Se lee pronto: un micro, algunos gags y una receta que se hace en un momento.
ROBESPIERRE INVITA A COMER A DANTON
Desde su despacho del Comité de Salvación Pública,
Robespierre tiene una privilegiada vista de la Plaza de la Bastilla y su
patíbulo. Mientras ve clavar nuevas cabezas en las picas decide qué ha de hacer
con Danton que está a punto de caer en desgracia. Llama a su mano derecha:
-¡Saint-Just! He decidido invitar a Danton a comer mañana en
el salón del Comité. Después de los postres tocaré la campanilla, será la señal para que acudas con
la Guardia Republicana. Prendedlo y que sea inmediatamente ejecutado en la
guillotina. Ahora te escribo la invitación para que se la entregues.
Robespierre toma papel y pluma. Firma y luego escribe una
postdata:
“Te ruego puntualidad, mon ami. Sabes que después de comer
me gusta echar una cabezadita.”
FIN
Melmoth está de vacaciones, así que publicó dos gags de Marc Ribot:
MÓVIL, GAFAS, LLAVES...
Es la cantinela que repaso cada día justo antes de salir de casa.
RECETA RÁPIDA: TORTELLINIS DE QUESO AL PESTO ROJO
Necesitaremos: tortellinis, 1 bote de pesto verde, 1 bote de concentrado de tomate o salsa napolitana.
Mientras se cuecen los tortellinis en agua salada echar en un bol pequeño 4 cucharadas soperas de pesto verde y 2 de tomate.
Añadir 1 cucharón del agua en que se cuece la pasta (eso me lo enseñó un chef italiano) y remover bien.
Escurrir los tortellinis y echar la salsa de pesto rojo por encima. Yo les añado unos cuantos piñones pasados un momento por la sartén sin aceite para que suelten el aroma. Queso rallado al gusto de cada cual.
Andreu y yo nos alojamos en el Hotel À Flor do Mar en Praia,
la capital de Cabo Verde. Es un edificio color vinagre rodeado de esos
enmarañados amasijos de cables que se ven en muchas calles de la ciudad. Me
encanta dibujarlos, no sé porque. También dibujo su terraza; la sombra era para
darle un poco de intensidad dramática.
EL PASTOR DE CABRAS
En Cabo Verde se consume la cerveza Estelha que no se la
recomiendo a nadie pues con ella se pasa de estar sereno a tener resaca sin el
intermedio de la borrachera. También se fuma Muti Muti –una especie de
marihuana local- en cachimbas como las del kifi marroquí.
Saboreamos Muti Muti admirando el paisaje de la costa de Sao
Vicente –aquí hice este dibujo-.
A nuestras espaldas un pastor vigilaba sus
cabras apoyado en un árbol . Parecía sacado de una novela de Conrad: alto, piel
muy negra y reluciente, llevaba un collar de semillas sobre una vistosa túnica
color azafrán con lagartos estampados y un largo bastón con una cabeza tallada
en el puño. Andreu me acercó la cachimba, señaló el horizonte y dijo:
-Veus aquella línia fosca? Això és la costa del Senegal.
(¿Ves aquella línea oscura? Eso es la costa de Senegal).
El pastor balanceó un huesudo índice en nuestra dirección:
-Nois, aquí no hi trobareu pa amb tomàquet ni butifarra amb
seques. (Chicos, aquí no encontraréis pan con tomate ni butifarra con judías.)
-Andreu… -dije con una tos espasmódica y humeante- ¿Has oído
lo mismo que yo, o son los efectos de esa hierba?
Al ver nuestra bobalicona expresión de sorpresa el pastor se
rió divertido. Se presentó: “Llamadme Ze” (José) y nos dijó en un catalán
perfecto que vivió ocho años en el Maresme trabajando en la recogida del clavel
y regresó con una importante suma de dinero, mucho para Cabo Verde, con el que
compró treinta y ocho cabras y la dote de tres mujeres. “Por este orden –indica
Ze-. Desde entonces vivo como un rey”.
EL MUTI-MUTI
En Cabo Verde no se considera una droga, más bien como un
estimulante, aunque a veces provoca alucinaciones y un día tuve una. Fumando en la habitación del
hotel de repente apareció detrás de una mesilla una larga hiedra negra que se elevó hasta el techo. No tenía miedo, era algo lejano, como si estuviera viendo una película.
MARC RIBOT:
Regla sobre los viajes en el tiempo: nunca coincidas contigo mismo; se genera una discusión inmediata.
MELMOTH: POZO SIN FONDO
Fallece
un famoso financiero. En el cementerio, cuatro sepultureros asidos cada uno a
una cuerda, descienden el ataúd por el agujero. Se van sintiendo extrañados
porque el ataúd no toca fondo. Siguen dando cuerda hasta llegar al final de
ella. El ataúd sigue sin tocar fondo. Los sepultureros, agotados y angustiados
miran consternados a los familiares. La esposa del fallecido asiente con la
cabeza a los desconcertados sepultureros para que la suelten, pues debe quedar
escasos centímetros para que el ataúd toque fondo. Los sepultureros sueltan las
cuerdas y todos escuchan alarmados el descenso del ataúd, golpeando las paredes
brutalmente seguido de espantosos ruidos de astillas rotas que se van alejando
en el pozo sin fondo.
FIN
UNA PORTADA DE DISCO: hacía mucho que no me encargaban ninguna. Los DOCTOR VOODOO califican su música como punk-calypso-garage.
RECETA: POLLO AL CHILINDRÓN
Sofreír los trozos de pollo. Reservarlos cuando se vean dorados, sazonarlos con sal y pimienta y en el mismo aceite poner cebolla, pimiento rojo y verde y zanahorias todo cortado fino.
Cuando las verduras se vean blandas añadir el pollo, 1 cucharada de concentrado de tomate y 1 vaso de vino blanco. Tapar la cazuela y dejar cocer a fuego mínimo 20 m.
Poco antes de servir echar por encima unas virutas de jamón. Así me quedó ayer:
Me gusta ir a las Multisalas del centro comercial la última
sesión del domingo, cuando suele haber menos gente. Esta noche hace mucho frío
y por eso hay aún menos público de lo habitual. Llevo un rato plantado ante los
títulos sin acabar de decidirme por Desidia (Sala-4) o Perfidia (Sala-7) cuando
se me acerca una pareja desde la taquilla.
-Perdona –dice él- ¿Por casualidad vas a la sala 4? Solo
vamos nosotros dos y la taquillera nos ha dicho que no abren si no hay un
mínimo de tres espectadores.
-No te sientas obligado –me dice ella- Si querías ver otra
película, no hay problema.
Decido ser sincero:
-No, no… La verdad es que estaba indeciso entre dos
películas y Desidia era una de ellas. A mí ya me parece bien.
Quieren pagar mi entrada. Les digo que no, por favor, que no
es necesario… pero insisten mucho y la sesión está a punto de comenzar.
-No tendremos problema para encontrar sitio –ríe él cuando
entramos.
Para que no se sientan incómodos decido sentarme el primero
pero ellos se sientan a mi lado. La chica en el centro, él a su derecha y yo a
su izquierda.
Media hora después aún estamos los tres solos en la sala.
Tiempo suficiente para comprobar que Desidia es una de esas películas
pretenciosas y sobrevaloradas. Además es aburrida. Bostezamos. Las butacas crujen.
Cuando el chirrido de los asientos suena más fuerte de lo habitual me vuelvo a
mirarlos: él le está masajeando un pecho por debajo de la ropa. Ella gime y
saca la lengua. Agarra mi mano derecha y la pone encima de su otro pecho. Me
siento confuso pero cuando ella me mordisquea el cuello me dejo llevar.
Poco después él sigue sentado en su butaca pero con los
pantalones bajados hasta los tobillos. Ella cabalga encima de él y tiene mi
miembro en su boca.
Creo que a la salida les invitaré a tomar algo. No cuesta
nada quedar bien.
FIN
RIBOT: TÓPICOS QUE SE DICEN AL ROMPER UNA RELACIÓN
MELMOTH y una joya del absurdo: PARADOJA PERDIDA
-Te he traído este libro – te digo.
-Gracias porque no lo tengo.
- ¿Qué es lo que no tienes?
-El libro de Paradoja perdida – me dices al mismo tiempo que
me lo enseñas.
-Pues es verdad. Ahora que lo dices, no te lo he traído – te
digo enseñándote el mío.
-Pues es una lástima – continúas -, porque siempre he
querido leerlo.
-Yo también.
- ¿No lo has leído? – me preguntas consternado.
-No – respondo apenado.
- ¡Qué bien porque te lo he comprado como regalo!
-¡Yo también te lo he comprado!
Ambos nos damos el mismo libro.
Se oye una risa cavernosa a lo lejos. Es la del borrachuzo
Fredric Brown.
Se baja el telón. Los espectadores aplauden como locos. La
obra teatral sigue triunfando en Broadway. Su título: Paradoja perdida.
FIN
EL DOBLE DE CULO DE CHRISTOPHER LEE
Acabo de enterarme del fallecimiento de Eddie Powell, doble habitual de Christopher Lee (en esta foto se advierte el parecido) Sustituyó a la estrella en una escena de desnudo en La monja poseída (1976) cuando el padre Michael (Lee) viola a una joven Nastassja Kinski. Parece que a Powell no le intimidaban los papeles difíciles como el Hombre-Cabra de The Devil Rides Out (La esposa maldita, 1968)
RECETA VERANIEGA: CALABACINES RELLENOS DE ATÚN.
Los calabacines son para el verano. Cortar a lo largo los calabacines y ponerlos en una fuente de horno con la piel hacia arriba. Hornear 15m. a 200º. Dejar que se enfríen e ir sacando la pulpa sin romper la cáscara.
Rehogar en una sartén cebolla picada, 2 cucharadas de tomate concentrado, atún en conserva y la carne de los calabacines.
Rellenar los calabacines con esta mezcla, cubrir con queso rallado y a gratinar en el horno.
Post dedicado a mi hijo Dani que ha cumplido los dieciocho años.
Este soy yo con mi hijo Dani –sí, Dani, como el niño
clarividente de El Resplandor- cuando tenía un año de edad. Por supuesto yo le
leía cuentos a la hora de acostarse pero esa etapa duró poco porque acabó
siendo Dani quien los improvisaba y me los contaba. La desbordante imaginación de este niño era sorprendente pero
un día, a los siete años, se superó a sí
mismo.
Una mañana me hizo una sorprendente revelación: su madre y
yo no fuimos sus primeros padres. Según me dijo Dani, él vino al mundo en un
lóbrego caserón con dos padres a los que describe muy tontos y muy feos. “…y
también muy malos –añadió Dani-. El día de mi cumpleaños me ponían delante una gran tarta y cuando iba
a probarla me atizaban un coscorrón y se la llevaban. Al final puse un anuncio
en un periódico para encontrar unos nuevos papás y me fui contigo y con mamá
porque erais los que más me gustaban”. Vaya, así que nos eligió en un casting.
Esa noche le preparé su plato favorito, espaguetis a la
carbonara. Estalló una súbita tormenta veraniega con mucha electricidad. Dani enrolló
un espagueti en el tenedor y detuvo la mano a medio camino con una expresión de
alarma en sus ojos.
-Están aquí –susurró. La lluvia caía con estrépito-. Han
vuelto. Son los padres tontos y feos que vienen para llevarme con ellos. Ahora
están pulsando el timbre. Tú no los puedes oír pero yo sí…
Me los imaginé como una familia así:
La luz de un relámpago se filtró por la persiana pintando
rayas en la cara de Dani.
-Ya han dejado de pulsar el timbre y están arañando la
puerta de casa. Tienen una enormes garras, grandes y afiladas…
-Termina los espaguetis, cariño -.Pero lo que quería decir
en realidad era: “¡Dani, para ya que me estás asustando! ¡Pero qué canguelo me ha
entrado!” Al llevarme los platos a la cocina pasé por delante de la puerta y
miré por la mirilla. Si en ese momento veo una cara al otro lado me da un
infarto.
Y aún sigue escribiendo. ¿Habré traído al mundo otro Stephen
King? pues espero que me encargue los dibujos de sus portadas.
Aquí a punto de soplar las dieciocho velas de la tarta (no le dimos un coscorrón ni nos la llevamos) Las llamas y la
barba le dan un aspecto mefistofélico.
Y ahora paso el timón a mis ilustres colaboradores:
RIBOT
MELMOTH
A veces viene alguien a informarte de que fulano ha muerto.
De momento cuesta creerlo hasta que al fin lo asimilas y lo aceptas. Después,
de súbito, te lo encuentras paseando por el centro comercial. En esos primeros
segundos entras en contacto con una experiencia terrible y tan irreal que
llegas incluso a cuestionarte tu propia existencia hasta que te das cuenta de
que el informador andaba errado, quizá por bocas de otros. Buscas al informador
y le dices que acabas de ver a fulano saliendo tan pancho del “Pull and Bear”.
El informador se sorprende de tus palabras, pero de inmediato, y algo aturdido,
acepta su error. Como todos sabemos, estos casos suelen ocurrir, pero ya empiezo a tener mis sospechas. Creo que los muertos, los
muertos de verdad, se están aprovechando de estos malentendidos y se cuelan
para seguir viviendo unas vidas que ya no les tocan. Ellos también sospechan que yo lo sé. Lo dicen sus
consternadas expresiones cuando me ven.
FIN
Bueno, pues yo también pongo una chorradilla:
LA RECETA. Como antes se ha hablado de carbonara... pero esta receta de mi amigo el chef Vittorio se supone que es la auténtica carbonara, sin leche y con el huevo crudo.
Freír la panceta o bacon ahumado. Cocer los espaguetis en abundante agua salada y escurrir. Volcar los espaguetis en la sartén donde hemos frito las tiras de tocino y remover. Añadir el huevo -sólo la yema, una por persona- y mezclar bien. Apagar el fuego antes de que empiece a cuajar, sazonar con pimienta recién molida y servir. Recomiendo mucho queso.
Ideal para los que vayan con prisa: micros, gags, y una receta rapidita.
El Fantasma de la Ópera estaba triste porque ya no conseguía
atraer la atención del público. Una noche se encontró por los pasillos a
Marcel, el tramoyista. El Fantasma le preguntó:
-¿Qué ocurre, Marcel? ¿Porqué el público se muestra
indiferente conmigo?
-¡Vamos a ver! –le espetó Marcel-. Eres un fantasma ¿no?
¡Pues eso es lo que pasa, que no te ven!
Y dicho esto el tramoyista se fue atravesando la pared.
FIN
RIBOT
MELMOTH
Un matrimonio está discutiendo en el interior de un piso
algo oscuro. La hija mira a sus padres sin expresión alguna. Se levanta del
sofá y se dirige a la mesa donde hay una jaula con un hámster. La niña
contempla con la misma expresión al ratoncito que corre en el interior de un
tambor de alambre.
FÁCIL Y RÁPIDO: HUMMUS DE GARBANZOS
Necesitaremos:
He utilizado un bote de garbanzos cocidos para esta
preparación. Ponerlos en un
escurridor y pasarlos por abundante agua.
En el vaso de la batidora poner los garbanzos junto con los
dientes de ajo pelados y la sal.
Triturar con la batidora. Añadir el zumo de limón y el aceite de sésamo (o de oliva, aunque queda mejor con el de sésamo).
Triturar con la batidora hasta tener una mezcla que se asemeja a un puré
de consistencia cremosa.
Servir en cuencos con un poco de pimentón por encima.
La combinación de calor, falta de higiene y soldados
portadores de plagas por transmisión sexual convirtieron mi cuartel en un caldo
de cultivo de sarna, piojos y ladillas. El contagio no cesaba de aumentar. En
la formación los soldados no paraban quietos al no poder contener lasganas de rascarse. La farmacia militar trajo
pomadas, lociones y todo tipo de mata-parásitos. Tambiéndestinaron una sala para el despiojamiento.
Esa sala era un cuartucho donde los soldados pasaban la
liendrera, un peine metálico, por la cabeza de sus compañeros infectados y me ofrecí voluntario. Para que no nos
saltaran los piojos a la cabeza llevábamos un casco de acero, el modelo Z,
exacto al casco alemán de la Segunda Guerra Mundial, parecía una barbería del
Afrika Korps. Por comodidad íbamos sin camisa, y como yo había contraído la
sarna tenía desde el cuello para abajo el cuerpo pintado de amarillo por la
pomada de azufre. Parecía un personaje de Los Simpson.
Una tarde vino un compañero de mi unidad, Fonseca. Tenía
piojos y ladillas. Se le veía abatido, nada más sentarse me dijo:
-Esta noche he tenido una pesadilla horrible por culpa de
esos malditos bichos. Me puse a gritar como un loco.
Recordé que en el dormitorio me sobresaltó un grito, luego
escuché un ruido sordo, un plof.
-Desperté cuando alguien me tiró una bota en la cabeza.
Eso explicabalo del
plof. Fonseca prosiguió mientras yo rastreaba su cabeza con la liendrera:
-Soñé que los piojos y las ladillas se comunicaban entre
ellos por telepatía o algo así. Se pusieron de acuerdo. Los piojos bajaron
desde mi cabeza, y las ladillas subieron desde mi pelo público...
-Querrás decir púbico.
-Vale. Se encontraron en el centro de mi cuerpo, en el
abdomen, y entonces empezaron a devorarme.
-¡Ostras!
Fonseca lo contó tan bien que me dejó sobrecogido. Fue como
abrir un libro de Stephen King. Me parecía ver a todos aquellos voraces hematófagos atacando a Fonseca sobre el jergón oxidado (igual los chinches de los
muelles de debajo del somier se habían aliado con los demás ácaros) agitando
sus cientos de patas, succionando su sangre, perforando su piel y luego
abriéndose paso por las entrañas… Aggg.
Al terminar mi turno dejé las liendreras y las pinzas en un caldero con agua
sobre un fogón y me fui a la cantina para tomarme un reconfortante segoviano o
carajillo de whisky Dyc, mejunje muy popular allí. Quería apartar de mi mente
aquel maligno ejército de bichos henchidos de sangre ajena
profiriendo diabólicas
carcajadas, aunque no sé cómo debe sonar eso pues nunca he oído reír a un
piojo.
Pero esta noche esa turba de alimañas se ha abierto paso
desde algún recoveco de la mente y me ha provocado una terrible pesadilla. El
ejército piojo avanzando hacia el Sur. Hordas de ladillas dirigiéndose al
Norte, se reúnen y… me he despertado
dando alaridos.
Habría quedado bien terminar el relato diciendo: “Cuando
desperté tenía una bota sobre la almohada, alguien me la habrá lanzado, lo
extraño es que duermo solo.”
Pero ya he avisado antes que es una historia real; así que
esto es lo que hay. Lo siento.
FIN
UN PLATO DE PESADILLA
Welsh Rarebit (fondue galesa) es un plato que arrastra la
leyenda de que suele provocar pesadillas si se come por la noche.
Ilustración de Pesadillas de cenas indigestas de Windsor McCay, libro dedicado al Welsh Rarebit y sus oníricas consecuencias:
La verdad es que el Welsh Rarebit (que en algunos libros he
visto traducido erróneamente como “conejo a la galesa”) es un entrante
delicioso y fácil de hacer. Así es como yo lo preparo, aunque por si acaso nunca
lo tomo para cenar…
Derretir una cucharada de mantequilla en una cazuela al
fuego. Añadir 200gr. De queso Cheddar (o bien otro cremoso y de sabor suave)
rallado o en trozos pequeños, salpimentar y remover bien. Rociar con un
botellín de cerveza negra y seguir removiendo hasta que el queso se derrita
completamente. Extender la mezcla sobre unas rebanadas grandes de pan,
gratinarlas unos instantes en el horno y servir.
El Hombre gratinado de McCay:
Curioso: mis dos queridos colaboradores han elegido personajes perrunos:
RIBOT
MELMOTH
¡TRÁELO!
El amo del perro decidió llevárselo todos los días a un
parque para que hiciera sus necesidades. El amo encontró una rama de árbol y se
la tiró al perro que se fue corriendo a por ella. El amo se distrajo mirando a
unas chicas que iban en minifaldas cuando el perro volvió y dejó caer a sus pies
una mano cercenada. El amo quedó aterrorizado. Miró en derredor y toda parecía
estar tranquilo. Extrajo de su bolsillo una de esas bolsas negras que sirven
para recoger la mierda del perro que, por otra parte, nunca utilizaba. La
recogió con asco y la tiró a una papelera. Cogió de nuevo la rama y se la lanzó
al perro para olvidar lo ocurrido. El perro corrió alegremente tras la rama. El
amo estaba totalmente aterrorizado por lo sucedido cuando vino el perro a
sacarle de su estado de shock dejándole a sus pies otra mano cercenada. Tuvo
que utilizar otra bolsa y tirarla a la papelera con disimulo. Dio una vuelta
por el parque en busca del cuerpo, pero no halló nada. Volvió a lanzar la rama
al perro. Estaba muy aturdido. Vio al perro cómo volvía corriendo felizmente
hacia él. Sus colmillos sujetaban la larga cabellera de la cabeza cercenada de
una mujer. En esos momentos solo pudo pensar que ahora tendría que utilizar una
bolsa más grande, y que ya no volvería nunca más al parque.
Citizen se despierta bruscamente con la intuición de que
algo no va bien. El despertador está detenido en las tres y media. Salta de la
cama y se viste apresuradamente, recuerda cómo se puso su jefa la última vez
que llegó tarde al trabajo y no quiere repetir la experiencia.
Sale a la calle y Citizen se palpa los bolsillos: llaves,
cartera… el móvil y el reloj de pulsera se han quedado en la mesilla. Sólo
están abiertos los negocios más madrugadores –kiosco, panadería-… y no se ve a
nadie por la calle. Buena señal pero ya se oyen algunas persianas metálicas. Recuerda
que no tiene reloj. ¿Qué hora será? Citizen ve acercarse un transeúnte de
aspecto distinguido.
-¿Tiene hora, por favor?
-¿Qué le dé la hora? Ay, joven… hoy no se da nada por nada,
sería mendicidad pública. ¡Y la hora que yo tengo, nada menos! Me presento: soy
Cronos, el dios del tiempo, pero me cae usted bien, Citizen. ¿Qué cómo sé su
nombre? Ya le he dicho que soy un dios. Le daré la hora por un euro.
Citizen se ha dejado también el monedero, pero hurgando en
los bolsillos encuentra unas monedas.
-Sólo tengo sesenta céntimos.
-Bueno, pues hagamos una rebajita… -Cronos coge las monedas
de Citizen y consulta su reloj-:
Son las ocho y
cuarenta -. Y dicho esto se desvanece en un santiamén.
“Ah, pues es temprano”, se dice Citizen. Ahora camina
tranquilo, dejando que pase el tiempo. Da un rodeo por el parque, la mañana es
soleada y agradable.
Cuando Citizen llega al sex-shop donde trabaja, la jefa lo
está esperando con mirada furiosa. Su aspecto es imponente. Las anchísimas caderas
luchan contra las costuras de su falda. Tiene unos pechos enormes y el cuello
muy corto por lo que parece que lleve la cabeza en bandeja. Grita:
-¡Citi! ¡Has llegado casi una hora tarde!!! –y señala un
reloj de pared digital.
Citizen comprende lo de la rebajita: 40 céntimos menos = 40
minutos menos. Menudo, ese Cronos. Balbucea: “Eeer… Cronos. El dios. La hora…”
-¡Déjate de historias! –la jefa se dirige a la sección de
sado-maso y agarra un látigo de cuero que hace restallar-. ¡Tira hacia el Dark
Room! ¡Y vete quitando la ropa!
Mientras se desnuda, Citizen recuerda lo que suele decir su
padre: “Nadie da duros por cuatro pesetas, chaval.”
FIN
CURIOSO CARTEL
Cartel del metro parisino advirtiendo a los pasajeros que es peligroso entrar en el vagón cuando suena la señal acústica. Vale, pero... ¿qué pinta un conejo aquí?
De momento he acabado mis decorados para la obra "No te bebas el agua". Éste es el último, un suburbio neoyorquino. Ahora estamos buscando local.
Y pasamos a mis dos geniales colaboradores:
RIBOT
MELMOTH
LA GRUA IMPLACABLE
1-Un hombre estaciona su automóvil en un parking.
Se dirige a la máquina para extraer el ticket, y cuando vuelve a su coche para
depositarlo en el parabrisas le da un infarto y cae, justamente en el centro de
un aparcamiento vacío. El ticket se le queda justamente en el pecho. El
vigilante del parking mira el cadáver como un coche más, y comprueba que el ticket
sea válido. Sigue haciendo la ronda controlando la larga fila de coches
estacionados. Cuando vuelve a pasar delante del fiambre, comprueba que el ticket
ya ha caducado. Le pone una multa sobre el pecho y sigue su ronda. Unos
individuos ya han robado el coche del muerto por encontrarlo con las puertas
abiertas. El guardia vuelve a pasar. Se detiene delante del cuerpo y llama por
teléfono a una grúa. Aparece al instante. Enganchan el cuerpo con unas correas
y se lo llevan arrastras.