viernes, 5 de octubre de 2018

BOLETUS (Relato otoñal)


Me habían soplado que en un camino del bosque, el Paso de Borgo, habían muchas setas, sobre todo níscalos (Lactarius deliciosus) Pregunto a unos cazadores donde empieza aquel camino. “Justo donde se recortan las siluetas de dos olmos allí en el horizonte, en el Monte de los dos olmos.”
Cuando llego a la cima me recibe una voz gutural: “Aquí no hay ningún comienzo, sino uno de los finales.”  Pego un salto. En el camino no hay dos olmos sino un hombre y una mujer clavados en el suelo hasta las rodillas. “Hola”, me dice ella. Al descubrir mi cara de estupor el hombre clavado en el suelo  me aconseja:
-Más le vale que se tranquilice y que se haga un hueco bien resguardado antes de que se ponga el sol, que luego todo son prisas.
No sé muy bien porqué pero me pongo a excavar un hoyo en el suelo. Ya me lo decía mi madre: “Si fulanito te dice que te tires de un puente tú vas y te tiras. No tienes remedio.”
Me introduzco en el agujero hasta las rodillas y quedo frente al hombre y la mujer. Ella me dedica una sonrisa. Sus ojos brillan, las pecas exhibidas en sus turgentes  pechos bailan y sus redondas mejillas llamean.
-Somos una pareja abierta –me aclara.
El tiempo pasa mientras el bosque se ruboriza con las hojas otoñales. Llanega –así se llama la mujer- tiene una desbordante imaginación para el sexo…  aunque en el actualmente conocido como Monte de los tres olmos aún no he visto ni una sola seta.
No se puede tener todo.
FIN
La semana pasada quedé con una amiga y su nueva pareja en un bar de tapas. El pobre no conocía los especaculares efectos que me provocan los chistos cortos y malos:
 Ya avisé que era muy malo.
Bueno, y vuelvo con el tema de las setas que ya es plena temporada. Hoy me he preparado este plato:
TERNERA CON SETAS
Sofreír carne de ternera cortada en dados para estofar. Retirar del fuego y sazonar con sal y pimienta.
En el mismo aceite freír zanahorias, cebolla y patatas cortadas a taquitos.
Limpiar las setas (yo he usado níscalos, pero también se puede hacer este plato con setas en conserva) y añadirlas al sofrito. Incorporar la carne, 1 hoja de laurel, perejil picado y 1/4 de litro de vino tinto. 
Tapar la cazuela y dejar cocer media hora con el fuego al mínimo.
Parecía dinero fácil, pero todo formaba parte de un plan tramado por setas alienígenas y carnívoras para adueñarse de nuestro planeta...
¡Sigan mi consejo! Déjense guiar por la voz del bosque y salgan a buscar setas.



30 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Tu relato parece decir que a veces no se encuentra lo buscado, sino algo mejor. Si es así, no hay razón para quejarse.
Y podría ser convenientes no encontrar los hongos. Es algo que plantea el cuento de Ray Bradbury ¡Muchachos, cultiven hongos gigantes en su sótano! Este cuento incluido en Las maquinarias de la alegría insinúa una invasión de hongos extraterrestres.

Sí, advertiste que era muy malo. E ilustraste muy bien la situación.

Interesante entrada.

Melmoth el errabundo dijo...

Relato genial, surrealista, absurdo y real a la vez. ¿Sabías que nunca fui al campo en busca de robellones, setas, espárragos y nada de lo que se podía coger por aquellos tiempos? Y eso que me crie en una provincia donde todo el mundo se iba en busca y captura de todo lo que se podía rapiñar. Una vez me obligaron a ir en busca de espárragos y era incapaz de verlos, aunque estuvieran delante de mis narices. Recuerdo que me caí por entre las rocas y fui a parar a un seto de pinchos y cardos borriqueros. Una vez mi padre me llevó a buscar caracoles. ¡Se me escapaban! O, acaso, no quería cogerlos por lo que les esperaban. Las setas siempre me causaron mucho respeto. Me contaron tantas historias de muertes horribles por envenenamiento de setas que nada más imaginarlo me ponía malo. Un abuelo de una amiga mía se fue al bosque y cogió un buen cesto. El pobre hombre no entendía. Los coció y se los comió. Por lo visto murió con terribles dolores. Se le deshizo el hígado. Yo era un niño y esas cosas impresionan mucho, como aquellas historias que leía de ciencia ficción donde los extraterrestres derretían los cerebros humanos. A otro que vivía en mi calle de la infancia, se adentró en el bosque y llenó bien la cesta de robellones blancos con lunares rojos. Está de más que te diga que ese pobre hombre no tenía ni idea de lo que hacía. Luego, se dio un buen hartazgo. Le causó una alucinación que Jack Torrance se queda corto. Salió en el periódico, amigo Miquel. ¡Qué escabechina, por dios!

Quizá mi enfebrecida imaginación no pueda entender esas historias de terror ubicadas en lo más profundo del bosque donde aguardan bestias malignas de ojos refulgentes o, comunidades secretas y encapuchadas con cuchillo alzado, pentagramas, fuegos, aquelarres y sacrificios sobre un altar de piedra con una tía buena en pelota viva y atada con cuerdas dispuesta a morir. A mí lo que realmente me aterroriza es ver a un tío ignorante adentrándose en el bosque con una cesta colgando del brazo. Son tan fanáticos que, si vieran a la Caperucita Roja levantándose el vestido, ellos pasarían de largo. Muchos de ellos venden esas setas a esos paquistaníes que tienen tiendas que no cierran nunca. Ellos, todavía más ignorantes respecto al mundo de las setas y de los champiñones, las compran para luego venderlas. Ya sabes lo que podría desatarse, amigo mío.

Me encantan esos champiñones tan simpáticos de la película “Fantasía”, una de mis favoritas de Disney. Me gusta la música clásica y ya me es imposible gozar puramente de “El Cascanueces” de Tchaikovsky sin imaginarme esas malditas setas chinas.

Bueno, ya te he dicho que no son tan malos tus chistes. Hacen gracia porque ya vivimos en un mundo donde la “realidad” sí es un chiste malo. Vemos constantemente situaciones reales de ese calibre, y a veces, peores. Ese hombre que se le quema la cabeza de pura histeria llegará a ser colectiva, porque la histeria siempre lo es. Y el vampirillo eyaculador tiene su punto. Todo el mundo sabe que el vampiro tiene su orgasmo clavándole los incisivos en el cuello a su víctima. Estaría bien que alguien escribiera ya sobre un draculilla ebrio de engullir tanta sangre y le viene de gusto echar un polvo. Como los que van al puticlub. Primero la copa y luego lo que tus mejores o peores deseos te pidan. Venga nena, subamos.

Buena pinta tiene ese plato. Y tu última viñeta es genial. A la altura de “El alimento de los dioses” de H. G. Wells, “El día de los Trífidos” y “Las crisálidas”, ambas de Jonh Wyndham o “Los genocidas” de Thomas M. Disch. Recuerda que la palabra “hongo” se utilizó después para describir el efecto de las bombas atómicas.

¡Un fuerte abrazo, amigo!

Clementine dijo...

Jajajajaja... ¡me chifla el relato otoñal!
Y el resto de la entrada, eres un genio, Miquel.
Muchos besos, Borgo, feliz resto de finde.

Doctora dijo...

Mola el relato, aunque no me gustan las setas, ni los champiñones.

Me ha hecho gracia la denominación en latín de los níscalos, es muy descriptiva. Me imagino al que le puso el nombre diciendo "Oye, esto está buenísimo".

Aunque la que más gracia me hace sigue siendo la del oso grizzly (Ursus horribilis) ;P

Belknap dijo...

Mr. Borgo, encantador y sugerente relato; por el lado de los chistes, son simpaticos y gracias por otra suculenta receta. Saludos.

miquel zueras dijo...

Hola, Demiurgo! Bueno... yo conozco a más de un fanático buscasetas y creo que preferiría encontrar un hermoso ejemplar de champiñón salvaje antes que el sexo.
¡Qué buen relato de Bradbury! Lo leí hace mucho tiempo. Creo que la gente recibe unos misteriosos paquetes que no habían solicitado con semillas de hongos en su interior.
Una situación algo embarazosa, bueno, al menos le saqué partido.
Gracias y saludos, Demiurgo!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Melmoth? En mi pueblo se practicaba eso de "Todo lo que corre o vuela..." aunque las setas no hacen nada de eso. Ahí va, no he conocido a nadie al que se le escaparan los caracoles. Bueno, a mí a veces, en casa cuando los meto en la pica con agua y sal.
Yo siempre he ido a buscar rovellons con alguien que entendiera, como mi tío. Las setas tienen mala uva, existe el "Rovelló bord" que es igualito que el comestible pero éste es venenoso, ahora no recuerdo como se distinguían. No son ciertas las leyendas de que los venenosos se vuelven negros al freírlos o de que beber leche funciona como antídoto.
Aún no pierdo la esperanza de arrancar una seta y que un gnomo indignado me grite: "¡Un desalojo, otra okupación!"
Los vampiros son muertos vivientes, como su corazón no bombea sangre no pueden tener erecciones, o eso se dice.
Con la última viñeta el amigo Demiurgo me ha recordado aquel genial cuento de Bradbury: "¡Muchachos, cultiven hongos gigantes en el sótano!"
Abrazos, amigo!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine y muchas gracias! Tenía ganas de hacer un post otoñal, ésta es una de mis estaciones preferidas, cuando hay cambios, y no verano con calor todos los díos o el frío del invierno. Otoño tiene una buena paleta de colores.
Besos y feliz finde!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Doctora! Así fue como el Monte de los dos olmos pasó a tres. Sí, me imagino a un romano probando una seta y murmurando "Hummm... deliciosus" ¿Horribilis? y eso que dicen que el hombre y el oso cuanto más horrible más hermoso, o algo así. Nunca he visto claro ese dicho.
Hay también una seta con nombre parecido: "Amanita horribilis arsenica", seguro que uno se envenena con solo pronunciar el nombrecito.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Mr.Belknap! Me alegra mucho saber que le ha gustado (creo que en Argentina no se consumen setas, al menos no las vi en el Mercado de Progreso) Gracias por pasar por Borgo y nos seguimos leyendo.
Borgo.

Frodo dijo...

Tremendo chiste corto y malo
clap clap clap
Solo en mi casa, no me reí como una hiena... lo mío tal vez fue un chimpancé
el relato me dejó inquieto, tiene mucho de sugerente, algo tétrico, y un poco de humor ¡se sintió la llegada del otoño!
En Argentina se usan mucho los champiñones, no se si es una variante de las setas o si son dos especies totalmente distintas. Ud. y Carlitos Darwin son los que saben de estos temas, podrá desasnarnos.

Abrazo Borgo!

DULCINEA DEL ATLANTICO dijo...

Hola Miquel tu relato me reitera que no siempre se encuentra lo que uno busca, en este caso lo encontrado es mucho mejor jejeje.
El chiste buenísimo, me reí cantidad y no es por darte coba, es genial, y el dibujo igual de genial.
Yo quiero mas chistes de esos, venga anímate y haz una sección dedicada a ellos, con tus dibujos seguro que tiene éxito.
Besos
Puri

ethan dijo...

MUy bueno el relato surrealista, creí que iba en el sentido de "Amanece, que no es poco", pero al final era un menage a trois de hombres-setas jajaj. Muy bueno, repito.
Saludos.

miquel zueras dijo...

Hola, Frodo! Si es malo y corto, pues dos veces bueno.
Pues los chimpancés ríen, lo vi en un documental, creo que sólo se diferencian de los humanos en el 1% de ADN. Qué bien que nos une la capacidad de reír.
Es un relato con aroma de bosque de otoño. Yo encuentro setas pero no mujeres-árbol hambrientas de sexo como el protagonista, y eso que tengo mi lugar secreto en la ladera del monte Montseny. Bueno, ahora que lo he contado no es tan secreto...
Pues sí, los champiñones son setas y muy buenos, sobre todo los frescos. Me gustan pasados por la sartén con ajo y perejil picados.
Abrazos, Frodo y hasta otra!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Dulcinea! Ya se sabe que el que busca encuentra. La de sorpresas que uno se puede encontrar en un bosque en otoño, la mejor época para aventurarse por los bosques.
Gracias y me alegra de verdad que te gusten los chistes y los dibujos. Puede que un día me ponga con ello "Antología de chistes malos",con dibujos. Si uno se ríe con ellos pues tanto mejor, yo es que soy más bien de risa fácil, cuando quieras me cuentas uno y seguro que me voy a tronchar.
Muchos besos, Puri!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Ethan! Fue a por setas y se encontró con Hombres-árbol. Pues es verdad, "Amanece que no es poco" y el hombre que brota en un bancal, creo recordar que el actor Ferràn Rañé. La verdad es que la escena que mejor recuerdo es cuando Resines y Luis Ciges tienen que compartir cama y éste le dice: "Oye, ¿me respetarás, eh? que un hombre en la cama..." Maravillosa película, la tengo que volver a revisar.
Gracias y saludos, Ethan!
Borgo.

Pablo Daffari dijo...

¡Adoro las setas! Y en el relato de los olmos da que pensar... ¿no cogería alguna amanita muscaria por el camino"? Un saludo.

abril en paris dijo...

Yo creo que esas setas pueden ser de las ¿alucinógenas? por aquello de lo subrealista del relato.Me he reído..XD

Me encantan los níscalos y los champiñones, bien guisados o simplemente a la plancha.
Parece mentira cómo una cosa tan graciosa puede ser tan comestible. Lo digo por esos hongos de la película Fantasía.

Tus chistes de malosque son hacen gracia, yo es que soy malísima contándolos, asi que me solidarizo con los tuyos.;)

Muy evocadora la entrada, yo tambien solía ir a un pinarillo a buscar níscalos para guisarlos en casa. Riquisimos por cierto.

Saludos

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Daffari? A mí me encantan, incluso las que tienen nombres poco atractivos como lengua de vaca y trompeta de la muerte. Pues no hay que descartar que el protagonista se comiera una seta alucinógena y esa pareja plantada sea fruto de su imaginación. Por lo menos, si hay sexo...
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Abril! Pues no sería raro pues existen más de 200 especies de setas alucinógenas, aunque yo siempre voy acompañado de un experto y de momento no he probado ninguna, igual me animo un día para escribir un relato o hacer un dibujo.
Los níscalos me gustan mucho a la plancha, con ajo y perejil picados y un chorro de aceite de oliva virgen encima. Me pregunto qué tal deben estar las setas de "Fantasía".
A mí tampoco se me da bien contar chistes, a veces me quedo en blanco y me olvido del final como le pasaba a Juan de la Cosa.
Espero que tengas mucho éxito en tu busqueda de níscalos. Por aquí ha sido un año bueno pues este verano ha llovido bastante.
Saludos!
Borgo.

karin rosenkranz dijo...

Hola miquel, me gustan las setas. Pero yo no me atrevo a escogerlas silvestres. Mi mamá siempre nos llevaba a recolectar en los bosques. A mí me da mucho miedo.
Prefiero pagarlas y asegurarme de que son comestibles.
Me quedo con la receta y la haré, ya sabes que me gusta tu recetario y lo suelo hacer.
El chiste es tan malo que no lo he entendido. ( El de Drácula si)
Saludos 🌞

Ana Bohemia dijo...

El relato me ha dejado pensando, Miquel, una mezcla entre lo absurdo y un humor negro muy tuyo, algo así como una genialidad bien presentada.
Yo no valoro los chistes malos como tú, jaja, pero el de la viñeta tampoco es tan malo, ¿eh?,
Que rica la receta, ahora tengo que guiarme por la voz del bosque.
Saludos
:)

Éowyn dijo...

Que me ha encantado el relato. Un día me planteé lo de los Champiñones, pero no quiero que se vuelvan contra mí, jaja. Así que mejor los adquiero en las tiendas.
Un besote!

Macondo dijo...

No sé cómo tienes tiempo para las setas teniendo a la imaginativa Llanega.
La verdad es que no nos has engañado. El chiste es malo de coj…
Un abrazo.

miquel zueras dijo...

Hola, Karin! Bueno, yo solo conozco bien los níscalos y las trompetas de la muerte que a pesar de ese nombre tan siniestro no son venenosas.
Qué bien que te animes con la receta. No tiene ningún misterio, es el estofado de toda la vida pero con setas, un plato de estación.
La verdad es que solo había un chiste, el del conde, lo otro era una viñeta de ciencia ficción con hongos mutantes.
Saludos, Karin!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Ana! Muchas gracias, siempre me han atraído las historias sobre árboles-humanos y bosques misteriosos.
Vaya, me siento aliviado al ver que no te parece tan malo, empezaba a pensar que tenía que hacérmelo mirar.
Es una rica receta de estofado de ternera con setas. Espero que la voz del bosque te lleve por buen camino.
Saludos, Ana!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Éowyn! Mejor comprar los champiñones en un sitio de confianza, que luego igual se vuelven asesinos mutantes como aquel cuento de Bradbury "¡Cultiven champiñones gigantes!"
Saludos y me alegra que vuelvas a pasarte por aquí.
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Macondo! Yo aún merodeo por el bosque buscando setas y... a Llanega.
Estaba en un bar de tapas y quizá las dos cañas y el orujo que me había tomado antes me pusieron de un humor tontorrón.
Saludos!
Borgo.

AMALIA dijo...

Un original y buen relato.
No me gustan las setas pero sí los champiñones.
La receta parece muy sabrosa.
Un abrazo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Amalia? Gracias, a mí me gustan mucho recién cogidas en el bosque sin cortarlas, arrancándolas suavemente para esparcir sus esporas, como me enseñaron. Te aconsejo los champiñones frescos, mucho mejores que los empaquetados.
Hoy mismo me la he vuelto a preparar aprovechando que refresca por aquí.
Abrazos!
Borgo.