lunes, 14 de noviembre de 2011

EL TARZÁN PROHIBIDO POR FRANCO


Durante la Segunda Guerra Mundial el régimen franquista tomó decididamente partido por el Eje impidiendo el estreno en España de películas con mensaje propagandístico aliado. Algunas se estrenaron mutiladas, es el caso de Casablanca, con gran retraso como le ocurrió a Ser o no ser y otras tuvieron que esperar a la muerte de Francor: La Sra. Miniver, El gran dictador… pero sorprende que a estos títulos considerados clásicos intocables hay que añadir una película como El triunfo de Tarzán (1943) protagonizada por Johnny Weissmuller y con Frances Guifford como la princesa de la ciudad perdida de Palandrya en un papel que recuerda mucho a Jane y es que Mauren O´Sullivan no pudo incorporarse al rodaje a causa de su embarazo.


Tarzán y su hijo Boy viven en la selva después del regreso de Jane a Inglaterra. Mientras tanto un comando de paracaidistas alemanes se apodera de la ciudad de Palandrya como base de la futura conquista del África subsahariana. Tarzán ignora las peticiones de ayuda de la princesa hasta que los alemanes secuestran a Boy y entonces decide combatir a las fuerzas del Reich con un machete y un elefante al grito de “Tarzán hacer la guerra” ; menudo es él. Esta producción fue en su momento la más taquillera del Tarzán de Weissmuller e incluye en su reparto a Sig Ruman, el inolvidable coronel Ehardt de Ser o no ser de Lubistch.
Aún recuerdo su estreno en el cine Capitol de Barcelona en agosto de 1978. Por entonces el Capitol celebraba las proyecciones de la serie Tarzán decorando su vestíbulo con un imponente atrezzo a base de plantas tropicales, lianas, cacofonías de la selva y hasta una pequeña cascada. La Vanguardia anunció así su estreno: "¡Por fin! Después de 35 años… ¡Tarzán combatiendo junto a los aliados!"
Observen el cachondeo que se traían con el Führer en la escena final con Chita:

jueves, 10 de noviembre de 2011

EL TAXISTA HITCH


Últimamente he viajado a menudo en taxi a causa de una sencilla operación de menisco que me ha obligado a llevar muleta. Las conversaciones –más bien monólogos- de los taxistas no se apartaban de estos temas: la crisis, Zapatero y Mourinho. Acabo de enterarme que Frederick Hitch (1856-1913) al licenciarse del ejército trabajó mucho tiempo como taxista en Londres ¡Cómo me hubiera gustado subir con él, la de historias que contaría! Hitch fue uno de los soldados condecorados por la defensa de Rorke´s Drift, una de mis batallitas preferidas, llevada al cine en la magnífica Zulú (1964) con Michael Caine y Stanley Baker.
El 22 de enero de 1879 unos1300 soldados británicos y coloniales fueron masacrados por los zulúes en la Batalla de Isandlwana, la mayor derrota de un ejército imperial a manos de fuerzas nativas. También tuvo su película: Amanecer Zulú (1979)
Horas más tarde un jinete de los Voluntarios de Natal llega a la cercana misión de Rorke´s Drift para informarles del desastre y de que tres Impis (regimientos zulés) con cerca de 4000 guerreros se dirigen hacia allí. Al oír esa noticia los soldados nativos salen por piernas dejando la guarnición con la mitad de sus efectivos: 140 soldados, 30 de ellos enfermos.

Los tenientes Chard y Bromhead (Caine y Baker respectivamente en el film) deciden que no pueden hacer frente a un enemigo tan numeroso en campo abierto y fortifican el perímetro con carros, cajas y sacos de provisiones. Mientras tanto se oye desde las colinas un inquietante ruido parecido a un tren en marcha, son los zulúes que se acercan golpeando sus escudos con los iklwa que es como llaman a sus lanzas por el sonido que hacen al extraerlas de un cuerpo.
El soldado Hitch que estaba de vigía fue el primero en verlos y gritó esta frase: “¡Ahí vienen, densos como la hierba y negros como el trueno!”
Los zulúes se disponen a atacar usando su clásica formación del Impondo Zankomo (cuernos de búfalo) Una gran masa de guerreros avanza por el centro mientras que los hombres más jóvenes situados en los cuernos izquierdo y derecho rodean al enemigo impidiéndole toda posibilidad de escapar, entonces vuelven a la carga los soldados del centro rematando a los defensores. Los soldados abren fuego y rechazan la primera oleada pero los zulúes no se dan por vencidos. Durante 10 horas y sin descanso se suceden los asaltos y los combates cuerpo a cuerpo que los ingleses rechazan a punta de bayoneta.

Cuando al amanecer del día siguiente llegan los refuerzos 17 hombres habían muerto en el lado británico y casi 600 entre los zulúes. Como se ve en el grabado los cadáveres amontonados llegaban a la altura de las barricadas.
Un dato curioso: en 1906 el capitán médico Edward Foster inició una serie de investigaciones al descubrir que diez de los defensores de Rorke´s Drift se habían suicidado. Sus trabajos son el origen de lo que se llamó al principio fatiga de combate y después neurosis de guerra.

lunes, 7 de noviembre de 2011

LA VISITA DEL CALAMAR (RELATO)

Dedicado a Isabel del blog PELICUARIO. Nació en Montgat y le gustan los bocadillos de calamares.


Gregorio Halibut se estaba deshaciendo de un sueño con bellos y dulces fantasmas como quien se deshace de una piel de serpiente recién mudada. Se removió para colocarse en una posición más cómoda y entonces percibió ese olor a marea baja propio de la actividad sexual. Nada de eso había ocurrido en la cama de Halibut desde hacía mucho tiempo y se estremeció ligeramente cuando su mano tropezó con algo húmedo y cartilaginoso. Apartó las sabanas de un tirón y descubrió un calamar.
Aquello era tan insólito que Halibut se sintió más desconcertado que inquieto. Como si hubiera entrado una ventolera repentina abriendo las puertas de par en par. Sosteniendo uno de los tentáculos entre dos dedos fue hacia el lavabo y arrojó el cefalópodo al inodoro.
Por la mañana Halibut tomaba café observando distraído el juego de los rayos del sol filtrándose por las rendijas de la persiana. Frunció los ojos y unos globos acuosos y distantes le devolvieron la mirada. Un calamar estaba recostado sobre la jarrita de leche con sus tentáculos colgando indolentes en un ángulo de la mesa. Mientras Halibut observaba el calamar siendo tragado por el inodoro decidió pedir hora al doctor Fletán, su médico de cabecera.
El médico lo miraba ceñudo y con embarazosa expresión profesional cuando le pidió a Halibut que le hablara de su infancia. Escogiendo con cuidado sus palabras Halibut relató su niñez solitaria, con un padre distante que prefería dejarlo al cuidado del tío Lucio –el rarito de la familia- que le colmaba de atenciones y regalos. Fue entonces cuando el doctor le preguntó:
-¿Cuál era el trabajo de su tío Lucio? –y cuando Halibut respondió que tenía una pescadería en el mercado la voz del doctor adoptó un tono autoritario y profesional: -Ahí está el quid. Su estado emocional, necesitado de afecto, quiere emular la presencia y los regalos de su tío Lucio, el pescadero. Esos mensajes que le lanza el subconsciente como una bengala de socorro los representa ese calamar que usted imagina ver…
-No son imaginaciones, doctor – le interrumpió Halibut-. Percibo incluso el olor a pescado rancio de ese bicho.
-¿Cómo?! –el médico perdió su semblante imperturbable-. Eso es alarmante, las alucinaciones olfativas suelen ser síntoma de lesión cerebral – escribió una dirección en un papel y se lo entregó a Halibut-: Se dirigirá lo antes posible a este centro donde le harán unas pruebas, tendrá que permanecer allí una semana. Es un sitio agradable, como un balneario.
Este lugar estaba en la costa, en Montgat. Halibut se dispuso a preparar su equipaje. Al abrir la maleta apareció un calamar que parecía saludarle con un tentáculo alzado y recostado sobre una hebilla.
Halibut conducía por la curvilínea carretera de la costa. Desde su ventanilla veía las playas blancas y las olas chocando imponentes. Seguía conduciendo paralelo al mar cuando un túnel lo ingirió. La radio se animó súbitamente al sonar un viejo tema de Flash and the Pan: Squid Dance. Halibut movió apresuradamente el dial convirtiendo la melodía en una sucesión de medias palabras atropelladas. Cuando descubrió que había dejado atrás el túnel y que se dirigía hacia un abismo intentó girar con un chirrido atroz de los neumáticos. Perdió el control del vehículo, se precipitó al vacío y en perfecta parábola aterrizó en un mar que lo saludó con siniestra calma.
El coche se hundía con rapidez. Halibut abrió la ventanilla para poder salir cuando el coche se llenara de agua y se posara sobre el fondo pero cometió el fatal error de no desabrochar antes el cinturón de seguridad. Forcejeó inútilmente con el cierre hasta que dejó escapar su vida con un estertor burbujeante.
Minutos después una sombra blanca, pequeña y fantasmal penetró por la ventanilla. Un calamar se acercó al inerte cuerpo y le rodeó afectuoso el cuello con sus tentáculos. Permaneció en esta posición dejándose mecer por la corriente, agitando perezosamente las branquias y con la cabeza recostada sobre la mejilla de Halibut.
Lo cierto es que el calamar parecía feliz.

viernes, 4 de noviembre de 2011

APUNTES DE CABO VERDE


EL HOTEL
Andreu y yo nos alojamos en el Hotel À Flor do Mar en Praia, la capital de Cabo Verde. Es un edificio color vinagre rodeado de esos enmarañados amasijos de cables que se ven en muchas calles de la ciudad. Me encanta dibujarlos aunque no sé porqué. También dibujo su terraza; la sombra es para darle un poco de intensidad dramática.
El recepcionista, Aurelio Da Paz, nos informa del original sistema para avisar a los clientes de la necesidad de evacuar el hotel en caso de incendio:
-Se me ocurrió viendo un documental sobre la Guerra del Vietnam. El día antes de que el Vietcong llegara a la capital todas las emisoras de Saigon pusieron White Christmas; era la señal convenida para que los periodistas abandonaran el país. Aquí ponemos un disco en la megafonía, claro que vienen huéspedes de muchas nacionalidades y había que buscar una canción muy conocida y me decidí por Close to Me de los Carpenters. Ya lo saben: si oyen esa canción salgan del hotel por piernas.
-No hay problema –aseguró Andreu-. Siempre me vienen ganas de salir huyendo cuando oigo Close to Me.


EL PASTOR DE CABRAS
En Cabo Verde se consume la cerveza Estelha que no se la recomiendo al amigo NatsnoC pues con ella se pasa de estar sereno a tener resaca sin el intermedio de la borrachera. También se fuma Muti Muti –una especie de marihuana local- en cachimbas como las del kifi marroquí.
Saboreamos Muti Muti admirando el paisaje de la costa de Sao Vicente. A nuestras espaldas un pastor vigila sus cabras apoyado en un árbol aquí llamado maddié. Parece sacado de una novela de Conrad: alto, piel muy negra y reluciente, lleva un collar de semillas sobre una vistosa túnica color azafrán con lagartos estampados y un largo bastón con una cabeza tallada en el puño. Andreu me acerca la cachimba y señala el horizonte:
-Veus aquella línia fosca? Això és la costa del Senegal. (¿Ves aquella línea oscura? Eso es la costa de Senegal) – y me acerca la humeante cachimba.
El pastor balancea un huesudo índice en nuestra dirección:
-Nois, aquí no hi trobareu pa amb tomàquet ni butifarra amb seques. (Chicos, aquí no encontraréis pan con tomate ni butifarra con judías.)
-Andreu… ¿Has oído lo mismo que yo o son los efectos de esa hierba?
Al ver nuestra bobalicona expresión de sorpresa el pastor se ríe divertido pero sin malicia. Se presenta: “Llamadme Ze” y nos cuenta en un catalán perfecto que vivió ocho años en el Maresme trabajando en la recogida del clavel y regresó con una importante suma de dinero, mucho para Cabo Verde, con el que compró treinta y ocho cabras y la dote de tres mujeres. “Por este orden –indica Ze-. Desde entonces vivo como un rey”.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

EL ORGASMETRÓN


Isaac Merrill, un ingeniero electrónico de Seattle, asegura que ha creado el prototipo de un artilugio capaz de producir orgasmos. Ha mostrado algunos diseños y tiene el aspecto de uno casco similar al de los motoristas con el añadido de algunos cables y accesorios. Merrill dice que su artefacto emite unos estímulos ultrasónicos que se propagan por vía ósea hacia el área septal del cerebro, frente al tálamo, donde están las neuronas que son centros del orgasmo, una para los hombres y cuatro para las mujeres (curioso ¿no?) para producir el consiguiente gustirrinín.
Merrill ya ha conseguido quien le financie la máquina –un empresario de telefonía móvil que guarda celosamente su anonimato- y asegura que va a presentarla en el Congreso de Tecnología de Houston, el más importante de su género en Estados Unidos, el próximo abril. Han pedido voluntarios para comprobar los efectos del artilugio de Merrill, no les faltarán ya que el primer día recibieron unas 4000 peticiones.
¿Veremos esa maquinita por la próxima Féria de Muestras en Barcelona?

viernes, 28 de octubre de 2011

WURDOLAK, CUENTO DE HALLOWEEN


Informe del capitán Julius Heide. 4 de agosto, 1944.
Mi coronel: la desaparición reciente de un pelotón de soldados alemanes mientras patrullaban en misión de vigilancia anti guerrilla por el monte Postavaru confirma el aumento de la actividad partisana en esta zona de los Cárpatos. Ayer llegué con mi compañía a la cercana aldea de Domogled donde el teniente Goetzi, de origen rumano, interrogó a algunos paisanos que nos informaron de un grupo liderado por un tal Gorsha que recorre las montañas de los alrededores. Parecen temerosos de ese Gorsha pues todos se santiguaban al pronunciar su nombre. Mañana a las 6 horas me dirigiré al monte Postavaru con la 1ª y la 2ª sección (68 hombres) con equipo completo, y dos perros rastreadores. El teniente Goetzi permanecerá con la 3ª sección en Domogled.
Heil Hitler!
La partida de los soldados es observada por el viejo Ion que se dirige, como cada mañana, a cortar leña. Corre apresuradamente a buscar a Goetzi pues ya sabe que puede entenderle:
-Teniente, escuche con atención pues de esto puede depender la vida de todos: si sus hombres regresan más tarde de las doce campanadas la tercera noche después de su partida volverán convertidos en… ¡wurdolaks! ¡La peor de las maldiciones caerá sobre este pueblo!
-¿Wurdolaks? ¿Vampiros? - Goetzi mira condescendiente al anciano mientras limpia el cañón de su pistola- Mire, abuelo: ahora no estoy para leyendas.
Tres días después, poco antes de las doce de la noche, un centinela se presenta ante Goetzi.
-¡Mi teniente! –un taconazo y-: Llega la unidad del capitán Heide.
El reloj de un monasterio cercano, lentamente, anuncia las doce. Apenas suena la primera campanada cuando el teniente ve salir del bosque al capitán que, seguido por los soldados, se aproxima a la aldea.
Goetzi se sorprende a sí mismo al experimentar un cierto alivio por el regreso de la tropa antes de finalizar el tercer día… ¿o quizás no? Han llegado justo al sonar las doce campanadas. ¡Y qué silencio! Normalmente regresan al campamento cantando algún himno militar. El teniente siente un repentino escalofrío e instintivamente acerca una mano a su pistola.
El reflector enciende destellos en los cascos de acero. Goetzi y el resto de los soldados miran con sorpresa y repulsión la cabeza ensangrentada que el capitán lleva en la mano.
-¡Aquí está Gorsha! –anuncia con una sonrisa triunfal que descubre unos enormes y afilados colmillos. Se acercan los demás soldados, todos con una espantosa mueca en los labios.
Unos meses después, un grupo de soldados rusos a los que sorprende una tormenta de nieve se refugian en el monasterio. Cuando los monjes les sirven té caliente les preguntan acerca de la aldea que se divisa hacia el bosque y responden que Domogled debe estar deshabitada pues no se ve a nadie durante el día.
-¿Y por la noche? –pregunta un siberiano de ojos oblicuos.
-No sabemos. Nadie se aventura por ahí de noche.

Y el cuervo dijo: ¡Multiplícate por cero!

miércoles, 26 de octubre de 2011

PEG ENTWISTLE, LA MUJER DE LA LETRA “H”


“Me dirigí a las colinas de Hollywood, hacia ese gran indicador que ostenta la palabra: H-O-L-L-Y-W-O-O-D. Ya sabe usted que había gente que se tiraba desde ahí”:
(Los veinte amigos de William Shaw. Raymond Banks.)


La revista dedicada a temas insólitos Weird America dirigida por Gary Parfitt –el Iker Jiménez estadounidense- publica la noticia de que unos excursionistas acampados en las cercanías del famoso rótulo han visto merodear un fantasma. Para Parfitt no hay duda de que se trata del espectro de Peg Entwistle (1908-1932) la infortunada actriz galesa que puso fin a su vida saltando al vacío desde la letra “H”.

En su libro de memorias Amarga victoria Bette Davis confiesa que decidió hacerse actriz viendo actuar a Peg en una obra de Ibsen El pato salvaje. Su actuación le abrió las puertas de Broadway donde permaneció varias temporadas hasta que en 1931 decidió probar fortuna en el cine y se trasladó a Hollywood. Por entonces la suerte ya empezaba a darle la espalda, acababa de divorciarse del actor Robert Keith al descubrir que le había ocultado que tenía un hijo de una relación anterior. El hijo de Robert era Brian Keith (foto izquierda) que posteriormente se convirtió en un popular actor de carácter.
Consiguió un pequeño papel sin acreditar en Mad Hopes aunque compartía escena con el mismísimo Humprey Bogart.
Firmó un contrato con la RKO para el que sería su primer papel destacado en 13 Mujeres de David O´Selznick con Mirna Loy e Irene Dunne. Concluido el rodaje Peg se presentó a muchas audiciones sin conseguir ninguna oferta de trabajo. En los pases previos de 13 Mujeres los productores decidieron recortar drásticamente el papel de Peg y rescindieron su contrato con la RKO. El golpe definitivo llegó cuando Peg ni siquiera fue invitada a la premier de la película.

El 18 de septiembre de 1932 Peg se dirigió al monte Cahuenga donde está instalado el rótulo –entonces se leía HOLLYWOODLAND- que indica el lugar conocido como la meca del cine. Peg vivía muy cerca de allí y sabía que el encargado del mantenimiento de las 4.ooo bombillas que lo iluminaban solía dejar por la noche una gran escalera apoyada sobre la primera letra de la izquierda, la “H”.
Antes de precipitarse por una altura de 25 metros Peg había dejado una nota: “Lo siento mucho. De haberlo hecho mucho antes hubiera evitado mucho dolor”.
Dos días después de su muerte llegó a su domicilio una carta ofreciéndole su primer papel como protagonista femenino en la película The Old Dark House (El caserón de las sombras) que se disponía a rodar el también gales James Whale con Boris Karloff y Charles Laughton. Su papel fue interpretado finalmente por Gloria Stuart.