martes, 13 de diciembre de 2011

EL AUTÓMATA JUGADOR DE AJEDREZ



¿Se imaginan jugar una partida de ajedrez con Napoleón, Benjamín Franklin y Edgar Allan Poe y encima ganarles a todos? Pues esto lo consiguió El Turco, un famoso autómata, invencible jugador de ajedrez y uno de los mayores engaños de la historia. Poe además le dedicó un relato: El jugador de ajedrez de Maezel.

El Turco fue creado por el barón Kempelen (que por cierto tampoco era barón) un hábil artesano eslovaco que sostenía que su artilugio funcionaba a base de campos magnéticos. Aquí se puede ver el aspecto de la máquina con un autómata tocado con turbante que movía las piezas. Lo que los asombrados jugadores de la época desconocían es que en su interior se escondía el maestro ajedrecista Schlumberguer que había perdido ambas piernas en la guerra y era él y no el autómata quien realmente movía las piezas. Un ingenioso sistema automático comunicaba el tablero con un tablero secundario escondido en el interior que permitía a Schlumberguer seguir el juego. Cuando éste movía una pieza un resorte encajado en el brazo del autómata repetía su movimiento.
Napoleón, un apasionado del ajedrez, se desplazó a Viena para competir con el famoso Turco. Jugó tres partidas siendo derrotado en todas. El corso tenía mal perder y terminó golpeando el tablero desparramando las fichas.
Lo que Napoleón ignoraba es que sus adversarios conocían su afición por el ajedrez y habían decidido tenderle una trampa con la intención de apresarle mientras jugaba contra el autómata, aunque el plan fracasó y el Emperador logró huir de la ciudad sin ser apresado. Aquí se reproduce la tercera partida que Napoleón disputó con la supuesta máquina:

1. e4 / e5 2. Df3 / Cc6 3. Ac4 / Cf6 4. Ce2 / Ac5 5. a3 / d6 6. 0-0 / Ag4
7. Dd3 / Ch5 8. h3 / Axe2 9. Dxe2 / Cf4 10. De1 / Cd4 11. Ab3 / Cxh3+
12. Rh2 / Dh4 13. g3 / Cf3+ 14. Rg2 / Cxe1+ 15. Txe1 / Dg4 16. d3 / Axf2
17. Th1 / Dxg3+ 18. Rf1 / Ad4 19. Re2 / Dg2+ 20. Rd1 / Dxh1+ 21. Rd2 / Dg2+
22. Re1 / Cg1 23. Cc3 / Axc3+ 24. bxc3 / De2++.



Kempelen murió en 1805 y desde entonces su famoso autómata pasó por muchas manos y un ajedrecista enano ocupó el puesto de Schlumberguer. Al final la máquina fue donada al Museo Peale en Filadelfia donde quedó destruida por un incendio en 1854, ochenta y cinco años después de su construcción.

34 comentarios:

Aris dijo...

fascinante el mundo de los autómatas, el ajedrez y Napoleón.
Me recuerda la máquina de Turing

Sincopada dijo...

Curiosa historia. Los autómatas me dan un mal rollo que no veas. En mi pueblo hay un museo de juguetes donde hay una buena colección de ellos, que ponen en marcha sólo los domingos por la mañana, interesante de ver, deberías venirte...respecto al ajedrez, le debo mucho, casi le debo estar en este mundo.....escribí sobre ello, si te apetece:

http://masqueperras.blogspot.com/2010/11/domingo-nostalgico.html

kisses Zueras!!!

miquel zueras dijo...

Hola, Aris. Sí, la verdad es que esta historia me pareció interesanta, esos autómatas son los antepasados de las computadores como las de Turing. Te recomiendo el relato de Poe por si no lo has leído, se puede bajar en el Google. Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Sincopada. Yo recuerdo sobre todo los autómatas del Museo de Tibidabo, algunos inquietantes como "La Moños" que parecían los que decoraban la casa de Lawrence Olivier en "La huella". Ahora voy a ver tu texto sobre ajedrez, aunque intentaron enseñarme sólo sé cómo se mueven las piezas y un par de jugadas, ceporro que es uno. Lástima porque es un juego apasionante. Kisses. Borgo.

Von Kleist dijo...

Buenas Miquel

Genial el relato del falso autómata ajedrecista. El mundo del tablero siempre me ha parecido fascinante, y aparte ha dado mucho juego en el campo literario. En ese sentido, me encantó "La tabla de Flandes" de Perez Reverte, en la que un crimen cometido 4 siglos atrás se resuelve reconstruyendo una misteriosa partida de ajedrez recogida en un lienzo flamenco.

Además, en la época de mi temprana afición al ajedrez, recuerdo haber rememorado sobre el tablero las partidas del genio Cubano Capablanca contra el Alemán Lasker, realmente fascinantes por como ambos genios ajedrecísticos se enfrentaron sobre el tablero.

fiona dijo...

Qué cañaaa!!!! Y a ninguno se le ocurrió inspeccionar la máquina y mirar debajo del autómata??? Ainsss, tanto ilustre y fallan en lo básico.

1besico!

La Navaja de Occam dijo...

Y aun siendo un tramposo, que ingenio al crear el artilugio de doble tablero...Un genio el tio!!! Solo por eso ya le indulto
Un saludo y me ha encantado tu blog y por eso con tu permiso aquí me quedo.
Pulgares arriba para el post!!!

Clementine dijo...

Apasionante esta entrada, Miquel, menudos cerebros hay por el mundo. Besos.

miquel zueras dijo...

Hola, Von Kleist. "La Tabla de Flandes" es mi libro favorito de Reverte con una intriga muy bien urdida, ahora voy a ilustrar una portada ambientada en el mundo del ajedrez: "Defensa Siciliana". La verdad es que admiro a los que sabéis jugar a este juego tan complicado para mí y que requiere tanto esfuerzo mental. En París, en la Exposición Mundial de 1914,se presentó un auténtico autómata que jugaba al ajedrez diseñado por el español Leonardo Torres. Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Fiona. Pues la verdad es que Napoleón, cabreado por perder su tercera partida, echó una ojeada pero un ingenioso juego de espejos ocultaba al verdadero ajedrecista. Pensaba en todo ese barón. Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Bienvenida a Borgo, Navaja de Occam. Este artilugio era de lo más ingenioso. Fue el precursor de las computadoras Deep Blue que se consideraban invencibles hasta que Kasparov ganó, creo que tres veces, a una de ellas. Pulgares arriba para tí y encantado de que te pases por este blog. Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine. Desde luego no todos pueden decir que han disputado partidas con Napoleón, Poe, Franklin y Catalina de Prusia.Parece que el mejor programa actual de ajedrez es el "Junior" con el que Kasparov empató. Besos. Borgo.

Mario dijo...

Muy curioso lo que escribes, también debía estar algo desesperado el ajedrecista que se escondía en la caja para pasar por ese trance y prestar su prestigio para ello. El ajedrez es un gran juego, me encanta, he revisado algunos libros y es todo un arte jugarlo, mucha memoria y agilidad mental, por acá hay una calle donde ancianos se ponen a jugar a vista de todos como en las películas a la costumbre. Saludos.

miquel zueras dijo...

Hola, Mario. En una ocasión, en Prusia, el autómata no respondía y su creador dijo que el mecanismo se había estropeado. Enrealiad el pobre maestro de ajedrez se había desmayado a causa del calor y la mala ventilación. Desde luego es un juego muy estético, me encantan las partidas de ajedrez viviente que hacen aquí en los mercados medievales. Además está muy presente en el cine: por ejemplo la famosa partida del caballero y la Muerte en "El Séptimo Sello". Saludos. Borgo.

Fanny Riffel dijo...

Me encantó.Siempre me gustaron los autómatas de esas épocas,había algunos increíbles...Qué pillín este Schlumberguer...

miquel zueras dijo...

Hola, Fanny. Esos autómatas eran fascinantes, supongo que el padre de todos ellos debía ser el Golem del que se dive que construyeron un prototipo (pero no de barro, claro) en el gueto de Praga, hasta iba a comprar al mercado con la lista de un rabino. Ya me gustaría tener un autómata de esos. Saludos. Borgo.

Belknap dijo...

Mr. Borgo, conocia sobre esta interesante y curiosa historia, seria lindo tener una maquina del tiempo para verle el rostro a Napoleon mientras iba perdiendo.

deWitt dijo...

Conocía esta historia. Me la habían contado hace mucho, cuando aprendía a jugar al ajedrez, pero tú me las refrescado por completo. Es una historia genial!!! A saber la de "autómatas" que se esconden tras hechos inexplicables!!

Saludos

SqSmaravillosa dijo...

Hola Borgo!Mira que la gente era ingeniosa y picarona por aquella época. Lo raro es que a nadie se le ocurriera nunca mirar dentro del cajón, aunque supongo que al final alguien si que lo hizo, sino no se hubiera sabido esta historia.Me ha recordado a las tan famosas sesiones de espiritismo que comenzaron a ser populares a finales del XIX y principios del XX en las que la pillería estaba a la orden del día, llegando a estafar a gente que se suponían de gran nivel cultural; algunos ilusionistas de la época, por ejemplo Houdini acabaron demostrando el fraude.Besos

miquel zueras dijo...

Hola, Belknap. Parece que Napoleón no se lo tomó muy bien el perder tres partidas e hizo volar el tablero por los aires. Parece que la batalla de Marengo, una de sus principales victorias, la preparó según las estrategias del ajedrez. Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, deWitt. Es apasionante la historia de los autómatas antiguos. Alberto Magno, teólogo y científico del siglo XI, tenía uno que le servía como mayordomo. Era capaz de andar, abrir la puerta y saludar a sus visitantes y eso durante treinta años.Muchos años antes de Bradbury y su "Yo Robot". Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, SqS. La verdad es que ese es otro tema apasionante: la lucha de Houdini cuando después de perder a su madre quiso contactar con ella mediante médiums y al descubrir sus trucos se dedicó a una auténtica cruzada para desenmascarárlos como a un tal Kalush que había ganado una gran fama con sus fotografías de ectoplasmas que Houdini demostró que eran un fraude. Igual preparo una entrada sobre el tema. Besos. Borgo.

PEPE CAHIERS dijo...

Interesante historia, como las que siempre nos cuenta y, por cierto, a mi me parece muy aburrido jugar contra una máquina.

miquel zueras dijo...

Hola, Cahiers. Yo tampoco le encuentro la gracia y por eso no me verá nunca jugando con una tragaperras. Yo me quedo con mi timba mensual de póker con la que últimamente no tengo muy buena racha, por cierto. Saludos. Borgo.

El Abuelito dijo...

Hay una película francesa muda, de 1927, llamada aquí "Jaque a la Reina", protagonizada por este autómata ajedrecista... En una de sus escenas cumbres, la máquina es conducida ante el pelotón de ejecución y fusilada por orden de la zarina Catalina de Rusia...
Filme muy recomendable, del que tienen más datos aquí:
http://www.imdb.com/title/tt0018045/


Por cierto, ¿dónde es su pueblo, doña Sincopada, que yo esa colección de autómatas quiero verla?

miquel zueras dijo...

Bienvenido de nuevo, Abuelito y gracias por el dato pues desconocía esa película. Pues vaya mal perder que tenía la zarina Catalina. Lo que sí sabía es que Alberto Magno tenía un autómata mayordomo que fue destruído por su discípolo Sto. Tomás de Aquino que lo consideró un artilugio diabólico. Sea como sea la Inquisición prohibió los autómatas.
Ese museo de juguetes se encuentra en Tàrrega (Lleida) Saludos. Borgo.

Marcos Callau dijo...

Vaya, vaya... desconbocía esta historia y también que Poe le dedicara su relato. Da la sensación de que estas cosas solo podían suceder en el pasado peor hoy en día también hay engaños d eeste tipo. Un abrazo, amigo Miquel.

miquel zueras dijo...

Hola, Marcos. Ha sido casualidad, hacía poco que había leído ese relato de Poe y supe después que está basado en ese autómata real. El ajedrecista me recordó al caso del robot de "Star Wars" C-3PO que en su interior llevaba un técnico al que también le faltaban las dos piernas. Abrazos. Borgo.

Isabel dijo...

Mussol, buenas noches, la historia parece de Ciencia Ficción, lo mejor de todo es que es real, no, lo mejor de todo es cómo la cuentas. Besos.

miquel zueras dijo...

Gracias, Isabel. Esto es un poco "Los cuentos del Tío Mussol" como aquellos del Tío Vampus. La verdad es que hay muchas historias reales interesantes por ahí. Buenas noches. Borgo.

Piru dijo...

Miguel , muy interesante tu entrada, la verdad que estaría curioso ganar al ajedrez a tan ilustres personalidades.

Un abrazo

miquel zueras dijo...

Hola, Piru. Dímelo a mi que sólo sé mover las piezas y poco más. Desde luego jugar con Napoleón estaría bien pero yo hubiera preferido a Poe. Sabía que te gustaría esa entrda pues ya he visto que te interesa mucho la Historia y sus curiosidades. Saludos. Borgo.

Möbius el Crononauta dijo...

El turco, mítico autómata y toda una historia para contar, filmar o lo que sea. Hasta le homenajearon en cierta manera en Las crónicas de Sarah Connor.

¡Pobre Napoleón!

miquel zueras dijo...

Hola, Möbius. Pues no sabía lo del Turco y Sarah Connor, ya lo miraré porque el tema me interesa. Bueno, pobre Napoleón... pocos años después lo de perder al ajedrez sería el menor de sus problemas. Saludos. Borgo.