lunes, 30 de septiembre de 2013

CLONES EN BRASIL


Acabo de terminar esta portada, la segunda que me encargan (la otra fue Las poseidas de Stepford) de Ira Levin, un escritor que me gusta mucho.
El protagonista de Los niños del Brasil es uno de los seres más malvados que se han paseado por nuestro planeta: Josef Mengele, el médico de Auschwitz. Desde su escondrijo en la selva amazónica Mengele inicia un siniestro plan relaciondo con sus dos obsesiones: los gemelos y la clonación. El único que puede detenerle es Liebermann, un cazador de nazis claramente inspirado en Simon Wiesentahl.
Los niños del Brasil se llevó al cine en 1978 con un histriónico Gregory Peck y Lawrence Olivier en los papeles de Mengele y Liebermann respectivamente. Fue la mejor adaptación de una novela de Levin después de La semilla del diablo (1968) pues la versión de Las poseidas de Stepford (2004) con Nicole Kidman resultó nefasta.
EL PUEBLO DE LOS GEMELOS

Mengele llegó en 1963 a Colonia Godòi (a la izquierda una de las raras fotos de Mengele de ese periodo) una aldea de inmigrantes alemanes en Brasil. Desde entonces la tasa de nacimientos de gemelos en ese pueblo cuadriplica la media mundial.
En Colonia Godòi la proporción de nacimientos de gemelos es de uno cada cinco partos, y en el resto del mundo es de uno cada treinta. Los partos múltiples han convertido esa comunidad en atracción turistica donde cada dos años celebran la Manschettenknöp Fest (Fiesta de los gemelos) Las cifras son claras: las oleadas de partos múltiples se suceden en Colonia Godòi a partir de la llegada de Mengele, es decir, desde 1963. Los más viejos del lugar le recuerdan ejerciendo de veterinario y practicando la inseminación artificial; una novedad por entonces.
LA ÚLTIMA PELÍCULA DE CHARLTON HESTON.
 Heston aceptó interpretar a Mengele en la curiosa coproducción USA-Brasil-Alemania My Father Rua Alguem 5555 (El título es el de la dirección de Mengele en Sao Paulo) después que Maximilian Schell y Anthony Hopkins rechazasen el papel. Fue la última aparición en la pantalla de Heston quien durante el rodaje declaró a un periodista que padecía demencia senil.

Un anciano Mengele (Heston) recibe la visita después de años sin verse de su hijo Manfrd (Tomas Kretchsmann, el oficial alemán que ocultaba a Adrien Brody en El pianista) Les secunda F. Murray Abraham en el papel de Simon Wiesentahl.
A pesar de las buenas críticas que recibió la película apenas ha podido verse a causa de una disputa entre dos distribuidoras. No se ha estrenado en Espeña pero llegará aquí en DVD el próximo noviembre.





 ...Y UNA PORTADA A CONCURSO
La revista Nevermore -los que me regalaron el cuervo- han nominado una de mis portadas para los próximos Premios Poe en Los Ángeles. ¡A ver si hay suerte! Si gano, a ver que bicho me enviarán
La idea se me ocurrió contemplando un cubito de hielo en un vaso de whisky.



jueves, 26 de septiembre de 2013

LA VENGANZA DEL PULPO


El surcoreano Kim-Hoo ha vivido una experiencia kafkiana que parece sacada de una película y todo a causa de unos nakji, pulpitos que los surcoreanos se comen vivos. Suelen cortar los tentáculos que aún se retuercen en el plato y mojarlos en aceite de sésamo antes de comerlos.
En abril del 2010 Kim y su pareja Yoon compraron en un restaurante unos najki para comerlos más tarde en la habitación de su hotel en Incheon, cerca de Seul.
Poco después Kim avisó en recepción de que su novia se había desmayado y no respiraba. La trasladaron rápidamente a un hospital pero los médicos no lograron salvarla. Certificaron que había muerto asfixiada por un tentáculo adherido a su faringe.
Pero el calvario de Kim no había hecho más que empezar: el padre de Yoon apareció en un popular programa de televisión surcoreano reclamando justicia. Estaba convencido de que la muerte de su hija no fue accidental y basaba esa suposición en el descubrimiento de un seguro de vida que Yoon había contratado un mes antes de morir y que dejaba a su novio como único beneficiario de una póliza de 200 millones de wons (130.000 euros) Kim fue detenido en marzo del 2012 y condenado a cadena perpetua. De nada sirvió que clamara por su inocencia y alegara desconocer esa póliza. El abogado del joven recurrió y finalmente Kim salió en libertad el pasado mes de abril.

Leí esa noticia en un recorte de La Vanguardia que me mostró Shin-Hee, propietario y cocinero de un restaurante coreano cerca de mi casa.
-De vez en cuando se leen casos de muertes por comer najki –me explica Shin mientras bebemos soju, el sake coreano-, aunque más se producen en Japón por el pez fugu. La prensa japonesa lo silencia y es que los turistas dejan mucho dinero en los restaurantes donde lo sirven.
Recomiendan masticar bien el najki –prosigue Shin-, pero nos gusta sentir retorcerse los tentáculos al tragarlos. Aquí tenemos un estanque con pulpos pequeños, los comemos los domingos por la noche cuando el local está cerrado y sólo para el personal de la casa y algunos amigos. La legislación española prohíbe servir animales vivos.
Shin apura el soju y me hace un guiño:
-¿Qué, Miquel? ¿Te animas este domingo a probar el najki?
-Er… Mejor, no, pero gracias de todos modos.
No me seduce perseguir la comida por la mesa. Aviso que este vídeo no es apto para gente impresionable:
Este vídeo no tiene nada que ver con el tema pero es mucho más agradable. En El club de los monstruos (1981) aparece una stripper que se lo quita literalmente TODO:


 Esta receta lleva tentáculos pero bien cocidos:
TALLARINES CON SEPIAS
Recomiendo los tallarines negros al nero di sepia.
Limpiar y cortar en tiras dos sepias. Sofreír en una sartén la sepia (hay un truco para que no salpique: añadir un tapón de corcho al calentar el aceite) dos dientes de ajo fileteados, una guindilla y una cebolla grande picada. Verter una copa de vino blanco seco, cuando se reduzca un poco añadir tomate pelado y sin semillas.
Cocer la pasta, escurrir los tallarines y mezclar bien con la salsa. Servir inmediatamente.

   

domingo, 22 de septiembre de 2013

ADIÓS A LAS CABINAS



En Barcelona ya sólo quedan siete cabinas telefónicas con cubículo. El Ayuntamiento piensa reconvertirlas en instalaciones para recargar smartphones.


Ahora quedaría muy fuera de lugar el mediometraje La cabina (Antonio Mercero,1972) única producción de TVE galardonada con un Emmy.(Aún hoy es la obra televisiva española más premiada)  Protagonizaba José Luis López Vázquez esta historia escrita por un José Luis Garci que parecía querer imitar al Rod Serling de La dimensión desconocida. La cabina que aprisiona a López Vázquez fue pintada de rojo para que se destacara más en la fotografía a blanco y negro.
Su emisión desencadenó un temor colectivo en España. Recuerdo haber visto algunos usuarios de cabinas que, mientras hablaban, sujetaban la puerta con el pie para evitar quedarse encerrados. La cabina tuvo una demanda por plagio: el entonces desconocido Paul Verhoeven acusó a Garci de tomar la idea de un corto que dirigió para la TV holandesa en el que a un ciudadano se le queda atrapada una mano al introducir una carta en un buzón de correos. Curioso, un buzón, otro mobiliario urbano destinado a desaparecer.

 La interesante película Phone Booth (Última llamada, 2002) tiene como único escenario una cabina telefónica donde Colin Farrell está atrapado a merced de un francotirador (Kiefer Sutherland) El autor del guión es Larry Cohen, conocido por sus películas de terror serie B, quien le ofreció en los años setenta el guión a Alfred Hitchcock al que le gustó la idea: un hombre que durante toda la película no puede salir de una cabina telefónica pero Cohen no sabía cómo hacer que ese planteamiento diera de si durante todo el metraje. La solución le llegó en los noventa: Un francotirador, pero ahora el problema era el siguiente: ¿quién se metería  en una cabina en plena era de los teléfonos móviles? Cohen decidió que cuando el protagonista pasa ante una cabina el teléfono suena y éste coge el auricular en un gesto instintivo.
Steven Spielberg y Mel Gibson se mostraron interesados en adaptar el guión pero finalmente Joel Schumacher (Un día de furia, Batman Forever…) aceptó dirigirlo. Colin Farrell fue el protagonista elegido después de que Jim Carrey rechazase el papel.

El año pasado intenté llamar –no funcionaba- desde la cabina de Balmes-Diputación; uno de los siete últimos cubículos que quedan en Barcelona. Al entrar me sentí como transportado en el tiempo y me dio la idea para este relato; algo es algo:
EL DÍA QUE TIRARON LA BOMBA

Cuando tiraron la bomba Berto estaba buscando un vino adecuado.
A Berto le gusta Berta. Pero a Berta no le gusta Berto del mismo modo. Berta le propuso que fueran amigos y Berto aceptó esa amistad de sala de espera confiando secretamente en que el tiempo cambiaría la situación.
Berta le había invitado a cenar. No sabía cuál era el plato pues era una cena sorpresa; a ella le gustaban esos pequeños juegos. Convinieron en que él traería el vino. Berto se detuvo indeciso frente a la licorería ¿Qué vino sería el adecuado, blanco o tinto? Era una cena sorpresa, no podía saberlo. Resolvió llamar a Berta para consultarle que vino acompañaría mejor lo que fuera que había preparado. No le quedaba saldo en el móvil pero había una cabina telefónica en la esquina. Cuando entró en el cubículo experimentó una curiosa sensación de salto temporal, hacía años que no telefoneaba desde una cabina callejera. Puso tres monedas de veinte céntimos. Al otro lado descolgaron el auricular y Berto volvió a oír aquel olvidado ruido metálico de monedas deslizándose hacia el interior. Aún llegó a escuchar la voz de Berta “¿Diga?” cuando se oyó una pavorosa explosión, luego la línea se cortó.
Berto miró por entre los anuncios pegados a los cristales de la cabina. Vio un resplandor lejano en otro barrio, a quilómetros de allí. A su alrededor miles de objetos eran arrojados por todas direcciones como en el interior de un huracán. El aplastante ruido se había convertido en un sordo rumor quizás porque ya no cabía en nuestros cerebros. Aquella monstruosa ola de luz blanca que mascaba millones de grados de calor se acercaba babeando, hinchada de electricidad.
Y encima, la cabina se había tragado las monedas.

martes, 17 de septiembre de 2013

UN VAMPIRO LLAMADO FERNÁN GÓMEZ

España… pobre país.


Ha aparecido en DVD Un vampiro para dos (Pedro Lazaga, 1965) con Fernando F. Gómez (Barón Rosenthal) José Luis López Vázquez (Pablo) y Gracita Morales (Luisa)
Es una comedia bastante inusual para la época con un raro inicio con cámara subjetiva en la madrileña estación de metro de Puerta del Sol. Los diálogos de los pasajeros nos muestran la situación laboral de entonces. Los españoles, hartos de largas jornadas laborables y magros sueldos (Pablo y Luisa son pluriempleados) se plantean ir a Alemania en busca de un mejor nivel de vida. ¡Qué cosas pasaban en 1965! 


Pablo y Luisa aceptan una oferta para trabajar al servicio del barón Rosenthal en Dusseldorf (Guiño al clásico de Lang El vampiro de Dusseldorf) No tardarán en descubrir que el castillo de los Rosenthal está repleto de vampiros que la pareja de españoles mantienen a raya con sopas de ajo.
Tras librarse por pelos del ataque de una sedienta vampira Pablo y Luisa escapan del castillo perseguidos por el barón hasta la misma frontera española y ahí está lo bueno. SPOILER: uno ha visto en las películas matar vampiros con estacas, un rayo de sol, agua bendita… pero aquí Rosenthal sucumbe ante los reflejos acharolados del casco de un guardia civil. Me pregunto qué opinaría Bram Stoker sobre el tema.

…Y UN MARCIANO LLAMADO LANDA

 El segundo por la derecha es Alfredo Landa ejecutando una curiosa versión del saludo vulcano. Incluso el peinado recuerda a Leonard Nimoy  pero esta película es anterior a Star Trek. En 1964 el actor español rodó en Italia I marziani hanni dodici mani (Llegaron los marcianos) protagonizada por el entonces popularísimo cómico Ciccio Ingrassia.
Los marcianos X1, X2, X3 y X4 llegan a Roma como avanzadilla de una invasión a la Tierra. Es curioso señalar que el personaje de X4 (Landa) es el encargado de buscar unos terrenos para edificar una base marciana y acaba convertido en especulador inmobiliario. Pregunta para Iker Jiménez: ¿Fueron infiltrados marcianos los autores del Pelotazo?
Hay dos escenas divertidas en esta película. Cuando los marcianos aterrizan se visten de camisas negras para pasar desapercibidos y acaban siendo perseguidos a garrotazos por las calles de Roma. La otra es cuando a causa de su peinado a lo Dr. Spock son confundidos por los Beatles.   

viernes, 13 de septiembre de 2013

S.O.S. ESTOY BLOQUEADO (2)

En mi entrada del 10 de julio publiqué un relato Toc, toc, toc, toc... en el que pedía ayuda para encontrar un final. Me decidí por el que me propuso Ricard del blog Classics del cinema. Aquí está la historia completa:
TOC, TOC, TOC, TOC...


Juno ha invitado a Eva a cenar a su nuevo piso. Su reciente mudanza es un buen pretexto para una cena íntima y lo que salga. La velada promete: Eva se ha presentado con un vestido que empieza tarde y acaba pronto.
Eva, ayudándose con la cuchara, arremolina espaguetis a la putanesca con su tenedor. El cubierto se queda a medio camino de su boca cuando advierte que Juno dirige una fugaz mirada a su reloj y luego al techo. Hay una vela encendida , la luz ambarina se refleja en el mantel y en el rostro expectante de Juno.
-Escucha -...dice y señala arriba con el índice.
Suenan unos golpes. Vienen del piso de arriba. Parece que alguien golpea rítmicamente el suelo con un palo o un bastón.
-Cada día a esta misma hora le oigo golpear durante un minuto más o menos -precisa Juno.
Eva se concentra en el sonido. Sus labios parejos y carnosos se entreabren.
-Llevan una cadencia -dice-. Son golpes regulares: cuatro golpes, pausa y sigue de nuevo ¿Dices que siempre es a la misma hora?
-A las diez en punto de la noche. Podría ajustar el reloj cuando empieza.
Los golpes cesan bruscamente. Eva pregunta:
-¿Y siempre suenan igual?
-Es probable. Cada noche termina con cuatro golpes largos muy irritantes.
-¡Cuatro golpes largos! -los ojos de Eva se iluminan - Sí, algunos golpes eran rápidos y otros más intensos, como un código.
-¡Claro! Secuencias de golpes largos y cortos -asiente Juno- Puntos y rayas... ¡Morse! ¿Intenta enviar un mensaje? No sé como será ese vecino. Llevo apenas un mes en este piso y no conozco a casi nadie.
Eva sonríe con un entusiasmo contagioso.
-¡Qué interesante! Se me ocurre algo. Mañana podríamos volver a vernos aquí y anotaremos los golpes. Si es Morse podremos enterarnos de lo que dice tu misterioso vecino.
La decepción produce un sabor demolido en la boca de Juno. Le alegra que Eva vuelva mañana a su casa pero si ha dicho volver a vernos es que no piensa quedarse esta noche.
-Compraré algo de cena -dice ella-, no quiero hacerte trabajar más. Oye, esos espaguetis están buenísimos.
Dirige de nuevo su atención al plato. Juno suspira y responde con un murmullo de aprobación.
FINAL DE RICARD
Al día siguiente Juno regresa del trabajo más fatigado que de costumbre. Cuando entra en el vestíbulo del edificio, hay una mujer que nunca había visto antes esperando el ascensor.
Aunque ella está de espaldas a Juno, él se siente inmediatamente fascinado. Tiene un cabello negro largo y sedoso y parece muy esbelta pese a que una gabardina de cuero y unos pantalones negros ocultan su figura.
Al llegar a su lado, puede apreciar la piel blanquísima de su rostro, sobre la cual brillan como destellos sus labios rojos y unos enormes ojos verdes.
Suben al ascensor sin mediar palabra. Ella pulsa el botón del último piso. Juno recuerda entonces los golpes misteriosos y la terrible pesadilla.
- ¿A qué piso va? - pregunta ella.
Atenazado por una mezcla de miedo y fascinación, él se ve incapaz de responder. Ella no insiste; se apoya en la pared del ascensor cruzando los brazos y contempla a Juno con descaro mientras esboza una enigmática sonrisa.
Llegan al último piso y salen juntos del ascensor. Él, incapaz de otra cosa, la sigue como un autómata. Entran en el apartamento de la chica. Ella señala un sofá forrado de terciopelo rojo en el centro de una sala tenuemente iluminada.
- Ponte cómodo - dice -. ¿Quieres una copa?
  Después, Juno no recordará haber respondido a la pregunta. Pero, en cualquier caso, ya está sentado en el sofá con un whisky en la mano. Aguarda a que ella, que ha salido de la habitación, regrese, mientras contempla en  la pantalla apagada de un televisor el reflejo de la figura de cera en que parece haberse convertido.
Entonces, ella vuelve y se queda ante él, de pie.
Está completamente desnuda. Su cuerpo es perfecto.
Salvo un detalle.
La chica no tiene pierna izquierda. La sustituye una pieza ortopédica sujeta con unas tiras.
- Espero que no te moleste. Pero a algunos de mis clientes les gusta.
Juno lo comprende perfectamente. Él también está fascinado. Y, ni siquiera cuando hacen el amor, en el mismo sofá, puede apartar la mirada de la pierna de plástico.
No puede discernir si ella finge o realmente se está corriendo. En cualquier caso, resulta muy convincente. "¡Oh, sí, oh, sí!" - exclama.
Al tiempo que golpea el suelo con la pierna ortopédica, rítmicamente.
Toc, toc, toc, toc…

viernes, 6 de septiembre de 2013

EL INCREIBLE J.J. ARMES

 Es de carne y hueso pero parece  producto de la imaginación más desbocada de Ian Fleming o Sax Rohmer. Se autoproclama “El mejor detective del mundo” y lleva garfios en lugar de manos a los que ajusta pistolas e infinidad de gadgets. Su minusvalía no le impide pilotar avionetas, helicópteros y ser maestro en artes marciales. El periodista J. Barbier cuenta su visita a la oficina de Armes en El Paso:
“La secretaria me lleva por una puerta secreta a un enorme despacho. J.J. Armes está sentado en un sofá hojeando una revista rodeado de fieras disecadas, pero no es en realidad Armes sino una réplica de cera. Una voz suena a mis espaldas, es Armes que estudia mi reacción oculto por un espejo falso:
“-Ese maniquí es un cebo por si pretenden asesinarme. Han puesto precio a mi cabeza más de quince veces.
“Un mecanismo hace girar el espejo y aparece el verdadero J.J. Armes, sólo su cabeza sobresale tras una gran mesa semicircular. Una aparición digna del Dr. Maligno, el archienemigo de Austin Powers…”
Frank Sinatra, Elvis, Yul Brinner… tienen en común haber solicitado los servicios de Armes pero el caso que lo catapultó a la fama fue cuando rescató a Christian, el hijo de Marlon Brando, secuestrado por una banda de hippies relacionados con la secta de Manson.
Vayamos por el principio: una granja en Texas, en mayo de 1949 Julián Armas (su verdadero nombre) con entonces doce años está manipulando una caja de cohetes. La caja explota y lo siguiente que recuerda Armes es ver a su alrededor gallinas picoteando trozos de carne humana, sus dedos.
 Le implantan poco después sus famosas prótesis con pinzas que maneja mediante contracciones de los bíceps. Años más tarde se traslada a Los ángeles para estudiar criminología mientras interviene en 36 largometrajes y varias series televisivas. Aquí le vemos con Jack Lord en Hawai 5-0.
En 1972 Marlon Brando acude a Armes para que encuentre a su hijo Christian que se encuentra retenido a la fuerza en algún lugar del norte de México. Sobrevolando Mexicali en helicóptero Armes divisa una sospechosa furgoneta junto a unas tiendas de campaña. Armes aterriza y con una pistola en uno de sus ganchos se acerca al campamento. Varios hombres y una mujer salen de las tiendas. Armes les ordena levantar las manos y sentarse sobre unas margaritas salvajes.
 -Al primero que se mueva verá crecer esas margaritas desde abajo –.les dice Armes. Es una frase que su actor favorito, Gary Cooper pronuncia en El Virginiano (1930)
El detective encuentra a Christian en una de las tiendas y los dos regresan en helicóptero a Los Ángeles. Brando abandona el rodaje de El último tango en París para reunirse con su hijo.
Leyendo sobre Armes puede parecer excesivo, grotesco a veces pero hay que destacar su altruismo: al enterarse por la prensa de que Harold Russell ponía a la venta su Óscar por Los mejores años de nuestra vida (1946) –era el marinero con garfios en lugar de manos- para costear el tratamiento de su mujer enferma de cánce, Armes pagó de su bolsillo las facturas del hospital.
Un emocionado Russell quedó citado con Armes a las puertas del hospital, cuando éste le vio extendió una mano y dijo:
-Harold, Shake those Hooks! (¡Harold, choca esos garfios!)
J.J. Armes; todo un personaje.

LA DONCELLA DE HIELO
Esta portada ha sido para mí un regalo inesperado. The Ice Maiden es una divertida novela en la que unos vampiros aprovechan sus poderes voladores para robar un banco. Un Rififí con vampiros. La doncella de hielo -que aquí fue publicada por Júcar- está ahora descatalogada pero se puede descargar por la red en formato pdf.
 

lunes, 2 de septiembre de 2013

¡NO SON ESPAGUETIS, SON LINGUINI!

(Walter Matthau): -Quita esos espaguetis de mi mesa de póquer.
(Jack Lemmon): -¡Ja, ja, ja! Espaguetis... ¡Jaaa!
-¿Qué demonios te parece tan gracioso?!
-No son espaguetis, son linguini.
Matthau agarra el plato de Lemmon y lo estrella contra la pared de la cocina.
-¡Ahora son basura!
Divertida escena de La extraña pareja, 1967. 
Siete años antes Lemmon había representado una secuencia aún más famosa con unos espaguetis:
En El apartamento Baxter (Lemmon) intenta aliviar la depresión de la desdichada Kubelick (Shirley MacLaine) preparándole unos espaguetis que escurre de una manera inusual: con una raqueta de tenis. Es un momento entrañable, pocas veces se ha representado mejor en la pantalla ese acto de amor que es cocinar para alguien.
Por supuesto que los italianos no les parece adecuado ese método para el escurrido de la pasta, un paso al que conceden una gran importancia: la pasta nunca debe permanecer en el agua de la olla después de apagar el fuego y es mejor no usar el escurridor que suele apelmazar la pasta. Es preferible "pescar" los espaguetis directamente de la olla con un tenedor o un cucharón con agujeros.
  Estos consejos sobre el escurrido y como prepara la pasta verdi, verdi (al dente) se los debo a la simpática Giulina de la trattoria Scampi (Langostino) de Frascati, pueblo a unos 20 kilómetros de Roma. Arriba, el dibujo que hice para sus tarjetas.
Giu era una talibana de la pasta; una purista que se negaba a preparar espaguetis a la carbonara por no ser un plato genuino italiano. Un día que yo estaba comiendo en su local con Cristina, mi pareja de entonces, se acercó a nuestra mesa y me reprendió -cariñosamente, eso sí- por enrollar los espaguetis ayudándome de una cuchara lo que según ella era poco ortodoxo. Giu calló de repente y miró con cara de espanto a Cristina que detestaba complicarse la vida en la mesa y estaba cortando sus espaguetis con cuchillo y tenedor. ¡Sacrilegio!!!
Volvamos a los linguini, un espagueti plano de la zona sur. La forma más popular de prepararlos son los Linguini alla vongole (con almejas) Me gusta cocinar ese plato especialmente en verano y naturalmente admite cualquier otro tipo de pasta:
LINGUINI CON ALMEJAS
 Dejar las almejas al menos una hora en un cazo con agua fría para que expulsen toda la arena.
Sofreír en una sartén ajo y perejil picados. Cuando el ajo empiece a dorarse añadir tomate de lata pelado y sin semillas. Cocer a fuego medio, añadir una copa de vino blanco seco y reducir.
Agregar las almejas a la sartén, tapar y dejar cocer unos cinco minutos para que el calor abra las valvas. Desechar las almejas que no se hayan abierto. Mezclar la pasta cocida y escurrida con la salsa y servir inmediatamente.
Me parece estar oyendo a Giu: "Nada de queso. Los platos de pasta con pescado no se sirven nunca con queso rallado".