lunes, 17 de enero de 2022

SIGUE LAS BALDOSAS AMARILLAS

Todos los días desde que empezó el verano el hombre estatua,  maquillado y disfrazado como el Hombre de Hojalata de El Mago de Oz, se sitúa en el centro de Las Ramblas de Barcelona, frente al mercado de la Boquería. Es un tórrido día de agosto. No tardan en rodearle un grupo de bulliciosos turistas japoneses que le disparan fotos sin descanso.

El calor provoca emanaciones tóxicas en la pintura plateada que el hombre estatua ya lleva semanas inhalando. Esto- unido a su precario estado mental y los enervantes flashes de las cámaras- provoca lo irremediable: los cables se le cruzan del todo y se cree el auténtico Hombre de Hojalata. ¡Y el Hombre de Hojalata necesita un corazón!

 Se dirige a toda prisa hacia el mercado donde hurta un enorme cuchillo de un puesto de carnicería. Regresa a su improvisado escenario y con la destreza de un cirujano hunde el cuchillo en el pecho de uno de los turistas japoneses extrayéndole el corazón.

Minutos después, una pareja de policías se abre paso entre la barrera de curiosos y lo que ven les deja atónitos: el Hombre de Hojalata está sentado en el suelo con expresión de felicidad bovina y un ensangrentado corazón que sostiene a la altura del pecho. Él no ve a dos policías, sino al León y al Espantapájaros que han acudido en su búsqueda. Con firmeza pero sin brusquedad los agentes agarran al Hombre de Hojalata y lo conducen hacia un coche patrulla.

Es entonces cuando el grupo de curiosos que sigue contemplando la escena descubren con asombro que por donde ellos tres pasan las baldosas de La Rambla se van tiñendo de amarillo.

FIN

LA RECETA: BRÓCOLIS ORIENTALES CON SOJA Y JENGIBRE.

Necesitaremos:

Tostar semillas de sésamo en una sartén. Calentar el aceite de sésamo en un wok o sartén y sofreír 1 cucharada sopera de jengibre durante 1 minuto. Añadir el brócoli y saltear a fuego vivo 1 minuto. 
Para la salsa: mezclar en un bol 1 cucharada de aceite de sésamo, 2 cucharadas de salsa de soja y el caldo. Incorporar la salsa al wok o sartén y freír otros 5 minutos. Añadir las semillas de sésamo. No recomiendo sal, la salsa de soja ya tiene un sabor intenso.
¿A qué quedan bonitos? (Foto: Silvina?




 

viernes, 7 de enero de 2022

CUANDO ENGAÑÉ A LA MUERTE


 Vespucio Camper camina por un sendero de grava cuando advierte un nutrido grupo de personas en torno a un objeto tendido en el suelo. La grava cruje bajo sus pies como si anduviera a cámara lenta. Entonces ve que el objeto es un hombre, era un hombre, tendido sobre el asfalto. Mira de soslayo un coche destrozado con manchas de sangre que van desde el sillón del conductor hasta el cadáver envuelto en una especie de lona dorada brillante, como un regalo de Navidad.

Llega una ambulancia sin luces giratorias y con las sirenas apagadas. Claro, no hay prisa. Sacan una camilla con ruedas empujada por dos enfermeros. Un hombre trajeado habla con un agente de policía, sin duda el juez que viene a levantar el cadáver. A Vespucio siempre le ha hecho gracia esta expresión -levantamiento de cadáver-, como si el juez fuese un Lázaro que ordena al difunto: “Levántate y anda”.

 

Entonces Vespucio repara en los pies que asoman debajo de la lona; falta un zapato. Curioso. Recuerda haber visto en los noticieros imágenes de fiambres tendidos en el suelo  víctimas de colisiones, accidentes, atentados… siempre les falta UN zapato. Nunca pierden los dos zapatos, o conservan los dos. No, a esa clase de muertos siempre se les sale un único zapato. ¿Porqué?

Ensimismado en sus pensamientos Vespucio cruza la acera sin mirar. Unos potentes faros le deslumbran  como a uno de esos conejos que cruzan la carretera de noche. Vespucio salta hacia atrás justo a tiempo de no ser arrollado por un enorme camión alemán que transporta lavadoras suizas. El camión tiene los cristales ahumados lo que le da un aire siniestro, como aquel vehículo de la película El diablo sobre ruedas, y se aleja surcando un gran charco de agua que salpica a Vespucio dejándolo más empapado que un gato en una lavadora. Éste, aturdido, le cuesta levantarse del suelo a causa del temblor de sus piernas. “Uf, estoy entero de milagro” –piensa. Toma aire y cuando empieza a caminar se da cuenta de que a su pie derecho le falta un zapato. Avanza unos pasos, el pie enfundado en un calcetín blanco de algodón nota la aspereza de las baldosas de granito. Busca su zapato extraviado pero no lo encuentra. 

-Vaya, parece que la Parca se ha adelantado con su trabajo –dice, y luego -: espero que me devuelva el zapato.

FIN

¡HA VUELTO EL GRAN MELMOTH!

EL ESPANTAPÁJAROS.

Cuando era niño mi pueblo estaba rodeado de campos sembrados y de espantapájaros que los custodiaban. La mayoría de ellos estaban construidos de manera chapucera que se asemejaban a los mismos campesinos vistos de lejos. A veces veía a toda una familia construir uno como si se tratara de un muñeco de nieve. 

 Recuerdo que en mi pueblo se comentaba que una vez un joven perdidamente enamorado de la hija de un campesino déspota tenía prohibido acercarse a su hija y a su casa. El pobre hombre se le ocurrió suplantar al espantapájaros que custodiaba los campos de aquel cretino, para poder ver de cerca a su amada sin ser visto por ellos. 

 Lo desmontó una calurosa noche de verano y se puso los ajados retales y el penoso sombrero. Luego, se enfiló sobre la base de madera en forma de cruz y allí se quedó con los pies colgando. Le debió costar lo suyo. Sin embargo, no previó que le resultaría imposible volver a contactar con el suelo. Murió de inanición, crucificado y sin haber pedido ayuda para no incomodar a su amada ni alertar a su perverso padre que, por otro lado, se pasaba las horas mirando con orgullo a su espantapájaros, hasta que un día los gorriones, garzas y cuervos se pusieron a picotearlo frenéticamente. Se dice que el viejo hasta que no se dio cuenta del motivo, estuvo maldiciendo al espantapájaros por su ya inútil existencia.

FIN

LA RECETA: CAVIAR DE POBRES

Este dibujo lo hice para la revista estadounidense Options. Se trata de un artículo que Truman Capote escribió en los años sesenta para Harper´s Bazaar. El título alude a una tapita, un snack que Gio, un camarero siciliano del Harry´s Bar servía sobre una tostada con mantequilla y que por entonces causaba furor entre la clientela del famoso local neoyorquino. Por su aspecto lo bautizaron como Caviar de Pobres. El caso es que, según la descripción que el autor de A Sangre Fría nos ofrece en este artículo está claro que el caviar de Gio era exactamente lo que en Catalunya conocemos como l´olivada, un delicioso puré de aceitunas negras que se prepara en toda la zona mediterránea y que además es sencillísimo de hacer:
Para conseguir un sabor más intenso aconsejo dejar aceitunas negras deshuesadas macerándose toda una noche con una cucharadita de orégano, una pizca de sal, un buen chorro de aceite de oliva y un diente de ajo. Al día siguiente trituramos todo con la batidora (para acentuar el sabor se puede añadir un filete de anchoa) y ya está. Es un entrante delicioso sobre tostadas, acompañado de un vino blanco seco y bien frío. También es muy apropiada como salsa para espaguetis alargándola con un poco de aceite.

 

viernes, 24 de diciembre de 2021

DIECISIETE, DIECISIETE...

 

Selene no se arrepiente de haber enviado a paseo a aquel imbécil del Opel azul que la había llevado a esa horrible discoteca de polígono, sólo lamenta haberse quedado sin medio de transporte. Se dirige hacia la carretera y se detiene junto a una parada de autobús. No sabe cuánto tiempo tendrá que esperar pues alguien ha arrancado el cartel con los horarios.

Poco después aparece al otro lado de la carretera un viejo enjuto con un sombrero cordobés. Despliega una silla de tijera, coloca un plato de hojalata junto al arcén y se pone a tocar unas castañuelas. “Ese viejo debe estar loco –piensa Selene-. Mira que ponerse junto a la  carretera   en medio de ninguna parte…” El viejo canturrea con tono monocorde:

-Diecisiete, diecisiete, diecisiete…

-Está como una chota –murmura Selene -. No creo que le echen muchas monedas.

Pasa el tiempo y el autobús no aparece. Aunque ya ha oscurecido el calor no afloja. Selene nota la nuca pegajosa de sudor y se recoge el pelo en una improvisada coleta. El viejo sigue con su solitaria actuación:

-Diecisiete, diecisiete, diecisiete…

Un soñoliento tábano pasa muy cerca de la cara de Selene. Lo ahuyenta agitando su bolso en el aire. Selene contempla al viejo que deja por unos segundos de tocar las castañuelas como si estuviera a punto de desfallecer pero de repente, como un muñeco al que acaban de dar cuerda, sigue repiqueteando las castañuelas con renovado brío. Selene pasa del asombro al fastidio cuando le oye recitar: “diecisiete, diecisiete, diecisiete…”

 Media hora después Selene pasea nerviosa y sofocada alrededor de la parada. Pasa muy cerca de ella un coche tuneado con tres chicos dentro que le gritan groserías. Uno de ellos la señala e imita con gestos el sexo oral.

-Diecisiete, diecisiete, diecisiete…

 Selene se sorprende a sí misma gritándoles  con una furia descontrolada. Ahora comprende hasta qué punto el viejo le está crispando los nervios. Además ahora aúlla más que recita  sus diecisiete agitando frenéticamente las castañuelas. Con la mayor velocidad que le permiten sus tacones Selene cruza la carretera y se planta delante del viejo que no parece advertir su presencia.

-Diecisiete, diecisiete, diecisiete...

 Selene cierra con fuerza los puños. Sus dientes chirrían. Grita furiosa:

-¡Cállese de una puta vez!!!

Selene queda cegada por un súbito resplandor de película quemada. Un camión de potentes faros la embiste lanzándola a una docena de metros de distancia. Su cuerpo aterriza sobre la carretera formando un charco de sangre color rojo intenso.

Tres días después un joven de aspecto extranjero deja su pesada mochila al lado de la señal de la parada de autobús. Mira con aprensión las señales de sangre seca sobre el asfalto y luego se fija en un viejo con sombrero cordobés sentado enfrente, al otro lado de la carretera. Repica unas castañuelas y empieza a canturrear:

-Dieciocho, dieciocho, dieciocho…

FIN

Hace cuatro años publiqué estas viñetas preparando con mi madre la comida de Navidad. Ya no está conmigo y hecho mucho de menos aquellas maratonianas noches, los dos en la cocina. 


LA RECETA: MATAMBRE A LA LECHE. Foto: Silvina. 
Receta uruguaya. Cuando fui a una carnicería argentina de mi barrio y vi la pieza me dije: "¡A dónde voy con eso!" me pareció enorme, pero el matambre tiene mucha agua y se reduce al cocer.
Adobar el matambre de 1Kg. a 2 Kg. con: perejil picado, 2 dientes de ajo picado, 1 cucharada de orégano. 2 cucharadas de zumo de limón, sal y pimienta.
Cubrir con leche y dejar durante toda la noche. 
Hornear hasta que se vea tierno y dorado. (1h. 30m.)
Se suele servir con puré de patatas.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

EL CLUB DE LOS SÁDICOS DE LOS LAVABOS PÚBLICOS CON LUZ AUTOMÁTICA

 

Son diez hombres anónimos pero muy poderosos. Son los de la empresa Elektrika S.A. principal suministradora de interruptores de luz con temporizador para los lavabos.

Esperan al profesor Sibelius y las noticias sobre su experimento, ha controlado el tiempo que han empleado 1.500 voluntarios entre los 18 y los 55 años para satisfacer sus necesidades en un lavabo público.

 Cuando llega Sibelius lo están esperando en el comedor de Elektrika S.A., un entorno de sillones de piel, mesas de cristal ahumado y plantas tropicales. Sirven un menú con grandes platos octogonales donde en un mar de chile poblano nada un langostino que parece un brillante insecto empalado. Sibelius pide la palabra:

- Caballeros, está comprobado: el tiempo medio que emplea un hombre en pulsar el interruptor, desabrocharse y orinar es de un minuto y cincuenta y cuatro segundos.

-Bien -responde Don Faradio-. La luz de los interruptores se apagará a los cuarenta y cinco segundos exactos.

-¡Una idea genial! –aplaude Don Culombio-. ¿Y qué ha pensado para las mujeres? Ellas estarán sentadas.

-Sugiero colocar el interruptor de luz en los lavabos de mujeres lo más alejado posible de la taza –prosigue Sibelius-, así tendrán que levantarse a oscuras para buscarlo y encenderlo de nuevo con el consiguiente engorro.

-¡Es usted un genio, profesor! –aplauden los diez anónimos de Elektrika S.A.

 Ahora todos ustedes ya saben quienes son los retorcidos cerebros culpables...

Dicen que en ese momento se pueden oír las risotadas de hiena de los Diez de Elektrika S.A. aunque lo más probable es que uno ya esté bastante ocupado intentando encontrar a tientas la luz piloto que normalmente no funciona.

LA RECETA: SALMÓN A LA PAPILLOTE. Foto: Silvina.
Se conocen con el nombre de papillote los platos cocinados y envueltos en papel de aluminio.
Marcar el salmón en la plancha bien caliente, vuelta y vuelta. Retirar y sazonar con sal y pimienta.
Envolver el salmón con alguna verdura (espárragos, judías verdes, tiras de zanahoria...) en una hoja de papel de aluminio para que se pueda cocer en su propio jugo, sin aceite ni grasas.
Introducir en el horno precalentado a 200º y dejar cocer 20 minutos.
Hala, ¿a que es fácil? 






martes, 30 de noviembre de 2021

MARIONA LA TARDONA

 

Mariona y Rómulo se han citado en el bar de siempre. Fuera del local un grupo de jóvenes se aburren,  no suelen conversar porque no saben. Mariona lleva treinta minutos de retraso. Qué cosa más rara eso de las citas. Las personas hacen citas, los animales no, y sin embargo copulan, tienen críos…

Por fin llega Mariona. Rómulo tiene la cabeza inclinada sobre su plato recién terminado –ha pedido patatas bravas- y observa a Mariona de reojo. Ella ha advertido que está enojado pues su cara se ve estirada como un balón de futbol americano encima de los hombros. “Perdona el retraso, Romu –dice-. Justo cuando iba a salir de casa…” Mariona enmudece cuando Rómulo le entrega una cajita envuelta en papel Kraft de regalo.

-¡Eh, pero si no es mi cumpleaños ni nuestro aniversario!- Mariona acomoda parte de su cabello detrás de la oreja y descubre el regalo. Es un reloj de cuarzo con correa de malla de oro rosa-. Es muy bonito, cariño, pero no entiendo… ¿un reloj?

 ¡Pues sí! –Rómulo se sulfura-: ¡Porque ya me tienes frito con tus retrasitos, Mariona! ¿Sabes la de tiempo que he consumido esperándote desde que nos conocemos? ¡Horas! ¿Es que no puedes llegar puntual un solo día? Retrasos…  El mundo podría dividirse en dos grandes grupos: el de las personas que llegan a la hora y el de las personas que siempre llegan tarde. Adivina a que grupo pertenecemos cada uno-. Rómulo respira profundamente, saborea su cerveza y deja que sus pupilas descansen en los muslos de Mariona. ¡Ay, si no fuera por sus retrasos…!

-La verdad es que es un reloj precioso, gracias –Mariona se ajusta el reloj a la muñeca izquierda, Rómulo recuerda esa leyenda en la que el reloj se colocaba en la izquierda porque era la muñeca que tenía pulso-. Vaya, pues sí que te fastidian mis retrasos…

Rómulo mira a Mariona y nota que se le pasa el enfado. La sonrisa de ella abre un surco en el corazón de Rómulo como una meada en un campo nevado. Mariona se acomoda en la mesa de buena madera y patas equilibradas y dice:

-Por cierto, Rómu… ahora que estás sentado y ya que has sacado el tema de los RETRASOS… tengo algo que decirte.

Ahora Rómulo nota que se le erizan los pelos de la nuca. Traga saliva. La esfera del reloj parece dedicarle una malévola sonrisa marcando las diez y diez. 

FIN

"Cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire."

(Julio Cortázar)

Por cierto ¿alguna vez habéis sufrido a un novio-novia tardones? Venga, aquí lo podéis contar.

UN CHISTECILLO: COLON IRRITABLE.

LA RECETA. SOLOMILLO CON SALSA PEPE

Es una salsa con nata de cocina, champiñones, coñac y salsa Bovril; el concentrado de carne. No tengo idea de porqué se llama así, pero queda muy buena. (Foto: Silvina)

Sofreír en aceite los dados de solomillo (éstos eran de cerdo) sin que queden demasiado hechos y reservar en un plato sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.
En la misma sartén o cazuela agregar cebolla picada y champiñones, saltear hasta que tomen color. 
Añadir la nata de cocina (400 ml, un brick pequeño) 2 cucharadas soperas de Bovril y 1 chorrito de coñac. Remover para que mezclen bien los ingredientes. 
Incorporar los trozos de carne, tapar y cocer con el fuego al mínimo unos 20m. 
Lo suelo acompañar con puré de patata o con macarrones. 



 



viernes, 19 de noviembre de 2021

EL DÍA DEL FIN DEL MUNDO POR LA TARDE

 

Oscurece, ha llovido y se refleja una guadaña de luz donde la luna se refleja en los charcos. Entonces aparece Él.

 Se dirige hacia la terraza donde cenan unas cuantas parejas y grupos. Es un local inclasificable, con aspecto entre tumba egipcia y hangar abandonado. Un DJ pone música de Bjork. El hombre escuálido con aspecto de eremita - hasta lleva túnica y un cayado-  grita si están preparados para el fin del mundo.

El eremita entra en el local, derriba un taburete  y descarga estruendosos golpes con el cayado sobre la barra de zinc repleta de vasos de chupito.

-¡Ha llegado el día del apocalipsis! – vocifera aporreando la cabina del DJ-. ¡Ofreced un sacrificio con cien bueyes, aunque me temo que ya es demasiado tarde!

El DJ, bregado en muchos locales en el Kreuzberg berlinés, se limita a poner un disco de REM aunque el eremita tiene un aspecto amenazante bajo el láser y el humo artificial. Los clientes de la terraza se giran para mirarle. Largas cabelleras color chicle, enhiestos penachos naranja, cabezas rapadas de nucas perfectas…  todos le observan.

-¡Tú! –sale a la terraza y señala con un dedo sarmentoso a un comensal que está enrollando espaguetis alla norma con un tenedor. El eremita le acerca su larga y huesuda cara-. ¡Llénate bien la panza! ¡Es tu última cena! -La sucia manga de su túnica se mancha con la salsa de tomate y berenjena del plato-. ¡Esta noche ceno con los extraterrestres!!!

-¡Eh, fantoche!- grita el dueño del local, tiene anchos antebrazos completamente tatuados-. Ya he llamado a la policía, será mejor que ahueques o lo haré yo ahora mismo.

 

-¡Soy el Elegido! ¡Esta noche cenaré con los extraterrestres que ya vienen para salvarme! – el eremita anuncia otra vez el fin del mundo, se ofusca con un delirio de mares incendiados e imita los siete toques de trompeta contra los idólatras-: ¡Tú-tuuut!!!

El dueño se dispone a alejarlo a empellones cuando llega un coche de policía con sirena y  estroboscópicas luces azules. Salen de allí dos agentes uniformados que agarran al eremita de un brazo, sin brutalidad pero con firmeza.

-Acompáñenos por favor- dice un policía señalando el coche con su porra de plástico.

Los clientes del local observan al eremita entrando en el coche pero se percibe la tensión en el ambiente, como si todos los pájaros se hubieran echado a volar para escapar de algún seísmo.

 A un turista holandés se le cae el huevo duro en el bol de ramen, el caldo salpica su camisa, no se ha dado cuenta pues está atónito contemplando el coche policial que se agita y empieza a elevarse ruidosamente. Las piezas de la parte inferior rugen, rechinan. Unos cables parecidos a tentáculos manipulan cables y a ambos lados de la carrocería surgen alerones y turbinas.

- Verandert in een ruimteschip! (¡Se está convirtiendo en una nave espacial!) -grita el holandés, pero nadie lo entiende ni le oye, pues atruena un potente motor en la cola. La nave se eleva rápida hacia el sistema solar y se pierde en una órbita alrededor de la Luna.

Y cuando el cielo se abre y se rasgan las nubes asomando el inmenso meteorito todos los clientes de la terraza reaccionan simultáneamente. Sacan sus móviles y disparan fotos al meteorito incandescente que se acerca implacable.

FIN

¡Y AQUÍ ESTÁ FRODO!

ESPAGUETIS "A LA NORMA"

Este plato siciliano se creó en homenaje a la ópera Norma (1835) compuesta por Bellini. Si se hace con macarrones, la salsa se introduce en los huecos enrollados impregnándolos de salsa y de sabor, aunque es un riesgo para nuestras camisas, como el turista holandés del relato.

La foto es mía, por eso no es tan buena como las de Silvina.

Cortar rodajas de berenjena finas, de 1 centímetro de grosor, echarles sal para que suelten el agua amarga y dejarlas 10m. sobre papel de cocina absorbente.

Freírlas en aceite caliente. Cuando se vean doradas, añadir 2 dientes de ajo cortado en láminas, hojas de albahaca y tomate triturado (yo suelo añadir unas aceitunas negras deshuesadas) tapar la sartén y dejar cocer a fuego mínimo 20 m. 

Cocer la pasta en agua salada, justo antes de sacarla del fuego añadir a la salsa 1 cucharón del agua en que se ha cocido. Escurrir, mezclar con la salsa y servir con queso rallado. La receta tradicional es con ricotta salada, pero si no se encuentra sirve un buen parmesano.


 

 

 

 

 

 


jueves, 4 de noviembre de 2021

¡MALDITO GPS!

 

Mi cuñado me aguarda en su coche nuevo, un juguete de carrocería gris marengo. Al entrar me recibe un jubiloso olor a coche nuevo, cuero auténtico con un toque ahumado.

 Me ajusto el cinturón mientras mi cuñado sale por una vía trasera hacia la autopista. Nada le gusta más que mostrarme su maestría conduciendo sin más que un par de dedos apoyados en el volante para mantener la dirección.  Pone la radio, por la emisora  80 Hits suena Road to Nowhere y segundos después se oye el GPS sobreponiéndose a los Talking Heads. Es una voz que intenta parecer la de una mujer, pero tan sinóptica como una tostadora parlante.

“En cien metros gire a la derecha.”

Mi cuñado mira por encima del hombro metiéndose en el tráfico de la autopista. David Byrne canta su última estrofa y le cede el puesto a Radio Futura –El canto del gallo- hasta que interrumpe de nuevo el guía metálico:

“Manténgase a la derecha y a 200 metros, en la rotonda, tome la cuarta salida”.

En el parabrisas hay pequeñas lentillas blancas, está empezando a llover. “Tenga esta rosa blanca, señorita a cambio de su negro pensamiento” –canta Auserón.

-¡Otra vez me lo ha hecho! Esa -…maldice mi cuñado.

En la rotonda sólo hay tres salidas y no cuatro. Mi cuñado elige la tercera.

 ¡Este GPS es una mierda! – grita tanto que pego un bote todo lo que me permite el cinturón de seguridad-. Parece que se haya vuelto loco. Me indica direcciones equivocadas, los trayectos más largos, carreteras comarcales que resultan ser caminos de cabras llenos de baches…

¿Porqué no lo apagas? –le pregunto.

-¡No se puede! Este modelo cuando lo pones en marcha automáticamente se enciende el navegador…  Pero mañana mismo lo hago cambiar en el concesionario.

Cesan los berridos de Janis Joplin –Piece on my Heart- , otra vez la áspera voz:

“Gire a la izquierda y tome la salida 29”

-¡Que te den! –masculla mi cuñado descargando un puñetazo en la pantalla del GPS-. Es la salida 31 la que tengo que tomar, lo sé,  y lo voy a hacer AHORA!!!

Mi cuñado gira súbitamente hacia la derecha casi rozando los parachoques de los coches que acaban de arrancar al ponerse verde el semáforo del cruce. Suenan cláxones indignados pero mi cuñado ya se aleja a toda velocidad. Trago saliva y me siento como si estuviera sentado desnudo sobre un asiento de ortigas.

Con las manos aún crispadas sobre el volante mi cuñado mueve el dial de la radio. Nada, Tampoco funciona el aire acondicionado, es como si el puñetazo hubiera descontrolado el coche.

-Ayer no dormí nada bien – dice-. Podríamos estar ahora sentados en la estación de servicio de la comarcal 42 tomando un buen café si no fuera porque esta zorra –lanza una mirada furiosa al GPS- me ha enviado por un camino equivocado.

En ese momento me parece oír un robótico y gutural “Gilipollas”, desde el GPS, casi imperceptible pero…No, decido no comentárselo a mi cuñado, me tomaría por loco.

 Cada vez me gusta menos esta situación. A mi cuñado se le cierran los párpados, echa cabezadas y su boca se contrae en forma de culo de gallina. Además, está corriendo demasiado, como suele hacer cuando está nervioso al volante..

-Háblame o me quedaré dormido –dice.

-¿De qué quieres que hable?

-Qué se yo. Cuenta chistes, canta… lo que sea.

Nunca he tenido gracia para contar chistes así que elijo cantar un tema que me parece apropiado para el momento:

Despacito. Quiero desnudarte a besos despacito” - me estoy sintiendo algo incómodo cantándole eso a mi cuñado-. "Firmo en las paredes de tu laberinto.” “Despacito…”

Y entonces oímos una voz que parece surgir de las entrañas del coche: “En cincuenta metros gire a la izquierda."

Debe haber pillado a mi soñoliento cuñado con la guardia baja porque éste da un golpe brusco de volante hacia la izquierda. Las ruedas chirrían y levantan nubes de polvo azulado. Grito:

-¡Por ahí no! ¡Es dirección prohib…!

Las luces largas de un camión lo convierten todo en blanco y negro; como esas viejas películas que no deberían colorear.  Crash. Fundido en negro.

Despierto cuando un hombre con chaleco reflectante abre mi portezuela. Oigo sirenas. Mi cuñado parece haberse llevado la peor parte, ensangrentado y atrapado en un amasijo de chatarra humeante. Entonces lo oigo, es el GPS que  lanza una áspera y metálica carcajada.

-"Ja, ja, ja, jaaa!!!!!!"

FIN

LAS AVENTURAS DE ARTURO CALORES

PROFESOR SIBELIUS

LA RECETA: CALABACINES (ZAPALLITOS) CON SALSA BLANCA. Foto. Silvina
Cocer los calabacines en agua con sal 10 minutos.
Cortarlos por la mitad y vaciarlos con un cuchillo o una cuchara afilada con cuidado de no cortar la piel. 
Sofreír en una sartén la carne de los calabacines con cebolla picada y pimiento rojo cortado muy fino. Añadir 1 vaso de vino blanco y dejar que se reduzca.
Rellenar las mitades de calabacín con esta mezcla, poner encima la salsa blanca (bechamel) y pan rallado o queso parmesano, me gusta con las dos cosas.
Gratinar en el horno a 180º unos minutos y servir. 
SALSA BLANCA
En un cazo ponemos 2 tazas de leche, 1 cucharada sopera de aceite y 3 cucharadas de harina o maizena. Revolvemos hasta que se disuelva, la llevamos a fuego bajo y revolvemos constantemente hasta que se empieza hacer como una crema. Añadir más leche si se quiere más ligera.