lunes, 21 de octubre de 2013

UN CATALÁN CONTRA 007

Antes de hacer esta portada me leí la novela de Fleming donde descubrí que el villano Scaramanga, aquí contrincante de 007, es catalán.

 Francisco Scaramanga nace en una casa de payeses ricos en el Bajo Ampurdán (Yo soy del Alto ¡somos casi paisanos!) Su padre es propietario de un circo donde el joven Scaramanga actúa en un espectáculo de tiro. Decide recorrer mundo y en Nápoles se convierte en sicario de la Cosa Nostra. Posteriormente se traslada a Jamaica convertido en un solicitado asesino a sueldo que ejecuta siempre con un revólver de oro y balas de 25 kilates.
En la película El hombre de la pistola de oro (1974) Christopher Lee pone rostro a Scaramanga. Lee y Fleming eran primos, éste quería que el astro inglés interpretara al Doctor No en la primera película de la serie pero Lee tenía que incorporarse al rodaje de Drácula, príncipe de las tinieblas.
En la película el personaje de Scaramanga sufre diversos cambios: es cubano, ex agente del KGB, usa una Lüguer automática de oro en lugar de un revolver y tiene su escondrijo en una isla cercana a Macao. Lee aportó la idea de que Scaramanga tuviera una peculiaridad en su físico: una tercera tetilla.
 El hombre de la pistola de oro es mi preferida de las siete películas con Roger Moore en el papel de 007. La actuación de Lee proporciona a Scaramanga mayor carisma que Bond. Su presencia se hace constante –como el Drácula de sus películas- incluso cuando no aparece en pantalla. Moore estaba celoso por el trato preferente –según él- que los guionistas dedicaban al villano. Un día le espetó al director Guy Hamilton: “¿Qué tal si titulamos la película Scaramanga contra 007?”
Hamilton regaló a Lee la pistola usada en la película que le fue requisada al actor en la aduana de Los Ángeles. Cuando se presentó con una autorización policial para recuperarla había desaparecido misteriosamente.
Atención a la escena de la acrobacia del coche naranja un puente. Fue la primera vez que se empleó un trucaje de ordenador para una película.

 El actor parisino Hervé Villechaize, de 1´22 de estatura, es Nick Nack, el colaborador y factótum de Scaramanga.
 Hervé se hizo muy popular en nuestro país por su parecido físico con el entonces presidente Felipe González. Aquí le vemos en el programa Viaje con nosotros (TVE 1987). Javier Gurruchaga –parodiando a Victoria Prego- le recibió así: “¡Ooooh, señor presidente! ¡Cómo desgasta el poder!”.






martes, 15 de octubre de 2013

EL ACTOR QUE ACOJONÓ A STANLEY KUBRICK



Hombre, con esas pintas tampoco es de extrañar.


Se llamaba Bill McKinney (1931-2011) y su papel más recordado es el de sádico redneck que sodomiza a Ned Beatty en Deliverance (1972) de John Boorman.
En el verano de 1986 Stanley Kubrick se encontraba preparando el reparto de La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987) El director se interesó en Bill McKinney para el jugoso papel de sargento Hartman, el despiadado instructor de marines que martiriza al desdichado recluta Patoso (Vincent D´Onofrio) Había citado a McKinney en su despacho de la Warner pero la noche anterior Kubrick vio un video de Deliverance y la actuación de McKinney le provocó pesadillas.
Según su secretaria Lana Cowitt: “Kubrick apareció esa mañana demacrado y me dio instrucciones de que no quería recibir a Bill McKinney, que su presencia le intimidaba muchísimo y se encerró en su despacho durante horas sin siquiera atender el teléfono.”
Kubrick, el maniático director que en El resplandor obligó a Nicholson a repetir 152 veces la secuencia en la que derriba una puerta a hachazos y que atormentó a Shelley Duval para que su pánico se reflejara en la pantalla se sentía ahora aterrorizado por la visita de McKinney a los estudios.

Pero durante su encierro Kubrick visionó el video de R. Lee Ermey, un ex sargento de marines contratado como asesor militar. Kubrick quedó tan impresionado por la arenga llena de juramentos e insultos que Ermey  recita en la grabación que decidió darle el papel del instructor Hartman que le haría famoso.
En años posteriores McKinney siguió apareciendo en películas de su amigo Clint Eastwood y prestando su ronca voz (fumaba cuatro paquetes de Camel diarios) para anuncios y videojuegos. El anuncio de su muerte en Facebook no tiene desperdicio:
 "Hoy nuestro querido Bill McKinney falleció en Presbyterian Hospice. Un ávido fumador durante 25 años de su vida. Tenía 80 años y todavía lo suficientemente fuerte como para haber filmado anuncios de Doritos dos semanas antes de su muerte. Le sobreviven un hijo y varias ex esposas. RIP.
VOLVIENDO CON DELIVERANCE
Esta es una portada que me encargaron para la novela en que se basaba la película de John Boorman protagonizada por Burt Reynolds y Jon Voigth. Su secuencia más recordada es la conocida como Duelo de banjos interpretada por Ronny Cox y un extraño niño. El tema Dueling Banjos ganó un disco de oro que John Boorman guardó en su casa hasta que fue robado por el famoso delincuente irlandés Martin Cahill. Resulta curioso que Boorman dedicara a Cahill su película The General (1998) premiada en Cannes y protagonizada por Brendan Gleeson.

PREMIOS POE
En mi entrada Clones en Brasil (30 septiembre) mencioné mi portada presentada a los Premios Poe de Los Ángeles. Esta portada de Gris Grimly ha resultado la ganadora. Yo lo tenía muy difícil compitiendo con el genial Grimly.

Bueno, otro año será. Me tomaré una pomada menorquina a la salud de Grimly:

jueves, 10 de octubre de 2013

OTRA ENTRADA POTI-POTI

Poti poti. Así es como llamo a esas entradas en las que pongo un poco de esto y de lo otro... esta mañana estoy algo disperso.
POSTAL DESDE ALABAMA


"Querida mama: el pasado domingo todos los del Klan de Tuscaloosa fuimos a la feria. Un gran día. Lo pasamos de miedo en la noria. La nota negativa la dio el palurdo de Zachary que fue reprendido por haber comprado una bolsa de Conguitos.
"Te quiere tu hijo Leroy."
"EL CEMENTERIO DE ANIMALES" CONTADO A LOS QUE TIENEN  PRISA
¡Atención! contiene SPOILER:
EL INSPECTOR DURALEX EN LA FACULTAD DE CRIMINOLOGÍA
La sala estaba atestada de alumnos expectantes. Duralex dio unos golpecitos al micrófono e inició su arenga:
-Os jactáis de no creer más que en lo que veis, pero no veis más que lo que os enseñan. Os lo demostraré con el siguiente caso:
“La encontraron muerta encima de la alfombra.  Ella no llevaba puesto ningún vestido. La habitación estaba cerrada con llave y su cuerpo brutalmente destrozado.
“Empecé a investigar: la habitación estaba en un noveno piso. Nada más llegar deduje que la víctima había entrado por la ventana a pesar de que era imposible escalar la fachada. Otro dato: en la cama dormía un hombre de negocios que declaró haberse acostado a las dos de la madrugada. La muerte se produjo a medianoche y por tanto ella ya estaba encima de la alfombra.
“Sin embargo el hombre de negocios aseguró no haberla visto.
“¿La explicación? Muy simple: se trataba de una mosca aplastada por una zapatilla.
“Si bien es verdad que se daba la agravante circunstancia de que encontraron además un cadáver de mujer debajo de la cama.
“Pero ello ya no tiene relación con el caso."
Los asistentes aplauden con entusiasmo. Sacan a Duralex en volandas y lo arrojan al estanque de los patos.
LA RECETA: POLLO SUREÑO
Viene a ser un Pollo Kenthucky a mi manera. Quitar la piel a 4 muslos de pollo y dejarlos macerar una hora en sal, pimienta, el zumo de 1 limón y un chorrito de Coca-Cola que le da un toque acaramelizado muy bueno.
Extender harina en un plato y pasar por ella los muslos (los de pollo, se entiende) Una vez enharinados pasarlos por un cuenco con huevo batido.
Freír los muslos en aceite bien caliente. Cuando estén bien cocidos servirlos con perejil picado y unas rodajas de limón.

viernes, 4 de octubre de 2013

EL TATUAJE

Mi amigo Pau y yo estábamos mirando los dibujos del escaparate de un local de tatuajes y piercings.
-¡Mira, Pau, el signo de Los cigarros del faraón! Me encanta. Alguna vez he pensado en tatuármelo.
-No hi han pebrots (No hay huevos) -me retó Pau.
-¿Nos jugamos algo?
-Cincuenta euros y lo que cueste el tatuaje.
Hala, a mis 52 tacos y tatuado. A la vejez... Sí, me encanta ese símbolo aunque la verdad es que no soy especialmente tintinófilo. Los cigarros del faraón no es la mejor aventura de Tintín ( Stock de Coque es muy superior) pero es una agradable aventura que se inicia en un barco rumbo a Egipto y termina en la India.
La saga ganó mucho cuando apareció el irascible capitán Haddock cinco libros después. En Los cigarros... aparecen por vez primera los detectives Hernández y Fernández (Los Dupond en la versión catalana) quienes descubren un alijo de cocaína en el camarote de Tintín. ¡Con lo buen chico que parecía...!


El intrépido reportero demuestra cierta tendencia al travestismo:
Esto ya se está poniendo algo raro... Tintín bailando con dos señores en calzoncillos:
Cualquier aventura queda mucho mejor si incluye una reunión secreta entre encapuchados:

UN HOMBRE TATUADO
Una de mis primeras portadas. El hombre ilustrado es un vagabundo con el cuerpo completamente tatuado. Los tatuajes -hechos por una mujer del futuro- son animados y hasta cuentan historias. Una gran novela.
UNA MUJER TATUADA
Lydia the Tatooed Lady de la película Una tarde en el circo.(1939) Groucho la consideraba la mejor canción de la filmografía de los Marx.
Y... eso fue todo por hoy, amigos.







lunes, 30 de septiembre de 2013

CLONES EN BRASIL


Acabo de terminar esta portada, la segunda que me encargan (la otra fue Las poseidas de Stepford) de Ira Levin, un escritor que me gusta mucho.
El protagonista de Los niños del Brasil es uno de los seres más malvados que se han paseado por nuestro planeta: Josef Mengele, el médico de Auschwitz. Desde su escondrijo en la selva amazónica Mengele inicia un siniestro plan relaciondo con sus dos obsesiones: los gemelos y la clonación. El único que puede detenerle es Liebermann, un cazador de nazis claramente inspirado en Simon Wiesentahl.
Los niños del Brasil se llevó al cine en 1978 con un histriónico Gregory Peck y Lawrence Olivier en los papeles de Mengele y Liebermann respectivamente. Fue la mejor adaptación de una novela de Levin después de La semilla del diablo (1968) pues la versión de Las poseidas de Stepford (2004) con Nicole Kidman resultó nefasta.
EL PUEBLO DE LOS GEMELOS

Mengele llegó en 1963 a Colonia Godòi (a la izquierda una de las raras fotos de Mengele de ese periodo) una aldea de inmigrantes alemanes en Brasil. Desde entonces la tasa de nacimientos de gemelos en ese pueblo cuadriplica la media mundial.
En Colonia Godòi la proporción de nacimientos de gemelos es de uno cada cinco partos, y en el resto del mundo es de uno cada treinta. Los partos múltiples han convertido esa comunidad en atracción turistica donde cada dos años celebran la Manschettenknöp Fest (Fiesta de los gemelos) Las cifras son claras: las oleadas de partos múltiples se suceden en Colonia Godòi a partir de la llegada de Mengele, es decir, desde 1963. Los más viejos del lugar le recuerdan ejerciendo de veterinario y practicando la inseminación artificial; una novedad por entonces.
LA ÚLTIMA PELÍCULA DE CHARLTON HESTON.
 Heston aceptó interpretar a Mengele en la curiosa coproducción USA-Brasil-Alemania My Father Rua Alguem 5555 (El título es el de la dirección de Mengele en Sao Paulo) después que Maximilian Schell y Anthony Hopkins rechazasen el papel. Fue la última aparición en la pantalla de Heston quien durante el rodaje declaró a un periodista que padecía demencia senil.

Un anciano Mengele (Heston) recibe la visita después de años sin verse de su hijo Manfrd (Tomas Kretchsmann, el oficial alemán que ocultaba a Adrien Brody en El pianista) Les secunda F. Murray Abraham en el papel de Simon Wiesentahl.
A pesar de las buenas críticas que recibió la película apenas ha podido verse a causa de una disputa entre dos distribuidoras. No se ha estrenado en Espeña pero llegará aquí en DVD el próximo noviembre.





 ...Y UNA PORTADA A CONCURSO
La revista Nevermore -los que me regalaron el cuervo- han nominado una de mis portadas para los próximos Premios Poe en Los Ángeles. ¡A ver si hay suerte! Si gano, a ver que bicho me enviarán
La idea se me ocurrió contemplando un cubito de hielo en un vaso de whisky.



jueves, 26 de septiembre de 2013

LA VENGANZA DEL PULPO


El surcoreano Kim-Hoo ha vivido una experiencia kafkiana que parece sacada de una película y todo a causa de unos nakji, pulpitos que los surcoreanos se comen vivos. Suelen cortar los tentáculos que aún se retuercen en el plato y mojarlos en aceite de sésamo antes de comerlos.
En abril del 2010 Kim y su pareja Yoon compraron en un restaurante unos najki para comerlos más tarde en la habitación de su hotel en Incheon, cerca de Seul.
Poco después Kim avisó en recepción de que su novia se había desmayado y no respiraba. La trasladaron rápidamente a un hospital pero los médicos no lograron salvarla. Certificaron que había muerto asfixiada por un tentáculo adherido a su faringe.
Pero el calvario de Kim no había hecho más que empezar: el padre de Yoon apareció en un popular programa de televisión surcoreano reclamando justicia. Estaba convencido de que la muerte de su hija no fue accidental y basaba esa suposición en el descubrimiento de un seguro de vida que Yoon había contratado un mes antes de morir y que dejaba a su novio como único beneficiario de una póliza de 200 millones de wons (130.000 euros) Kim fue detenido en marzo del 2012 y condenado a cadena perpetua. De nada sirvió que clamara por su inocencia y alegara desconocer esa póliza. El abogado del joven recurrió y finalmente Kim salió en libertad el pasado mes de abril.

Leí esa noticia en un recorte de La Vanguardia que me mostró Shin-Hee, propietario y cocinero de un restaurante coreano cerca de mi casa.
-De vez en cuando se leen casos de muertes por comer najki –me explica Shin mientras bebemos soju, el sake coreano-, aunque más se producen en Japón por el pez fugu. La prensa japonesa lo silencia y es que los turistas dejan mucho dinero en los restaurantes donde lo sirven.
Recomiendan masticar bien el najki –prosigue Shin-, pero nos gusta sentir retorcerse los tentáculos al tragarlos. Aquí tenemos un estanque con pulpos pequeños, los comemos los domingos por la noche cuando el local está cerrado y sólo para el personal de la casa y algunos amigos. La legislación española prohíbe servir animales vivos.
Shin apura el soju y me hace un guiño:
-¿Qué, Miquel? ¿Te animas este domingo a probar el najki?
-Er… Mejor, no, pero gracias de todos modos.
No me seduce perseguir la comida por la mesa. Aviso que este vídeo no es apto para gente impresionable:
Este vídeo no tiene nada que ver con el tema pero es mucho más agradable. En El club de los monstruos (1981) aparece una stripper que se lo quita literalmente TODO:


 Esta receta lleva tentáculos pero bien cocidos:
TALLARINES CON SEPIAS
Recomiendo los tallarines negros al nero di sepia.
Limpiar y cortar en tiras dos sepias. Sofreír en una sartén la sepia (hay un truco para que no salpique: añadir un tapón de corcho al calentar el aceite) dos dientes de ajo fileteados, una guindilla y una cebolla grande picada. Verter una copa de vino blanco seco, cuando se reduzca un poco añadir tomate pelado y sin semillas.
Cocer la pasta, escurrir los tallarines y mezclar bien con la salsa. Servir inmediatamente.

   

domingo, 22 de septiembre de 2013

ADIÓS A LAS CABINAS



En Barcelona ya sólo quedan siete cabinas telefónicas con cubículo. El Ayuntamiento piensa reconvertirlas en instalaciones para recargar smartphones.


Ahora quedaría muy fuera de lugar el mediometraje La cabina (Antonio Mercero,1972) única producción de TVE galardonada con un Emmy.(Aún hoy es la obra televisiva española más premiada)  Protagonizaba José Luis López Vázquez esta historia escrita por un José Luis Garci que parecía querer imitar al Rod Serling de La dimensión desconocida. La cabina que aprisiona a López Vázquez fue pintada de rojo para que se destacara más en la fotografía a blanco y negro.
Su emisión desencadenó un temor colectivo en España. Recuerdo haber visto algunos usuarios de cabinas que, mientras hablaban, sujetaban la puerta con el pie para evitar quedarse encerrados. La cabina tuvo una demanda por plagio: el entonces desconocido Paul Verhoeven acusó a Garci de tomar la idea de un corto que dirigió para la TV holandesa en el que a un ciudadano se le queda atrapada una mano al introducir una carta en un buzón de correos. Curioso, un buzón, otro mobiliario urbano destinado a desaparecer.

 La interesante película Phone Booth (Última llamada, 2002) tiene como único escenario una cabina telefónica donde Colin Farrell está atrapado a merced de un francotirador (Kiefer Sutherland) El autor del guión es Larry Cohen, conocido por sus películas de terror serie B, quien le ofreció en los años setenta el guión a Alfred Hitchcock al que le gustó la idea: un hombre que durante toda la película no puede salir de una cabina telefónica pero Cohen no sabía cómo hacer que ese planteamiento diera de si durante todo el metraje. La solución le llegó en los noventa: Un francotirador, pero ahora el problema era el siguiente: ¿quién se metería  en una cabina en plena era de los teléfonos móviles? Cohen decidió que cuando el protagonista pasa ante una cabina el teléfono suena y éste coge el auricular en un gesto instintivo.
Steven Spielberg y Mel Gibson se mostraron interesados en adaptar el guión pero finalmente Joel Schumacher (Un día de furia, Batman Forever…) aceptó dirigirlo. Colin Farrell fue el protagonista elegido después de que Jim Carrey rechazase el papel.

El año pasado intenté llamar –no funcionaba- desde la cabina de Balmes-Diputación; uno de los siete últimos cubículos que quedan en Barcelona. Al entrar me sentí como transportado en el tiempo y me dio la idea para este relato; algo es algo:
EL DÍA QUE TIRARON LA BOMBA

Cuando tiraron la bomba Berto estaba buscando un vino adecuado.
A Berto le gusta Berta. Pero a Berta no le gusta Berto del mismo modo. Berta le propuso que fueran amigos y Berto aceptó esa amistad de sala de espera confiando secretamente en que el tiempo cambiaría la situación.
Berta le había invitado a cenar. No sabía cuál era el plato pues era una cena sorpresa; a ella le gustaban esos pequeños juegos. Convinieron en que él traería el vino. Berto se detuvo indeciso frente a la licorería ¿Qué vino sería el adecuado, blanco o tinto? Era una cena sorpresa, no podía saberlo. Resolvió llamar a Berta para consultarle que vino acompañaría mejor lo que fuera que había preparado. No le quedaba saldo en el móvil pero había una cabina telefónica en la esquina. Cuando entró en el cubículo experimentó una curiosa sensación de salto temporal, hacía años que no telefoneaba desde una cabina callejera. Puso tres monedas de veinte céntimos. Al otro lado descolgaron el auricular y Berto volvió a oír aquel olvidado ruido metálico de monedas deslizándose hacia el interior. Aún llegó a escuchar la voz de Berta “¿Diga?” cuando se oyó una pavorosa explosión, luego la línea se cortó.
Berto miró por entre los anuncios pegados a los cristales de la cabina. Vio un resplandor lejano en otro barrio, a quilómetros de allí. A su alrededor miles de objetos eran arrojados por todas direcciones como en el interior de un huracán. El aplastante ruido se había convertido en un sordo rumor quizás porque ya no cabía en nuestros cerebros. Aquella monstruosa ola de luz blanca que mascaba millones de grados de calor se acercaba babeando, hinchada de electricidad.
Y encima, la cabina se había tragado las monedas.