martes, 21 de julio de 2020

LA MÁQUINA DEL TIEMPO... y más cosas


Basado en un relato de Fredric Brown.
Herbert George Wells, recostado cómodamente en un sillón, termina de leer el periódico y decide dar un corto paseo. Es una bochornosa tarde de finales de verano. Al pasar por delante de la casa de su vecino Alosius Hetz -un brillante científico de origen checo- ve la puerta de su taller-laboratorio abierta, seguramente para mitigar el calor. En ese momento Hetz, que conoce a Wells y también su obra, se asoma e indica al escritor que se acerque con gestos que denotan gran excitación. Wells tiene que bajar dos escalones que crujen y entonces descubre un extraño artefacto.
-¡He creado la máquina del tiempo! -anuncia Hetz con voz entrecortada por la emoción.
-¿Y cómo funciona? -pregunta Weels vivamente interesado.
-Hay que poner aquí la fecha a la que se quiere viajar y tirar de esa palanca -responde Hetz-. Hay que poner aquí la fecha a la que se quiere viajar y tirar de esa palanca -responde Hetz.
-¿Y cómo funciona? -pregunta Wells vivamente interesado.
-¡He creado la máquina del tiempo! -anuncia Hetz con voz entrecortada por la emoción.
Wells tiene que bajar dos escalones que crujen.
 El escritor y el científico están sentados uno frente al otro enfrascados en una partida de ajedrez que no jugarán hasta dentro de tres meses. Es un frío día invernal y los troncos arden en la chimenea bajo los adornos de Navidad. Hetz avanza su torre y sonríe:
-Pero, claro, ahora tengo que hacerle unos ajustes para una mayor precisión -dice.
-¿Y cómo funciona? -pregunta Wells vivamente interesado.
-¿Y cómo funciona? -pregunta Weels vivamente interesado.
-Hay que poner aquí la fecha a la que se quiere viajar y tirar de esa palanca -responde Hetz-. Hay que poner aquí la fecha a la que se quiere viajar y tirar de esa palanca -responde Hetz.
-¿Y cómo funciona? -pregunta Wells vivamente interesado.
-¡He creado la máquina del tiempo! -anuncia Hetz con voz entrecortada por la emoción.
Wells tiene que bajar dos escalones que crujen.
El escritor y el científico están sentados uno frente al otro enfrascados en una partida de ajedrez que no jugarán hasta dentro de tres meses. Es un frío día invernal y los troncos arden en la chimenea bajo los adornos de Navidad. Hetz avanza su torre y sonríe:
-Pero, claro, ahora tengo que hacerle unos ajustes para una mayor precisión -dice.
-¿Y cómo funciona? -pregunta Wells vivamente interesado.
FIN
El profesor Sibelius se ha ido de vacaciones, pero vuelve Frodo y su HUMOR ARGENTINO:
MELMOTH: EL HOMBRE DEPRIMIDO

 Un hombre sexagenario se presenta en la consulta del médico y le habla de sus problemas. Se siente triste y abatido; nada le atrae ni le interesa en la vida y su permanente melancolía se transmite a su entorno, que sufre por ello.
- ¿Has probado a viajar? – le pregunta el médico tras haberle examinado.
-Yo no paro de viajar – responde el hombre deprimido -. Toda mi vida no es más que un viaje.
-Aparentemente no tiene usted nada grave.
-Ya lo sé.
-Habría que sacudirlo, interesarle en algo. Mire, tengo una idea. ¿Y si fuera usted al circo? Sí. Hay un payaso muy famoso que se llama Popoty. Seguramente habrá oído hablar de él. Según parece, nadie se resiste. Debería usted ir a verle. Podría venirle bien.
-No puedo – dijo el hombre.
- ¿Por qué?
-Porque yo soy Popoti.
FIN
LA RECETA: POLLO CON SALSA DE CEREZAS
Venga, a aprovechar que es época de cerezas. Foto: Silvina.
Deshuesar las cerezas -es algo pesado, recomiendo hacerlo escuchando música- y luego sofreír los trozos de pollo.
Cuando el pollo se vea doradito reservarlo en un plato, sazonar con sal y pimienta y en el mismo aceite freír cebolla picada.
Cuando tome color añadir las cerezas, remover, verter un vaso de vino blanco (también se puede hacer con cava o jerez) y dejar reducir un poco.
Triturar la mezcla de vino, cebolla y cerezas en la batidora. Volver a poner el pollo en la cazuela y añadir la salsa de cerezas.
Tapar la cazuela, cocer 20m. con el fuego al mínimo (o cocer en el horno 20 m. a 200º ) y servir.

viernes, 10 de julio de 2020

ABDUCIDA


El hombre vestido con severo traje color pizarra y chaleco a juego es cliente habitual. La camarera del restaurante, después de saludarle con una sonrisa, le conduce hacia un acuario donde nadan crustáceos vivos.
Con gesto adusto, como el sumo sacerdote que elige la doncella para el sacrificio, el hombre de severo traje color pizarra señala una langosta con el índice: "Esa de ahí".
Diestramente la camarera atrapa la langosta con una redecilla y se dirige a la cocina mientras el hombre de severo traje color pizarra toma asiento en el comedor mientras le sirven una copa de cava y unas aceitunas para amenizar la espera.
Al llegar a la cocina la camarera deja caer la langosta en un cubo de agua salada mientras el cocinero filipino saca una langosta del congelador. Luego sirven esa langosta al cliente de severo traje color pizarra con una fuente de salsa tártara.
Ya se han ido los últimos clientes y el restaurante cierra sus puertas. La camarera se arrodilla frente al cubo, atrapa a la aturdida langosta y -plouf- la devuelve al acuario.
La langosta se posa sobre la gravilla al lado de un enrome  bogavante con las pinzas sujetas con cinta aislante. Agitando nerviosamente las antenas le dice:
-No te lo vas a creer... ¡Me han abducido!!!
FIN
EL PROFESOR SIBELIUS CONVERSANDO CON EINSTEIN
MELMOTH: EL FUTURO EN UNA FOTO
Una maestra de colegio anuncia a sus alumnos al final del curso que, al día siguiente, irá un fotógrafo. Para convencerlos de que posen, les muestra una fotografía del año anterior, donde posa ella en medio de otros alumnos, y les dice:

- ¿Veis? Luego, cuando miréis la fotografía del colegio, diréis: mira, esta es Rosa, que se ha convertido en una actriz de cine, ahí está Javier, que es ministro, y ahí José, que ahora es un importante científico…
Uno de los niños pone un dedo en la fotografía y añade:
-Y esa es la maestra, que está muerta.
FIN
¿Un poco más de Melmoth? EXTRAÑOS, SOMBRAS Y PERDIDOS
Cuanto más grande me hago, más abarco – le dijo la Oscuridad a una Sombra que huía sin ningún tipo de esperanza.

***
Reía jocosa la Sombra de antaño creada por el gran astro Sol, y fue castigada y denigrada a la luz de las farolas.
***
Un Extraño envejecido contemplaba cómo las cosas por las que había perdido su vida se volvían a reciclar para las nuevas generaciones de Sombras, Extraños y Perdidos
***
LA RECETA: EL IMAN SE DESMAYA
El nombre de la receta se refiere a un imán otomano que se desmayó de puro placer al probar este plato.
Cortar berenjenas por la mitad, ponerlas en una fuente con la piel hacia arriba y cocer 15m. en el horno a 220º.
Vaciar la pulpa de las berenjenas con cuidado de no cortar la piel. Sofreír en una sartén la berenjena con cebolla cortada fina, salsa de tomate, 2 dientes de ajo cortados en láminas y carne de ternera picada. Rellenar las berenjenas con la mezcla.
En la receta original se cubren con pan rallado para gratinar, yo la prefiero con queso.
Gratinar 5 minutos y a servir.

miércoles, 1 de julio de 2020

UN SECUESTRO EXPRESS... y más cosas


SECUESTRO EXPRESS EN EL BAR BITÚRICO
 Interior bar. Entra un hombre con un gran saco a cuestas.
HOMBRE DEL SACO: Una caña, Manolo, que vengo seco.
DUEÑO: ¿Dónde vas con ese saco?
HOMBRE DEL SACO: Es un hombre al que he secuestrado, a ver si me saco un dinerillo por su rescate.
INTERIOR DEL SACO: ¡Socorro!!!
DUEÑO: Hala, es verdad.
CLIENTE 1: ¡Secuestro! ¡Eso es un delito!
HOMBRE DEL SACO: ¡Lo que están haciendo conmigo sí que es delito! Llevo dos años en paro y he tenido que darme de baja la luz y el agua. Estoy sin un chavo.
CLIENTE 2: Eso no es fácil. Puede pasar tiempo antes de que decidan pagar el rescate y vas a tener que costear la manutención del secuestrado.
DUEÑO: Tranquilo, yo te guardaré en una bolsa los restos de comida de los platos a cambio de mil euros cuando cobres el rescate.
INTERIOR DEL SACO: ¡Una mierda! ¡No pienso comer las sobras de nadie!
HOMBRE DEL SACO: ¡Vaya, así que es delicado con las comidas! ¡Maldito burgués!
CLIENTE 3: Oye, te puedo conseguir algo de la carnicería donde trabajo, pero cuando cobres quiero mil euros.
CLENTE 4: Y yo te cedo el sótano de mi ferretería. Ahí podrás dejar el pájaro sin peligro de que lo oigan los vecinos, y me darás mil euros.
HOMBRE DEL SACO: ¡Bien! Si colaboráis habrá pasta para todos.
 CLIENTE 5: ¡Un momento! O me das diez mil euros del rescate o te denuncio ya mismo por secuestro en primer grado.
HOMBRE DEL SACO. (Suspira) Uf… vale, tendrás tu dinero, pero como te vayas de la lengua…
DUEÑO DEL BAR: ¡Eh! ¿Pero qué mierda es esta? ¡Yo también quiero diez mil o te denuncio!
HOMBRE DEL SACO: Manolo, joér, no me hagas esto…
DUEÑO DEL BAR: Lo siento, pero no me arriesgaré por cuatro duros mientras ese se forra por la cara.
CLIENTES 6,7 y 8: “¡Es verdad!” “¡Yo quiero otros diez mil o canto! “ “¡Y yo!”
HOMBRE DEL SACO: ¿Sabéis que os digo? ¡A tomar por saco! Y hablando del tema –abre el saco y dice-:¡Usted, ya puede salir de ahí! ¡Le dejo en libertad!
Todos reconocen al hombre que sale del saco: Javier Nanay, conocido abogado y tertuliano televisivo.
- Gracias, amigo –le dice al Hombre del Saco-. No he podido evitar la conversación y está en su derecho de denunciar a esta gente por intento de chantaje.
HOMBRE DEL SACO: ¡Hosti, qué buena idea! Ahora mismo voy al juzgado y de paso doy de alta la luz y el agua, seguro que me cae una buena indemnización.
DUEÑO Y CLIENTES DEL BAR: ¡¡Noooooo!!!!
FIN
LOS CONSEJOS DEL PROFESOR SIBELIUS
Vuelve FRODO, con su sección HUMOR ARGENTINO
Y EL GRAN MELMOTH:

Un hombre de negocios, al volante de su coche, da vueltas alrededor de un edificio de oficinas buscando en vano un sitio para aparcar. Tiene una cita importante, que va a decidir su vida, y teme llegar tarde. Se dirige a Dios:
- ¡Te lo suplico, haz que encuentre un sitio! ¡Ya verás, seré muy bueno con mi mujer, me ocuparé de los niños, te lo prometo, daré limosna con frecuencia a los pobres, iré a ver a mi madre una vez a la semana y le llevaré bizcochos de chocolate! ¡Pero haz que encuentre un sitio! ¡Rápido! ¡Ten compasión!
En ese momento, delante de él, un coche pone el intermitente y se va de modo que queda libre un sitio.
El hombre se dirige de nuevo a Dios:
- ¡Ya está! ¡Solucionado! ¡No te molestes!
FIN
LA RECETA: RIÑONES AL JEREZ
Venga, una de casquería con un plato tradicional. Foto: Silvina.
Poner bajo el grifo los riñones (los de ternera, se entiende) lavarlos con agua fría y dejarlos 1 hora en un plato con vinagre.
Secarlos con papel de cocina y sofreír en aceite. Cuando tomen color añadir cebolla picada, perejil, sal y pimienta.
Remover y añadir 1 vaso de jerez (o vino blanco o cava) y 1 hoja de laurel. Tapar el recipiente y dejar cocer con el fuego al mínimo 20 m. Con esa salsita es delito no mojar pan.
¡Saludos! Espero que pronto ya no tengamos que llevar ese chisme.

martes, 23 de junio de 2020

ORREP, PERRO AL REVÉS


- ¿Sabéis qué pasa cuando un perro ve a un hombre colgado boca abajo?
Cobalto, Topacio y yo mismo dirigimos nuestros soñolientos ojos desde nuestras cartas hacia Índigo.
- Pues que el perro se cree que es él quien está del revés -prosiguió Índigo-, y pegará un fuerte salto hacia arriba para ponerse en la posición correcta.
Nadie hizo ningún comentario ¿Y qué se podía comentar? Los relatos de Índigo, una vez contados, quedaban tan herméticamente cerrados como un huevo de gallina.
¡Índigo y su costumbre de contarnos historias en mitad de una mano! Eso exasperaba a Cobalto que carraspeó para amortiguar su nerviosismo. Llevábamos 20 horas seguidas de timba y el que más o el que menos se sentía irritable, sobre todo Cobalto que llevaba una racha fatal.
- Voy a encargar una pizza por teléfono -anunció Topacio.
- ¡Un momento! -masculló Cobalto- ¿A quién le toca dar?
- Pues a ti -respondió Topacio.
- ¡Siempre me toca dar a mí, leches!
- Joder, siempre que te toca, ¿no? –Topacio sonrió levemente intentando apaciguar a Cobalto con escaso éxito.
 Una vez encargado el pedido -pizza de berenjenas y salami con doble de mozzarella- Topacio  volvió a ocupar su puesto mientras un ceñudo Cobalto nos arrojaba, más que repartía, los naipes.
- Índigo: una.
- Yo: dos.
- Topacio: servido.
- Para mí, también dos. – Cobalto empezaba a mostrar una palidez enfermiza, como la de esos peces ciegos y albinos que nadan en las cuevas.
¿Sabéis qué jugada es la que se conoce como La Mano del Hombre Muerto?
Ya estamos otra vez con lo de Índigo. Ni el sonoro carraspeo de un cada vez más sombrío Cobalto consiguió amilanarle.
- Es la jugada que Wild Bill, el famoso pistolero, llevaba en la mano cuando jugando al póker en una taberna le pegaron un tiro por la espalda. Bill tenía un ful de ochos y...
- ¡AAARRG!!!!!
 Todos los jugadores nos quedamos petrificados al oír el alarido de Cobalto. Vimos su cara roja, con la lengua asomando entre los dientes. Farfulló algo y se cayó hacia atrás con las manos crispadas en el tapete verde llevándose consigo un Niágara de cartas, monedas, ceniceros repletos de colillas, tazas de café y latas de cerveza quedándose tendido en el frío suelo de gres.
La brisa que entraba por la ventana nos cosquilleaba la nuca mientras mirábamos expectantes a Topacio apoyando el oído en el pecho inerte de Cobalto. Nos sobresaltó el sonido del timbre. La pizza.
- Está muerto -Topacio meneó la cabeza-. Un infarto.
- ¿Qué se hace en estos casos? -dije yo.
- Pues sacar los ochos –sentenció Índigo.
Asentimos en silencio.El timbre volvió a sonar con zumbona insistencia. Al repartidor le esperaban aún muchos pedidos y si se retrasaba más de los 30 minutos estipulados tendría que pagar un recargo de su propio bolsillo.
FIN
ES PELIGROSO JUGAR AL POKER CON CARTAS DE TAROT
PROFESOR SIBELIUS
Un relato de Melmoth con el que me siento muy identificado:
 Un hombre era tan distraído que, por la noche, antes de acostarse, dejaba su ropa por cualquier parte y a la mañana siguiente nunca era capaz de encontrarla. Tanto que llegó a dudar si desvestirse. Decidió anotar en un papel los diferentes lugares donde ponía sus cosas. Por supuesto, olvidó dónde había metido el papel. Entonces escribió en un segundo papel dónde había guardado el primero. Perdió el segundo papel, y así sucesivamente. Cambió de método y utilizó la grabadora de voz de su móvil, antes de acostarse, los lugares exactos en donde había colocado cada una de sus cosas, pero puso el móvil en algún sitio y no fue capaz de encontrarlo. Por fin, combinando distintos métodos, una mañana logró recuperar todas sus cosas. Por primera vez, después de mucho tiempo, se sentía muy satisfecho. Oyó entonces una voz que desde lo más profundo de sí mismo le preguntaba:

-¿Y tú? ¿Dónde estás tú?
FIN
RECETA: LA AUTÉNTICA PASTA CARBONARA
Un chef italiano me dijo que la carbonara con crema de leche fue un invento de los soldados americanos de la posguerra: "Traían sus raciones de leche, tocino y huevos a las trattorias y pedían que les hicieran un plato de pasta con ello. En Roma la preparamos así:"
Cortar la panceta o bacon en tiras finas y saltear hasta que se dore un poco.
Batir 1 huevo por persona en un bol con parmesano rallado y pimienta negra.
Cocer los espaguetis en agua salada, escurrir y echarlos a la sartén (el fuego ya estará apagado) remover durante 1 minuto y añadir la mezcla de huevos y queso. Yo lo remuevo todo junto justo hasta que el huevo empieza a cuajar, y así me quedó (Foto de Silvina) :


lunes, 15 de junio de 2020

LA GALAXIA DEL HUEVO FRITO

Después de una maratoniana sesión de siete horas de DVD de Star Trek es lógico -como diría Spock- que empiece a sentir algo de hambre. Me preparo un par de huevos fritos acompañados de pimientos del Padrón –unos pican, otros non- lo más parecido a una ruleta rusa gastronómica. Me viene una importante secreción de saliva cuando estoy a punto de mojar el pan en el huevo frito de la derecha. Aprieto suavemente la dorada yema con el trozo de pan y ¡Paf! El líquido se esparce por el plato tiñendo el fondo de naranja galáctico bordeando la isla de pimientos. Suena el teléfono. Me imagino que el timbre es una alarma y que el trozo de pan es la nave Enterprise en misión de salvamento para rescatar a los pimientos del Padrón, naves tripuladas por seres del planeta Galixia, que habían aterrizado en sitio equivocado: el planeta Platosh, de atmósfera aceitosa e irrespirable. Hay que rescatarlos antes de que queden atrapados por un líquido amarillo y corrosivo que atrapa inmisericorde a los que entran en contacto con él. 
 Mientras estudio la estrategia a seguir me como uno de los pimientos. Esa nave-pimiento explota dentro de mi boca -es de los picantes- ¡Zas!y esparce el ardiente combustible provocandome un escozor de cien pares de megatones venusianos. Me como las yemas para atenuar la quemazón creando sendos cráteres donde deposito las  restantes naves después de quitarles el rabito o propulsor para su mejor absorción. Los envuelvo cuidadosamente con una capa de clara y lo deposito todo sobre un transbordador de pan chapata. Una de las naves-pimiento no ha quedado bien acoplada y cae al vacío es decir, al plato, pereciendo su tripulación en el acto. Para evitar más incidentes abro la boca todo lo que puedo y engullo enteramente la flotilla para que se alojen en la seguridad de mi esófago-transportador. Mastico, misión cumplida…qué rico. El teléfono ha dejado de sonar y estoy satisfecho. Lleno un vaso de vino. La tripulación del Enterprise se ha ganado una ronda por el éxito de su misión de salvamento.
FIN
Cuidado que Melmoth ha escrito un relato muy inquietante:
HOY EMPIEZA EL MUNDO
Lo que empieza hoy no es más que una consecuencia del otro mundo desaparecido.
Vivo en un sexto piso y ya ha empezado a subir una horda de salvajes por las escaleras hasta la primera planta. Ruido de puertas que se echan abajo. Saqueos, voces guturales y peleas. Todo esto me lleva a pensar que lo que rapiñan no se reparte a partes iguales. Hienas.
 No hay electricidad. Toda el agua potable que queda está en los depósitos a muy bajo nivel. Los alimentos escasean y todos los supermercados han dejado ya de abastecer tras los primeros saqueos vandálicos por parte de la policía cuando todavía merodeaban por las calles. Me siento verdaderamente jodido, incapaz de integrarme a esta nueva situación. No me veo saliendo a la calle como un depredador en busca de sustento a cualquier precio. La ley de la nueva supervivencia se me hace demasiado grande. Este nuevo mundo no es para mí. Soy leyenda, como el personaje de la novela de Matheson, pero sin haber realizado todavía ninguna proeza.
Ruido ensordecedor en la tercera planta. Siguen subiendo. Los pasos se multiplican y las reyertas se vuelven más violentas. Me asomo a la ventana y miro hacia abajo, el espectáculo es desolador. La única gasolina que queda está en los depósitos de los coches, autobuses y camiones abandonados. Otra explosión a lo lejos. Más disparos. Un camión se acerca con la marcha forzada…
 Un fuerte golpe en la cuarta planta. Gritos ensordecedores. Me dirijo hacia la puerta y la abro con mucha cautela y salgo al rellano. Miro por el hueco de la escalera y veo unos brazos arrojando un cuerpo vivo al vacío. Me introduzco de nuevo en mi piso y echo la cadena. Abro la única botella de vino que me queda y me sirvo una copa. Mis manos tiemblan de miedo. Enciendo lo que posiblemente será mi último cigarrillo.
 Han alcanzado la sexta planta.
FIN
MUY AGUDO, PROFESOR SIBELIUS
Otro fichaje de lujo para Borgo: Frodo del magnífico FrodoBlog inaugura la serie Humor Argentino.
Ha quedado claro que en esta entrada los huevos son protagonistas, y Melmoth pone su grano de arena:
Dante fue abordado por un desconocido que le preguntó:
-Un huevo- respondió brevemente Dante sin volverse siquiera.
Pasaron cinco años.
El mismo hombre volvió a encontrarse con Dante, le preguntó:
-¿Con qué?
-Con sal -. Respondió Dante al pasar.
RECETA: HUEVOS RANCHEROS 
Necesitaremos: huevos, 1 bote de frijoles marca GOYA, 1 lata de jalapeños, salsa de tomate
Poner en una cazuelita de barro o metal frijoles con salsa de tomate o salsa mexicana Old El Paso y unas rodajas de chiles jalapeños.
Introducir en el horno a 200º. 5 minutos después cascar un huevo y añadir a la cazuela.
Gratinar y 1 minuto después servir con tortillas para fajitas o burritos. 



viernes, 5 de junio de 2020

SEXO SIAMÉS


Cástor y Pólux –sus nombres artísticos-, eran dos hermanos siameses unidos de cintura para abajo. A partir de aquí eran idénticos y compartían muchas cosas aunque había una notable diferencia entre ambos: cuando estaban de gira Cástor dormía como un lirón, mientras que a Pólux le costaba mucho conciliar el sueño.
En el cuarto de un anónimo hotel Cástor roncaba despreocupadamente mientras Pólux tenía los ojos fijos en el alba color merluza que se acercaba tímidamente a la habitación. El pálido sol que asomaba entre los edificios era un somnífero amarillo pero Pólux seguía sin poder dormir. De repente tuvo una idea: ¿Y si me masturbo? Mamá puño y sus cinco hijas le ayudaban a relajarse en esos momentos insomnes.
Pólux empezó a maniobrar con infinita cautela, no quería despertar a su hermano. Su mano se movía ritmicamente, arriba y abajo. Bien, aquello parecía funcionar. Tenía visiones de tibias almohadas revoloteando sobre su cabeza y sobre cada una de ellas voluptuosas mujeres le dedicaban una lasciva sonrisa. Empezó a agitarse como un bote en medio de una marejada pero se detuvo al ver que su hermano se había despertado. Cástor le miró con ojos cargados de sueño y reproche:
-Esta noche no, Pólux. Estoy muy cansado y me duele la cabeza.
FIN
MELMOTH.: EMPRESA DE DEMOLICIÓN

El ser humano ha llegado a su final. El mundo está siendo desmontado pieza a pieza. Enormes máquinas desmontan todo aquello que ha sido construido a lo largo de la civilización. Estoy en un inmenso terreno donde una vez hubo una ciudad. Solo queda por desmontar el último edificio. Todos sus habitantes siguen estando aquí y sus vidas han dependido de lo que ahora ya no tienen, incluyendo el trabajo que les daban de comer: ayudar a desmontar el mundo. Somos miles, millones, los que nos empujamos y agredimos para trabajar en el último desguace. De repente, me doy cuenta de que todo esto es un absurdo inconmensurable. No hay para todos, y encima nos estamos matando inútilmente para trabajar solo un par de días más y luego todo se habrá acabado para siempre. Grandes máquinas desmontan el último edificio y miles y miles de personas luchan para trabajar en esa demolición y poder cobrar los últimos billetes que no les servirán para nada. ¿Es que nadie piensa? Me pregunto. Pero también estoy aquí intentando conseguir que me den este último y efímero trabajo. Luego, todo habrá terminado y todos los seres humanos nos encontraremos en un espacio infinito completamente vació. No me explico a dónde se han llevado todo lo desmontado; desde las pirámides de Egipto hasta la última barraca de feria.
FIN
EL ÚLTIMO DESCUBRIMIENTO DEL PROFESOR SIBELIUS
RECETA: POLLO A LA CARBONADA (Con cerveza negra)
Foto: Silvina. Dorar los trozos de pollo en aceite caliente. Retirar las piezas y dejarlas sobre un papel de cocina. En la misma sartén o cazuela sofreír cebolla cortada pequeña. Cuando esté dorada ponerla en un cuenco de batidora con 1 botellín de cerveza negra (yo uso Guinness o Bock Damm) y triturar.
Volver a poner el pollo en la sartén y añadir la mezcla de cebolla y cerveza. Tapar el recipiente y cocer con el fuego bajo durante 20 m.
Recomiendo antes de servir gratinar el pollo un par de minutos en el horno, así queda crujiente y acaramelizado.

martes, 26 de mayo de 2020

OTRA ENTRADA POTI-POTI (Co un poco de todo)

Empiezo con un relato de Mudit, buena escritora y profesora de danza:
EL SURTIDOR

Ninguna barra de bar resistía los asaltos nocturnos de Miquel.  Ningún tirador de cerveza conseguía saciarlo por más horas y tiempo que dedicara. Hartos de tener un amigo insaciable, sus compañeros de barra decidieron regalarle un tirador de donde brotaba una infinita fuente de cerveza. Ese surtidor tenía por nombre el Trago Absoluto, y acertaron. Ahora  Miquel tiene cerveza para dar y vender. Lo difícil es separarlo de allí. Lo encontraréis noche y día, acariciando el tirador, lamiendo y sorbiendo del caño. Por suerte esa boca generosa está acostumbrada a levantar pasiones, y lo lleva con una dignidad admirable.
FIN
EL PROFESOR SIBELIUS TIENE UNA PREGUNTA PARA USTEDES:
MELMOTH: ESPEJOS

 ¿Me reconozco en el espejo del cuarto de baño? Desde que nací hasta ahora me habré cambiado de domicilio por lo menos cincuenta veces ¡y las que me quedan hasta acabar dentro de un cajero automático! Pues bien, siempre que me encontraba en un nuevo piso y me miraba al espejo del lavabo, el tipo del reflejo no era yo. No es que se pareciera algo a mí, no; es que no tenía nada que ver conmigo físicamente. Como podrán comprender el susto es tremendo. ¿Quién es ese tío que está detrás del espejo? Siempre pensé que se trataba del antiguo inquilino o propietario ya muerto, pero luego deseché la idea porque sería demasiada casualidad que a cada piso que iba, el anterior inquilino estuviera muerto. En fin, que al final aceptaba el rostro del otro porque no me quedaba otra. Sus movimientos eran los míos, o puede que, al revés, ya no lo sé, hasta que al final mi rostro se convertía en el del tipo del espejo. Con esto quiero decirte que si llevo más de cincuenta cambios es imposible recordar cuál era mi aspecto físico original. El careto, por el cual usted ahora me reconoce, es el que encontré en el espejo del baño del piso donde vivo ahora. Ahora soy un poco más guapo, pero he tenido rostros que se le pondría a usted la piel de gallina. Mi novia me dice compungida que cuando tenga que irme de este piso le dará pena dejar de ver el rostro por el cual se enamoró de mí, y no quiere ni oír hablar del rostro que me deparará en el próximo piso.
FIN
RECETA: GAMBAS CON GABARDINA
La respuesta de nuestros bares a las gambas en tempura:
NECESITAREMOS: 1 kilo de gambas, 250 gr. de harina de trigo. 1 botellín de cerveza, 1 huevo.
Pelamos las gambas y quitamos la cabeza pero no la cola, que nos servirá para sujetar las gambas mientras las rebozamos.
En un bol poner la harina, el huevo y una pizca de sal. Embadurnamos las gambas en esta mezcla sin dejar que se moje la cola.
Freímos las gambas en abundante aceite, caliente pero no demasiado para no quemar la masa.
Poner a escurrir las gambas en un plato sobre papel de cocina, esperar 15 minutos ¡y a comer!