sábado, 28 de mayo de 2022

MI CENA CON UN TREKKIE. Historia real.


 1993. Fiesta 15º Aniversario de mi promoción del instituto.

15 años sin ver a mis excompañeros y por mí podrían pasar 115 más. Bueno, la verdad es que los seguía viendo como aquellos adolescentes impresentables a los que empezaba a causar estragos la testosterona. Las únicas cuatro chicas que había en la clase no vinieron. En el cartel de la entrada habría que poner: “Promoción del 78. Fiesta sin mujeres y con cerveza caliente. Bienvenidos”.

-¡Hola! ¡Cuánto tiempo! Soy Andreu.

El ex alumno que me abrazó con un punto más de efusividad del que me gustaría y al que yo recordaba como “el de los ojos saltones” se había convertido en un Steve Buscemi de 30 años.

Trajeron el bufet y enseguida quedamos aprisionados entre un gentío ávido de ganchitos y croquetas congeladas, esto nos facilitó la conversación. Yo le hablé de mi trabajo escribiendo para revistas de gastronomía y él me dijo que gracias al suyo en una agencia de viajes ha visto un montón de países y que acababa de volver de una Convención de Fans de la serie Star Trek en Vancouver.

-¡No me digas que te gusta Star Trek! ¡A mí me encanta!

-Ya veo que tenemos cosas en común –sonrió Andreu.

-Pues tienes que venir un día a cenar a mi casa con Mont, mi pareja –le dije entre dos empujones de gente que iba y venía del bufet- Acabo de comprarme un Pack especial con los cinco primeros episodios de la primera temporada en DVD. Lleva extras y escenas inéditas. Te va a encantar.

Anotamos nuestras señas en las agendas de nuestros móviles. Nos despedimos haciendo el saludo vulcano: la palma extendida y formando una V con los cuatro dedos.

 Llevaba tecleado medio artículo sobre la caldereta menorquina cuando sonó el teléfono.

 - ¿Sigue en pie la invitación a cenar?

 -¡Andreu! Pues claro que sí. Si te va bien puedes venir esta misma noche, a eso de las nueve.

 -No recuerdo si te lo comenté en la fiesta pero es mejor que te advierta de que soy vegano.

 -¡Ah, ningún problema, hombre! ¿A las nueve entonces?

En los 90 todavía no era muy conocido el término vegano, lo busqué en google:

“VEGANO: término acuñado para distinguir a los veganos de los vegetarianos. Filosofía basada en vivir exclusivamente del reino vegetal excluyendo carne, pescado, aves, huevos, miel e incluso leche animal y derivados lácteos.”

Mientras estaba en la cocina preparando el primer plato –calabacitas mexicanas- Mont me dejó claro que no le entusiasmaba pasar una velada viendo episodios antiguos de Star Trek.

 -No entiendo como a alguien le puede gustar esa serie tan cutre -.Estaba apoyada en la puerta de la cocina haciendo girar un CD de Nirvana con el dedo en el orificio. Mientras yo abría una lata de maíz decidió volver a la carga:  -Seguro que es un frikie.

 -Mont, no todos a los que les gusta Star Trek son unos frikies. Y cuidado con ese CD que se te va a caer.

  -¿Sabes si tiene novia?

 -¡Uf!– resoplé mientras cortaba el queso fresco a dados-. Eso no me lo dijo. Al menos esta noche vendrá solo.

 -Seguro que es un frikie –sentenció Mont y se fue a poner un CD de los Limp Bizkit.

Y ahora, el ques… ¡Un momento ¡ ¡Vegano! ¡El queso es de origen animal!

Bajé apresuradamente hacia una tienda de productos naturales. Conseguí llegar un par de minutos antes del cierre y compré un paquete de tofu.

Media hora después sonó el timbre. Apareció un sonriente Andreu con una botella de vino en la mano –sí, los veganos beben- y ¡Dios mío! ¡Vestido con el uniforme rojo y negro de la tripulación de Star Treck bajo la gabardina! Ahora sí que lo tenía crudo para convencer a Mont de que Andreu no era ningún frikie.

 Mont consiguió disimular aceptablemente el shock del uniforme. Presentaciones dos besos en la mejilla. Descorchamos la botella de vino que había traído, un buen Ribera del  Duero. Abrí otra botella de vino mientras Andreu saboreaba las calabacitas.

 -Mmmm… Tienes que darme la receta. 

Andreu elogió el segundo plato -berenjenas rellenas de setas- y aceptó otra ración. Me di cuenta de que el vino disminuía rápidamente y que Andreu llenaba su copa una y otra vez mientras que a Mont y a mí nos era imposible seguir su ritmo.

Ya no quedaba  ni gota de vino cuando traje el postre, fresas con zumo de naranja y hierbabuena. Cuando llegué a la mesa Andreu estaba dedicando a Elena una conferencia sobre los beneficios del veganismo. Por su dicción algo pastosa deduje que el vino le estaba causando efecto.

 -¿Tienes algún licorcito para acompañar estas estupendas fresas? –preguntó Andreu.

Andreu se sirvió una más que generosa ración de whisky en un vaso.

 -A mí me atrae mucho todo lo relacionado con el espacio –dijo señalando la carátula del DVD de Star Trek donde aparecía una nave espacial-. ¿Sabéis que hace dos años en lo alto de una montaña de Lanzarote tuve contacto con un grupo de extraterrestres?

Mont y yo lo miramos desconcertados. Antes de proseguir su relato se sirvió otro lingotazo de whisky.

 -Era por la noche, ya me había metido en el saco de dormir…y me despierto rodeado por unos hombrecillos de un verde fluorescente y del tamaño de un niño de cinco años.

 -¿Y no se te llevaron? –preguntó Mont -. ¿Cómo se dice…? ¿No te abducieron?

 -No –respondió Andreu-. Se limitaron a hacerme cosquillas y se fueron. Quizás en su planeta sea una forma de contacto.

“Cosquillas…” Mont disimuló su consternación comiendo más fresas. Andreu se escanció más whisky.

 Durante el visionado de Star Treck  Andreu se dedicó a imitar los sonidos de los disparos de láser-¡Tzú-Tzú-Tzú! Y a apurar el whisky. Mont roncaba en el sofá.

 -¿Hay más whisky? –preguntó señalando la botella vacía. Bueno, la verdad es que dijo algo parecido a: ¿Hag maz züisky?

 -Me temo que solo te puedo ofrecer vino del que uso para cocinar

 -¡Pues vale!

A las dos de la madrugada llame a un servicio de taxis por teléfono. Andreu me había dicho –y le creí perfectamente- que no se encontraba en condiciones de conducir.

El conductor se quedó perplejo al verme con un tripulante de Star Treck que apenas podía sostenerse en pie y que al intentar despedirme con el saludo vulcano se metió un dedo en un ojo.

 -¿No me vomitará en el coche, eh? –gruñó el taxista.

 - Qué va –le tranquilicé-. Ya lo ha vomitado todo en casa.

Las luces del taxi se deslizaron calle abajo. Volví a mi piso, me senté junto al sofá e intenté servirme un vaso de vino de cocina pero no quedaba ni una gota.

Mont se despertó mirándome con expresión confundida.

 -Bueno –le dije encogiéndome de hombros-. Al menos Andreu es consecuente. ¡El whisky no es de origen animal!

Y le hice el saludo vulcano antes de arrastrarme hacia la cama.

HISTORIA MÁS O MENOS REAL

EL PROFESOR SIBELIUS INSTRUYE A SU SOBRINO


RECETA: CALABACITAS MEXICANAS. Ya que se ha hablado de ellas...

Pelar los calabacines (zapallitos) y cortarlos en trozos pequeños .En una cazuela con aceite y mantequilla sofreírlos y cuando tomen color añadir la cebolla picada y tomates troceados.

Remover bien y añadir el maíz en grano, un poco de caldo, sazonar con sal y pimienta y tapar la cazuela dejando cocer con el fuego mínimo unos 15 m.

Antes de servir en cazuelitas añadir queso fresco (tipo Burgos) cortado en dados y adornar con unos nachos. Así quedó de vistoso el plato:





                                            

martes, 10 de mayo de 2022

LLAMEN AL CAZADOR DE VAMPIROS

 

El poblado estaba siendo hostigado por un Wurdolak, vampiro que sólo se alimenta de sangre de mujeres vírgenes. Se deslizaba sigiloso por las alcobas y a la mañana siguiente descubrían a otra joven en su lecho con dos heriditas en el cuello tan pequeñas como alfilerazos. Todas débiles y pálidas pero vivas, como si el vampiro quisiera mantener su despensa.

El burgomaestre decidió celebrar una reunión urgente.

-¡Queridos conciudadanos! –la potente voz del burgomaestre resonó por toda la sala, un establo habilitado para la ocasión-. Todos estamos afligidos por esta plaga que se abate sobre las doncellas de este pueblo cuando la noche arroja sus sombras-.bebió un sorbo de agua y continuó-: Pero he conseguido al hombre que puede ayudarnos. ¡Les presento al famoso caza-vampiros! ¡El profesor Van Helsing!

 Un atildado hombre de rasgos angulosos entró en la sala cubriéndose la nariz con un pañuelo.

-¡Uf! –resopló-. ¡Qué establo más sucio! ¡Y ese hedor a ajos…!

-Parece algo estirado –dijo el doctor, sentado al lado del burgomaestre.

-¡Estudió en Heidelberg! – respondió el burgomaestre-. No ha sido precisamente barato convencerlo para que venga hasta aquí-. Y se levantó para saludar a Van Helsing que le correspondió con un escueto apretón de manos.

-Es un placer verle, profesor, aunque veo que no ha traído su famoso maletín negro con la estaca, el agua bendita y los crucif…

-Voy a emplear métodos modernos –interrumpió Van Helsing pasando el pañuelo por el asiento antes de acomodarse-. Hay que ir directo a la raíz del problema. –alzó la voz dirigiéndose a la concurrencia-:Queridos pueblerinos… ese chupasangres sigue un patrón, se alimenta exclusivamente de jóvenes doncellas con edades comprendidas entre los 16 y los 22 años como nos demuestra el cómputo de las víctimas. El alguacil me ha proporcionado los nombres de las familias de este villorrio con hijas en edad de merecer.

 Van Helsing consultó un papel que guardaba en un bolsillo y prosiguió:

-Son diecisiete damiselas a las que me propongo salvar de las garras de ese monstruo sediento. Ellas me serán enviadas a ese tugurio que ustedes llaman posada para ser desfloradas por un pulcro caballero –aquí se señaló con el índice-, a razón de dos por día. El vampiro ya no encontrará aquí su sustento y tendrá que irse bien lejos-. Excelencia –Van Helsing se inclinó hacia el burgomaestre-: concedo a su hija (Leonor, 16 años) el privilegio de ser la primera en ser salvaguardada de esa sanguijuela. ¿Le parece bien traérmela mañana a las dos de la tarde?

El burgomaestre se irguió. Sus ojos asomaban llameantes por encima de sus gafas de montura de concha. Berreó:

-¡Sándor, György! ¡Calentad brea!

-¡Lázslo! ¡Trae un saco de plumas!

SIBELIUS TIENE UNA PREGUNTA

EL GRAN FRODO Y SU HUMOR ARGENTINO

LA RECETA: POLLO CON SALSA DE VERDURAS. Foto: Silvina. 
Sofreír las piezas de pollo en aceite y un par de dientes de ajo. Retirar cuando se vean doradas.
En el mismo aceite pasar taquitos de berenjena, calabacín (con su piel) y pimiento rojo. 
En un recipiente hornear a 200º chalotas (cebollas pequeñas) con vino blanco.
Poner en un bol para batidora una parte del sofrito de calabacines, berenjenas y pimientos y triturar con un poco de caldo o vino blanco.
Volver a poner el pollo en el aceite con las verduras, añadir el triturado de verduras, rociar con 1 vaso de vino blanco, añadir las chalotas, tapar la cazuela y cocer a fuego mínimo unos 20m.
Añadir espárragos o patatas al horno.


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jueves, 28 de abril de 2022

BORGO CUMPLE TRECE AÑOS

...y sigo en mis trece. Silvina también manda saludos.
Trece años, ya... gracias, muchísimas gracias a todas y todos por dar vida a este blog con vuestros comentarios siempre tan interesantes de leer. Gracias por opinar, comentar o simplemente echar un vistazo por aquí. Lo que empezó como una ventana donde mostrar mis ilustraciones –esa era la idea- también me ha ayudado para compartir con más gente mis anécdotas, relatos, curiosidades y frikadas varias, como esta: 

DESOKUPACIÓN EXPRESS
8.45h. de la mañana: salgo a comprar el pan. 
8.56h: al volver a casa compruebo que la llave no encaja. Me han cambiado la cerradura y oigo ruidos y voces detrás de la puerta. Pulso el timbre varias veces y nada; está claro que me han ocupado el piso.
9.05h: me siento en un banco y consulto el móvil. Hay varias empresas que se anuncian como Desalojo Express. Me fijo en una de ellas: -Desahucio Express. Desalojo inmediato de okupas-. Les llamo y les doy mi dirección.

 9,17h: aparca frente a mi casa una furgoneta con el logo de una cabeza de  dobérman con aspecto fiero, casi tan fiero como los cuatro ocupantes  de la furgoneta que parecen un cruce entre hooligans de fútbol y paramilitares. Llevan bates de béisbol y otros objetos   contundentes.
 -Bueno, nosotros ahora nos ocupamos de todo –dice el   más alto, tatuado y musculado de todos; debe ser el líder-. Váyase a   tomar un café en el bar de la esquina y le avisamos cuando el conflicto esté solucionado. 
 9.23: estoy apurando el café cuando entra el líder en el bar palpando el bate que lleva en la mano. Su voz suena extrañamente frágil en ese corpachón.
 -Todo ha sido muy rápido, se han ido sin ninguna violencia- el líder me entrega las llaves y baja la mirada hacia sus botas con puntera metálica-.Ha sido frustrante, cuando pasa eso noto como si me faltara algo. 
-Entonces ¿puedo volver a mi piso? 
 9.27: “Cuanto antes he de cambiar la cerradura” –pienso mientras introduzco la llave en el cerrojo-. “Espero que no me hayan roto nada”.
¡Qué horror! ¡Qué espanto! ¡Me han cambiado la decoración!!!

 

SIBELIUS Y SUS VIAJES EN EL TIEMPO
...Y NO PODÍA FALTAR FRODO
Para la receta nos hemos decidido hoy por un plato que nos gusta mucho a mí y a Silvina:
RIÑONES AL JEREZ 
"Carvalho rebañaba la salsa de los riñones, contemplaba el pan empapado en pringue marrón. Un plato de riñones es ante todo un placer olfativo y táctil. (TATUAJE, Manuel Vázquez Montalbán)
Poner los riñones cortados en rodajas en un colador y remojar con un chorro de agua fría del grifo. Dejarlos 15 minutos sobre papel de cocina y rociarlos con un poco de vinagre. En aceite bien caliente, en una cazuela o sartén, sofreír los riñones. Cuando tomen color sazonar con sal y pimienta, añadir jerez (también sirve vino blanco o cava) y 1 hoja de laurel. Tapar y dejar cocer con el fuego al mínimo unos 20 minutos. Servir inmediatamente pues pierden mucho cuando se enfrían. Quedan muy buenos acompañados de arroz blanco. 

Y ahora presento un nuevo colaborador de Borgo: Mi amigo Armand y sus performances como "Abominable hombre de las nieves". Aquí lo vemos tomando su vermut matinal. Ya lo iremos viendo por aquí.

lunes, 11 de abril de 2022

TOC, TOC, TOC.

 Relato escrito a cuatro manos con Ricard del blog Classics de cinema.

Juno ha invitado a Eva a cenar a su nuevo piso. Su reciente mudanza es un buen pretexto para una cena íntima y lo que salga. La velada promete: Eva se ha presentado con un vestido que empieza tarde y acaba pronto.

Eva ayudándose con la cuchara arremolina espaguetis con su tenedor. El cubierto se queda a medio camino de su boca cuando advierte que Juno dirige una fugaz mirada a su reloj y luego al techo. "Escucha" -dice Juno, y señala arriba con el índice.

Suenan unos golpes. Vienen del piso de arriba, el ático, parece que alguien golpea rítmicamente el suelo con un palo o un bastón.

-Cada día a esta misma hora oigo golpear durante un minuto más o menos -precisa Juno.

Eva se concentra en el sonido.

-Llevan una cadencia -dice-. Son golpes regulares: cuatro golpes, pausa y sigue de nuevo ¿Dices que siempre es a la misma hora?

-A las diez en punto de la noche. Podría ajustar el reloj cuando empieza.

Los golpes cesan bruscamente. Eva pregunta:

-¿Y siempre suenan igual?

-Es probable. Cada noche termina con cuatro golpes largos muy irritantes.

-¡Cuatro golpes largos! -los ojos de Eva se iluminan - Sí, algunos golpes eran rápidos y otros más intensos, como un código.

-¡Claro! Secuencias de golpes largos y cortos -asiente Juno- Puntos y rayas... ¡Morse! ¿Intenta enviar un mensaje? No sé cómo será ese vecino. Llevo apenas un mes en este piso y no conozco a casi nadie.

-¡Qué interesante!  -dice Eva-. Se me ocurre algo, mañana podríamos volver a vernos aquí y anotaremos los golpes. Si es Morse podremos enterarnos de lo que dice tu misterioso vecino.

La decepción produce un sabor demolido en la boca de Juno. Le alegra que Eva vuelva mañana a su casa pero si ha dicho volver a vernos es que no piensa quedarse esta noche. Dirige de nuevo su atención al plato y responde con un murmullo de aprobación.

Al día siguiente Juno regresa a casa del trabajo más fatigado que de costumbre. En el vestíbulo hay una mujer que nunca había visto antes esperando el ascensor. Tiene un cabello negro largo y sedoso y parece muy esbelta, pese a que una larga gabardina de cuero oculta su figura.

 Suben al ascensor sin mediar palabra. Ella pulsa el botón del último piso. Juno recuerda entonces los golpes misteriosos.

- ¿A qué piso vas? - pregunta ella.

Atenazado por una mezcla de miedo y fascinación él se ve incapaz de responder. Ella no insiste, se apoya en la pared del ascensor cruzando los brazos y contempla a Juno con descaro y una enigmática sonrisa.

Llegan al último piso y salen juntos del ascensor. Él, incapaz de otra cosa, la sigue como un autómata. Entran en el apartamento de ella y le señala un sofá forrado de terciopelo rojo en el centro de una sala tenuemente iluminada.

- Ponte cómodo - dice -. ¿Quieres una copa?

  Después Juno no recordará haber respondido a la pregunta, pero en cualquier caso ya está sentado en el sofá con un whisky en la mano. Aguarda a que ella, que ha salido de la habitación, regrese mientras él contempla su reflejo en  la pantalla apagada de un televisor.

Entonces ella vuelve y se queda ante él de pie.

Está completamente desnuda. Su cuerpo es perfecto, salvo un detalle.

La chica no tiene pierna izquierda. La sustituye una pieza ortopédica sujeta con unas tiras.

- Espero que no te moleste, pero a algunos de mis clientes les gusta.

Juno lo comprende perfectamente. Él está embelesado, y ni siquiera cuando hacen el amor en el mismo sofá puede apartar la mirada de la pierna de plástico.

No puede discernir si ella finge o realmente se está corriendo. En cualquier caso resulta muy convincente. "¡Oh, sí, oh, sí!" - exclama.

Al tiempo que golpea el suelo con la pierna ortopédica, rítmicamente.

TOC, toc, TOC, toc…

FIN

PROFESOR SIBELIUS

LA RECETA: MERLUZA A LA MARINERA. Foto: Silvina

Cocer los mejillones con 1 vaso de vino blanco y 1 hoja de laurel. Cuando se vean abiertos reservar el jugo de la cocción.
En una sartén sofreír filetes de merluza, primero por el lado de la piel. Retirar la merluza y en el mismo aceite freír cebolla y ajo picados. Añadir 1 cucharada de tomate concentrado y gambas (si están descongeladas secarlas antes con un papel de cocina) Cuando tomen color incorporar la merluza, lo mejillones y 1 vaso del jugo. No sazonar con sal, el jugo de los mejillones tiene un sabor fuerte.
Tapar la sartén y cocer todo junto con fuego al mínimo 15 m.
Últimamente me ha dado por el pescado.





jueves, 31 de marzo de 2022

MIEDO GARANTIZADO

 

Índigo empujó la puerta y entró. Sentado en una mesa le observaba un hombre de cabello y bigote grises con una extraña expresión de sosiego, como si la cara no encajara bien en los huesos.

 -Buenos días. Venía por el anuncio -dijo Índigo mostrando un recorte de periódico: "¿Quiere pasar realmente miedo? Calle Schreck, 28. Puerta 16".

 -¡Adelante, siéntese! -dijo el hombre gris con una meliflua sonrisa indicándole una butaca-. Me llamo Timor. He reconocido en usted a alguien que busca emociones fuertes. Un hombre de mandíbula firme, pensamientos rojos y dientes blancos.

 -¿Me asegura que pasaré miedo? -preguntó Índigo tomando asiento.

 -¡Garantizado! -afirmó Timor- cuando salga de esta oficina lo hará presa del pánico a cambio de una simple transacción.

 -Algo me dice que hablamos de dinero -dijo Índigo con una sonrisa amortiguadora.

 -No. A cambio de diez años de su vida.

"Está loco" -pensó Índigo. Pero había algo en Timor que inspiraba seguridad, quizás aquel bigote recortado como un cepillo de dientes. Timor aguardaba con la mirada del que espera una rápida respuesta.

 -De acuerdo.

  Timor le tendió solemnemente un impreso de aspecto rutinario y una pluma. Le señaló una línea punteada:

 -Firme aquí, por favor.

 -Pensé que tendría que firmar con sangre -dijo Índigo. Timor correspondió al comentario con una sonrisa cortés. En cuanto Índigo separó la pluma del papel Timor le arrebató el documento enrollándolo como un pergamino.

 -Bueno, señor Timor ¿Y cuándo empezará ese miedo?

 -¡Desde ahora mismo! -a Timor le centelleaban los ojos. Todo parecía irreal y desenfocado -¡Ya puede empezar a horrorizarse!

Aquellas inesperadas palabras provocaron una punzada en el estómago de índigo. Timor se levantó y salió rápidamente por una puerta a sus espaldas.

Índigo decidió seguirle. Rodeó el escritorio y abrió la puerta. Daba acceso a una sala grande y muy descuidada. Una mortecina bombilla iluminaba las telarañas que colgaban del techo como jirones putrefactos. Al fondo había otra puerta a considerable distancia, tendría que haber visto a Timor salir por allí. El suelo estaba cubierto por una gruesa capa de polvo ¿y dónde estaban las pisadas?

 Índigo se precipitó hacia la calle. Echó a andar sorteando a los transeúntes que ahora le parecían sombras que le asustaban en las esquinas.

"Diez años de mi vida... ya no soy tan joven ¿Y si estaba destinado a morir mañana en un accidente absurdo?".

Tragó saliva. Índigo estaba demasiado aturdido para advertir que estaba cruzando la avenida con el semáforo en rojo. Un estruendoso bocinazo le hizo volverse. Lo último que vio fue un rótulo brillante: 78. Drassanes - Les Corts. Cuando el autobús dejó atrás el desmadejado cuerpo de Índigo ya no sentía ningún miedo. Ni sentía ni padecía, como suele decirse.

Timor dejó el impreso firmado por Índigo sobre un cenicero y le prendió fuego. Las llamas expulsaron un globo luminoso que ascendió lentamente.

 -Qué cosa tan fascinante es el alma -murmuró Timor.

La puerta se abrió.

 -Buenas tardes, venía por el anuncio.

FIN

PROFESOR SIBELIUS

FRODO Y SU HUMOR ARGENTINO
RECETA: MACARRONES A LA LEÑADORA Foto: Silvina.

Aunque aquí la primavera se ha presentado fría y lluviosa, ésta es la típica receta de pasta primaveral en Italia.

Sofreír bacon cortado a tiras. Añadir champiñones, guisantes (arvejas, para mis amigos del otro lado del charco) aceitunas negras deshuesadas y cortadas en rodajas y un tomate de lata, de los enteros y pelados. Dejar reducir un poco a fuego mediano y verter 1/2 brick de nata para cocinar. Remover y apagar el fuego.

Mientras tanto, los macarrones se habrán cocido en agua salada. Colar, mezclarlos con la salsa y servir con pimienta recién molida.

Esta receta también se puede hacer con espaguetis. Aprovecho para mostrar un truco que me enseñó un chef italiano: los espaguetis crudos que caben en un anillo equivalen a la ración de pasta para una persona.











viernes, 18 de marzo de 2022

POR UNA BALA McCORMICK

 

Mi cuñado me llamó ayer, quiere rodar unas escenas en mi casa para un cortometraje ambientado en la guerra civil, y es que vivo en un caserón casi intacto desde hace un siglo. No me explico como mi insufrible cuñado gana tantos festivales y dinero con sus películas insulsas y pedantes; como él mismo.

Todos los enchufes de la casa están ocupados por cargadores, de móviles y baterías para las cámaras. Los de atrezzo desalojan anacronismos del salón como mi televisor QLED de plasma. Su lugar lo ocupan lámparas estilo araña con tulipas, sillones de la época y hasta un calendario de 1936. El palurdo de mi cuñado cuida obsesivamente los detalles. Siempre dice: “Mis películas destilan realidad, lo mío es cinema verité.”  Soplapollas… Mientras escribe notas en el guion me dice:

-Este festival concede los premios mejor pagados de la industria cinematográfica. Lo primero que haré si gano será pagarle la operación de aumento de pechos a mi muj… a tu hermana.

-Gracias, ya que es mi hermana. ¿Pero no se había hecho ella antes esa operación?

-Sí, pero salió mal. Ahora tiene una teta la mitad de grande que la otra.

Aprovecho que a mi cuñado le suena el móvil para hacer mutis. Me desquicia que siempre me cuente cosas que preferiría no oír. En el lavabo abro el botiquín y me tomo una de mis píldoras de nitrato para el corazón, creo que hoy me harán falta.

Cuando vuelvo al salón mi cuñado casi se abalanza sobre mí.

-Acaba de llamar un actor para decirme que no podrá venir. Tú podrías hacer su papel. ¡Es muy fácil! Te disparan con una bala de fogueo, tú solo tienes que caerte de espaldas.

Antes de que pueda protestar mi cuñado abre un maletín y saca algo parecido a una pequeña cápsula.

-Esto lo llaman Bala McCormick. Está rellena de sangre falsa, lleva una pequeña carga explosiva que se activa con mando a distancia. Se fija a la piel con una pequeña ventosa y cuando el técnico pulsa el mando la sangre sale disparada al exterior simulando el impacto de un disparo. Queda muy realista, muy auténtico,  muy…

-Verité –mascullo entre dientes.

 Media hora después me han vestido de oficial del ejército republicano. Uniforme de verano con camisa blanca para destacar mejor la sangre. Un técnico me sujeta en el pecho la cápsula de látex y me hace un pequeño corte en la camisa, allí donde se quiere que la sangre aparezca al disparar. Mi cuñado me informa:

-Tu papel es el de un coronel republicano que está pasando información al bando enemigo. Un miliciano te ha descubierto. Entrará por ahí –señala una puerta-  te dispara y te caes hacia atrás. Ya ves que te hemos puesto detrás un futón para que no te lastimes al caer. 

Se vuelve hacia el equipo de rodaje batiendo palmas:

-¡Venga todos a sus puestos! Esta escena ha de salir en una sola toma que esas balas cuestan una fortuna -.Se acomoda en la silla de tijera y me pregunta-: ¡Cuñado! ¿Quieres que hagamos antes un ensayo?

-¡Dale ya, John Ford, que no tengo todo el día!

-¡Silencio! ¡Se rueda! ¡Acción!

La puerta se abre de golpe y entra un miliciano –mono azul con cartucheras, pañoleta roja y negra- empuñando un fusil máuser. Me apunta. Dispara. El técnico pulsa el mando a distancia. La bala McCormick expulsa su carga de sirope de maíz con zumo de remolacha. Surge un destello rojo y noto llamas en el pecho. Todo mi cuerpo se sacude envuelto en chispas. ¡Mierda, mi marcapasos! La explosión de la bala ha provocado una descarga de mil pares… 

Caigo hacia atrás. La caída ha quedado muy convincente pues estoy realmente muerto. Sí, lo noto por una vaga sensación de abandono astral, pero sigo percibiendo todo a mi alrededor. Debo estar en una especie de umbral o algo así. El miliciano se me acerca. Grita: “¡Quintacolumnista! ¡Traidor a la Repub…!” se calla de repente al notar que algo va mal. Se vuelve hacia el director, o sea, mi cuñado:

-¡Eh! ¡Ese tío está muerto de verdad!

Y oigo la imperiosa voz de mi cuñado:

-¡Sobre todo no pares de filmar! –grita al cámara- ¡Qué pasada! ¡Esto sí que es cinema verité!

-¡Cuñado! –le grito-. ¡Eres un verité cabronazo!!!

Pero como estoy muerto nadie me oye.

La cobertura en el más allá deja mucho que desear: FIN

PROFESOR SIBELIUS

¡Y... AQUÍ ESTÁ DE NUEVO FRODO!
RECETA: LANGOSTA DE POBRE. Foto: Silvina.
Venga, que hace tiempo que no pongo un plato de pescado. El nombre viene de que este plato de rape sabe muy parecido a la langosta. 
Sazonar un lomo de rape con pimentón y un poco de sal por los lados. 
Calentar el horno a 200º. Cubrir una bandeja para horno con aros de cebolla, poner encima el rape y hornear durante 20m. 
Se puede acompañar con salsa rosa: mezclar en un bol mahonesa, tomate concentrado, mostaza, 1 chorro de whisky y mezclar bien hasta formar una salsa. 



 

 

martes, 8 de marzo de 2022

SUICIDIOS S.A. Basado en un relato de Martin Page

 

Ayer intenté suicidarme pero no tuve éxito, de no ser así no lo estaría contando.

Estoy ingresado en urgencias y hoy han venido a visitarme dos amigos, Geno y Vera. Ésta última me ha contado de nuevo  sus repetidos intentos de quedarse embarazada.

-Después de inseminarme nos vamos al parque de atracciones y nos montamos en el Dragon Khan horas y horas.

-No veo la relación –le comento.

-Creemos que la fuerza centrífuga de la montaña rusa puede propulsar los espermatozoides hacia el lugar adecuado –me aclara Vera.

 Tengo un nuevo compañero de habitación del que sólo puedo precisar que es un ser humano. Está envuelto en vendas como una momia egipcia y hoy me ha hablado:

-¿Porqué estás aquí? –pregunta con voz femenina.

-Coma etílico.

-Ah, eso ya lo probé –asegura la mujer-. ¿Vodka? ¿Whisky? ¿Cuántos litros?

-Cerveza. Un botellín.

La mujer ríe. Entre las vendas solo se ven sus ojos verdes, como dos esmeraldas en un estuche blanco. Vuelve sus ojos hacia mí y dice:

-Voy así de empaquetada porque intenté suicidarme. Me tiré desde la cúpula del monumento a Colón y aterricé sobre un grupo de turistas japoneses. Claro, son mucha gente en un país pequeño y les gusta sentirse agrupados. Amortiguaron la caída y tengo rotos casi todos los huesos. ..

Entonces la mujer me comenta que ha visto en internet el anuncio de un club para suicidas donde imparten clases de suicidio. Me dicta la dirección y en ese momento aparece un médico que anuncia que puedo abandonar el hospital con el mismo tono de un mecánico que te informa de que tu coche está arreglado.

Llamo al día siguiente y una voz cantarina me informa:

-¡Aquí el Club de los Suicidas! Suicidios fáciles y rápidos. Clases todos los lunes y miércoles a las siete por la profesora Cruella Arsénica. Le digo la dirección…

 El club se encuentra en un edificio de oficinas. Entre placas de consultorios médicos, agencias de publicidad y todo tipo de empresas vislumbro una placa de bronce: Suicidios S.A. 7ª planta.

“Qué raro que el club tenga un nombre tan… mercantil” –pienso.

Recorro un largo pasillo guiándome por los letreros hasta que descubro una enorme puerta y encima “Suicidios S.A.” en un rótulo luminoso. Al otro lado aparece la tienda de la asociación, como en algunos museos y locales turísticos lo primero que se ve al entrar es la tienda de regalos. Es una sala iluminada con grandes ventanales que ofrece libros sobre suicidio, armas, venenos, amanitas faloides secas… y lo necesario para una grata muerte: vinos, manjares selectos y música. No podía faltar “Glommy Sunday” (*). En las paredes cuelgan posters a la venta de suicidas célebres: Hemingway, Virginia Wolf, Robin Williams, Kurt Cobain…

“Vaya negocio tienen aquí montado” –me digo decepcionado por todo este grosero merchandising que destruye la parte romántica del suicidio. ¿Qué pinta aquí el joven Werther y su suicidio por amor? ¿O Mishima, despidiéndose con el seppuku, al más puro estilo samurái?

Decido que ya no quiero morir, abandono el edificio y me precipito hacia el primer bar que encuentro.

-Un botellín de cerveza –pido en la barra-. Sin alcohol, por favor.

Ahora tengo que cuidarme.

(*) GLOOMY SUNDAY. La canción de los suicidas.

Gloomy Sunday, conocida popularmente como “La canción húngara del suicidio,” es posiblemente la primera leyenda urbana de la historia. Fue compuesta en 1933 por Rezso Seress y pasó bastante desapercibida hasta que en 1936 las autoridades húngaras decidieron prohibirla al ser relacionada con no menos de 17 muertes voluntarias. Se basaron en que habían encontrado referencias a la canción en las notas de los suicidas; algunos tenían además el disco de Gloomy Sunday (Domingo Triste) puesto en el gramófono en el lugar de los hechos. Esto proporcionó una gran publicidad a la canción que se vendió con gran éxito en Estados Unidos con el sobrenombre de “The Hungarian Suicide Song” aumentando a cien el número de suicidios relacionados con la canción. Hay varias versiones con cantantes tan dispares como Björk, Elvis Costello o Sinéad O´Connor pero sin duda la mejor es la de Billie Holiday. Es una bonita canción aunque bastante melancólica, eso sí. Por cierto que años más tarde, afligido por no poder componer una canción con un éxito similar, el autor Rezso Seress decidió poner fin a su vida saltando por la ventana. A eso yo le llamo ser consecuente.


ENVUELTOS DE POLLO, ESPINACAS Y JAMÓN. Foto: Silvina. 
Necesitaremos pechuga de pollo cortada en filetes finos.
Salteamos en una sartén queso fresco -o yogurt griego- con ajo picado, pimentón y espinacas.
Rellenamos los filetes de pollo con esta mezcla, los envolvemos con una loncha de jamón y sujetamos todo con mondadientes.
Poner los rollitos en una bandeja de horno y cocer a 200º unos 20 minutos.