martes, 15 de marzo de 2011

BURUNDANGA, NO ES UNA LEYENDA URBANA

Con agradecimiento a Pepe Cahiers del blog La guarida del Eremita por recordarme el tema.





Una noticia aparecida el pasado febrero en La Vanguardia ha disparado alarmas en Barcelona: en un bar musical un profesor universitario conoció a una atractiva mujer con acento sudamericano e iniciaron una amistosa conversación. Él se ausentó para ir a los lavabos y cuando regresó apuró su bebida percibiendo un sabor extraño.
Horas después el profesor se despierta dolorido y confuso en un banco de la calle Casanova con Gran Vía. Conserva el nebuloso recuerdo de haber pasado por un cajero de dónde sacó varios billetes de cincuenta euros (luego comprobó que, efectivamente, faltaba dinero de su cuenta) Se dirige a una sala de urgencias y en boca de un médico salvadoreño oye por vez primera esta palabra: “Burundanga. Son los síntomas. Le haremos unos análisis”. Las pruebas confirman el diagnóstico. Varios centros médicos de Barcelona, L´Hospitalet y alrededores han atendido treinta casos similares en los últimos cuatro meses.


La burundanga es una planta común en el centro y el sur de América. De ella se extrae la escopolamina, una droga que anula la voluntad. Durante la Segunda Guerra Mundial se utilizó eficazmente para obtener información en los interrogatorios.
Es muy ilustrativo el impactante caso de José Tojeiro al que unas desaprensivas echaron droja en el Colacao. No tiene desperdicio.


La narcótica experiencia de Tojeiro ha servido de inspiración para el mítico grupo musical Def Con Dos que han compuesto el tema Droja en el Colacao. No podía llamarse de otro modo.

domingo, 13 de marzo de 2011

DESDE UN CUADRO, DESDE UN LIBRO


La salita de fumadores del hotel es tan diminuta que se presta a la confidencia. El hombre que se ha presentado como restaurador ha bebido mucho vino durante la cena y, aparentemente, tiene muchas ganas de hablar.
-Yo me he metido varias veces en el interior de un cuadro –dice mientras enciende un puro que ilumina su cara surcada por arrugas-. Sí, literalmente. Cuando veía un cuadro que me gustaba de manera particular me ponía frente a él y me concentraba como un equilibrista que se dispone a caminar sobre una cuerda.
La primera vez que lo conseguí fue en un cuadro de la Escuela Holandesa. Ya sabe, ese cuadro con un sendero en zigzag como una serpiente blanca. Me sumergí en aquella pintura y fue una sensación incomparable… yo me convertía en un personaje de carne y hueso en el interior de aquel lienzo y todo cobraba vida: las siluetas de los campesinos empezaban a moverse y decían algo en lengua flamenca hablando entre sí. De repente noté como si me estuviera fundiendo entre una capa de óleo. Así que me impulsé con todas mis fuerzas y salté afuera del cuadro antes de quedar retenido para siempre como un personaje más del lienzo.
El restaurador se acomoda haciendo crujir la silla. Su cuello se tensa y la cabeza calva me hace pensar en una tortuga asomando por el caparazón.
Hubo problemas –continua el restaurador-. Una copa de absenta muy fuerte servida por una robusta modelo de Rubens me dejó indispuesto durante semanas y otra vez cogí una pulmonía en la nebulosa pista de patinaje pintada por Degas.
El restaurador se pone en pie. Hasta ahora no me había dado cuenta de que era muy bajo. Lo justo para no ser considerado enano.
-Bueno, joven. Me he dejado llevar y he hablado mucho… ¡Buenas noches!
A solas en mi habitación no dejo de darle vueltas a la historia del restaurador y se me hace muy difícil conciliar el sueño. Abro mi bolsa de viaje y saco uno de los libros que siempre llevo conmigo: La torre del homenaje de Lampedusa. Abro una página al azar y me invade una brisa ligera como el movimiento de una capa de seda. Es la escena del banquete del rey Dagoberto en un valle rodeado de pinos. Mis dientes se hunden ávidamente en la carcasa del cordero asado fundiéndose en mi boca y goteando por la barbilla. El rey Dagoberto, que aprecia a los que disfrutan con la buena mesa, sonríe y ordena personalmente que me sirvan más vino. Es un borgoña con destellos rubíes, vigoroso, aunque algo áspero para mi gusto.

sábado, 12 de marzo de 2011

¿EL CHUPACABRAS EN CATALUNYA?


Circula en la red un curioso video de un supuesto encuentro de dos excursionistas con el Chupacabras, ese ser legendario al que se le atribuyen innumerables ataques de animales generalmente en la zona norte de México.
En este video -con cierto aire a La bruja de Blair- los comentarios de los protagonistas están subtitulados en inglés. No doy crédito a mis oídos cuando me parece oirles decir: "L´hòstia, això és per flipar, eh?" pero cuando subo el volumen no me cabe duda ¡hablan en catalán!. Definitivo es el aterrorizado "Mecasundéu!!!" que gritan cuando se topan con la misteriosa criatura.



¿Son dos turistas catalanes de paso por México o es que el Chupacabras merodea por nuestros bosques? Iker Jiménez, por favor, acláreme ese misterio que la semana próxima voy a una costillada y no me gustaría que el Chupacabras se nos zampara las butifarras.

miércoles, 9 de marzo de 2011

DEAFULA: DRÁCULA PARA SORDOMUDOS


Deafula (1975) es sin duda la más extraña de las adaptaciones al cine del personaje de Stoker. La película está completamente rodada en lenguaje de signos incluyendo voz en off para espectadores con audición normal. Dirigida, escrita e interpretada por Peter Wechsberg –aquí Peter Wolf- sordomudo y realizador del primer noticiario norteamericano para personas sordas.



El protagonista es el hijo de un predicador que un día es asaltado por un motorista hippie y drogadicto que le exige (por señas, claro) dinero. Surge entonces el otro yo del muchacho: Drácula, ataviado con capa negra y al que le han crecido colmillos y la nariz (¡!!) Un vampiro peculiar al que no le molesta la luz del sol y hasta lleva un crucifijo.

En Deafula abundan escenas sorprendentes como la del protagonista hablando consigo mismo. En el cine convencional esto se resuelve con una narración en off pero aquí resulta curioso ver al actor gesticulando furiosamente cuando no hay nadie a su alrededor. Cuando aparece el criado humano de Drácula ya es cuando esta película pasa de lo extraño al bizarro más absoluto pues ese sirviente en lugar de ser jorobado ¡tiene latas en lugar de manos! –no me lo invento, miren la foto de la izquierda- sin que se nos aclare el motivo. ¿Cómo se las debe arreglar un criado así con las tareas domésticas?

El avispado Wechsberg presentó su Deafula con el llamado formato SingScope, eran los tiempos del Sensurround y el Odorama, pero al público le pareció una película con argumento y dirección tan demenciales que todo el mundo creyó que se trataba de una parodia por lo que Wechsberg intentó relanzar su exhibición con el título Young Deafula aprovechando el éxito de la reciente Young Frankenstein de Mel Brooks.
Actualmente es una película imposible de encontrar por lo que los interesados en rarezas cinematográficas tendrán que conformarse con algunas escenas que circulan por la red.

lunes, 7 de marzo de 2011

EL MISTERIOSO CABALLERO DE LA FABRICA TRIANGLE


El próximo 25 de marzo (y no el día 8 como muchos creen) se cumplirán cien años del trágico incendio de la Fábrica Triangle en Nueva York donde perecieron 140 costureras que trabajaban en aquel edificio en condiciones infrahumanas. Quizás por este error común con las fechas la madrugada del día 7 se emitió en un minoritario canal del TDT una producción de los años 80: Triangle, 1911 protagonizada por Jane Seymour, actriz habitual en la TV de esa época. Me encontré casualmente con este telefilme justo cuando aparecía el llamado Misterioso caballero de la Fábrica Triangle del que remotamente recuerdo haber oído hablar al profesor Jiménez del Oso en un programa emitido un 8 de marzo.

Cuando las llamas alcanzaban las plantas más altas de la fábrica muchos testigos aseguraron haber visto a un hombre elegantemente trajeado sobre el alfeizar del noveno piso. Con ademanes muy galantes ayudaba a las costureras a salir por la ventana, les susurraba unas palabras y con un gesto las invitaba a saltar al vacío. Se ha conservado el testimonio del bombero Allan Karpinski que se acercó lo suficiente desde el edificio contiguo para oír algo de lo que les decía: “No temas, tírate, será como saltar de noche a una piscina de agua helada…” Aquella mujer saltó y otras cinco siguieron su ejemplo. El misterioso caballero pareció luego esfumarse. Muchas de las víctimas eran emigrantes indocumentadas y no se procedió a identificar los restos calcinados.

He estado buscando por la red alguna información sobre el Misterioso Caballero de Triangle y de momento lo único que encontré es una entrevista con Stephen King en la que asegura que se basó en ese personaje para crear su Pennywise, el malévolo payaso de IT, presente en varios sucesos luctuosos a lo largo de la historia. En una escena de la primera versión de la novela, después eliminada, aparecía Pennywise asomado en una de las ventanas más altas de la fábrica durante el incendio ayudando amablemente a las obreras a asomarse al exterior antes de saltar. Poco después Pennywise desaparecía sin dejar rastro.

sábado, 5 de marzo de 2011

EL SEÑORITO CALAVERA

No sé porqué pero siempre me han fascinado las calaveras. Tengo una pequeña de jade que es mi amuleto para jugar al póker (aunque no me está dando suerte últimamente) De vez en cuando les reservo un sitio en mis portadas:


El cráneo y el escarabajo no podían faltar aquí. El diseño está inspirado en la etiqueta de la botella de Jack Daniels siempre presente en mi estudio, también es un guiño a la dipsomanía de Poe.



Del fabricante de best sellers setenteros Sven Hassel. Mi agente me dijo: "En las novelas en que salen nazis pon una cruz gamada en la portada que así vende más". Curioso.


El guión novelado de la película candidata al Óscar del 2005. Tuve que cambiar la ilustración porque el jefe de diseño me dijo: "Nadie comprará un libro con una calavera en la portada". Curioso también.



El clásico de Juan Rulfo, una calavera acompañada de nachos y guacamole.


La calavera es por el sello de la Colección estadounidense Red Skull ahora llamada Red Bone pues la todopoderosa Marvel ya tenía registrado el nombre de Craneo Rojo para uno de sus supervillanos.



Calaveras por un tubo. Esta vez es una ilustración para uno de mis relatos vampíricos: Succubus que publiqué en este blog el 19 de marzo del 2010.

miércoles, 2 de marzo de 2011

SIMPLE CURIOSIDAD


Demasiado rápido para una curva tan cerrada. Jota empotra su moto Norton 500 CC monocilíndrica en una valla. Unos metros atrás viene su hermano Eme en una Guzzi 599 CC 8 cilindros y encuentra a Jota tendido en el suelo en medio de un gran charco de sangre. Jota le dice que si no sale de esta quiere que lo entierren con su cazadora de motero; son sus últimas palabras.
Tres días después los miembros del club de motoristas Easy Rider nos reunimos para el funeral de Jota. Poco antes de la ceremonia Eme convida a beber a todo el mundo . Parece un funeral irlandés: bebemos (en pocos minutos agotamos los botellines de cerveza del bar del tanatorio) cantamos, reímos y lloramos. Dos asistentes se lían a tortazos y Eme suspira: “A Jota le hubiera gustado esto”.

Eme y otros tres compañeros cargan con el ataúd hasta el cementerio. Por poco dejan caer el féretro al suelo por el respingo que dan cuando desde el interior de la caja suena el Born to be wild de Steppenwolf. Es el tono que sonaba en el móvil de Jota. No debíeron reparar en el móvil que siempre llevaba en un bolsillo interior de la cazadora. Uno de los porteadores, con las piernas aún temblando del susto, vomita abundante cerveza sobre una lápida .Ni siquiera Eme puede reprimir una carcajada. Segundos más tarde el móvil enmudece y depositan el ataúd dentro del nicho.
En casa me quedo hasta muy tarde viendo una película por televisión. Las primeras cabezadas coinciden con los títulos finales. Decido irme a la cama cuando una idea cosquillea mi adormilado cerebro. Agarro el móvil y tecleo apresuradamente el número de Jota. Un timbrazo, dos, al tercero se oye un chasquido:
-Jota… Soy Erre ¿Qué hay, viejo? Es que me preguntaba si realmente existía el Más Allá. Sí… era sólo eso, simple curiosidad.