jueves, 2 de diciembre de 2010

MONOS AMARILLOS

Cuando publiqué mi entrada Llamadas perdidas el 22 de noviembre decidí dibujar algunos recuerdos de mi familia de los tiempos de la Guerra Civil. Esta historia -confirmada por mi madre como cierta- me la contó mi abuela más de una vez aunque siempre con esta coletilla final: "Claro que yo no creo en esas cosas".

Mi tío Fede fue recluído en la cartuja de Scala Dei (Tarragona) habilitada como recinto para prisioneros. Llevaban un mono de mecánico de la aviación que en esa época eran amarillos con una P (prisionero) de tela blanca cosida en la espalda.

12 comentarios:

PEPE CAHIERS dijo...

Impresionante relato. Yo no creo mucho en esas cosas, pero algunas veces suceden hechos extraordinarios que no tienen una explicación racional.

miquel zueras dijo...

Yo tampoco, Cahiers, pero debe haber entre tantos farsantes algunos que realmente tengan algún tipo de poder inexplicable. Uno de ellos podría ser el mentalista Anthony Blake al que he visto hacer cosas espectaculares en una actuación en Barcelona. Saludos. Borgo.

Alimaña dijo...

Efectivamente chicos, hay cosas que se escapan de la lógica y no logramos percibir . Tuve una tia lejana de un pueblo de Jaen que a traves de la ouija desvelaba cosas parecidas en su casa a las señoras que la visitaban. Solo recuerdo vagamente que su semblante transmitia una paz serena muy extraña.
Otra estupenda vivencia amigo Miquel.

miquel zueras dijo...

Gracias, Alimaña. Interesante esa historia de tu pariente. Dicen qie la Ouija actúa como una antena en conexión con lo que llamamos "lo oculto" o aquello que no podemos percibir. Saludos. Borgo.

joanbcn dijo...

Muchos hemos probado la ouija y muchas veces ha sucedido algo inexplicable. Personalment no creo demasiado en todo lo paranormal, pero a veces....Con unos amigos hicimos una sesión, pregunte cual era el segundo apellido de mi abuelo. En la mesa nadie lo podía saber más que yo, y soy consciente que no empuje el vaso...acerto la respuesta. Como? Ni idea.

miquel zueras dijo...

Hola, Joan. Sí, nadie cree mucho en eso pero... nunca se sabe. Esa Carmen se negaba a cobrar nada a sus visitantes. Cuando mi abuela insistió ella respondió que sólo quería que le encendiera una vela en la Iglesia del Carme."Pero las iglesias están cerradas" le dijo mi abuela y Carmen respondió: "el próximo invierno, cuando termine la guerra". La guerra terminó en Barcelona el 26 de enero. Saludos. Borgo.

Sr Nocivo dijo...

Sorprendente relato, una pregunta ¿dibuja estas historias como placer personal o las va a publicar?
No creo mucho en estas cosas, pero esta claro que de vez en cuando hay sucesos que realmente se escapan de nuestra comprensión...

miquel zueras dijo...

Hola, Sr. Nocivo. Dibujo estas historias por "amor al arte" porque la cosa del cómic está pero que muy mal y me gusta publicarlas aquí. Sí que hay un proyecto para publicar mis relatos cortos acompañados de ilustraciones en la Editorial Laertes así que cruzo los dedos de momento. Saludos. Borgo.

El Abuelito dijo...

...acojonante... toda la suerte del mundo le deseo con laertes, que es verdad que la cosa del comic está hoy pero que muy mal...

miquel zueras dijo...

Muchas gracias, Abuelito. La verdad es que me haría mucha ilusión que saliera adelante el libro de relatos con dibujos incluidos. En fin, cruzo los dedos (menos cuando dibujo, claro) Saludos. Borgo.

Gelen dijo...

Cómo decía mi abuela que era gallega "Yo no creo en las meigas, pero haberlas haylas". Soy bastante escéptica para este tipo de cosas, pero si que me creo que haya gente a la que le haya pasado algo sobrenatural de este tipo. Al menos tu abuela tuvo suerte y el final fue feliz. ¡Genial historia como siempre un placer estar por aquí!

miquel zueras dijo...

El placer es mío, Gelen. Me alegra que te haya gustado una de mis "batallitas" de familia. Yo también soy muy escéptico pero creo que hay un reducido número de personas con algún poder de videncia inexplicable. Al fin y al cabo dicen que sólo usamos el 25% de nuestro cerebro. Borgo.