lunes, 24 de enero de 2011

EL QUE CAMINA AL LADO


Ivo saca una llave de su bolsillo, el cerrojo gira y cuando abre la puerta una ráfaga de aire aspira las cortinas de la ventana. Ivo mira hacia el recibidor y no reconoce ninguno de los muebles. Oye unos pasos acercándose por el pasillo y aparece el vecino al que Ivo ya conoce de vista. Pelo crespo, cara redonda, podría parecer afable si no fuera por esa furtiva mirada quelonia. Lleva un periódico en la mano.
-Disculpe, me he confundido de piso – dice Ivo señalando hacia la placa junto a la puerta que pone 1-C-. Yo vivo en el 1-B, pero la llave…
-¡Ah, sí! –El vecino suaviza su expresión-. El administrador ya me advirtió que algunos cerrojos son idénticos. No es la primera vez que ocurre.
El vecino mira fijamente a Ivo como si esperase su opinión pero él ya está cerrando apresuradamente la puerta murmurando una frase de disculpa. Por alguna razón el apartamento le parece extrañamente hostil.
Ivo introduce la llave en el cerrojo al lado de la placa que pone 1-B, empuja suavemente y la puerta se abre con un leve sonido metálico de los goznes. Eva está en el recibidor. Parece tensa y sus ojos le miran sin expresión.
-Hola, cariño. Me acaba de pasar algo muy curioso…
Ivo enmudece al verse a sí mismo aparecer desde el pasillo y preguntar con una voz que reconoce al instante:
-Eva… ¿Quién es ese hombre?
-No tengo ni idea, cielo – le responde Eva.
Ivo, aturdido, se siente como el que penetra sin ropa adecuada en un clima inhóspito. Mira hacia el espejo de la izquierda. Ve un hombre de pelo crespo, cara redonda y con un periódico en la mano. Luego baja la mirada: los mismos zapatos y pantalones que ha llevado durante todo el día y ni rastro de ningún periódico.
-Pero, Eva ¿Es que no lo ves? – Ivo intenta hablar con más energía, el extraño ha desaparecido por el pasillo- ¡Ese hombre es el vecino! Me ha suplantado. Se ha disfrazado con la envoltura de mi propio cuerpo ¡Somos iguales! Sé que es difícil de creer…
-¿Pero qué dice? –Eva grita tanto que se le marcan los tendones del cuello- ¡Yo no veo ningún parecido! ¡Cielo, ese hombre me está asustando!
-Un… un momento ¿No podríamos sentarnos y hablar de… -Ivo acaba de ver al vecino que se acerca quitando el seguro de una escopeta de caza. Sabe que hay dos cartuchos en la recámara y se precipita escaleras abajo a toda velocidad.
Después de un tiempo prudencial Ivo decide volver al rellano. Mira unos instantes la puerta cerrada del 1-B. La redonda mirilla parece observarle y el tictac de la luz de la escalera suena como un metrónomo. Ivo suspira, se encoge de hombros y abre silenciosamente la puerta del 1-C.
Hasta ha recogido su correspondencia.

14 comentarios:

PEPE CAHIERS dijo...

Esto es bastante díficil en estos tiempos de dobles cerraduras, puertas blindadas, habitaciones del pánico, videoporteros y perros de presa acechando en la oscuridad.

Sr Nocivo dijo...

inquietante historia, me recuerda a un capítulo de "La dimensión desconocida" o de alguna serie parecida.

miquel zueras dijo...

Hola, Cahiers: bueno... es una "licencia" como el suponer que hayan Doppelgangers que se queden con tu piso y hasta con tu media naranja. La verdad es que la idea me vino al recordar un edificio de la Avenida Maipú en Buenos Aires donde viví unos meses en que la misma llave abría las puertas de distintos pisos. Saludos. Borgo.

miquel zueras dijo...

Gracias, Sr.Nocivo, la verdad es que tenía en mente la "Dimensión desconocida" con algún toque kafkiano o por lo menos eso intentaba. Saludos. Borgo.

Fanny Riffel dijo...

Pues es justo lo que pensé,esa mezcla de Dimensión con Kafka.
Seré curiosa,Miquel,le pasó algo gracioso con eso de la llave que abría varias puertas?

miquel zueras dijo...

La verdad es que no, Fanny. Pensaba que algún día al entrar en el piso me toparía con Daniela Cardone (entonces triunfaba mucho la Cardone) saliendo de la ducha envuelta con una sucinta toalla pero no me ocurrió nada de eso. Saludos. Borgo.

Licantropunk dijo...

¿Y cómo se llamaba el vecino? Uve, fijo.
Saludos.

miquel zueras dijo...

Buena, Licantropunk, no se me había ocurrido. La verdad es que tengo un problemilla con los nombres de los personajes, no sé cual ponerles, por eso les pongo nombres de colores y cosas así. Saludos. Borgo.

Fanny Riffel dijo...

Jajaja,Miquel,si la llegaras a ver a la Cardone ahora,no la reconocerías...y no porque haya envejecido,al contrario.Se hizo tantas cosas que ya se parece a Lia Crucet.Una gran belleza,arruinada.
Uve es un buen nombre para el vecino,eso seguro.

miquel zueras dijo...

Uf, Fanny... ¿Aún más recauchatada que Lia Crucet? Las recuerdo a las dos en aquel programa de Mirtha Legrand. Un día vi a Daniela Cardone subiendo a un auto en la calle Florida. Se lo dije a Cecilia mi pareja de entonces: "He visto a la Cardone, la actriz" Y me dijo: "Esa pelotuda tiene tanto da actriz como yo del River" (Era fan del Boca) Saludos. Borgo.

Marcos Callau dijo...

Es lo que tienen los edificios con cerrojos idénticos... Si es que los tiempos en que no habia seguridad no se podía vivir!!!...jejeje. Fantástica historia y como dice Sr. Nocivo, inquietante. Saludos.

miquel zueras dijo...

¿Inquietante? Eso es bueno, Marcos, sentir un poco de cosquilleo... je, je. Sí, eran otros tiempos y no como ahora con cámaras de videovigilancia por todas partes. Un día me encontraré una en la mesa de dibujo. Saludos. Borgo.

Clementine dijo...

Inquietante y desconcertante... A ver qué haces si te topas con esta situación. ¿El dibujo inicial es también tuyo, Miquel?

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine. Eso quería yo, que el relato fuera inquietante. El dibujo original es de Ed, un dibujante francés aunque lo he modificado a mi gusto. Saludos. Borgo.