lunes, 8 de enero de 2018

SURREALISMO EN EL RESTAURANTE CHINO

Relato escrito a cuatro manos con Melmoth el Errabundo
 Daniel y Dana son una pareja de surrealistas. Siempre hablan de David Lynch y de Jandek. Entre semana suelen cenar fuera –lo que ya es bastante surrealista- y hoy Daniel la lleva a un local interesante.
-Es uno de los restaurantes chinos de los que ya no quedan –le susurra Daniel.
 Los farolillos que cuelgan en la fachada se mueven ligeramente con la brisa llena de monóxido de carbono. Hay una enorme pecera vacía. Se puede ver el típico barco hundido cubierto de polvo junto a un buzo verniano, y algunos cadáveres de peces de los años ochenta. Según dicen por el barrio la pareja que lleva este restaurante duermen en la cocina desde hace treinta años.
Una pareja madura son los únicos clientes y la mujer los mira con un terror inexplicable cuando los surrealistas se sientan en la mesa de enfrente.   El cocinero saca la cabeza de vez en cuando por la pequeña ventana que une la cocina con el comedor. Tiene unos dientes enormes y es idéntico al Mr. Yunioshi interpretado por Mickey Rooney en Desayuno con diamantes.  Les entrega la carta y desaparece del comedor dando saltitos.
 “El restaurante parece un decorado”, piensa Daniel. Muy surrealista. Se oyen ahogados  sonidos extraños, como dos fantasmas conversando por un teléfono con interferencias.
El surrealista y su novia siempre piden el mismo plato. Hoy, costillas lacadas. La pareja madura piden pez Fugu, un pescado que puede ser mortalmente venenoso si no se corta adecuadamente. El cocinero regresa de la cocina y les sirve el pescado mientras en un brazo sostiene un gato.
-Me temo que mis manos no son tan precisas como antes a causa de la artritis –les informa el cocinero-. Pero por si acaso aquí tienen a un gato que les servirá de catador -. Corta una porción de pescado y le dice al minino: -¡Come, Borgia!
 El gato devora la pieza de pescado y lame satisfecho sus bigotes. El cocinero sirve las costillas a los surrealistas y sus piernas, libres de peso, corretean por el comedor como un juguete teledirigido tropezando con las mesas. La pareja madura consideran que ha pasado un tiempo prudente y saborean el pez Fugu. Poco después el gato empieza a toser entre convulsiones y se queda tumbado en el suelo inmóvil, haciendo ruidos raros de animal moribundo.
Al hombre le da un soponcio y se derrumba sobre el mantel. La mujer sale corriendo y se golpea la cabeza contra el marco de la puerta que comunica con la cocina yaciendo tirada e inconsciente en el suelo. El gato se levanta y se ríe a carcajadas que suenan como tijeras rasgando linóleo.
-¿Has visto, Dana? ¡Un gato bromista! –dice un eufórico Daniel- ¡Es lo más surrealista que he visto nunca!!!
-Sí… estoy algo cansada -murmura Dana que está más acostumbrada a situaciones extravagantes-. ¿Pedimos la cuenta, Dani?
 El cocinero reaparece saltando sobre el cuerpo inerte de la señora madura. Hace una reverencia a la pareja surrealista revelando el torbellino que se forma en su coronilla.
-Nos vamos a dormir –dice el cocinero suavemente señalando la puerta de la cocina-. Si quieren acompañarnos, la señora Wang ha preparado las camas.
“¡Nos invitan a dormir con ellos!”, se asombra Daniel. Había planeado llevar a Dana a su piso, tomar una copa de absenta y tener relaciones sexuales con el sonido industrial de Jandek como fondo. Pero este sería un excelente colofón para una cena surrealista.
En la cocina les esperan cuatro camastros y la señora Wang que habla con acento más marcado que su marido. Entrega a Daniel un palo con un gancho en el extremo de los que se usan para alcanzar objetos en estantes altos.
-Pala las latas –dice la señora, pero Daniel mira en derredor y no ve ninguna lata.
-Latas glandes como conejos –aclara la señora Wang-. A veces, colen por la cocina.
La pareja surrealista y el matrimonio chino se desean buenas noches y apagan la luz. Al poco rato todos duermen, excepto Daniel, aún extasiado por la experiencia.
FIN
¿Y QUIÉN ES JANDEK? PUES EL CANTANTE MÁS MISTERIOSO DEL MUNDO
Se hace llamar Jandek. Lleva unos 59 discos grabados desde 1978 que no se venden en las tiendas, para adquirirlos hay que pedirlos por medio de un apartado de correos de Houston, Texas, a la fantasmal discográfica Corwood Ind. Casi todos los elepés llevan una cubierta ilustrada con una –supuesta- foto del músico, granulada y con aspecto de los años 70. Solo ha concedido dos entrevistas por teléfono y en el 2003 le dedicaron un documental en el que no aparece. Su música es difícil: guitarra acústica y eléctrica con toques de blues y folk.
MI REGALO DE REYES: COLECCIÓN EDGAR WALLACE
 Un pack con la serie alemana de los años 60 sobre las obras de misterio de E. Wallace. 
Todas protagonizadas por el mismo actor, Joachim Fuchsberger que aquí vemos con Klaus Kinski en mi favorita: Los ojos muertos de Londres. También recomiendo El misterio de los narcisos amarillos con el gran Christopher Lee. 
Fuschsberger tuvo un final que parece sacado de una trama de Wallace. Durante un show televisivo en 1980 fue mordido por un chimpance. Las hehidas le causaron una rápida expansión de virus falleciendo poco después en la sala de aislamiento de un hospital.
Y LA RECETA: COSTILLAS LACADAS
 Necesitaremos un costillar de cerdo.  En una fuente o plato hondo pon las costillas y cúbrelas con la salsa de soja, un chorrito de zumo de limón, una cucharada de pimentón, cebolleta cortada en rodajas finas y una cucharada de azúcar. Deja las costillas en la nevera y que reposen durante una noche entera en este adobo dándoles la vuelta de vez en cuando.
Cuando las vayas a preparar pon el horno a la máxima temperatura durante 15 minutos. Recomiendo usar esos moldes de un solo uso para horno de papel de aluminio pues luego es muy engorroso limpiar el caramelizado.
Pon a hornear las costillas y que se vayan cociendo unos 30 minutos. Quedarán caramelizadas, oscuras (parecen teclas de piano) y muy sabrosas.
Ya están listas para comer con los dedos. Quedan muy bien con arroz blanco, aunque quedarás como todo un as de la cocina oriental si bajas al restaurante chino de la esquina, a por una ración de pan de gambas para acompañarlas.




38 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Es significativo que esos personajes escuchen a ese músico. Que me suena como casi estuviera practicando una lección de tocar una escala, de un libro de guitarra.

Una pareja de surrealista admiradora de ese músico y de David Lynch. Casi parece que vivieron algo al estilo de ese director. Salvo que entiendo más ese episodio.

Y lo del pez que debe prepararse con cuidado me recordó uno de los primeros episodios de Los Simpsons. Un gato bromista, que se hace el envenenado, llamado Borgia. Todo un hallazgo.

Creo que hubiera sido más interesante el plan original, que esa extravagancia.

Que buen regalo.

Saludos.

Doctora dijo...

Buen relato ;)

Por cierto, me ha intrigado lo del ataque simiesco (eso sí ha sido surrealista) y buscando en la Wikipedia pone que Joachim Fuchsberger murió en 2014 de un infarto tras varias operaciones cardiacas, así que ahora me quedó con la duda de saber quién fue atacado por el chimpancé :O

Saludos!

Melmoth el errabundo dijo...

Esto de los restaurantes chinos en decadencia da para mucho, mi querido Miquel. No hace mucho estuve en un japonés (wok) y no me gustó para nada. Mucha parrilla, mucho buffet libre, mucho japonés sin tener los dientes salidos y dándole vueltas al conejo (o gato), en la plancha, y nada de lo que me gustaba cuando descubrí, por primera vez, el antro chino con aromas de misticismo gracias al decorado rojo chillón que veíamos en las películas de Kung Fu de los años setenta; musiquilla china relajante que parecía tocada por el mismísimo Buda, el olor agrio de las salsas, el plato, para hacer tiempo, de pan de gambas (siempre flácido y pasado), el vino de la casa (solo con un vaso ya te dolía la cabeza), ¡y esas sillas que pesaban tanto! ¿Recuerdas cuando entrábamos al comedor y teníamos que separar las sillas de la mesa para sentarnos? Uno no se explicaba por qué pesaban tanto las malditas sillas. Luego, como ya sabías que la comida te dejaba con hambre al cabo de una hora, pedíamos de antemano “pan chino”, que se parecía mucho en sabor a nuestros churros ibéricos, pero más compactado. Ah, qué tiempos, amigo Miquel; los ochenta: un periodo de exceso económico y bancarrota moral. El tecno pop y bailando como un robot. La movida y los exuberantes peinados y ropa a lo Bola de Drac. Joder, y ya andamos con pruebas de la próstata y medio calvos. Sí, el restaurante chino no se le da la importancia que debería. Incluso en su total decadencia, sigue dando sabia, cutre, pero buenas historias. Incluso podríamos denominar, a estos tiempos que nos ha tocado vivir, con metáforas de las comidas chinas. Por ejemplo, el rollito de primavera. Uno abría ese rollito aceitoso y veía unas insulsas bolitas de carne. Te dejaba ahíto por el aceite y no por lo que llevaba dentro, y Buda tocaba y tocaba para que te sintieras relajado. Ahora no veo yo esa tolerancia por parte de los japoneses a la hora de cerrar el chiringuito. Antes podías estar allí hasta que se acabara la botella de licor donde tenía un lagarto dentro. Nunca me impresionó esas botellas donde tenía un barco en su interior; sin embargo, ver a ese lagarto, como una cría de Godzilla en formol, me fascinaba, y el chino de turno nos miraba con ojos oblicuos sentado al revés en una silla y con los brazos apoyados en el respaldo.

No tenía conocimiento de este cantante. Solo conozco a Manolo Cabeza de Bolo. Creo que está en un manicomio y solo sale para grabar un disco. Luego, una pareja de la guardia civil lo acompaña de nuevo al frenopático. Indagaré más sobre Jandek.

Tampoco he visto esa serie, pero sí tengo algunas novelas de Edgar Wallace. ¿Fuschsberger fue mordido en un show televisivo por un chimpancé? Ya te he dicho que vivimos en “tiempo de pulp”.

Creo que no existe actualmente un lector que haya leído la novela de Verne: Las tribulaciones de un chino en China, lo cual siempre la recomiendo. Para finalizar quisiera dejarte aquí algunas citas de esta novela, ya que estamos tan y tan chinos…

A Verne le gustaba esta comparación “boda-entierro” en algunas de sus obras. En esta, escribe sin el menos pudor: “Por ahí pasaba un entierro de gran pompa, que estorbaba la circulación; por allá una boda, menos alegre quizá que el convoy fúnebre, pero igualmente embarazosa.” Más adelante: “¡Los dos esposos se amaban! ¡Debían amarse siempre! ¡Mil felicidades les esperaban en las vidas! Hay que ir a China para ver eso.” O volver a un restaurante chino en decadencia, como bien cuentas en este relato.

¡Un fuerte abrazo!

Anónimo dijo...

Hola Miquel
Ese restaurante tiene un extraño concepto de lo "pláctico": un palo pala las latas, un gato pala los abuelos... y dos camastlos pala los valientes.
Un saludo, Manu3l.

abril en paris dijo...

He visualizado el restaurante y sus olores con el relato, Miquel. Me ha provocado escalofrios junto con risas.;)

Empezamos bien el año.

Un abrazo

Licantropunk dijo...

Estupendo relato, muy oportuno para rematar la resaca gastronómica post-navideña que arrastramos hoy y que no tiene nada de surrealista: kafkiana, en todo caso.
Saludos.

Clementine dijo...

Curiosa entrada, Miquel, muy variada, y buen relato. Cuántas ilustraciones, me chifla la de Fu Manchú. Muy feliz semana, Borgo, y muchos besos.

miquel zueras dijo...

Hola, Demiurgo! La música de Jandek trae a la mente alguien improvisando con la guitarra mientras se oyen ruidos de fábrica, "música poligonera" la llamamos acá.
Un restaurante japonés de mi barrio quiso contratar a un cocinero especializado en ese pez pero lo dejaron correr cuando supieron que la ley obliga a contratar un seguro de vida para los comensales, un plato peligroso ese fugu. No sé si arriesgarme algún día.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Gracias, Doctora! Me alegra que te haya gustado. Pues yo también he estado "pesquisando" por la red, Joachim fue mordido por un chimpance, pero al final sobrevivió a la infección multiple. Recordaba la noticia por la revista Interviú que por entonces publicaba artículos de la revista sensacionalista alemana STERN. Cuando el actor salió de la sala de aislamiento de un hospital de Hamburgo demandó a STERN por haber publicado la falsa noticia de su muerte.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Melmoth! La minimalista decoración japonesa no puede competir con el kistch de los chinos. Recuerdo la primera vez que cené con mis padres en un chino y al verme rodeado de farolillos y dragones de jade ya me esperaba ver salir agazapado a uno de los Dakois de Fu Manchú con su daga. Además poco antes había visto "El castillo de Fu Manchú" con Christopher Lee y rodada en el Parque Guell. Lo de las sillas pesadas era un misterio, y a esa sensación de no quedar saciado la llamaron "Síndrome del restaurante chino". Parece que la causa era el glutamato que por cierto era también el nombre de una banda pop de esa época, los inolvidables Glutamato Ye-Ye. Aquellas sobremesas con licor de lagarto en tazas que al beber sonaba como el canto de los pajaritos eran sublimes.
Recuerdo a Manolo, tremenda su historia, creo que un día actuó en el programa de la Chamorro.
Sí, mordido por un chimpance y ante las cámaras de televisión, aunque Doctora me ha notificado que no murió por el bocado, aún vivió 30 años más.
He de recuperar ese libro de Verne, una de mis lecturas evasoras durante la mili, la película con Belmondo no la he visto.
Abrazos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Manu? Eso que dices me ha recordado a la versión restaurante-chino de la máxima que Napoleón imponía en sus fiestas: "Champaña para las mujeres, borgoña para los hombres y coñac para los héroes." Quizá por eso tiene un coñac con su nombre.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Abril! Sí, debió ser una experiencia alucinante, sólo faltaban Fu Manchú atendiendo las mesas y un dragón encendiendo los fogones de la cocina.
Abrazos y a seguir bien el año, Abril.
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Licantropunk y muchas gracias. Ahora que mencionas la resaca, no sé de nadie que la haya sufrido después de beber el legendario licor de lagarto, ni siquiera un primo mío que se compró una botella.
Saludos kafkianos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Clementine! Esas fueron dos de las tres que me encargaron sobre el malévolo personaje de Sax Rohmer y estoy rogando para que me encarguen alguna más.
Muchos besos y a seguir bien el Año!
Borgo.

Frodo dijo...

gran relato ¡qué dupla! A lo Borges-Bioy
Le encuentro bastante de surrealista, pero un surrealismo bastante ácido. Con humor, sarcasmo y ojos afilados apuntando a filosos detalles.
No conocía a Jandek, y uno creyendo que el Indio Solari es misterioso por conceder pocas entrevistas.
Grande Klaus Kinski, el mejor conquistador que he conocido:

https://frodorock.blogspot.com.ar/2015/07/conquistador-conquistado-ii-lope-de.html

Buenas ilustraciones y buena receta Borgo
Una vez más, agradezco estas divertidas e interesantes entradas

Abrazo amigo!

Belknap dijo...

Mr. Borgo, les salio un relato estupendo; ya me he apuntado la receta, luce muy apetitosa; gracias por recordarme a este misterioso musico. Un saludo para usted y otro para Melmoth.

AMALIA dijo...

Te felicito por tan buena historia.
Y la receta ya la anoto.
Un abrazo.

Folk dijo...

Teniendo en cuenta que ya de por si en estos tiempos ir a un restaurante chino es una experiencia algo surrealista, si la conversación que se produce mientras se cena es sobre Lynch ya es surrealismo al cuadrado, David Lynch siempre me ha parecido un director muy especial, que va a su bola y tiene un lenguaje cinematografico propio , ha creado escenas míticas, por ejemplo el film "Corazon salvaje" me parece una obra maestra...

por cierto que ultimamente en los chinos parece que se ha perdido la costumbre del chupito de regalo previo a pagar la cuenta...

Ando ultimamente recuperando la lectura de clasicos escritores de aventuras, tenía hace años un monton de libros en esa linea de aquellos que venian con un periodico, y me decidí a leerlos, algunos ya los habia leido en otras ediciones años atras, pero pasado el tiempo se leen de otro modo, es curioso ver como muchas de esas novelas escritas en mil ochocientos y pico o principios de los novecientos no pierden frescura y sobre todo demuestran el talento que tenían la mayoria de autores clasicos, en muchos casos tambien es triste leer biografias de muchos de esos escritores que no tuvieron el reconocimiento que merecian en vida por su trabajo, por ejemplo Herman Melville, su obra "Moby Dick" no funcionó comercialmente en el momento de su edición y ahora vemos lo que ha generado esa mastodontica novela ya sea en forma de pelicula, serie, comic, reediciones de la novela , etc...

de Verne ultimamente leí "De la tierra a la luna"...

"El hombre invisible" de H. G. Wells que tambien he leido recientemente tiene una narrativa muy fluida que hace que se lea bastante de un tiron es una interesante novela.

Saludos

miquel zueras dijo...

Hola, Frodo! Siempre viene bien una experiencia surrealista, tanto como ese Jandek que podría definirse como el Salinger de los músicos por su deseo de anonimato.
Genial Klaus Kinsky que se paseó por lo mejor y lo peor de la cinematografía mundial. Casi llegó a asesinar a Werner Herzog durante el caótico rodaje de "Cobra verde", esto lo cuenta Herzog en "Conquista de lo inútil" (No sé si se publicó en Argentina) "Fitzcarraldo" fue un proyecto casi tan épico como la aventura de Lope de Aguirre. Muy bueno tu enlace. ¿Has leído "La aventura equinoccial de Lope de Aguirre" de Ramon Sender?
Abrazos, amigo!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Mr.Belknap! Un placer y la verdad es que estoy empezando a aficionarme a los temas de Jandek. Su música es como las anchoas, nunca te gustan la primera vez que las pruebas.
Melmoth es todo un crack, sabe de todo sobre cualquier tema, sus comentarios son un regalo.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Amalia!
Muchas gracias. Ayer me preparé esa receta con ensalada verde y queda muy bien. Recomiendo unas gotas de salsa picante.
Abrazos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Folk! Sí que ir a un chino es algo surrealista sobre todo en mi infancia, cuando los restaurantes más "exóticos" eran los italianos. Lynch me encantó con "Blue Velvet" y "Corazón salvaje" entre otras -¡y su "Twin Peaks"!- pero últimamente parece que se le ha ido un poco la pinza desde "Inland Empire".
Sí, todos esos autores son muy buenos y te recomiendo uno de parecido estilo que Melmoth me ha hecho descubrir, es William H. Hodgson y su "Desde el mar sin mareas" de Valdemar Ediciones. Tuvo una vida breve (murió a los 40 años en la Primera Guerra Mundial) pero era el escritor preferido de Lovecraft, nada menos.
Saludos!
Borgo.

Folk dijo...

Gracias por la recomendación, una de las cosas buenas que ha traido internet es que tras leer tu comentario al momento he podido ir a leer la biografia de un autor que no conocia, y si no fuese por tú comentario pues su firma en cualquier mercadillo de libros me habria pasado inadvertida, otro autor mas que no pudo ganarse bien la vida con su talento, estoy seguro que leere alguna de sus novelas, por cierto que la vida de Hogdson dá para un comic o pelicula.

María Perlada dijo...

Lo has narrado tan bien que me has llevado hasta ese Restaurante chino y así he sentido cada detalle, y he visto al de los dientes tan grandes jajaajaj como si estuviera allí mismo, aunque no te lo creerás, pero yo nunca he ido a un Restaurante chino.

Estupenda receta nos has preparado hoy.

Muchos besos.

Marcos Callau dijo...

El restaurante chino que describes me recuerda mucho al que hay bajo el piso de mi madre en Zaragoza,al que debemos ir un día. Te garantizo que no nos invitarán a dormir pero lo demás puede ser igual de surrealista. Un abrazo y que tengas un gran año. Hasta pronto!

Josep dijo...

Buenas, Borgo:

Me ha encantado el relato: en llamándose Borgia el minino, no me extraña que se comporte como un hidepu avieso: me huelo complicidad con el cocinero que, en buena mala fama estereotipada, sabrá qué hacer con los restos libres de ponzoña y dejémoslo ahí por no entrar en detalles necrofágicos.... jajaja...

Esa serie de Wallace me ha despertado curiosidad, muy superior a las sensaciones que provoca ese Jandek que desconocía por completo. Eres un verdadero descubridor, Miquel.

No debes perderte la película de Jean Paul:la recuerdo vagamente, pues la vi en el cine y desde luego consiguió que luego leyera la novela, que ya tenía, en una colección bastante completita de Julio Verne: en aquella época, eran lecturas para adolescentes, como Las aventuras del Capitán Hatteras, La vuelta al mundo en ochenta días, Viaje al centro de la tierra y Miguel Strogoff.

La carátula me ha encantado; supongo que ya habrás leído la novela, así que harás el camino adecuado viendo a Belmondo disfrutar junto a la bellísima Ursula Andress...

Esa portada con aires a vértigo de The Fortune Cookie me ha dejado intrigado...¿más datos, por favor?

He copìado la receta del costillar: me parece estupenda y accesible para novatos al mismo tiempo; como no tengo un chino cerca, quizás la acompañe con un puré de patata un poco espeso.....

Un abrazo.

miquel zueras dijo...

Hola, Folk! Sin duda Hodgson es muy singular, marinero profesional sus relatos suelen estar ambientados en el mar y no en caserones góticos. Su relato "La nave abandonada" publicado por Valdemar es puro Lovecraft, con ese barco invadido por un extraño hongo. Y luego su muerte a los 40 años en el frente de Bélgica...
Muy cierto lo que dices de los chupitos en los restaurantes chinos, tampoco te obsequian con las toallitas calientes, una pena. Ah, y las raciones disminuyen.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, María! Me ha encantado que te hayas sentido como en una excursión a un restaurante chino que se conserva intacto desde los años ochenta, aunque supongo que aún deben quedar bastantes. ¿De verdad nunca has estado en un chino? Bueno, yo en cambio nunca he estado en IKEA, algo también muy surrealista.
Besos y que aproveche la receta!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¡Hombre, Marcos, me alegra mucho verte por aquí? ¿Un restaurante chino surrealista en Zaragoza? pues me encantaría conocerlo después de unas sardinillas del Ebro de entrante. Seguro que será toda una experiencia.
Abrazos y feliz 2018, amigo!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Josep! La idea sobre un gato catador ya me vino la primera vez que leí algo sobre ese pez fugu, y si es un gato bromista pues mucho mejor. Conocí a uno de esos cocineros especializados en un restaurante japonés en Londres, prácticamente se dedican a preparar sólo este plato y son tan precisos como los cirujanos, más les vale.
Esta serie sesentera protagonizada por Fuchsberger (que fue instructos de lucha con los paracaidistas en la Segunda Guerra Mundial) es un puro delirio con bandas de encapuchados, venenos, pasadizos secretos... "El misterio de los narcisos amarillos" (1961) con Kinski y Christopher Lee haciendo de oriental es una gozada.
"Las tribulaciones..." es un curioso libro, creo que la única obra humorística de Verne. Me pondré a buscar la película. Sólo me dieron la sinopsis de "The Fortune Cokie" pero parece curiosa, una pareja lee la predicción de una galleta de la suerte y al mismo tiempo a otra pareja le toca un mensaje que dice lo contrario de la anterior. Algo así como lo de las dos realidades paralelas.
Abrazos y que te aprovechen las costillas lacadas!
Borgo.

Reportero A Letargo En Suleyken. dijo...

Virtuoso cuentecillo te has marcado (y el otro muchacho, M e l m o t h -por cierto me encanta su nombre : Es una de las primeras novelas góticas que leí en mi vida, a los doce años. Desde entonces he leído más obras de Maturin, pero la mejor M e l m o t h ) Con la peripecia del restaurante también puedo decirte que ha sido agradable recordar en mis mocedades un verano que estuve trabajando en el mejor restaurante chino de la bahía. Vi cosas de película, muy chulas y misteriosas. Yo tenía el honor de ser el único europeo en cocina y no me echaban cuenta con lo cual me centré en la antropología de quienes allí convivían conmigo. Debo decir, que por entonces no abundaban las mafias chinas de baja estofa; sin embargo yo estuve en el epicentro mafioso elegante y chic de aquellos que me acogieron y me lo pasé "pirata" observándoles y dejando que me salpicara algo de la atmósfera milenaria de la raza. De hecho, les pillé algo de "punto" y luego, como si fuera un emisario, coloqué a mis hermanos para la temporada veraniega en restaurantes adyacentes de la parte alta del mirador y su barrio. Llegado a este punto, pude comprobar más cosas misteriosas....Un Abrazo a M e l m o t h Y a V o s . ¡ ¡ ¡ S íiii ! ! !

Ana Bohemia dijo...

Surrealismo puro y duro pero muy bien llevado, ¿cómo no cayeron a que latas se referían los dueños del restaurante? La música de Jandek no es lo que se dice de fácil digestión, casi como las bromas del gato del relato. Un regalo muy cinefilo, no podía ser de otra manera conociéndote, jeje. Bueno aunque Fuschsberger no muriera por lo del chimpace todo el bulo es tan bien bastante curioso y surrealista. Esa receta seguro que está de rechupete, ¡lo que daría yo por asistir a una cena hecha por ti!
Saludos
:)

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Reportero? Yo tengo claro de que si la ciencia nos ofreciera simuladores como los de Star Trek uno de mis decorados preferidos sería un restaurante chino anclado en los años 80. En mi barrio aún se encuentra alguno, tienen un acuario donde siempre me siento para comer mientras los peces no apartan la vista de mi plato.
¿Un occidental trabajando en un restaurante chino? Algo insólito, hasta me hace dar vueltas a un posible futuro relato. Seguro que viviste experiencias exóticas y misteriosas, casi tanto como "El restaurante chino del bosque" de la pelicula "Existenz" de David Cronemberg.
Abrazo y otro de parte del gran Melmoth!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Ana! Ratas no, pero una vez vi escarabajos elefantiásicos en un chino de Tarragona. Pues creo que la música de Jandek sería un buen fondo para este local, los acordes del principio tienen algo entre oriental y película de terror. La serie de Edgar Wallace ha sido una buena compañía entre las comilonas de estas Fiestas. Me alegré al saber que Fuschsberger sobrevivió al chimpance, aunque el pobre ya no pudo con el "Padre Tiempo" como dicen los indios.
Suelo acompañar esas costillas con arroz al curry, y cuando quieras venir a cenar por mi encantado. El último viernes de cada mes preparo una cena para un grupo reducido, mi piso es pequeño...
Saludos!
Borgo.

DULCINEA DEL ATLANTICO dijo...

Es muy bueno el relato, ese miníno era un guasón, y en los restaurantes chinos te puedes encontrar de todo, así que esas latas con rabo largo e incisivos seguro que tenían pensado pasar a dar una vuelta por aquella cocina tan especial.
Original ese cantante, al que nadie conoce en persona, a mi modo de ver es una forma como otra de hacerse famoso, el caso es ser diferente.
Te felicito por los dibujos con los que acompañas los texto, son muy buenos.
Tomo nota de la receta, parece fácil de hacer.
Besos Miquel
Puri

miquel zueras dijo...

Hola, Dulcinea! Seguro que el gato guasón -además de gastar bromas- cumplirá con sus deberes felinos y se ocupará de las ratas.
Para aumentar su misterio se publicó hace poco la noticia falsa de su muerte. Es como J.D. Salinger, aquel escritor ("El guardián entre el centeno") ermitaño que rehuía las fotos y las entrevistas.
Me alegra mucho que te gusten los dibujos, me encanta la decoración oriental y más si es barroca como la de los restaurantes chinos. Esta receta es muy buena, fácil y además original.
¡Muchos besos, Puri!
Borgo.

ethan dijo...

Felicidades a los dos, a Francisco y a ti, por el relato a cuatro manos. El gato surrealista seguro que era primo hermano del que sale en Alicia.
Saludos.

miquel zueras dijo...

Hola, Ethan y muchas gracias!
¡El Gato de Chesire...! es uno de mis personajes favoritos de ficción, ¡lo que daría por dibujarlo en alguna versión del libro de Carroll!
Saludos y feliz Año!
Borgo.