Un autoestopista aparece de repente iluminado por el haz de
luz de las largas de un coche. El conductor aprieta el freno de pie y detiene
el coche a su lado. El autoestopista asoma la cabeza por la ventanilla y
pregunta:
-¿Va usted a la ciudad?
-Sí –responde el conductor-. Suba.
Viajan en silencio, esto le gusta al conductor pues en sus
tiempos jóvenes de autoestopista le irritaba que los automovilistas le
atosigaran con preguntas tipo “¿Porqué vas allí?” “¿A qué te dedicas?…”
-Le agradezco mucho que me haya recogido. La gente desconfía
de los autoestopistas por todas esas historias que cuentan…
-¿Qué clase de historias?
-Historias sobre gente que recogen y resultan ser maleantes,
asesinos… - prosigue el autoestopista-. Mire, yo trabajo en el INI –Instituto
Nacional de Estadística- y me paso el día examinando todo tipo de datos e
informes. ¿Sabe cuál es la probabilidad de recoger un autoestopista homicida?
¡Una entre cien mil!
En ese momento se oye el sonido de un tren acercándose a
ciento veinte kilómetros por hora. El ruido vibrante de los raíles se va
haciendo más y más fuerte.
-Pues yo me sentía muy tranquilo cuando le he recogido –dice
el conductor abriendo la guantera y sacando un enorme cuchillo-. Las
probabilidades de que coincidan dos asesinos en serie en un mismo coche deben
ser de una entre un millón.
El estruendo que produce el tren al pasar por el paso a
nivel ahoga los gritos que proceden del coche.
EL PROFESOR SIBELIUS MUESTRA SU ÚLTIMO DESCUBRIMIENTO
MARIVÍLA RECETA: PASTA CON SALSA PESTO. Foto: Silvina.
Un relato digno de Cuentos de la cripta.
ResponderEliminarMe gustó el chiste con los "pensamientos". Un hábil uso de polisemia.
Saludos.
me he encantado lo de la silla :)
ResponderEliminarel relato me ha recordado al chiste de dos personas que van por el bosque y una confiase que le dan miedo los bosques de noche y el otro responde, pues imagínate a mi que me tengo que volver solo ...
El relato, Miquel, jajaja... muy bueno.
ResponderEliminarQué entrada más chula.
Muchos besos, Borgo.
Hola, Demiurgo.
ResponderEliminarHuy, eso me ha gustado mucho. Un cuento al estilo de los de la cripta...
A veces iba a comprar pensamientos a una floristería de mi barrio y le decía a la vendedora: "¿Cuánto por tus pensamientos?" ella se reía pero claro, cuando se lo dije unas veinte veces perdió su efecto.
Saludos!
Borgo.
Hola, Beauséant!
ResponderEliminarLa nerviosilla es un poco como yo.
Ese chiste debe ser el favorito del lobo de Caperucita y los serial killers.
Saludos!
Borgo.
¿Qué tal, Clementine?
ResponderEliminarMe encanta que te haya gustado.
Muchos besos, Clementine y feliz verano.
Borgo.
Hola, Miquel! Muy buen post como siempre!
ResponderEliminarMuy bueno el relato del autoestopista. Ojalá se hubiera encontrado con el chica de la curva, así a lo mejor no hubiera tenido tanto valor de sacar un cuchillo.
¡Me ha encantado ver otra vez a Mariví... no pasa nada y estoy aquí! ¡Espero que se pase más de seguido por este blog!
Te había enviado un mail, espero que lo hayas leído y te haya gustado! Y también espero tu respuesta a poder ser!
Feliz semana. Un abrazo, amigo Borgo!
Mi comentario está escondido ... buscale ajaja un beso
ResponderEliminarHola, Campirela.
ResponderEliminarAys, pues no lo encuentro.
Besos.
Borgo.
la verdad que ese final de "autostop" no me lo esperaba; y no sé porqué simplemente pensaba que el pasajero se bajaría sin ninguna novedad.
ResponderEliminarambas viñetas han estado a la par haciéndome sonreír.
un abrazo.
¡Feliz verano, Miquel!
ResponderEliminarUn cuento magistral y clásico. ¿A quién no le gusta escribir un cuento de un autoestopista? Yo escribí unos cuantos y se perdieron todos. No quiero ni pensar todos los cuentos que he escrito y perdido a lo largo de mi vida. Roald Dahl tiene un excelente cuento titulado “El autoestopista”. También mi querido Rod Serling en su mítica serie The Twilight Zone”, en la primera temporada, episodio 16 lleva por título “El autoestopista”, que es genial. Hay una escalofriante película de mediados de los ochenta, titulada “Carretera al infierno” interpretada por Rutger Hauer que es un psicópata que hace autostop. Tu excelente cuento viene a decir que siempre tememos recoger a un autoestopista tarado, pero en pocas ocasiones se narra el miedo que puede pasar un autoestopista cuando se detiene un coche para recogerlo. Pero aún rizas el rizo contándonos que coinciden dos psicópatas. He imaginado otra parada para recoger a otro que también lo es. Y otra parada y también, hasta llenar el cupo.
ResponderEliminarYa conoces el lugar donde nací. De niño era una provincia mucho más pequeña y estaba conectada por muchas carreteras secundarias, terciarias y cuaternarias con los pueblos circundantes. Por aquel tiempo no todo el mundo tenía coche y el que lo tenía apenas sabía conducirlo y orientarse por aquellas carreteras llenas de baches, bosta de caballo y exhibicionistas que salían de detrás de los árboles o por una curva. En la mayoría de los casos, eran los hijos medio tarados de los payeses. Los descerebrados también trabajaban haciendo de espantapájaros a jornada completa. La mayoría de los conductores, como ya he dicho, eran payeses que tenían destartalados Seat 600, Citröen 2CV y Renault 4. Todos ellos apestaban a verduras podridas y en verano en el interior de sus autos de lata se calentaba a temperaturas superiores al infierno. Todo el mundo caminaba por el lado erróneo de la carretera para desplazarse de un pueblo a otro, es decir, por la derecha. A veces eran envestidos por un 2CV o Renault 4 y los dejaban allí tirados sobre los campos sembrados para servir de abono. Estos conductores de carreteras secundarias solo sabían orientarse cuando caminaban o con el tractor. Sin embargo, cuando tenían que coger el coche para desplazarse de un pueblo a otro no sabían qué hacer hasta que se les ocurrieron utilizar a la gente que iba caminando por la carretera para que los guiaran. Llegaron a tal extremo que los obligaban a subir. Nadie quería subir en coches de payeses por el hedor, el calor y las malas maneras. El payés inventó el GPS a base de secuestros momentáneos. Las situaciones eran, más o menos, las mismas: el payés cortaba el paso del caminante con su coche, sacaba la cabeza por la ventanilla y le decía: “Por casualidad ¿va usted a Les Cunilleres?” (pueblecito cercano a mi provincia). “Sí”. “Venga, entre sin rechistar y guíeme allí.” Me crie en estas cosas extrañas que pasaban en mi provincia.
El profesor Sibelius y su inevitable juego de palabras. Lo malo es tomárselo en serio pero a nosotros nos gusta porque nos reímos un montón con él.
Me encanta Mariví. Una viñeta francamente graciosa y algo pervertida.
Otro plato suculento.
¡Un fuerte abrazo!
Buenas otra vez, pues dejo otro y no pasa nada ajjaj. Me encanta la escena a fin y al cabo como se suele decir se encontró con la horma de su zapato. Dos asesinos en serie bajo el mismo volante es raro, raro ajajja. Gracias por compartir historias realmente buenas. Y el resto de articulo, como siempre nunca nos dejan indiferentes. Un besote y feliz verano.
ResponderEliminarSan Marcos, era (o quizas aun es) el nombre de una fabrica de Pastas y tenia un restaurante al frente en donde daban una excelente seleccion de espaguetti, fideos, tallarines, etc... lo que uno quisera, y alli como queria ser vegetariano conoci el pesto mas delicioso del mundo.
ResponderEliminarDe los asesinos.... je je, voy por el conductor.
Es lo que tiene la estadística. Recuerda el dicho: Hay tres mentiras, la común, el perjurio y la estadística.
ResponderEliminarSaludos.
Me ha gustado mucho el relato, muy bien narrado, preciso y con una idea principal original, cuando leo buenos relatos como este que has puesto, no puedo evitar imaginarmelo en "formato comic", por ejemplo a este le vendría muy bien el estilo de Frazzeta cuando hacía comic de terror...
ResponderEliminarNo se si como sucedió con "Tiburon", que tras su estreno la gente cuando entraba a la playa miraba hacía el mar a ver si veía una aleta, hubo algun cambio de la visión del autoestopista tras el estreno de "Carretera al infierno" protagonizada por Rutger Hauer...
He de confesar que nunca he probado la salsa pesto, recuerdo que en alguna ocasion Pons me la había nombrado, un dia de estos pondré remedio a este asunto y comeré pasta al pesto...
Saludos!!
Hola Shaun. Muchas gracias. Pues no hubiera quedado nada mal la chica de la curva. Cómo en un cómic. Chica de la curva VS. Asesino en serie.
ResponderEliminarEspero que Mariví sea un personaje recurrente como Sibelius.
Estoy unos días fuera y estoy algo desconectado del correo. Pronto te respondo.
Saludos. Shaun.
Borgo.
Hola Miquel el relato genial tanta estadística y al final el tren acabó con los dos .
ResponderEliminarEl profe Sibelius en su estilo y Mariví muy graciosa ji ji ji. Parece que le salió una compi al profe .
Muy buena toda la entrada
Tomo nota de la Pasta al Pesto
Un abrazo
Puri
Hola DRACO.
ResponderEliminarNormalmente en esos cuentos con autoestopista al final solo se baja del auto un pasajero y suele ser el autoestopista.
Me encanta que te gusten las viñetas.
Saludos. DRACO.
Borgo.
Es un estupendo relato con un final inesperado.
ResponderEliminarLas viñetas son fantásticas.
La receta queda anotada.
Un abrazo.
Hola Clementina.
ResponderEliminarQue tengas un fantástico verano de todo corazón.
Borgo.
Hola El Doctor.
ResponderEliminarQué lastima que se perdieran esos cuentos.Conozco ese estupendo relato de Dahl del autoestopista sirlero. Me encantaría ver ese capítulo de la mítica serie de Rod Serling. Seguro que la película de Rutger Hacer perjudicó a muchos inocentes autoestopistas.
Tienes que escribir un relato sobre esas carreteras terciarias donde acechan exhibicionistas y payeses que anduve caminantes en apestosos 2 GV. Espero que Mariví siga apareciendo y esquivando el acoso del sibilino Sibelius.
Abrazos amigo.
Borgo.
Hola Campirela. El corrector me ha escrito Vampiresa 😆 Pues la que se habría liado en el coche si los dos llegan a ser asesinos en serie. Uno con un cuchillo y otro con sierra eléctrica. Muy gore.
ResponderEliminarGracias a ti por visitarme. Besos y muy feliz verano.
Borgo.
Hola Casagrande.
ResponderEliminarMe encanta el pesto. A veces le añado salsa de tomate, lo que los italianos llaman pesto Rosso.
Peligrosos esos conductores psicópatas que se conocen las estadísticas.
Saludos, Casagrande.
Borgo.
Hola, Ricard.
ResponderEliminarMuy bueno. Bernard Shaw dijo que la estadística es una ciencia que dice que si yo tengo dos coches y mi vecino ninguno los dos tenemos un coche.
Saludos.
Borgo.
Hola Borgo!
ResponderEliminarMuy buena idea la del relato, creo que a nadie se le ha ocurrido esa coincidencia. Conozco historias de a un asesino a la vez. Hay un cuento muy corto de Cortázar que se llama "Cortísimo metraje" y en unas pocas líneas te cuenta un relato al respecto. También recordé un sketch de Benny Hill, donde una conductora anciana se dedicaba a levantar autoestopistas jóvenes para convertirlos en su pareja.
Muy buenos ambos chistes, veo que tengo buenos reemplazos, aunque ya casi me considero yo un suplente y Sibelius el titular. Bien por Mariví en su retorno estelar
Buena receta. Típica por a aquí. Saludos a Silvina
Abrazos
El relato me ha hecho recordar una serie de principios de los noventa que se emitía por La 2: "El autoestopista". La verdad es que nunca acabé de entenderla del todo.
ResponderEliminarSaludos.
Qué tal Folk.
ResponderEliminarYo pensaba en un cómic al estilo de Creepy y es que es una historia muy visual con ese coche por una carretera nocturna. Me alegra mucho que te guste el relato..
Seguro que la película de Hacer provocó reacciones parecidas a Tiburón. Mira la frase publicitaria No recojas a ningún autoestopista. Está todo dicho.
Es una salsa ligera y muy buena. Recuerda los ingredientes principales albahaca, aceite, ajo y piñones.
Saludos.
Borgo.
Hola, Puri.
ResponderEliminarEs lo que tienen las estadísticas, que son poco fiables. Hasta el día antes de las elecciones dijeron que ganaría Trump.
Mariví hace buena pareja con Sibelius.
Hoy me haré pesto Rosso,con tomate concentrado.
Saludos' Puri.
Borgo.
Hola, AMALIA.
ResponderEliminarMe alegra mucho que te gusten el relato y los dibujitos. Ya me dirás qué tal te ha salido el pesto.
Espero que estés pasando un feliz verano.
Saludos.
Borgo.
Hola, Frodo.
ResponderEliminarConozco ese relato de Cortázar escrito por partes, como si fuera un telegrama. Parece que la autoestopista será la víctima hasta el giro final.
Benny Hill se retiró al sur de España y ocultó que sabía español para plagiar a cómicos españoles.
Sibelius y Mariví lo hacen bien pero te echamos de menos.
Saludos de Silvina también 🙂
Borgo.
Hola, Cinefilia.
ResponderEliminarEsa es una serie muy de culto con ese autoestopista que empezaba y concluía los episodios al estilo de Rod Serling. Pasaron por ahí buenos actores como Willem Dafoe y Peter Coyote.
Saludos!
Borgo.
Muy bueno el relato, el suspense al revés: el mal no viene del autoestopista si no del que conduce. Lo normal es al contrario, como en "EL autoestopista" de Ida Lupino, con Edmond O'Brian. Película muy recomendable a pesar de un cierto tufillo televisivo.
ResponderEliminarSaludos!
Hola, Ethan.
ResponderEliminarEl autoestopista además de dirigirla Ida Lupino también escribió el guión. Ha influido mucho en otras películas pero no ha resistido muy bien el tiempo. He adquirido otra película dirigida por ella El bígamo, pero la calidad del DVD es infame.
Saludos.
Borgo.
ja,ja,ja ¡pero qué malos y divertidos esos chistes! La nerviosilla y los pensamientos! ja,ja,ja
ResponderEliminarHubo una época, Borgo, en que la práctica del autostop era casi que obligada para poder volver a casa desde la UAB en Bellaterra porque los F.C.C. alguna vez fallaban o la coincidencia con sus horarios imposible de cumplir y tanto circulé de paquete como de conductor y nunca, por suerte, nadie tuvo un problema. Pero eran otros tiempos y era frecuente incluso en verano ver gente viajando "a dedo".
La pesto es un clásico que nunca falla.
Un abrazo.
Qué tal, Josep.
ResponderEliminarYo también tuve mi etapa de autoestopista, en Menorca y Argentina. Allí subí al auto de un conductor muy callado, algo insólito en un argentino. Ahora parece haber caído en desuso pues hace mucho que no veo a nadie con el dedo alzado por la autopista.
Abrazos.
Borgo.
Y las posibilidades de que el lector también sea un asesino en serie son de una en...
ResponderEliminarSaludos,
J.
Qué tal, José A. García.
EliminarPues sería interesante un relato con lector asesino. De hecho hay un relato de Cortázar "La continuidad de los parques" en que el lector acaba asesinado por un personaje del cuento que está leyendo.
Saludos.
Borgo.
Hola, Campirela! Ahora sí que te he encontrado.
ResponderEliminarDos asesinos en serie en el mismo volante... tuve un profesor de autoescuela que parecía un poco psicópata, puede que ese tenga más probabilidades.
Muchas gracias a ti por visitarme, un placer como siempre.
Muchos besos y espero que estés pasando un muy feliz verano.
Borgo.
Que pequeño es el mundo a veces , se juntan dos asesinos en un coche , muy buena tú entrada , como la de la silla.
ResponderEliminarLa receta me la apunto para hacerla algún día , besos de flor.
Hola, Flor! Vaya, ahora apareces como "Anónimo", qué curioso.
ResponderEliminarSe me había ocurrido que el autoestopista también sacara un arma, el coche es un escenario muy reducido para dos oponentes con las espadas de Star Wars, aunque valdría la pena ver eso.
Es una receta muy facilita, también la puedes hacer al "pesto rosso2 añadiendo un poco de salsa de tomate.
¡Besos, Flor!
Borgo.