran.
-Mais cést encore pire ce qui fassent avec le whisky (Pero es mucho peor lo que hacen con el whisky) Los llenan con pipí, tu sais, por el color...
-¡Ecs!!!
-Cuando abras un botellín de whisky, acércatelo al oído -aconseja Raymond-, si oyes el chasquido del precinto es que no ha sido abierto y puedes beber con tranquilidad.
Me gusta practicar el francés con Raymond y él su castellano. Hablamos un batiburrillo que recuerda al famoso sketch de Tip y Coll y la jarra de agua.
Antes de que Raymond empiece su turno de noche salimos a cenar. En la rue Saint-Malo encontramos un local que parece acogedor y económico -algo insólito en Normandía- y con un letrero que nos intriga:
 Plato del día: Huevos como salen. ¿Qué será eso? ¿Otro descubrimiento de la nouvelle cuisine? Somos unos curiosones sin remedio, así que nos sentamos y pedimos los oeufs. La sonriente camarera sale de la cocina y deja sobre la mesa sendos platos con... dos huevos fritos.
-Eso no son huevos como salen -opina Raymond-, eso es como les sale de los huevos.

Aún nos reímos a carcajadas cuando nos traen el postre: dos grandes vasos de calvados, el licor normando a base de manzanas.
De vuelta a mi habitación decido que un whisky me sentará bien después de una experiencia como la de los oeufs comme ils sortent. Al coger un botellín de Johnnie Walker recuerdo el consejo de mi amigo. Me acerco el frasquito al oído y conteniendo la respiración giro el tapón muuuuy despacio (parezco uno de esos que abren cajas fuertes de las películas) hasta que oigo un chasquido ¡Click! Estoy de suerte.
En mi próxima entrada hablaré del tapiz.


42 comentarios:

deWitt dijo...

Joer! Creo que no volveré a tomar un botellín, jaja!

Qué pasada lo del tapiz! Debe ser enorme, no?

Un abrazo

miquel zueras dijo...

Hola, deWitt. Yo no olvido el consejo de mi amigo, desde ahora todos los botellines de los hoteles los pienso abrir así.
El tapiz es magnífico, está muy bien conservado y mide nada menos que 70 metros de largo.
Abrazos. Borgo.

C. Noodles dijo...

Bueno, bueno! La palabra botellín me hace retroceder en el tiempo. Ahora no se usa para nada, solo para hacer alguna gracia.
Tremendo lo de rellenar con el "agüita amarilla"! Tomo nota, no sea que me lo encuentre por ahí!

Y los huevos, jajaja. Estos franceses, como son.

Un abrazo.

Doctora dijo...

Gracias a Dios que en los mini bares no hay batidos de chocolate :S

SqSmaravillosa dijo...

Hola Borgo! Qué mala baba tienen algunas personas...y no por beberse los botellines, que yo haría los mismo, sino por el método de relleno jajaja.

Sólo sé que no sé nada, esa es la mejor frase para definirme: ni idea tenía de ese tapiz. Tiene que ser precioso admirarlo en directo.

Anda que lo de los huevos tiene guasa. A lo mejor los llaman así porque lo cierto es que los huevos fritos nunca salen igual, por lo menos a mi: a veces me salen con puntillita y todo, y otras veces un puro desastre.

Un beso querido Borgo!

miquel zueras dijo...

Hola, Noodles. Es que las habitaciones de hotel con mueble bar ya son vestigio de otra época. Si te alojas en una de esas habitaciones ya sabes. No cuesta nada y puedes ahorrarte sorpresas desagradables, que beber agua del grifo no es tan terrible pero lo otro...
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Aaagh, Doctora!!! Pues no lo había pensado. A saber lo que harían algunos para rebajar la factura, por Dios...
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, SqS. Está claro que hay gente capaz de lo que sea por ahorrarse unos euros en la cuenta del hotel. Ya lo digo: cuidado con los botellines.
El tapiz es extraordinario. Un documento representado con técnica de historieta, por lo que se conoce como el primer cómic de la historia.
A los franceses les encanta poner nombres raros para sus platos. Los huevos tienen su técnica, a mí no me salen con puntilla ni por casualidad.
Muchos besos. Borgo.

PEPE CAHIERS dijo...

Uno siempre mira el mueble bar con cierto desafío. ¿Será capaz de abrirlo?. Claro que después de lo que comenta habrá que pensarlo dos veces. Eso de los huevos, sobre todo los fritos, ya sabe que tiene su arte, sobre todo la temperatura del aceite, tiene que estar a muy mala leche, para que te salgan con puntillas.

ricard dijo...

¡Estos franceses son unos guarros!

Yo comí bastante bien cuando estuve en Normandía. Una tarde, cenamos en un restaurante muy acogedor donde la especialidad era la carne "à la pierre" (a la piedra). Como tardaban mucho en traerme el plato, me quejaba cuando veía pasar el camarero: "la pierre!", clamaba con mi pobre acento. El hombre me miraba de reojo y con cara de mala uva hasta que, al final, señaló la cerveza que tenía delante de mí. A lo cual, hube de replicar: "Non la bière, la pierre!!".

Y para terminar con este tonto resumen de mi viaje al país de los normandos, te diré que el tapiz es muy bonito pero que tuve que verlo en una de las reproducciones que venden porque al pequeño de la familia le vinieron ganas de ir al lavabo cuando estábamos a mitad de la visita.

Saludos.

ricard dijo...

¡Estos franceses son unos guarros!

Yo comí bastante bien cuando estuve en Normandía. Una tarde, cenamos en un restaurante muy acogedor donde la especialidad era la carne "à la pierre" (a la piedra). Como tardaban mucho en traerme el plato, me quejaba cuando veía pasar el camarero: "la pierre!", clamaba con mi pobre acento. El hombre me miraba de reojo y con cara de mala uva hasta que, al final, señaló la cerveza que tenía delante de mí. A lo cual, hube de replicar: "Non la bière, la pierre!!".

Y para terminar con este tonto resumen de mi viaje al país de los normandos, te diré que el tapiz es muy bonito pero que tuve que verlo en una de las reproducciones que venden porque al pequeño de la familia le vinieron ganas de ir al lavabo cuando estábamos a mitad de la visita.

Saludos.

miquel zueras dijo...

Hola, Cahiers. Que todo el mundo lo sepa (como el protagonista de "La invasión de los ultracuerpos" gritaba a los automovilistas):los mueble bar tienen su peligro.
Los huevos son más difíciles de preparar de lo que mucha gente piensa. A mí me gustan con ajo, poca echa la yema y la clara tostadita.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Ricard. A mí me tocó un camarero que no hacía más que corregirme, sobre todo con las palabras que terminaban en "oux" que no las pronunciaba a su gusto y él las decía poniendo la boca en forma de culo de gallina.
Lástima lo de tu visita al museo. El tapiz desde luego vale la pena.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Ricard? Vaya, te repites. Tu ordenador debe haber comido "oignon". Je, je. Saludos. Borgo.

ricard dijo...

¡Vaya, te lo he puesto a "oeuf"! :)

miquel zueras dijo...

Ja, ja, muy bueno, Ricard. Por cierto que tu nombre es también el de un famoso aperitivo francés: "Una parte de Ricard y cuatro de agua".
Saludos. Borgo.

Mara Miniver dijo...

Vaya, Borgo. Si antes me acercaba poco a los minibares ahora ni te cuento. Esa receta de huevos creo que puedo hacerla yo sin problema ;)
Esperando estamos a que nos comentes el tapiz y nos hagas alguna que otra versión más actual de los hechos, jejej.

Un abrazo

maslama dijo...

pues me ha gustado muchísimo la portada, la figura del hombre (y sobre todo su cara, y sus ojos) tiene encanto. Lo de los botellines del hotel asqueroso, nunca deja de sorprenderme lo que llega a hacer la gente por unos euros

(esperando impaciente más noticias sobre el tapiz)

besos,

miquel zueras dijo...

Hola, Mara. Bueno, creo que abriendo los botellines con precaución no hay ningún problema. Mira por donde he descubierto una nueva receta: "Les oeufs comme ils sortient" no muy sofisticada, por cierto. Mi abuela andaluza solía hacer los huevos fritos con migas, ¡qué buenos!
Pronto sigo con el tema del tapiz que tiene alguna historia curiosa.
Abrazos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Maslama. Me alegra mucho que te guste la portada porque al final no la publicaron, pusieron una foto del malecón de la Habana. Bueno, al menos la he publicado aquí. Sí, en esos tiempos de crisis los botellines se vuelven peligrosos.
Pronto sigo con mi crónica del viaje y el tapiz.
Besos. Borgo.

Alimaña dijo...

Rufian, has conseguido que a partir de ahora solo consuma en los bares cervezas del grifo jajaja.
Tenemos otras pendientes de abadía, espero que mas pronto que tarde.

Saludos Miquel.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Alimaña? Las cervezas de grifo al menos son muy seguras. Ya tengo ganas de probar esos espumosos de abadía-¿de Berzano?- espero que pronto.
Saludos. Borgo.

Tomás Serrano dijo...

Y encima que te acusen a ti de haberlo rellenado...

miquel zueras dijo...

Me alegro de verte, Tomás. Bueno, en ese caso yo exigiría una prueba de ADN, creo que es lo justo.
Saludos. Borgo.

Charly Hell dijo...

Ufff, nunca he confiado en los mueble-bar de los hoteles. En Munich había una botella de Rioja con solera, no por el año -no era demasiado antigua- sino por el considerable desgaste de la etiqueta signo de haber pasado por numerosas manos y haber vuelto a su ubicación original.

Un saludo.

Marcos Callau dijo...

Deseando leer esa entrada sonbre el Tapiz de Bayeux...¡vaya joya! Qué suerte podrla haber visto. Recuerdo que nos contaste la anécdota a Lucía y a mi en Barcelona. Me reí mucho. Más me he reído yo con la ilustración que termina la entrada, Miquel. Cuando quieras, jugamos una de esas partidas de damas con botellines. Un abrazo.

miquel zueras dijo...

Hola, Charly. Haces bien en no fiarte de los mueble bar y seguro que esa botella de Rioja tampoco era nada de fiar. A saber lo que habría allí dentro.
Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Marcos? A ver si este fin de semana cuento lo de la visita al Museo del Tapiz. Claro que tengo ganas de esa partida, aún mejor: que las fichas sean cócteles del Boadas. Qué buenos...
Abrazos. Borgo.

J.C. Alonso dijo...

Incisivo, sutil y adictivo, Borgo. Me ha encantado y me ha venido el recuerdo de mis andanzas por los hoteles. Madre mía, que Hurlyburlys con los minibares y las comandas con recepción. Siempre me he fiado el botellín JW etiqueta negra. Delicioso…¡Ah! La bella Bayeux es la ciudad de la esposa de un colega mexicano, que se conocieron por estos lares…Se lo voy a recomendar. Qué no se me olvide… Enorme el GG. Un abrazo

miquel zueras dijo...

Hola, J.C. Alonso! Los hoteles dan para mucho material pero recuerda ir con ojo con los botellines si hay mueble bar (cada vez se ven menos) y siempre es un placer encontrar la preciada etiqueta negra.
Bayeux es muy bonita, se merece una visita aunque sólo sea por el tapiz.
Abrazos. Borgo.

abril en paris dijo...

Me parece un horror eso de los botellines aggg!! pero claro, tampoco me arriesgaria porque la clavada suele ser importante jaja ¡que historia tan divertida, incluidos los oeufs sur le plat! :-P
Las portadas me encantan..esa mirada en plan sospechoso..
Por cierto a mí lo de Normandia siempre me recuerda al desembarco, ah, y a los galos ( Asterix y Obelix ).

Saludos

miquel zueras dijo...

Hola, Abril. Fue un auténtico flash lo de los huevos. La verdad es que tratándose de cocina francesa esperaba algo más sofisticado, pero lo que nos reímos...
También visité un pequeño museo sobre el desembarco de Normandía, había uno de aquellos muñecos de trapo que los ingleses lanzaron en paracaidas disparando salvas para confundir a los alemanes.
Saludos. Borgo.

Aris Tofeles dijo...

ja ja muy bueno lo de los botellines de whisky, a partir de ahora seguire el consejo de tu amigo. Y lo de los huevos como me salen es buenisimo, podriamos montar un restaurante de platos como me salen de los ouef. Se me ha quemado el arroz, lo siento, señor, ja ja

miquel zueras dijo...

Hola, Aris. Sigo el consejo tan al pie de la letra que cuando en casa abro un botellín de aguardiente sueco del IKEA me sorprendo a mí mismo abriéndolo al lado de la oreja.
En Barcelona existió un restaurante parecido: La taberna de Ángel en la calle Nápoles. El dueño cocinaba y te cobraba lo que le salía de los mismos. Si quieres montar ese local, yo me apunto.
Saludos. Borgo.

Mario Salazar dijo...

Estoy un poco fuera del elemento, no recuerdo ninguna anécdota con botellitas. Lo de rellenarlo pues es una audacia, por acá tan familiares con ellas, con las trampas y aprovechamientos, no dudo que a más de uno se le va a ocurrir, por eso el dato del sonido al girar la tapa queda apuntado. Eso de ponerle nombres rimbombantes a platos simples es otro truco de siempre. O jugar a la comidita, pero pues apuntas y no vuelves más. Un abrazo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Mario? Es un buen consejo lo de escuchar el sonido del tapón porque no es tan terrible beber un trago de agua del grifo pero lo otro...
Los franceses se las pintan solos a la hora de bautizar los platos. Una vez pedí "Pommes au graten avec du joli vetement d´argent" (Patatas con bonito envoltorio plateado) y resultaron ser patatas al horno envueltas en papel de plata.
Saludos. Borgo.

Natàlia Tàrraco dijo...

Amigo Borgo, lo quieren los dioses celtas de la casualidad, hace un mes estuve en Bayeux ante ese cómic tejido, una maravilla, mi hija vive en la cercana Bretaña, conque...Complicidad la tuya con la mía, viva Calvados, mejor que ginebra en Normandía !salve!
Estoy de baja por cuerdas vocales, cosa del oficio, así que tendré más tiempo para rematar las Cruzadas en las que me he metido y para bloguear visitándote que es un placer. Besito mudo.

miquel zueras dijo...

Hola, Natàlia. Me alegra verte de nuevo por aquí. La verdad es que hoy me proponía contar mi visita al impresionante Museo del Tapiz pero un virus me lo ha impedido aunque mañana me lo arreglan. Desde luego el calvados y la sira normandos inspiran mucha más confianza que los botellines de los hoteles.
Espero que te recuperes muy pronto. Mientras tanto seguimos en contacto.
Besos. Borgo.

David dijo...

Joder, lo que llega a hacer la gente para no pagar una bebida. A cuadros me has dejado.
Un saludo.

miquel zueras dijo...

Hola, David. Créeme, he trabajado en un bar y hay gente capaz de lo más increible y ruín para no pagar una consumición. El género humano es así.
Desconfía de los botellines.
Saludos. Borgo.

UTLA dijo...

Hola Mr. Borgo.

Leyendo la priemra parte... ahora voy a por la segunda...

*nota*: estuve unos dias fuera y no pude seguiros a todos como me gustaria ;->

...

miquel zueras dijo...

Hola, UTLA. Me alegra verte de nuevo por aquí y bienvenido.
Borgo.