
Una noticia aparecida el pasado febrero en La Vanguardia ha disparado alarmas en Barcelona: en un bar musical un profesor universitario conoció a una atractiva mujer con acento sudamericano e iniciaron una amistosa conversación. Él se ausentó para ir a los lavabos y cuando regresó apuró su bebida percibiendo un sabor extraño.
Horas después el profesor se despierta dolorido y confuso en un banco de la calle Casanova con Gran Vía. Conserva el nebuloso recuerdo de haber pasado por un cajero de dónde sacó varios billetes de cincuenta euros (luego comprobó que, efectivamente, faltaba dinero de su cuenta) Se dirige a una sala de urgencias y en boca de un médico salvadoreño oye por vez primera esta palabra: “Burundanga. Son los síntomas. Le haremos unos análisis”. Las pruebas confirman el diagnóstico. Varios centros médicos de Barcelona, L´Hospitalet y alrededores han atendido treinta casos similares en los últimos cuatro meses.

La burundanga es una planta común en el centro y el sur de América. De ella se extrae la escopolamina, una droga que anula la voluntad. Durante la Segunda Guerra Mundial se utilizó eficazmente para obtener información en los interrogatorios.
Es muy ilustrativo el impactante caso de José Tojeiro al que unas desaprensivas echaron droja en el Colacao. No tiene desperdicio.
La narcótica experiencia de Tojeiro ha servido de inspiración para el mítico grupo musical Def Con Dos que han compuesto el tema Droja en el Colacao. No podía llamarse de otro modo.















