jueves, 23 de enero de 2020

EL RUIDO MISTERIOSO DEL ARMARIO. Historia real.


Estaba muy interesado por Anna y cuando me dijo que no sabía cocinar me dije: ésta es la mía. Quedamos en que iría el día siguiente a su casa para preparar la cena.
Nada más abrirme la puerta noté que Anna estaba alterada, la mano que apoyaba en el quicio le temblaba ligeramente.
-Me alegra mucho verte -dijo. Pensé que aquello pintaba bien pero añadió-: Creo que se ha metido una rata en el armario del dormitorio.
Me agarró de un brazo guiándome hacia su cuarto. Continuó diciendo:
-Han hecho obras en el alcantarillado de enfrente y desde entonces se han visto ratas por aquí. Ayer un vecino se encontró una enorme en la escalera.
Entramos. Del interior del armario se oía un ruido chirriante como de algo que estuviera royendo o escarbando en el primer cajón, debajo de la cómoda. Un ruido hostil e inquietante. Estaba claro que Anna esperaba que hiciera de exterminador.
-Supongo que no tendrás un bate de béisbol.
-Tengo un palo de fregona.
 Mientras Anna me observaba desde un rincón del cuarto agarré el palo con fuerza y con la mano libre abrí el cajón lo más rápido que pude. Algo se agitaba ahí dentro... un dildo.
Sí, un dildo, un vibrador como el de la izquierda. La pila del interior había hecho contacto y el aparato vibraba dentro del cajón produciendo esos sonidos. Lo puse en OFF.
-Bueno, al menos no era una rata. Esto tiene cinco velocidades, si quieres hago una mayonesa. ¡Já, já! -le dije a Anna sonriendo para quitar hierro al asunto, pero ella me miraba con expresión de Tierra trágame quiero fundirme.
Durante la cena Anna estuvo tensa y yo acabé sintiéndome incómodo. Nos despedimos con dos fugaces besos en las mejillas. Una velada prometedora arruinada por un cachivache que se puso en marcha cuando no debía.
MELMOTH
Melmoth ha escrito un excelente relato sobre un romántico empedernido. Dice que se basó en el hombre de la foto, y la verdad es que se me parece un poco...
WHODUNIT, MON AMOUR
 Esta es la historia de Bertrand Morane, un hombre maduro y triste que no tenía suerte con las mujeres. A decir verdad, Morane nunca llegó a reflexionar lo suficiente respecto a su vida intensamente azarosa y amorosa. Era un hombre atractivo y lleno de recursos artísticos. Dibujante, doblador de películas y actor circunstancial. Su vida lo había llevado a acumular un sinfín de divertidas y delirantes anécdotas que contaba con gracia cambiando de voces según el personaje aludido. Pero vamos a adentrarnos en lo que nos concierne: Morane era un hombre que había estado con muchas mujeres sin llegar jamás a consolidar una relación estable. Llegaba a desear con todas sus fuerzas vivir para siempre con una mujer. Bertrand Morane empezó a volverse loco o al menos es lo que él creía. ¿Por qué Morane creía que se estaba volviendo loco? Porque hubo un momento que las relaciones que tenía con las mujeres empezaron a cambiar de manera alarmante. Todo empezó con aquella loca que tenía una tienda donde reparaba tostadoras -primer síntoma de locura- ¿quién lleva a reparar una tostadora hoy en día?. Cuando llevaban dos semanas ella, por la mañana, estaba en la cocina de la casa de Morane con la bata puesta y una taza humeante de poleo menta. Cuando Morane  entró en la cocina ella le hizo esta pregunta:

- ¿Qué clase de contrato tienes donde trabajas?
 De repente, ella desapareció. Se esfumó literalmente dejando la bata caída y arrugada sobre la silla. Morane se quedó absorto. Solo había visto una cosa similar cuando moría un Jedi en la saga de La guerra de las galaxias. Fue en ese momento cuando Morane se dijo que se estaba volviendo majara. A la semana siguiente volvió a enamorarse de una mujer divorciada cuatro veces. Tenía una peluquería para perros. Lo mismo. Por una parte,a Morane le salía esa vena romántica que no podía controlar. Pero, por la otra, deseaba una mujer fija en su vida, ver series televisivas en zapatillas con forma de perro y una manta de cuadros cubriéndoles las piernas. Pues bien, la mujer que se pasaba toda su puta vida peinando y haciendo permanentes a perros de cuya raza parecía una broma de la naturaleza, acabó sentada en la silla de la cocina de Morane junto a una taza humeante de poleo menta. Morane entró en la cocina y vio lo mismo que en la mujer que tenía el negocio de reparaciones de tostadoras. Ella le dijo con tono autoritario:
- Quiero que me hagas un hijo.
Y desapareció como un efecto especial de una película de ciencia ficción de serie B de los años cincuenta. A Morane ya no le asombró tanto aquella alucinación, pero pensaba: ¿Cómo voy a tener una mujer para siempre si cuando se presenta la oportunidad desaparece?
No pasó ni dos días cuando el enamoramiento atacó a Morane. Las redes sociales es un no parar. Una mujer que decía tener un pequeño negocio. Él le preguntó de qué. Pero ella (siempre a través del móvil) no acababa de describir con claridad qué tipo de empresa tenía. Entre un montón de emoticonos, ja jás, y más emoticonos tocando las palmas, no había manera de averiguar a lo que se dedicaba. Pero daba igual. Nos saltamos descaradamente lo que ya sabemos y volvemos a estar en la cocina de Morane. Ella desaparece en un corte mal sincronizado por el montador de una película cargado de coca hasta el culo después de decirle ella:
- Quiero presentarte a mis padres.
 Hoy, Bertrand Morane sigue deambulando por ahí, cansado de enamorarse y de los malditos impulsos que ocasiona. Se acabó de tanta tontería.
Como Morane estaba desconectado de todo no pudo enterarse de algunas noticias que acaparaban el panorama nacional e internacional. Se había encontrado en un descampado el cadáver descuartizado de una pobre mujer que tenía un pequeño y modesto taller de reparaciones de tostadoras. Unas semanas después se encontró otro cadáver de una mujer descuartizada flotando en el río. Tenía una peluquería para perros. Y, lo más inquietante; pocos días después se volvió a encontrar otro cadáver de una mujer que todavía no había sido identificada. Por lo visto tenía un rostro muy extraño. Según la policía, cuando la encontraron tirada en un callejón de un suburbio de París, tenía la cabeza afeitada y el rostro muy redondo y amarillo con una sonrisa siniestra, “como un emoticono”, según las palabras
FIN
LA RECETA: POLLO RELLENO DE ESPINACAS Y RICOTA. Foto: Silvina
Usaremos pechuga de pollo cortada en filetes delgados. En una sartén saltear espinacas (mejor si son frescas) con ajo fileteado y ricota u otro queso fresco.
Rellenar los filetes de pollo con esta mezcla, envolver con una loncha de jamón serrano y poner en una fuente de horno.
Hornear 15m. a 200º y ya está. ¿A que es fácil esta receta?

lunes, 13 de enero de 2020

EL PRIMER POTI-POTI DE 2020

1 DE ENERO. Echando un vistazo en mi bola de cristal. No pinta mal el 2020.
¿Creían que este año se libraban de mis chistes malos?
VOZ INTERIOR. Relato.
Estoy practicándome una brutal manicura con los dientes intentando aplacar mis nervios y es que en cualquier momento Carmen Mary aparecerá desnuda -o casi- saliendo del cuarto de baño.
Carmen Mary es la más famosa ventrilocua del escenario. Y la más hermosa. Cuello, manos y boca de bailarina. Podía haber sido bailarina o actriz pero ha triunfado como ventrilocua, la mejor.
Repertorio limitado, sólo dos muñecos: Ponzoñosa, una bruja chapucera y Rapunzela -mi preferida- una paródia de las ñoñas princesas de los cuentos infantiles. Carmen Mary alteraba el tono de voz sin el más imperceptible movimiento de sus labios. Sólo asomaban por un instante sus dientes y su lengua que llegaba hasta el borde de la boca y se retiraba rápida.
Reuniendo todo mi escaso valor la abordé al final de una de sus representaciones para invitarla a tomar algo. Ante mi aturdida sorpresa aceptó: "Sólo tomaré café, el alcohol altera mi voz".
 De cerca aún se veía más hermosa: el color amarillo aceite de sus ojos, el sonido bajo y acariciante de su voz. Reímos al sorber posos de café con aire pues ya habíamos vaciado las tazas, entonces me propuso acompañarla a su casa.
 En el cuarto de Carmen Mary, sentado en una silla, veo la muñeca de Rapunzela sobre la cama mirando fijamente el techo como una momia que resucitará cuando la ventrilocua la tome entre sus brazos. Podría parecer algo inquietante, al estilo de ¿Qué fue de Baby Jane? pero el muñeco no desentona entre aquella decoración damasquinada con un punto irreal.
La puerta del baño se abre y Carmen Mary aparece sonriente y desnuda. Se tumba sobre la cama mirándome fijamente. La estancia ha quedado silenciosa como si todo se hubiera detenido a nuestro alrededor.
-Ven aquí, cariño - susurra.
Sin embargo su boca de labios parejos y carnosos permanece cerrada con sonrisa de Gioconda. Ella abre las piernas de forma harto elocuente y entonces lo veo con claridad.
Los labios de su sexo son horizontales. Siguen pareciendo los de la Gioconda pero como si un bromista le hubiera pintado un bigote por el bozo oscuro que ribetea el labio superior. Carmen Mary sonríe, con todos los labios en graciosa sincronía. Luego vuelven a hablar los labios de abajo:
-Déjate llevar...
Lo dice con la afelpada voz de Rapunzela.
FIN
Curioso: Melmoth y yo hemos coincidido en la ventriloquía: 
EL VENTRÍLOCUO (Melmoth)
El ventrílocuo se preguntó por qué demonios tenía que decir las cosas que no se atrevía a decir por él mismo a través de Habby su grotesco muñeco. Sí, siempre fue muy cobarde para decir lo que sentía y pensaba, y por esta razón, se hizo ventrílocuo. Pero ya era hora de enfrentarse a ello. Salió decidido al escenario con el muñeco. No se había dado cuenta que lo llevaba, por la costumbre. Empezó a decir todo lo que tenía acumulado en su interior de toda una vida de mierda: ira, quejas, trastornos, frustraciones, desengaños amorosos, estupideces cometidas a raudales, miedos y toda la chatarra emocional que lleva el ser humano a cuestas como una ferretería ambulante de tercera. 
 El público empezó a abuchearlo, a silbarlo, a gritarle: "¡Fuera!" "¡Fuera!" "¡Farsante!" El ventrílocuo empezó a odiar al público tanto como a su siniestro muñeco semejante al famoso enano lascivo Hervé Villechaize, el que se parecía a Felipe González e interpretó al villano de la película “El hombre de la pistola de oro”. Al mujeriego. El que se hizo construir la piscina más grande de todo Hollywood y acabó con su vida de un disparo. En ese momento crítico, el muñeco le echó una mano. Introdujo su manita de madera fría por el interior del frac. El ventrílocuo sintió un leve placer en su espalda. Se apagaron los potentes focos del escenario y se encendieron las luces que dejaron ver el patio de butacas que estaba a rebosar de muñecos de ventrílocuos que se parecían a Hervé Villechaize. Todos empezaron a aplaudir con entusiasmo. Habby empezó a decir lo mismo que había dicho el ventrílocuo y la audiencia reía a carcajadas. El ventrílocuo volvió a sentirse bien, hasta que volviera a tener esos arrebatos tan frecuentes e infantiles.
FIN
EL CHUPACABRAS (Marc Ribot)
El chupacabras es una criatura cruel y sanguinaria, dotada de garras, colmillos y una pajita de plástico.
Ayer fui a pescar al muelle. Cuando lancé el sedal saltó del agua una dorada enorme con un lunar azulado que se apoderó de mi reloj y se zambulló de nuevo en el mar. Volví a casa triste pues ese reloj tenía para mí un gran valor sentimental. Frente a mi casa me esperaba un extraño hombre barbudo de dos metros de altura, con impermeable amarillo, y que sujetaba de la cola una gran dorada con una mancha azul. "Toma", me dijo y desapareció calle abajo. En la cocina abrí el pez. Febrilmente hurgué en sus entrañas buscando mi reloj y... Voilà! Nada. Sólo vísceras de pescado. 
-Bueno... al menos me lo haré a la sal. 
Y después de esta chorradilla, la receta:
DORADA A LA SAL 
Advertir en la prescadería que es para cocinar a la sal pues la abren de una manera distinta.
Cubrir el fondo de la bandeja de horno con una capa de sal gruesa y añadir un vaso de agua para que el vapor de la cocción impida que la dorada quede seca.
Cubrir el pescado con la sal dejando fuera la cabeza para saber cuando está cocido.
Cocer en el horno 30m. a 200º. Al sacarla del horno romperemos la costra de sal con un cuchillo y ¡a comer! No hay que dejar la dorada reposando con la sal pues quedaría fuerte de sabor. 


domingo, 29 de diciembre de 2019

OTRO POST QUE SE LEE RÁPIDO

Sí, que aún me quedan algunos platos navideños para preparar.
¿Ya saben qué regalar para Reyes? ¿Qué tal un Orgasmetron?
Y por si se zampan un chuletón...
Vuelve Marc Ribot con ambiente navideño.
Y el gran Melmoth no podía dejarnos colgados en fin de año.

 A los veinte años, Aniceto se fue de su pueblo, donde nunca pasaba nada, para irse a vivir a Australia. Allí vivió cuarenta años. A la edad de sesenta, culminada su existencia, volvió a casa en tren. Mientras se aproximaba a la estación, se preguntaba, no sin emoción, si iba a encontrarse con sus amigos, si lo reconocerían, si le pedirían que les contara sus aventuras. El tren se detuvo en la pequeña estación. Una vez en la calle, Aniceto vio a cierta distancia, un carcamal. A pesar de su figura cheposa y su rostro surcado de arrugas, Aniceto lo reconoció: ¡Pepe, su amigo compañero de clase! Le hizo una seña con la mano, se acercó muy emocionado y con mano temblorosa señaló su propio careto como para decirle: "¡Mira, soy yo!". Pepe alzó sus ojos acuosos, lo miró un instante sin mostrar sorpresa alguna y a continuación le devolvió el saludo con un ligero movimiento de cabeza diciéndole:
-Vaya, Aniceto, ¿qué haces aquí? ¿Te marchas?
FIN

RECETA: POLLO RELLENO. (Foto: Silvina)
Necesitaremos un pollo entero y vaciado, para asar al horno. 
Escaldar un puñado de ciruelas en un cazo con coñac. 
Frotar la piel del pollo con aceite mezclado con sal gruesa. Rellenar con ciruelas, salchichas y 1/2 limón. Cerrar la abertura con palillos. Rociar con el coñac con el que hemos escaldado las ciruelas e introducirlo en el horno a 180º.
Cuando esté dorado verter 1 copa de cava o vino blanco y cocer durante 45m. Rociarlo de vez en cuando con el jugo que va soltando.
RECUERDO: el año pasado publiqué una entrada describiendo la accidentada comida de Navidad que preparamos mi madre y yo. Fue la última Navidad que pasamos juntos. Felices Fiestas, mamá. Te dedico este post con cariño.


martes, 17 de diciembre de 2019

EL ÚLTIMO POTI-POTI DE 2019

¿Qué tal empezarlo con un cuento japonés de fantasmas?
LA MUJINA

Cerca de Tokio hay un camino conocido como Sendero de Kii donde se alzan las imponentes murallas de un palacio imperial en ruinas. Ese lugar es muy solitario por la noche y los caminantes prefieren evitarlo después del crepúsculo pues una Mujina –una mujer fantasma sin rostro- merodeaba por allí.
 Una oscura noche sin luna caminaba presuroso por el Sendero de Kii un comerciante llamado Kiobashi. Al llegar frente al abandonado palacio vio una mujer que lloraba desconsoladamente.  Se encontraba agachada muy cerca del foso y Kiobashi temió que pensara arrojarse.
-O-Jochu! (Señorita) -dijo el comerciante mientras se acercaba-. No lloréis así. Si puedo ayudaros lo haré de buen grado.
Pero ella no cesaba de llorar escondiendo el rostro entre las largas mangas de su kimono.
-O-Jochu! -insistió Kiobashi-. Escuchádme, por favor, este lugar no es adecuado para una joven a estas horas de la noche.
Entonces la O-Jochu se volvió apartándose las manos de la cara. No tenía ojos, ni nariz ni boca. ¡La Mujina! El comerciante huyó gritando aterrorizado.
 Kiobashi corría como perseguido por los demonios cuando vio la luz de una linterna que brillaba en la oscuridad. Un vendedor ambulante de tallarines había instalado su puesto en un cruce del sendero.
-¡Aaaah! ¡Ayudadme! -gritó Kiobashi casi sin aliento.
-¿Qué os ocurre? -gruñó ásperamente el vendedor-. ¿Estáis herido? ¿Han sido los ladrones que rondan por aquí?
-No, no eran ladrones -murmuró Kiobashi temblando como una hoja-. He visto... he visto a una mujer al lado del foso y me ha mostrado... ¡Ay, es demasiado horrible!
-¿El qué? ¿Os ha mostrado algo como esto? -el vendedor echó a un lado su capucha y descubrió su cara que era igual que un huevo.
Y al mismo tiempo la luz desapareció.
FIN
Las ilustraciones son las de el libro Proverbios japoneses que publicará la recién creada editorial mexicana Beleño.
Marc Ribot sigue de vacaciones, así que voy a publicar uno de esos chistes que me hacen reír media hora por lo menos:
Para que esto no degenere Melmoth sube la nota de calidad:
EL MÁS ALLÁ
Un tipo se muere, llega al más allá y se encuentra a un viejo amigo con una joven, que está buenísima, sobre sus rodillas.
-¡Qué sorpresa! -exclama el recién llegado- ¿Es tu premio?
-No, no. Soy su castigo.
LA RECETA: CALAMARES ENCEBOLLADOS. (Foto: Silvina)
Suso, un amigo que tiene una pescadería me dijo: "¡Ya toca poner una receta de pescado en tu blog!" Buena idea, y este plato está riquísimo: 
En tu pescadería habitual te prepararán los calamares quitando el pico parecido al de un loro y el cartílago de dentro antes de cortarlos en rodajas.
Cortar 1 cebolla grande en anillos, freír en aceite a fuego medio y cuando tome color añadir los calamares (2 por persona) Remover, verter 1 copa de vino blanco o de jerez y rociar con 2 cucharadas soperas de crema de leche.
Con el fuego al mínimo añadir perejil cortado y remover para que los calamares se vayan cociendo en esta salsa. En 15m. el plato ya estará listo. Quedará muy bien con una guarnición de arroz blanco.

jueves, 5 de diciembre de 2019

SEXO DEL MÁS ALLÁ. Historia real.


 Hace unas semanas invité a cenar a mi casa a mis amigos Joan, Anna y Sergio. Este último me llamó la noche anterior:
-Miquel, ¿te importa si traigo a mi prima Sara? Está pasando una temporada conmigo. Es profesora de instituto y le han dado la baja psiquiátrica.
-Pobre, no me extraña con lo que pasa en los institutos hoy en día…
-Te advierto que es algo especial.
Al oír lo de especial, viniendo de Sergio, se me dispararon varias alarmas.
-¿Cómo de especial?
-Dice que por las noches la visita un íncubo.
Nota aclaratoria: un íncubo es un espectro masculino que tiene sexo con mujeres. Los fantasmas femeninos que se lo hacen con hombres se llaman súcubos.
-Además, le gusta comentarlo –dijo Sergio antes de añadir-: pero es… inofensiva.
-Eso me tranquiliza, Sergio.
Joan y Anna fueron los primeros en llegar y aproveché para advertirles de lo peculiar de nuestra invitada. “Bueno –comentó Joan-, al menos no nos faltará tema de conversación”. Luego llegó Sergio, me dijo que Sara tenía hora con su médico. Poco después sonó el timbre de la puerta.
Eché un vistazo por la mirilla:una chica morena, atractiva más que guapa, de unos treinta años. Todo aparentaba normal hasta que se puso a hablar con su bolso: “Pórtate bien –le decía-, no me hagas quedar mal”.
-Ay, madre –murmuré y abrí la puerta.
La verdad es que durante la cena Sara resultó bastante agradable. No hablaba mucho pero tenía una bonita risa musical (media octava) y a los postres llegó el momento en el que nos habló de su incubo.
 -Primero aparece con medio cuerpo fuera de la pared y me mira mientras yo estoy tumbada en la cama como en una especie de trance –nos contaba Sara. Joan y Anna intercambiaron una mirada cómplice-. Luego viene hacia mí con una sonrisa de oreja a oreja.
Eso me inquietó bastante: imaginarme un fantasma que se le acerca con una sonrisa radiante como un gato de Chesire. Sara prosiguió:
-Se acerca, se tumba a mi lado y sin dejar de mirarme fijamente me, me…
-Se te folla –intervino Sergio con la mirada indulgente de alguien que ya ha oído antes la historia.
-Me posee –le corrigió Sara un poco enojada.
Anna aventuró sutilmente:
-¿No has pensado en cambiarte de casa?
-¿Cambiarme? –Sara parecía realmente sorprendida. En la mesa se estaba creando cierta tensión-… ¿Tú sabes lo a gusto que me deja?
Joan y Anna estaban envueltos en un estupor neblinoso, tan aturdidos como sonámbulos que se resisten a despertarse. El aire pareció detenerse en torno a nosotros y entonces dije:
-¿Alguien va a querer café?
Y el aire se largó a otra parte y se dedicó a sus asuntos.
No sé si los súcubos han sido llevados al cine, pero los íncubos tienen una película: Incubus (1965) con William Shatner, el célebre capitán Kirk de Star Treck, que además tiene la particularidad de ser el primer largometraje rodado en esperanto:
Ribot se ha ido de puente, pero Melmoth nos ofrece un brillante relato sobre la invisibilidad:
INVISIBLE
De repente se dio cuenta que la gente lo ignoraba por completo. La sensación era muy extraña. Parecía como si se hubiera hecho invisible de repente. Hizo un esfuerzo para hacerse notar, tanto en la familia como en el trabajo y amigos circunstanciales, pero no hubo manera. Se puso a reflexionar profundamente sobre su nueva y lamentable situación. Quizá la gente había cambiado, se dijo. Desde hacía algún tiempo venía notando un considerable cambio en la aptitud de las personas. Se habían vuelto más frías, más indiferentes al calor humano y solo reaccionaban a través de sus móviles para decir mentiras, para contar unas vidas que no llevaban porque no se atrevían a realizarlas. Sin embargo, entre ellas seguían interactuando por pura hipocresía, no obstante, a él tampoco se le permitía entrar en eso. Recordó a Griffin, el personaje de H. G. Wells de la novela El hombre invisible. No, él no había estado jugando peligrosamente con probetas, alambiques, tubos de ensayo, microscopios, pipetas, buretas, embudos, hornillos, termómetros, cuentagotas y siniestras risas a través de vapores verde radiactivo. Él no tenía ni idea que química. Tampoco había estado expuesto a altas radiaciones como los superhéroes de la Marvel para convertirse en El hombre invisible, o al menos, eso creía. La idea que su invisibilidad tuviera algo que ver con aquellas gambas congeladas que ingirió en mal estado quedaba descartada. También pensó en Bruce Willis en aquella película donde estaba muerto y no lo sabía. Creyó que era demasiado tópico para ser verdad con respecto a su situación.
 Ya no se encontraba bien en su casa, ignorado por su mujer y sus hijos. Le deprimía, todavía más, asistir al trabajo donde nadie le miraba y los pocos amigos que tenía ya no lo llamaban y, si era él el que llamaba, nadie le cogía el teléfono. Y con estas cosas dentro de su cabeza, iba caminado con el cuello del largo abrigo subido y tapándole el rostro hasta los ojos, y las manos enfundadas hasta el fondo de los bolsillos. De repente vio a Susana Estrada, no, no era la famosa actriz y vedette; se llamaba igual que ella. Había sido su novia hacía ya mucho tiempo. Vio que Susana saludaba a un tipo, y hombre, le devolvió el saludo con ojos alucinados. No me extraña, se dijo El hombre invisible, todavía está de buen ver. La siguió como alma en pena, total, tampoco se fijaría en él. Susana entró en el cementerio y se detuvo ante una tumba sin flores. El hombre invisible se dijo que lo más tópico sería que en aquella tumba se leyera su nombre y apellidos con la fecha de nacimiento y defunción. Miró por encima del hombro de Susana para leer su propio nombre con letras doradas sobre el mármol frío. Allí yacía Susana Estrada. Susana se puso a llorar por ella. El hombre invisible le puso la mano sobre el hombro para consolarla. Ella se giró bruscamente asustada. Miró a su alrededor sin ver a nadie. El hombre invisible supo que también era invisible para los fantasmas. Sintió envidia de aquel desconocido que asombrado de ver a una conocida muerta, lo vio y le saludó. 
FIN
RECETA: POLLO AL CHILINDRÓN

 Sofreír los trozos de pollo en aceite y retirarlos.
En la misma cazuela freír pimiento verde y rojo cortado fino, cebolla picada y unos taquitos de jamón. Cuando se vean las verduras trasparentes añadir 1 bote pequeño de salsa de tomate.
Reducir un poco y verter 1 vaso de vino blanco.
Tapar la cazuela y dejar cocer a fuego lento media hora.
¡Buen provecho!

jueves, 28 de noviembre de 2019

FREAK SHOW

Cuento escrito a cuatro manos con Mudit, profesora de danza y escritora.

El programa se llama Triunfo Freak. El show premia con una importante suma al fenómeno de circo más impactante. En el estudio de grabación hay muchos entre el público –enanos, gigantes, siameses, hombres cocodrilo-… todos con la misma camiseta roja con las letras TF.
Una voz atronadora anuncia el siguiente concursante. Las cámaras preparan el zoom, las luces centellean sobre el escenario y… el desconcierto se extiende por el plató. El público se apretuja para ver mejor al recién llegado formando un mohín rojo en mitad del estudio. ¡El concursante es normal! Bueno, lo más llamativo es que su rostro es idéntico al de Leo Messi.
 El jurado –un hombre torso, un niño camello y una mujer barbuda- cuchichean entre ellos juntando las cabezas que forman un centro peludo. La mujer barbuda se pone en pie agitando las miles de lentejuelas brillantes de su ajustado vestido y dice:
-Caballero, me temo que no ha entendido bien las bases del programa – se pone una mano a modo de visera para ver más allá de los focos-. Su parecido con Messi es impresionante, pero esto no es un concurso de dobles de famosos. Buscamos fenóm…
La mujer barbuda calla al ver que de repente la camisa del hombre normal empieza a abrirse desde dentro y con el último botón aparece una segunda cabeza que asoma desde su abdomen. La cabeza habla con acento extranjero:
-Yo soy el concursante. No hablen con ese –señala a la otra cabeza-,  es mudo y sólo entiende esloveno.
La música suena a todo trapo, y todos –público y jurado- aplauden con entusiasmo.
FIN
MARC RIBOT
MELMOTH. EL ACTOR  
El actor tenía que interpretar un papel en el que un oficial jugaba a la ruleta rusa en el tercer acto. El personaje hacía una apuesta y, naturalmente, la ganaba. Disparaba el arma sin matarse.

 Para aderezar el asunto, pero sin confiárselo a los otros miembros de la compañía, el actor introdujo una bala auténtica en una de las recámaras del arma que utilizaba en escena. Sin saberlo los demás, el actor se jugaba la vida en la escena todas las noches. No se sabe muy bien las motivaciones que condujo al actor a semejante extravagancia, quizá por penas de amor, fanfarronada o melancolía profunda.
Por una suerte extraordinaria, actuó en las veintidós primeras representaciones sin incidente. Salió indemne todas las noches. La mañana del vigésimo tercer día, postrado por una fiebre muy alta, le fue imposible levantarse de la cama. Envió aviso al teatro para informar al director. Este llamó inmediatamente al sustituto del actor y lo puso a trabajar para que pudiera actuar aquella misma noche. El sustituto, con gran alegría, iba a actuar por fin, ensayó todo el día, se vistió enseguida con el traje del actor enfermo, cogió su arma y, para enorme sorpresa de todos, se mató aquella noche en el escenario.
El actor abandonó la cama dos días después para asistir a los funerales de su sustituto. Cuando el actor se recuperó de su leve enfermedad, volvió a su papel, dejó de introducir la bala en la recámara y se dio a la bebida.
FIN
RECETA: DORADA FELIZ
El nombre se me ocurrió al sacar la dorada del horno, me pareció que sonreía feliz.
Pedir en la pescadería que preparen una dorada para el horno (vaciarla y quitarle las escamas) En la bandeja añadir sal, 1 rodaja de limón, 1 hoja de laurel y rociar con aceite de oliva.
Introducir en el horno a 180º. Cuando empiece a tomar color verter 1 vaso de vino blanco y seguir cociendo 20m.
Y es que los peces también ríen, ¿porqué no?



lunes, 18 de noviembre de 2019

EL WALKING DEAD DE LOS PITUFOS


 En 1963, cinco años antes de que George A. Romero estrenara La noche de los muertos vivientes, se publicó el primer álbum protagonizado por los Pitufos que hasta ahora aparecían como secundarios en las aventuras de Johan y Pirluit: Los Pitufos Negros. La aldea de los Pitufos se ve aquí asediada por Pitufos Zombis o quizás sería mejor decir infectados, que no es lo mismo. Todo empieza cuando una extraña mosca pica a un Pitufo que pierde su habitual color azul para volverse negro y rabioso.
Papá Pitufo dice cosas que hoy se considerarían políticamente incorrectas. El venerable Pitufo también sucumbe a la plaga. Los Pitufos se infectan mordiéndose en la colita, lo que se ha interpretado por algunos como una solapada alusión a la homosexualidad de los personajes creados por Peyo; claro que eso sucedía antes de la aparición de la rubia y dulce Pitufina.
Las hordas de Pitufos Negros se dirigen hacia la aldea para contagiar a todos los supervivientes.
 En el año 2009 se reeditó el álbum con notables modificaciones. Los Pitufos Negros pasan a ser morados -The Purple Smurf- para evitar acusaciones de racismo.
ENTRAÑABLES ESCENAS EN EL SUPER (1) Marc Ribot.
Melmoth nos regala otro de sus Haikus.
LA LLUVIA
Un hombre camina lentamente bajo la lluvia. Un transeúnte apresurado le pregunta:

- ¿Por qué no caminas más aprisa?
-También llueve delante – contestó el hombre.



LA RECETA: CALLOS (Mondongo, para mis amigos del otro lado del charco)
Sí, ya sé que los platos de casquería tienen muchos detractores, pero miren que buena pinta tenían:
Yo compro tripa o callos de los amarillos. Sofreír en aceite y 1 cucharada sopera de pimentón picante. Cuando tomen color sazonar con sal y pimienta y añadir chorizo cortado en taquitos. 
Remover, añadir 1 vaso de vino blanco, tapar la sartén o cazuela y dejar cocer con el fuego al mínimo unos 20 minutos. Los suelo acompañar a la portuguesa, con arroz blanco, recordando a Pessoa:
"Un día, en un restaurante, fuera del espacio y del tiempo,
me sirvieron el amos como callos fríos.
Delicadamente dije que los prefería calientes.
Que los callos, a la manera de Oporto, nunca se comen fríos."