viernes, 26 de febrero de 2021

AL ESTILO ROALD DAHL

 

Doce de la noche.  Juno esperaba frente la salchichería Baviera como un buen perro cazador, con la nariz manteniendo el olor de su presa. Sabía que los viernes, a las doce, el local cerraba sus puertas y se quedaba un solitario empleado esperando a que el dueño llegara para recoger la recaudación unos quince minutos más tarde.

 Juno trabajó allí durante un breve tiempo hasta que lo sorprendieron robando dinero de la caja, pero antes se había procurado una copia de la llave de la puerta, la guardaba en el bolsillo derecho de la cazadora. En el izquierdo llevaba una pistola P- 38 de imitación, fabricada antes de que la ley obligara a pintar de naranja la bocacha de las pistolas falsas. Imposible distinguirla a simple vista de un arma verdadera.

Los últimos clientes salieron del Baviera. Sólo quedaba en su interior un muchacho de dieciocho años  de cara franca y expresión confiada. “Mauro, el estudiante de medicina” Recordó Juno. Mauro estaba depositando sobre el mostrador una gran bandeja de salchichas congeladas. Aunque las autoridades sanitarias lo prohibían dejaban fuera las salchichas cuando cerraban para que se descongelaran durante la noche.  Mario se sentó a tomar café y leer una novela saboreando su taza caliente y la apacible tranquilidad del restaurante vacío.

 Juno miraba fijamente las puertas del local. Las aceras se veían brillantes y desiertas bajo las farolas. Cruzó la calle a paso ligero. Dio la vuelta a la llave en la cerradura. La puerta de la salchichería se abrió con un leve sonido metálico que repercutió largamente en la calle envuelta en silencio. Juno dirigió con soltura la pistola hacia Mauro que lo miraba con ojos desorbitados a través de sus gafas.

-¡Vamos, rápido! – se impacientó  Juno-.  ¡Dame todo el dinero!

-Sí, ahora mismo…  -dijo Mauro conciliador. Guardó la novela en el bolsillo de su chaquetilla y se dirigió hacia la caja.

Juno no apartaba la vista de  Mauro que pulsaba el botón para abrir la caja registradora. No advirtió que su otra mano agarraba una salchicha de la bandeja  -una Wurstel Selva Negra de 21 centímetros, la mayor de todas-  mientras Juno se repetía “Rápido, rápido” como una silenciosa oración.

Cogiendo desprevenido a Juno, Mauro le lanzó un fuerte golpe en la muñeca con la salchicha. Aquel Wurstel congelado tenía la dureza del acero. Juno, con los ojos desorbitados por el dolor, vio que había dejado caer la pistola. Cuando se precipitó a recogerla Mauro le asestó un segundo golpe de Wurstel en el cráneo. El estudiante sabía dónde golpear: en el centro del hueso frontal. Juno perdió el conocimiento y se sumergió en una profunda oscuridad.

Mauro salió apresuradamente del local, bajó la persiana metálica y sacó su móvil:

-¿Policía? Llamo desde el restaurante Baviera. Tengo un asaltante encerrado. Posible conmoción cerebral. Traigan un equipo médico.

Al día siguiente Mauro comentaba el suceso con sus amigos. “Cuando el ladrón irrumpió en la salchichería yo estaba leyendo Relatos de lo inesperado de Roald Dahl en una edición inglesa, la había comprado para perfeccionar el idioma. En ese momento acababa de leer Cordero asado; un cuento en el que una mujer asesina a su marido usando como arma una pierna de cordero congelada. Un buen libro, aunque no me gusta la ilustración de la portada de un tal Zueras, alias Borgo. “

FRODO Y SU HUMOR ARGENTINO. 


LA RECETA: CHULETAS CON MANZANAS. Foto: Silvina.
Dorar chuletas de cerdo en una sartén y cuando se vean doradas reservarlas en un plato y sazonar con sal y pimienta.
Cortar las manzanas deshuesadas en láminas (yo las prefiero de las verdes y ácidas y con piel) Freír las manzanas en el mismo aceite en que se ha dorado la carne. Cuando han tomado color añadir las chuletas y un vaso de vino blanco.
Tapar la sartén y dejar cocer a fuego mínimo durante diez minutos. 
Aconsejo acompañar el plato con puré de patatas. 





lunes, 15 de febrero de 2021

EL LENGUAJE DE LOS CÓMICS

 

Anacleto se incorpora bruscamente en la cama despertando a Hermenegilda. “¿Qué pasa, Anacleto?” dice una soñolienta voz a sus espaldas.

-¡Herme, oigo roncar a alguien en la habitación! Tú nunca roncas y yo aún no me he dormido.

Anacleto enciende la luz de la lámpara de la mesilla y no puede creer lo que ve. Sobre la alfombra hay un tronco atravesado por una sierra. Sus cortes rítmicos sugieren el ritmo de los ronquidos y del madero surge la letra ZZZZZZZ…

-¿Pero qué es eso? – Exclama Anacleto y en ese momento sus palabras aparecen escritas con letra Comic Sans en un gran globo blanco con un rabito apuntando hacia su boca. Mira alternativamente el tronco y el espejo sobre la cómoda. Su imagen reflejada aparece con una enorme bombilla sobre su cabeza. Ha tenido una idea. “¿Serán las pastillas?”

Anacleto se precipita hacia la cómoda y abre el cajón donde ha guardado las píldoras para dormir, hoy ha tomado la primera. Casi nunca lee los prospectos, ahora lo hace:

Somníferos del Doctor Cataplasma. Posibles efectos secundarios: puede tener alucinaciones con íconos de los comics o tebeos.

 “¡Aaaah… ahora lo entiendo!”-piensa Anacleto-, pero como está frente al espejo ve la frase tal que así: las letras invertidas en un globo en forma de nubecilla y unos evanescentes círculos en lugar del rabito. Hermenegilda se le acerca, Anacleto ve corazones que brotan de sus pechos y giran alrededor de su cabeza.

-Ven, Anacleto… conozco un remedio mejor que los somníferos -. Hermenegilda toma unas píldoras de vitaminas que aumentan considerablemente la libido, pero no lo sabe porque tampoco lee los prospectos.

Anacleto y Hermenegilda se entregan al sexo salvaje. Anacleto se excita muchísimo al ver todas esas onomatopeyas: ¡Aynnsss! ¡Chof! ¡Arf! ¡Chof! revoloteando. Los muelles de la cama chirrían con estrépito.

Zipi, el hijo adolescente, se despierta al oír los ruidos. Zape, su hermano gemelo, tiene el sueño muy profundo. “Es en la habitación de los papás” –piensa-, “allí guardan las joyas. ¿Habrá entrado un ladrón?”

Zipi se calza las zapatillas y se dirige a echar un vistazo. La puerta de la habitación está abierta y Zipi se queda patidifuso al ver a su padre desnudo encaramado a una lámpara. Su madre, también desnuda, está tendida en la cama jadeando como un podenco.

Anacleto mira hacia la puerta. En lugar de su hijo lo que ve son unos enormes zapatones que saltan hacia atrás y un globo con una exclamación: ¡Sapristi!

Este relato se me ocurrió al volver a encontrar esta foto. Yo con 14 años, babeando ante Ibáñez que me está firmando un ejemplar de Mortadelo y Filemón. 

Ésta fue la dedicatoria:

Silvina y yo hemos revisado un cuento infantil a cuatro manos: 
TRES TRISTES TIGRES
Tras mucho trigo tragar en el trigal, tres tristes y sedientos tigres marcharon al bar. 
Hasta las cuatro y media que los tuvieron que echar. 
LA RECETA: HÍGADO ENCEBOLLADO
Como ayer fue 14 de febrero el hígado tiene forma de corazón. Foto: Silvina.
En una cazuela o sartén honda verter aceite de oliva hasta cubrir el fondo.
Cortar fina la cebolla y dejarla pochar en el aceite.
Reservar la cebolla cuando tome color. Saltear los filetes de hígado en el aceite durante 1 minuto. Cuando se vean dorados añadir vino blanco, perejil picado, la cebolla y reducir el fuego para que no se pegue la salsa. 
Cuando la salsa se haya reducido un poco retirar del fuego y servir rápido para que el hígado no quede seco.
Queda muy bien acompañado con ensalada verde.





 


viernes, 5 de febrero de 2021

PALMO MÁS O MENOS

 

Ofidio Villegas era un apasionado de las serpientes. Un amigo le facilitó la dirección de una granja donde vendían clandestinamente especies exóticas, allí tenían una Ophiophagus (literalmente: serpiente que devora serpientes) de casi tres metros de longitud. Quitaron la calefacción del terrario para que la serpiente entrara en letargo y Ofidio pudiera llevársela a casa.

Una noche Ofidio se despertó bruscamente. Dos puntos luminosos brillaban en la oscuridad de la habitación, la serpiente le observaba desde los pies de la cama. No había cerrado bien el terrario. Se acercaba, sus ojos ahora eran como chispas eléctricas que irradiaban agujas luminosas. El animal fue reptando por la cama hasta situarse completamente paralelo a Ofidio. Parecían mirarse frente a frente. Su ancha mandíbula se apoyó en la almohadilla mientras su largo cuerpo escamoso se extendía sobre la colcha dejando la cola enroscada en el suelo. Ofidio no se atrevía a moverse. Los ojos del reptil emitían ahora anillos concéntricos que se desvanecían como pompas de jabón,  se acercó un poco más y sacó su lengua bífida cosquilleándole la nariz.

 -Es una muestra de afecto –pensó Ofidio-.¿Porqué no? Hasta las serpientes pueden demostrar cariño como otras mascotas.

Quizás la serpiente tenía poderes hipnóticos, el caso es que Ofidio entró rápidamente en un dulce y profundo sueño barbitúrico mientras los vidriosos ojos de la bestia seguían observándole fijamente.

Al situarse frente a Ofidio la serpiente ya había comprobado que podría digerirlo sin problemas. Le sacaba un metro, palmo más o menos. Se dijo:

En cuanto esté profundamente dormido me enroscaré en su cuello hasta asfixiarlo y lo engulliré. Será muy fácil.  

FIN

UN CONSEJO DEL PROFESOR SIBELIUS

¡FRODO Y SU INCONFUNDIBLE HUMOR ARGENTINO!

¡MELMOTH Y SUS ENTRAÑABLES PERDIDOS Y EXTRAÑOS!

Un Perdido muy sensible se introdujo por error en un lugar donde colgaba un gran cartel que decía: NO SE RESPONDE DE OBJETOS PERDIDOS. Se marchó cabizbajo y en silencio.

***

Se había preparado tanto aquel Extraño. Estaba tan bien ejercitado para la Vida que de un imponente salto de la dejó atrás.

***

Un Perdido huía hacia un lugar remoto para esconderse del mundanal ruido. Al fin lo encontró en El Confín del Mundo. Pero no llegó nunca a saber de dónde procedían tantas voces.

***

LA RECETA: SARDINAS AL HORNO. Foto: Silvina.

¿No queréis cocinar sardinas por el mal olor que dejan en la cocina? Esta es una buena solución: hacerlas en el horno.
Pedir en la pescadería con tu mejor sonrisa que limpien las sardinas quitándoles la tripa. 
Cubrir el fondo de una fuente con papel de horno y sobre él ponemos una fina capa de sal gorda (las sardinas quedan más sabrosas y no se pegan) mientras majamos en un mortero 1 diente de ajo, perejil picado y un chorrito de aceite de oliva. Precalentar el horno a 200º.
Poner las sardinas en la fuente, rociarlas con el majado  y dejarlas cocinar en el horno no más de 15m. para que no queden secas.





jueves, 28 de enero de 2021

CUIDADO CON LO QUE DESEAS

 

Alfa no había vuelto a aquel merendero desde que era una niña pero aún recordaba el pozo medio cubierto de vegetación con el letrero Pide un deseo pintado en una roca. Al dejar caer la moneda se acercó lo suficiente para ver los resplandores circulares de algunas monedas allá en lo hondo.

Regresó a la mesa del merendero donde la aguardaba Romeo, por su expresión supo que se avecinaban problemas.

-Vaya forma de tirar el dinero –dijo dejando caer con estruendo la mochila sobre la mesa-. ¿Qué has pedido?

-Si se dice, no se cumple el deseo –respondió Alfa. Había deseado que Romeo no discutiera más con ella.

Alfa tiró de las correas de la mochila y empezó a sacar los recipientes con la comida. Entonces se dio cuenta de la peculiaridad de aquella mesa demasiado limpia para estar al aire libre. Parecía la mesa de un café más que la de un merendero.

-Tendremos que comer con los dedos –dijo Alfa con un hilo de voz-. Olvidé los platos y los cubiertos.

-¡Maldita sea! ¡Cómo quieres que comamos la ensaladilla! ¿Con los dedos?

-Estoy sorprendida… -dijo Alfa. Ahora recordaba que Romeo le había estado gritando por alguna nimiedad cuando llenaba la mochila y eso la alteró. “Ese hombre me saca de quicio” –pensó.

Romeo iba a decir algo pero se detuvo al notar que alguien se aproximaba. Nunca discutía delante de extraños. Se acercaban dos mujeres vestidas enteramente de negro que venían de la zona más espesa del bosque, donde estaba el pozo. Eran idénticas, pálidas y muy delgadas. Una de ellas llevaba platos y cubiertos. En silencio la otra abrió los tuppers de comida y sirvió los escalopes y la ensaladilla de remolacha en los platos. Alfa advirtió que la vajilla era de porcelana.

-Debe ser algún tipo de promoción – opinó Romeo.

Apareció una tercera camarera con una botella de vino ya descorchada. Llenó el vaso de Romeo sin que nadie se lo indicase. Alfa señaló el suyo con un índice.

-Sólo un par de dedos, por favor. He de conducir.

Alfa probó el vino que era extrañamente áspero. Al volverse para escupirlo sobre la hierba advirtió que las camareras tenían los pies desnudos.

-Mira que eres vulgar –murmuró Romeo apurando su vaso.

Lo que Alfa estaba viendo ahora incrementaba su confusión: los pies de las camareras parecían ramas con hojas y tierra apretujada entre los largos nudillos de sus dedos. Se volvió hacia Romeo que parecía estar observando absorto, como narcotizado, el dibujo rojizo que la ensaladilla de remolacha había dejado en el plato. Sus ojos se pusieron blancos mientras se dejaba caer desvanecido sobre la mesa que ahora se veía extrañamente desvencijada, como un montón de leña seca.

Las camareras, sonrientes, se situaron detrás de Romeo. Alfa, como respondiendo a alguna señal convenida, se dirigió hacia el camino forestal. Caminaba despacio pero pronto empezó a correr. Los árboles se separaban ante ella mientras se dirigía apresuradamente en dirección al coche.

Las delgadas figuras negras descubrieron sus fauces y unas garras rojas como metal fundido que se clavaron en la garganta de Romeo.

Deseo cumplido. Ya no volverían a discutir jamás.

FIN

Otro descubrimiento del profesor Sibelius, de ésta le dan el Nobel.

¡Vuelve Melmoth con sus relatos de Perdidos, Extraños y Desconocidos!

 Un Desconocido tenía una certeza: nunca se va a ninguna parte. Por eso jamás se movió del sofá. Pero con los años se iba sintiendo más extranjero.

***

“Cuando uno busca a alguien no aparece hasta que se deja de buscarlo y, cuando aparece, ya no nos interesa”, se decía un Perdido que apareció de repente ante un Extraño, ya, completamente aburrido y desinteresado de esa aparición.

 LA RECETA: CUS CÚS FÁCIL. Foto: Silvina.

Poner a hervir agua con un poco de aceite y sal en un cazo. Cuando rompa a hervir apartar del fuego y añadir 250gr. (1 vaso) de sémola. Remover con un tenedor para que quede suelta.

En una cazuela poner a cocer (en caldo, mejor que con agua) porciones de pollo y cordero cortadas pequeñas con calabacín y zanahorias. Si tenéis vaporera mejor cocer la carne en la cazuela y las verduras aparte en la vaporera para que se vayan cociendo con el calor de la cocción. Añadir unos garbanzos cocidos. 
Cocer durante 1 hora (sí, no es una receta rápida pero vale la pena) a fuego lento. Servir todo junto con la sémola.

martes, 19 de enero de 2021

¡INOCENTE, INOCENTE...!

 

Parecía que todo el mundo había olvidado la tradición de colgar monigotes recortados de papel de periódico en la espalda de la gente el  28 de diciembre, Día de los Inocentes, si hasta los periódicos parecían haber pasado a la historia… pero las modas son imprevisibles, vienen y van al igual que el hula-hop y el monopatín.

Y un buen día una gran firma comercial, después de una intensa campaña publicitaria volvió a poner de moda los monigotes. En las tiendas de regalos los vendían a diez euros, fabricados con papel de satén imitando el papel de periódico o con dibujitos cool de Jordi Labanda. Ese 28 de diciembre se vieron muchos transeúntes con un muñequito de papel sujeto al abrigo por un alfiler. La masa aborregada reía estúpidamente señalando los espaldas adornadas con monigotes  coreando: “¡Inocente, inocente…! “

Bruscamente sus semblantes cambiaron, se oyó un desenfrenado griterío y todos echaron a correr dominados por un pánico ciego.

En la avenida sólo quedó una paloma solitaria que alzó tranquilamente la vista hacia la figura gigantesca que se acercaba.  Un monigote de ocho metros de alto que avanzaba arqueando  graciosamente sus enormes extremidades de papel.

Llevaba algo prendido a su espalda. Un inerte ser humano clavado con un alfiler.

FIN   

¡VUELVE FRODO Y SU HUMOR ARGENTINO!

EL PROFESOR SIBELIUS SIEMPRE TAN AGUDO

Participo en una obra de teatro: MANUAL DE SUPERVIVENCIA

El próximo lunes 25 se estrena en el Teatro Romea a las 20 h. (si el Covid no lo impide) Manual de supervivencia de Lluís Anton Baulenas; un musical basado en la obra de Boris Vian. Durante el espectáculo se proyectarán mis ilustraciones. ¿Alguien se apunta? Teatre Romea. C/ Hospital, 51. Barcelona.
Y ahora una receta muy carnívora, aunque quizá no sea del agrado de mis amigos argentinos:
STEAK TÁRTARO

Yo lo preparo así: mezclar la carne picada cruda con 1 cebolla rallada, 1 yema de huevo, 1 cucharada de mostaza, 1 chorrito de coñac, 1 puñado de alcaparras y unas gotas de tabasco (a veces me decanto por la salsa Perrins o de soja)

 Añadir sal y pimienta y removerlo todo con las manos,  como hacen los buenos cocineros.

Lo presento en  forma de torta plana rodeado de champiñones crudos cortados en láminas.

 






                                                                                                


jueves, 7 de enero de 2021

TODO SE VOLVIÓ ROJO

 

Como manda la tradición Santa Claus se desliza por la chimenea. Al abrir el saco descubre que no está solo. Una mujer vestida de rojo le observa desde un rincón oscuro con ojos llameantes. Su cabello forma una roja aureola que enmarca su rostro blanco y unos labios rojos como el infierno.

-Me gustan los hombres fortachones como tú –susurra-, y vestidos de rojo.

Santa Claus llega a ver los grandes colmillos que asoman tras el anillo rojo de sus labios, un aliento fétido… luego, todo es confuso: la luminosa y roja nariz del reno Rudolph  surgiendo de las tinieblas, la sensación de ser arrastrado por los otros ocho renos hacia el trineo y luego… nada más.

 Cuando Santa Claus despierta en su cama luchadores de sumo se embisten dentro de su cabeza o eso le parece, pero no es resaca. Se palpa dos marcas en el cuello, dos alfilerazos con carne amoratada a su alrededor y consulta el despertador: 18.34 Diciembre 26.

“Millones de niños se han quedado sin regalos y ahora estarán maldiciendo mis huesos –piensa-. Bueno, pondré un mensaje en las redes: Por motivos ajenos a mi voluntad repartiré los regalos la noche del 31 de diciembre. ¡Jó, jó, jó! Santa Claus.”

Rudolph entra con la nariz parpadeando, cuando pone el intermitente es que ha de comunicar algo importante:

-¡Santa, los elfos se han declarado en huelga! ¡Y dos de los renos han dado positivo en covid!

“Decididamente, este 2020 no ha sido mi año –murmura Santa Claus dándose la vuelta en la cama.

FIN

El profesor Sibelius se pone depre cuando terminan sus vacaciones.


RECETA: MILANESAS ESTILO URUGUAYO Foto: Silvina.

Condimentar los filetes de ternera o pollo con sal y pimienta negra recién molida.

Pasar la carne por pan rallado, luego por huevo batido y después nuevamente por pan rallado.

Calentar el aceite (un dedo más o menos) en una sartén. Cuando esté caliente pero sin humear freír ligeramente las milanesas por ambos lados.

Gratinar al horno (200º) un par de minutos y a servir. Se suelen acompañar con patatas fritas, ensalada... ese día elegí mazorcas de maíz (choclo) Buen provecho.







miércoles, 23 de diciembre de 2020

ESFÉRICA NAVIDAD

 

Melchor Adviento siempre sentía que le faltaba algo por Navidad, el ambiente. Él vivía en un pueblo turístico de paseos frente al mar con palmeras y hoteles feos. Allí nunca nevaba. Anhelaba una Navidad íntima y sin agobiantes reuniones familiares.

Un día leyó este anuncio: “¡Viva un auténtico ambiente navideño garantizado por una semana! Agencia Kikuyo” El precio era sorprendentemente barato y se fue hacia la dirección indicada.  Aquello no parecía una agencia de viajes, Melchor se sorprendió por la absurda mezcla de objetos exóticos y austero mobiliario de oficina. Sentado en una mesa le observaba un africano con aspecto de hechicero. Vestía una colorida túnica y acariciaba una gran bola de cristal. Un pisapapeles con base de baquelita y un interior con nieve falsa, un chalet suizo y un abeto.

-¡Adelante, señor Adviento, soy Kikuyo! –le indicó una silla. Melchor se revolvió en su asiento al caer en la cuenta de que no le había dicho su nombre-. ¿Quiere vivir una Navidad genuina, como la de las postales, con nieve y campanillas de trineos? ¿Sin soportar cuñados tocapelotas en la mesa?

Kikuyo se acercó a Melchor con la bola de cristal en la mano. “Relájese” dijo en un susurro fijando en él sus ojos llameantes. Melchor estaba rígido en su asiento y cuando la voz de Kikuyo entró en una nueva nota todo pareció bailar a su alrededor.

 El pisapapeles lo recibió. Al principio fue como andar contra el viento, pero Melchor podía respirar bien. Avanzó por entre el líquido -¿glicerina?- hasta la cristalina pared de la esfera.

En el interior del pisapapeles había un albergue estilo alpino con un rótulo: Hotel Rosebud, un muñeco de nieve bastante real y un abeto con hojas que parecían de zinc.

El hechicero tomó la bóveda de cristal y la agitó. Una lluvia de escamas de jabón insoluble cayó mansamente sobre Melchor. No era nieva auténtica ¿pero qué más podía pedir por ese precio? Melchor se sentía confortable. Por una cánula en la superficie de la esfera Kikuyo introducía un suero alimenticio como el de los peces en un acuario que Melchor ingería mientras flotaba como un espárrago en una cacerola. Además, el hotel Rosebud disponía de dormitorio y un cuarto de baño con vistas a un paisaje cubierto de nieve perpetua.

24 de diciembre. El rostro de Kikuyo pareció bajar del cielo. Apretó la nariz contra el vidrio, sus ojos se veían enormes, pero ya no eran llameantes.

-Su cena de Nochebuena, señor Adviento. Que aproveche.

Hoy el suero sabía a pollo relleno con castañas.

FIN

Ahora el reno zombi de Papa Noel presenta este cuento más de estilo Borgo:

LLEGAN LOS REYES MAGOS

Los tres Reyes entran por el balcón tras comprobar que los padres están ya dormidos y se despliegan por el salón a toda velocidad. Mientras Gaspar coloca las cajas vacías con atractivos lazos rojos, Baltasar extiende la trampa y Melchor prepara el saco.

El niño se ha despertado al oír risas sofocadas y ya se acerca por el pasillo.

FIN

He vuelto a tomar los pinceles. HOMBRE INVISIBLE 2020. Acuarela y tinta china.

FRODO Y SU HUMOS ARGENTINO! No podía faltar por Navidad.
LA RECETA: POLLO NAVIDEÑO CON CIRUELAS. Foto: Silvina.

Mientras el horno se calienta a 200º nos untamos las manos con aceite y frotamos el pollo enérgicamente con sal y pimienta. Introducir en el pollo (entero y vaciado, listo para asar) 1/2 limón, 1 ramita de tomillo, 4 ciruelas con hueso y un chorrito de coñac.
Colocar el pollo en una fuente para asar. Escaldar las ciruelas en un cazo con coñac. Retirar del fuego cuando empiecen a hervir. Rociar el pollo con el coñac y las ciruelas.
30m. después rociar el pollo con 1 copa de vino blanco o cava. Reducir la temperatura a 180º.
Conviene rociarlo de vez en cuando con el jugo de la cocción. Retirar cuando se vea bien dorado (1 hora más o menos) y a servir.
¡MUY FELICES FIESTAS!!!