miércoles, 7 de abril de 2021

¿BLANCO O TINTO? Y UN RELATO DE MELMOTH

 

Cuando tiraron la bomba Berto estaba buscando el vino adecuado.

A Berto le gusta Berta. Pero a Berta no le gusta Berto del mismo modo. Berta le propuso que fueran amigos y Berto aceptó esa amistad de sala de espera confiando secretamente en que el tiempo cambiaría la situación.

 Berta le había invitado a cenar. No sabía cuál era el plato pues era una cena sorpresa; a ella le gustaban esos  juegos. Convinieron en que él traería el vino. Berto se detuvo indeciso frente a la licorería ¿qué vino sería el adecuado, blanco o tinto? Era una cena sorpresa, no podía saberlo. Resolvió llamar a Berta para consultarle que vino acompañaría mejor lo que fuera que había preparado. No le quedaba saldo en el móvil pero había una cabina telefónica en la esquina. Cuando entró en la cabina experimentó una curiosa sensación de salto temporal, hacía años que no telefoneaba desde una cabina callejera. Puso tres monedas de veinte céntimos. Al otro lado descolgaron el auricular y Berto volvió a oír aquel olvidado ruido metálico de monedas deslizándose hacia el interior. Aún llegó a escuchar la voz de Berta “¿Diga?” cuando se oyó una pavorosa explosión, luego la línea se cortó.

Berto miró por entre los anuncios pegados a los cristales de la cabina. Vio un resplandor lejano en otro barrio, a quilómetros de allí. A su alrededor miles de objetos eran arrojados por todas direcciones como en el interior de un huracán. El aplastante ruido se había convertido en un sordo rumor quizás porque ya no cabía en nuestros cerebros. Aquella monstruosa ola de luz blanca que mascaba millones de grados de calor se acercaba babeando, hinchada de electricidad.

Y encima la cabina se había tragado las monedas.

FIN

¡Vuelve Melmoth con un fantástico relato basado en una conocida leyenda urbana!

UN COCODRILO EN EL VÁTER

Iba yo, muy bebido conduciendo mi Renault 5 hacia mi casa por una carretera secundaria para evitar los controles de alcoholemia. Eran las dos de la madrugada. De repente vi en una cuneta a una chica haciendo autostop toda vestida de blanco nuclear. Los focos del coche intensificaron el resplandor de su vestido. No dudé en detenerme para recogerla y así evitar que un loco la recogiera y le hiciera daño. Ella abrió la puerta y se sentó muy decidida. Aceleré realizando bruscas y peligrosas cuervas. Estaba muy borracho. Llevaba encima por lo menos treinta cubatas. La chica me miró espantada y me preguntó por qué había hecho eso. La miré por el rabillo del ojo y supe que se trataba de ese rollo de la chica muerta de la curva y allí estaba para salvarme el pellejo. Así se lo dije y se puso a reír.

 -No me jodas, tío. Estás como una cabra – me espetó -. Solo quería encontrar a alguien que pudiera desatascar mi váter. Hace unos días arrojé por él una asquerosa cría de cocodrilo ya bastante crecidita. Me la regaló el estúpido de mi novio. Ahora cuando cago y tiro de la cadena la mierda sube flotando con el agua amenazando con verterse por toda la puta casa.

- ¿Y estás a las dos de la madrugada al borde de una carretera secundaria buscando a alguien que te pueda desatascar el váter?

-Es que tengo insomnio.

- ¿Por qué no llamas, cuando sea de día, a un fontanero? También podrías llamar a tu novio. ¿La cría de cocodrilo no se come la mierda? Podría servir de desatascador…

-He dejado al idiota de mi novio y no tengo para pagar al puto fontanero. Y, supongo, que el cocodrilo está muerto.

- ¿Vives sola?

-Sí. Por favor, ¿podrías desatascar el váter? Temo que la mierda inunde mi casa y ya tengo demasiada en mi maldita vida.

 Hubiera preferido haber recogido a la chica muerta de la curva. Al menos me hubiera ahorrado trabajo. Giré sin poner intermitente (llevaba mucho tiempo sin funcionar). La chica me indicó la dirección de su casa. Vivía bastante retirada de la carretera. Me adentré por un camino estrecho y lleno de piedras. Temí pinchar una rueda porque nunca llevaba la rueda de repuesto.

Era una casa normal dentro de lo anormal de la situación. No paraba de pensar en mi mujer. Cuando le contara el motivo de mi retraso no se lo creería. Es lo que tiene la verdad; que siempre es increíble y de ahí que tengamos de inventamos constantemente cosas más imposibles para que los demás se las crean. Entramos en la casa. Ella cerró con llave y me dijo que esperara un momento. Desapareció por una puerta. No pasó ni un minuto cuando volvió a acompañada de un enorme cocodrilo caminando como un chulo debido a sus cortas patas. Ella le dijo:

-Venga, Juancho, la cena está servida.

FIN

RECETA DE PRIMAVERA: PASTA CON PESTO VERDE

Aprovechemos que es la época de la albahaca fresca para hacer una rica salsa pesto.

Mientras ponemos al fuego el agua salada poner en el vaso para la batidora 100 gr. de hojas de albaca, 2 dientes de ajo pelados, 2 cucharadas de queso parmesano rallado y un chorrito de aceite de oliva. Saltear en la sartén 50 gr. de piñones y, justo cuando se vean tostados, añadir a la mezcla y triturar en la batidora. Cocer la pasta, escurrir y servir con la salsa por encima.

Existe otra variedad: el pesto rojo. Se prepara igual pero añadiendo unos cuantos tomates secos, de los envasados en aceite y triturar con el resto.



48 comentarios:

Shaun dijo...

Hola, Miquel !!! Muy buen post, muy entretenido, como siempre !!!

El relato de la cabina me ha gustado mucho, me ha recordado a la portada de la película "Shaun of the dead", con esa zombie rubia pegada al cristal de una cabina telefónica. Y el relato de Melmoth también muy bueno !!!

Por cierto, te había vuelto a comentar en tu anterior post, creo que dejaste alguna que otra respuesta pendiente. Revísalo cuando puedas, sin prisa, jejeje.

También tengo pendiente mandarte otro mail, a ver si puedo esta semana !!!

Cuidate, y feliz primavera, amigo. Un abrazo, Borgo !!!

Jose Casagrande dijo...

Dos relatos de fino humor, con finales bastante inesperados para los protagonistas.

Josep dijo...

Hola, Borgo:

No me quito de la mente la posibilidad que esa cabina telefónica, artilugio perteneciente al pasado remoto, haya sido la guarida del oculto detonante de la explosión, porque ya se sabe que las coincidencias y las casualidades, como las armas, las carga el diablo. Dile a Berto que se quede bien agachadito dentro de la cabina, no sea que su estructura esté preparada para resistir el aluvión de fuego inminente como premio al que hizo "click" en la distancia....

No sabía lo del pesto rojo y lo probaré, porque esos tomates secos siempre me han gustado mucho...

Un abrazo.

Carmela dijo...

Vaya dos finales inesperados, y la del cocodrilo se lleva la palma!!
Probaré esa receta que me parece estupenda, ya te diré.

Un beso!!

Campirela_ dijo...

Wuau que dos buenos relatos, el primero un poco corto el chaval se compra dos botellas de vino una tinto y otro blanco y santas pascuas ...y el segundo me ha dado yuyu, dios me imagino ese cocodrilo que los tengo pánico y me muero antes de que me coman jajajaj . La receta excelente. Gracias siempre por estas buenas, buenísimas entradas. Un beso y feliz semana.

Frodo dijo...

¡Todo mal en tu relato! Nos deja con la duda de qué hubiese elegido Berta. Pues si me hubiese llamado a mí le decía sin dudar que tinto, si es que me hubiese dado tiempo la explosión, claro.
Será cosa de que un zombie vaya a mover esa cabina violentamente, a ver si caen las monedas y se puede tomar algún trago mutante.
¡El relato de Melmoth es una joya! ¡Hola Melmoth!
Me dió vuelta por completo lo que creí que sería víctima y victimario, sobre el final. Un crack Melmoth. El Messi de los relatos de vida cotidiana. Me ha hecho gracia el Renault 5, cada tanto alguno se ve por acá... muy cada tanto.

Me anoto con esa receta, como te dije. Si puedo ponerme en exquisito "rompebolas" (tocahuevos o tocacojones creo que le llaman ustedes) pediría que a los míos no le pongas queso parmesano

Abrazos!

DRACO dijo...

de ambos relatos queda la siguiente moraleja: cuando los hombres mezclamos tragos y mujeres, salimos perdiendo indefectiblemente. lo malo es que a pesar de eso, siempre terminamos cantando como julio iglesias: "tropecé de nuevo y con la misma piedra.", aunque en ambos relatos, un nuevo tropiezo ya no va a haber.

un abrazo.

Macondo dijo...

Uno que va a poder ahorrarse darle explicaciones a su mujer.
Saludos.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Shaun? Muchas gracias. Pues la verdad es que cuando he publicado ese dibujo que hice con la cabina inglesa he recordado esa escena.
Melmoth me envió ese relato por correo, como una anécdota, yo le dije que era muy bueno y que lo publicaría en el blog.
¿Sí? Ahora miraré ese comentario, gracias por decírmelo.
Recibiré encantado tu mail, como siempre.
Saludos, cuídate mucho y feliz primavera, amigo.
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Jose!
Me alegra que te gusten los relatos, y es que tanto a Melmoth como a mí nos gustan los finales con sorpresa. Mejor algo inesperado ¿verdad?
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Josep! Hace poco leí que en Barcelona quedan 17 cabinas con cubículo y que el ayuntamiento piensa convertirlas en cubiles para recargar smartphones.
En mi último viaje a Inglaterra me hice la típica foto dentro de una típica cabina londinense (apestaba cosa mala a orines) pero no pude encontrar la cabina del Doctor Who.
Te recomiendo el pesto rojo. A mí también me gustan esos tomates que hago salteados en la sartén con ajo y espinacas.
Abrazos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Carmela! Me alegra volver a verte por aquí. Comparto con Melmoth la afición por los finales inesperados, mejor dar alguna que otra sorpresa.
En los platos al pesto se suelen emplear piñones pero te aconsejo probarlo con nueces, también queda muy bueno. Es una variante a tanta salsa de tomate que suele acompañar los platos de pasta.
Besos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Campirela? pues la verdad es que me pasó eso mismo en la realidad (pero sin la bomba) ella no me quería dar ninguna pista, si blanco o tinto o carne o pescado, así que traje un cava que combina bien con todo.
No me gustaría vérmelas con un cocodrilo con esas fauces que tienen. Por si quieres echarle un vistazo a esa entrada espeluznante:
http://miquel-zueras.blogspot.com/2011/08/ramree-la-mayor-masacre-causada-por.html
Gracias a ti por visitarme, Campi. Muchos besos y feliz semana.
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Frodo! Excepto cuando se trata de pescado soy más de vino tinto. Me ha recordado todo esto una discusión que tuvo Joyce (partidario del vino tinto) con su secretario Paul Leon (vino blanco): "Joyce:-Beber vino tinto es como beberse un bistec.
Léon:-Y beber vino blanco es como beber orines.
Joyce:-Sí, pero... ¡Orines de princesa!"
Melmoth sigue tan en buena forma como siempre. El Renault-5 es el modelo con el que la generación de mi hermano mayor aprendió a conducir.
Pues ahora que lo dices recuerdo que en Italia me advirtieron que no me pusiera queso en un plato de pasta al pesto. Eso fue en Génova, así que sabían lo que decían.
Abrazos, Frodo!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, DRACO! Eso debe ser verdad, es como lo de "Si bebes no conduzcas". Y eso de la piedra... me recuerda a algo que me dijeron en México: "Tropezar dos veces con la misma piedra significa que... o la piedra está bien sabrosa o que estás bien pendejo."
Abrazos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Macondo!
Sí, creo que a veces es mejor que te pille el tigre... o te coma un cocodrilo.
Saludos y gracias por pasarte por aquí.
Borgo.

Folk dijo...

No sé si Jose Luis López Vazquez volvería a entrar en su vida a una cabina tras rodar su mítico corto a las ordenes de Mercero...

siempre es muy interesante leer tus relatos, no estaria nada mal que un dia pudiesen tener su "version comic", como aquel formato de "comic adventures" que editaba la DC en que publicaban artistas como Frazzeta...

en el tema de los vinos hay gente muy intransigente en el sentido de que tal plato solo se puede tomar con tinto u otro con blanco, consideran como un sacrilegio que se pueda tomar una zarzuela de marisco con tinto o un entrecott de buey con blanco...a mi me parece que es una cuestión de gustos de cada cual...

Saludos.

Rud dijo...

¡Hola, Miquel!
Hace como mil años no he utilizado una cabina telefónica.
Muy originales tus historias. Créeme que sólo los bobos son tan ingenuos para detenerse en una carretera y llevar a una desconocida. ¡Qué peligro!
Tus dibujos son muy agradables. Me fascina la albahaca.
Cordiales saludos.

Melmoth el errabundo dijo...

Un excelente relato que tiene más enjundia de lo que aparenta, además de sus excelentes dibujos. Lo primero de todo es felicitarte también por esa magistral frase: “amistad de sala de espera”. Esa sala a veces es de lo más cruel porque hay gente que se pasa allí toda su vida. Berto y Berta son personajes muy reales porque son caricaturescos y es lo que somos todos, lo queramos o no, ridículas caricaturas. Me gusta mucho ese momento cuando Berto está indeciso frente a esa licorería sin saber qué vino sería el adecuado, es decir, no se trata de la marca sino si debe ser blanco o tinto. Ella quiere hacerle una sorpresa con la comida y él duda porque según el tipo de plato no sirve el tinto o el blanco. Otro detalle es que Berto debe recurrir a una cabina telefónica por no tener saldo. A mí me ocurre lo mismo y cuando busco una cabina está destrozada como si hubiera sido engullida por un monstruo, masticada y después escupida. La cabina de teléfono tuvo una gran presencia en el cine, sobre todo en el film noir y el terror. Una cabina de cristal en mitad de la noche totalmente iluminada por dentro y todo oscuro por fuera. Superman se cambiaba de ropa en pleno día dentro de una cabina de teléfono y nadie lo veía. A Tippi Hedren se salvó de aquella bandada de pájaros enfurecidos al entrar en una de ellas en “Los pájaros”. Sin embargo, la cabina mató a López Vázquez. Y Colin Farrell en “Última llamada”, está en peligro dentro y fuera de ella. El final de tu relato es soberbio; ya no solo por lo inesperado, sino por los tintes apocalípticos donde hace que ya nada tenga importancia, pero la cabina sigue ejerciendo su trabajo: tragarse las monedas. Genial.

Me ha hecho reír a base de bien el dibujo de ese cocodrilo saliendo del váter. Es el míster Hyde de Juancho. Soy de los que creen en las leyendas urbanas. Si existen es porque tuvieron un principio y luego se fueron añadiendo cosas a lo largo del tiempo. Solo contaré una: el de la escalera mecánica que se traga a la gente. Su origen proviene de un hecho real que tuvo lugar en un centro comercial de Jingzhou en la provincia de Huber (China). Lo que no le pase a los jodidos chinos. Cada país tiene sus leyendas urbanas, así como sus monstruos y eso me encanta porque dicen más que sus culturas oficiales. Me encanta jugar, coger papelitos y escribir en ellos leyendas urbanas. Los introduzco en el cuenco de la sopa y con los ojos cerrados escojo dos. Y de ahí trato de imaginarme una historia que aúne esas dos leyendas. Invito a que lo haga todo el mundo, sobre todo si están reunidos en casa después de la cena. Es la mar de divertido. El otro día me salieron dos leyendas e improvisé de inmediato (tiene que ser así) una historia. La primera se trataba de una creepypasta: el Slenderman u Hombre Delgado, con el de la canguro somnolienta que introduce el gato en el microondas. Parecía complicado, pero surgió de inmediato. La canguro está cuidando a un niño en mitad de la noche. Lleva ya dos o tres porros encima y está medio dormida en el sofá mirando la tele. Se levanta para hacerse un colacao y coge a Simón, el gato de la casa, y sin darse cuenta lo introduce en el microondas. El Slenderman tiene previsto ir esa noche a esa casa para llevarse al niño. Entra en ella con facilidad y malos pensamientos, pero al oler a gato recién cocinado todavía dentro del micro se lo come chupándose los largos dedos. Cree que lo han cocinado para él y se siente tan agradecido que decide no llevarse al niño sino a la estupenda cocinera. Fin.

Me gusta la pasta con pesto verde.

¡Un fuerte abrazo!

Alexander Strauffon dijo...

Me gusta lo bien desarrollado de Melmoth.

miquel zueras dijo...

Hola, Folk! Pues mira, "La cabina" sigue siendo la producción más premiada de a historia de la TV.
Aaay! el cómic... no consigo publicar nada, está muy duro el mercado aquí. Tengo en el aire un proyecto de novela gráfica con cuentos de Boris Vian, a ver si sale adelante. Un formato a lo DC Cómics sería estupendo.
Pienso igual. Parece que con el pescado hay que tomar siempre vino blanco (en "Desde Rusia a la eternidad" Bond sospecha de un agente que resulta ser comunista por pedir tinto con el pescado) pero con el marisco creo que lo mejor es el vino rosado.
Saludos y me alegra que me visites!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Rud! y muy bienvenida a Borgo!
La última cabina telefónica en la que entré fue una londinense para hacerme una foto pero tuve que contener la respiración por el tufo a orines. Ya no se respeta nada, con lo bonitas que son esas cabinas...
Parece que Melmoth y yo le hemos tomado el gusto a "La chica de la curva". Por si quieres echar un vistazo a esta entrada:
https://miquel-zueras.blogspot.com/2021/03/esas-leyendas-urbanas.html
Me encanta que te gusten mis dibujos. En la cocina italiana la albahaca es imprescindible en los platos con tomate y su perfume es muy agradable.
Saludos, Rud!
Borgo.

ricard dijo...

Muy buenos los relatos, aunque debo considerar un reproche hacia el de Melmoth: es justamente en carreteras secundarias donde suelen encontrarse los controles de alcoholemia. Lo digo por experiencia.

Saludos.

miquel zueras dijo...

Hola, Melmoth! Amistad de sala de espera... esperando hasta que el tiempo, o lo que sea, cambie la situación. He conocido casos así.
Sí, las pobres cabinas han sido víctimas del espíritu destructivo de los barceloneses. Ese relato está basado en un caso real, una chica que me propuso traer vino para una cena sorpresa y no quería dar pistas ¿blanco o tinto, carne o pescado? me decidí por el cava que combina con todo.
En "La cabina" el guionista fue Garci que aquí parece imitar a Rod Serling. El cubículo fue pintado de rojo -como las cabinas inglesas- para resaltar en el blanco y negro.
Me encanta "Última llamada" un hombre que durante toda la película no puede salir de una cabina telefónica, pero Cohen no sabía cómo hacer que ese planteamiento diera de si durante todo el metraje. La solución le llegó en los noventa: Un francotirador, pero ahora el problema era el siguiente: ¿quién se metería en una cabina en plena era de los teléfonos móviles? Cohen decidió que cuando el protagonista pasa ante una cabina el teléfono suena y éste coge el auricular en un gesto instintivo.
Buena técnica para fabricar leyendas urbanas, y esa de la escalera mecánica me recuerda a mi terror infantil de ser engullido por esos artefactos. Había pensado en hacer con el relato de Juancho algo a cuatro manos pero tu historia me gustó tanto que decidí no tocarla.
¡Buenísimo lo de Slenderman y la niñera! Ya sabes que dediqué al larguilucho una entrada, dejaste un comentario.
http://miquel-zueras.blogspot.com/2014/06/slenderman-la-primera-leyenda-urbana-de.html
¿Qué, un relato con estos elementos? Slenderman, niñera y gato. Podría acompañarla con una receta de gato. En Madrid tienen "Sopas de gato", pero sin minino.
Me gusta también el pesto verde con mucho ajo y albahaca.
¡Abrazos, amigo!
Borgo.


miquel zueras dijo...

Hola, Alexander! Es un relato con todo el estilo Melmoth, muy bien entrelazado y con un final sorpresivo que te deja con un cosquilleo en el estómago.
Saludos!
Borgo.

AMALIA dijo...

Dos relatos estupendos y muy originales . Los finales son muy sorprendentes e inesperados.
Hace mucho que no veo cabinas telefónicas. En mi calle, hace años, había varias.
También me ha venido a la memoria "La cabina", el corto tan angustioso dirigido por Antonio Mercero.
Gracias por la receta de la salsa.
Un abrazo. Feliz fin de semana.

Gra! dijo...

Hola Miquel!!
Cuantos recuerdos me trae esa cabina de telefono... recuerdo cuando se trababa se podia hablar sin poner monedas jajaja.
O que bronca cuando se tragaba las monedas.. sin haber hablado... o cuando el que estaba delante tuyo se ponia a hablar por 1/2 hora y vos solo querias hablar segundos jajaja.
Por estos lados ya no hay cabinas ni telefonos publicos.

Yo si fuera berta ubiese hecho carne al horno con batatas y papas. Y me gusta el vino tinto... siempre le digo a mis hijos que es bueno para el corazon.... pero les recuerdo que es solo un vaso jajaja.
Me gusto el final jaja preocupado por las monedas y se venia una onda expasiva que lo haria perder todas las monedas del bosillo jajaja.

Excelente Melmouth con el enlace de sus dos historias urbanas de misterio y horror.... la chica de la curva es muy famosa y el Juancho ya estaba crecidito se ve que se comio varios automovilistas jajaja. Sabes que alguna vez se me cruzo esa fantasia que se aparezca un animal raro y salgo de retrete jajaja...

Me gustan los fideos al pesto son riquisimos. Gracias por la receta.

Sigue tu exposicion ahi en Barcelona? Seguro fue muy exitoso... en mi blog tus dibujos resultaron muy atractivos, a todos les gustaron y prometieron visitarte. Gracias de corazon por los dibujos que me los quedo... los tendre en la barra lateral 😊.
Saludos Borgo!!

Cinefilia dijo...

Del primer relato me gusta su final explosivo (literal y figurado); en el segundo, deduzco que el cocodrilo no debía tener apetito, ya que el protagonista sobrevivió para contar la historia en primera persona.

Saludos.

miquel zueras dijo...

Hola, Ricard! En esas carreteras te puede pasar de todo. Abducciones extraterrestres, Chica de la curva... hasta la temible pareja de la Guardia Civil de tráfico que antes de darte cuenta ya te han puesto fino a multas, también lo sé por experiencia.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, AMALIA? Siempre es mejor una sorpresita al final de la historia.
En mi barrio se ven algunas, pero todas muy deterioradas, no creo que funcione ninguna.
"La cabina" causó sensación y también un temor colectivo en España. Recuerdo haber visto algunos usuarios de cabinas que mientras hablaban sujetaban la puerta con el pie para evitar quedarse encerrados.
Gracias a ti. Abrazos y muy feliz fin de semana.
Borgo.

Jose Lezcano dijo...

¡Hola!
Leyendo el blog "Música X Favor" me he encontrado con tus dibujos y he venido a visitarte en persona. Me han gustado las historias sorprendentes que nos relatas, los dibujos y de la receta ya hablaremos cuando la pruebe. En cantada de conocerte.
¡Nos leemos si quieres!

Fran dijo...

Que tal Miquel!
Al leer lo del "Renault 5" me ha venido la imagen de aquel primer coche que tuve, que recuerdos...
Me encanta esa propuesta culinaria que nos propones.
Saludos!

Eva S. Stone dijo...

A mis Evas les encanta pasar por aquí y es que la creatividad es un don escaso, del que se puede disfrutar en tu blog a espuertas.

Les han gustado las dos historias, pese a lo escatológico de la segunda...

Mi Eva cocinera es fan total del pesto.

Un beso recién cocinado.

miquel zueras dijo...

Hola, Gra! Recuerdo que cuando estuve en Buenos Aires habían cabinas de Telefónica (española) y Jazztel (francesa) que eran las más buscadas pues éstas devolvían el cambio. Qué tiempos...
Carne con batatas, qué rico. Ahora que se empieza a notar el calor este finde hice viteltoné. Yo soy más de vino tinto que habría quedado muy bien. Siempre fastidia que las cabinas se te traguen las monedas, incluso en medio de un holocausto nuclear.
Lo de los grandes lagartos que han sido lanzados al inodoro y reptan por las alcantarillas es una de las más antiguas leyendas urbanas. Incluso tienen su película: "La bestia bajo el asfalto" (1980)
A mí también me gusta el pesto. Lo descubrí en un restaurante italiano en Londres cuando en España sólo veías recetas de pasta con tomate, tuco o la carbonara.
Te agradezco muchísimo que hables de mí en tu blog, también que te gusten mis dibujos. Esta semana termina la exposición.
Saludos, Gra!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Cinefilia! Como George Weiss, el que produjo uno de los largometrajes de Ed Wood, me gustan los finales con una gran explosión.
Bueno, igual el protagonista cuenta su historia después de muerto, como el protagonista de "El crepúsculo de los dioses"... contigo siempre me salen comentarios muy cinéfilos.
Saludos y gracias por visitarme!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Jose y muy bienvenida a Borgo! Le debo mucho a Gra por haberme puesto en contacto con gente nueva, eso está muy bien.
Me encanta que te haya gustado la entrada. Ya estamos en contacto y ahora me pasaré por tu blog con mucho gusto.
¡Nos leemos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Fran! El Renault 5 fue el primer coche que tuvieron muchos de mi generación. Aún recuerdo el anuncio: "Y solo cinco litros a los cien" y esa capota que se podía enrollar en verano y quedaba como un descapotable...
El pesto es muy recomendable y ligera en esta época, con albahaca fresca y piñones.
Saludos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Eva! Me alegra ver por aquí a ti y a tus otras evas.
Muchas gracias, sí que esa chica de la curva resulta ser algo escatológica y de lenguaje algo soez... siempre me ha hecho gracia esa palabra, no sé porqué.
¿Has probado el pesto rosso?
Besos de pesto!
Borgo.

Clementine dijo...

Miquel, me has devuelto al pasado de un salto con tu descripción de la cabina telefónica y todas sus sensaciones, jajajaja. ¡Muchos besos, Borgo!

Nocturno dijo...

Pesto y albahaca, todo verde, como cocodrilo jeje.
La próxima vez que entre a una cabina telefónica lo pensaré dos veces, aunque creo que ya no se encuentran aquí...
Un abrazo!

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Clementine?
Yo también me siento un poco transportado en el pasado en algunas escenas de películas donde aparecen cabinas. Hace poco volví a ver "Rosemary´s Baby", aquella escena en que la confundida Rosemary telefonea mientras en la puerta William Castle, el productor, hace un cameo.
¡Muchos besos!
Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Nocturno! Me alegra volver a verte por acá.
Pueden pasarte cosas extrañas en las cabinas. No sé si has visto la tensa "Última llamada" con un hombre atrapado en el cubículo por un francotirador, aunque puede servir de refugio a Tippy Hedren en "Los pájaros".
Abrazos! ¿Y cómo va la vacuna?
Borgo.

Rocío G. Tizón dijo...

Yo soy adicta al pesto.
Un abrazo, amigo Borgo.

miquel zueras dijo...

Hola, Rocío! Pues ya somos dos. Yo descubrí el pesto a los 15 años, en un restaurante italiano en Londres cuando en Barcelona sólo ofrecían salsas de tomate, boloñesa... si no lo has probado aún te recomiendo el pesto rosso.
Abrazos, Rocío!
Borgo.

eli mendez dijo...

Por Dios y la Virgen!!! jajajja menos mal que matizamos con la receta espectacular!!!jajajajaj
En el primer relato...suerte que Berto no estaba enamorado ajjaja y lo peor fueron las monedas..luego ..lo que paso al otro lado.. haz de cuenta que no ocurrio..un buen vinito lo cura.
en el segundo realmente muy bien llevado el relato y siiii hay finales impredecibles que a veces ni se pueden contar..en este caso ...no pudo.. no siempre las buenas intenciones devienen en cosas buenas jajajaj
Un abrazo y excelente fin de semana

miquel zueras dijo...

¿Qué tal, Eli?
Me alegra volver a verte. Espero que para el bueno de Berto la bomba no haya destruido la licorería que tenía enfrente y pudiera rescatar un vinito.
Melmoth es muy ingenioso. Echaba de menos que volviera a traerme relatos para ilustrar y publicar. Entre él y Frodo formamos buen equipo. ¿A qué sí?
Abrazos y a pasarlo bien este fin de semana.
Borgo.

Nury ruri dijo...

Por aquí ya no quedan cabinas. Tenía su encanto eso de hacer trampillas para llamar gratis, que se tragara monedas y no poder hablar al final, que se cortara la comunicación cuando menos convenía o avisar de se corta, se corta... siendo mentira. Qué tiempos, jaja.
Un abrazo.

miquel zueras dijo...

Hola, Nury! Meterse en una cabina era poco menos que una aventura. Te provocaba un extraño sentimiento placentero de intimidad, de quedarte aislado en medio de la calle. Y el interrumpir bruscamente la conversación cuando te quedabas sin monedas... Eran otros tiempos.
Un abrazo, Nury!
Borgo.